Por:
Camilo Crespo.
El video en directo se puede ver en
el Canal de YouTube de Micro Abierto
Libertad8 :
O directamente: https://www.youtube.com/watch?v=wI3bL0bw0gE
"Oremos".
Buenas tardes. Andrés saluda a presentes y onlainers. Hoy vamos
a saber lo que son los sonidos del silencio. De momento hay bastantes nervios
en el ambiente. Andrés pide que hoy haya una escucha extrema, porque todos
estrenan canción y necesitan no distraerse. Por otro lado hoy no hay control
del tiempo, aunque, claro, pide agilidad para que esto sea dinámico. Pasa lista
y explica que aunque el orden de actuación es normalmente el inverso del de
apuntarse, él suele actuar el primero para quitarse los nervios. Hoy sin
embargo actuará en segundo lugar. Así que vamos con la primera tanda. (Por
cierto, como sois muy vagos, pero el concierto ha sido una pasada, me he
encargado de poner todas las letras y poemas. 😊)

Sofia Idoia será quien abra hoy el micro. En primer
lugar nos ofrece una cita: “Había veces que deseaba que se callase y otras
veces su silencio me hacía daño, mucho daño”. Y continua con su aportación al
concierto “Silencio”. “Cuando aprendí a destronar tu silencio y me liberé de
curvos circuitos, dejé de escuchar los gritos malditos cuando tumbaban las
voces su aliento. Cuando volví a sonreír a los vientos y se deshizo el febril
requisito que había dado el poder al mutismo y dominaba mi cuerpo por dentro. Y
ahora ya no hay ni palanca ni timbre. Una explanada de arena murmura que hoy el
reloj sin agujas ya es libre. Y ahora mi atención descansa su tilde. La rigidez
se llevó la censura y de nuevo mi pupila
es humilde”.

Andrés Sudón anuncia que tiene concierto de su
banda, PAS, este sábado 27, en la sala “Juglar”. Deja para el sorteo dos
entradas, acompañadas de dos ejemplares de su libro “Acomodado en la rebeldía”.
Su tema comienza como lo presentaría un Joaquín Luqui, aunque más tranquilo. “Y
a continuación el número uno por cuarta semana consecutiva: Pas, Proyecto
Andrés Sudón, con su Silencio”. Y
resumo su letra: “Qué fuerte que de pronto me pongan en la radio... Ahora es el momento de pensar que el trabajo
es una forma de tortura. Ahora es el momento de decir que el humano ha perdido
el hilo de la libertad. Ahora es el momento de gritar que no es bueno que
abusemos de almas, mentes y cuerpos contra su voluntad. El logro más grande de
mi vida ha sido dejar de obedecer a nada que no sea mi empatía, la lógica, el
hambre o el placer. Soy propiedad de mis amores, de mis vicios, de mis
obsesiones… Ahora es el momento de gritar. ¿Estás escuchando?... Radio redil.
Qué fuerte que de pronto me pongan en la radio. Yo vengo del silencio de los
que aborrecemos las intrigas de la normalidad. Silencio porque ríen. Silencio
porque pegan. Silencio por miedo a la soledad… Yo vengo del Silencio que no
suena en la radio, que el algoritmo nunca posicionará. Silencio por incomprensibles,
por imposibles. Yago yo aquí gritando que el trabajo es abolible…”. Como
buen cantautor, su canción se interpreta, se siente y te llega. Y a mí me ha
llegado en modo ciber-punk por lo menos. Bravo.

Salomón
Asmar dice que para
sorpresa de nadie su poema se titula “Silencio”. “Silencio cuando te espero,
cuando imagino tu voz alrededor mío, como una caricia de verano. Me recuerda a
mí mismo, a lo que era antes del ocaso. En este nuevo amanecer te escucho en
silencio y tu risa eclipsa los autobuses en la avenida bajo la mirada pétrea de
las gárgolas que también te observan celosas, añorando esa luz que te rodea. Te
observo en silencio, aunque a mí me guste hablar mucho. Callo cuando cantas y
me llevas a otro mundo. A una jungla donde brillan las rocas. Me hablas de
constancia y de espíritus inciertos y yo sigo aquí, en silencio. Perdido,
enredado en raíces. Silencio es lo que me queda. Cuando me vaya lejos de tu
armonía, regálame una pócima con tu frescura. Que lleve tu alegría. Prometo no
tomarla, aun cuando esté en silencio, lejos de este verano, componiendo una canción”.

Bela deja para el sorteo un disco, que diseñó
e imprimió ella, porque le gusta tener lo físico. También se puede encontrar en
las plataformas. Afina un poco y así se le bajan un poco los nervios, dice. La
canción comienza con una guitarra muy suave y agradable. “Estás tan lleno de
él que solo quiero llenarte de notas, pintarte ese vacío con ruido blanco, gota a gota. Cómo quisiera encontrar
la manera de callar, pero es imposible. No estamos hechos del mismo amar. Así
que nado en tu silencio y bailo con tu silencio. Río de tú silencio. Lloro por tu silencio. Sólo
puedo escuchar el pasar del tiempo, como si cada segundo fuera un bombo eterno.
Si yo pudiera encontrar la manera de callar, sería invisible mi manera de amar.
Nado en tu silencio y bailo con tu silencio y río de tu silencio y lloro por tú
silencio. Y canto para tu silencio. Y grito a tu silencio. Hoy escucho y siento
tu silencio. Hoy lucho contra tú silencio y huyo de tu silencio y abrazo tu
silencio. Y me ahogo con tu silencio. Y después nado en tú silencio porque
acepto tú silencio. Y me cago en tu
silencio”. Un final cachondo y muy comprensible.

Alfonso
Blanco, hermoso y
lúcido como siempre, comienza hablando de los periodistas perseguidos y
encarcelados, como lo fue Julian Assange y como lo está siendo Pablo González,
detenido en Polonia desde Febrero de 2022, sin visos de juicio. Así que su
aportación al concierto habla de la Ley del Silencio., aunque no sólo. “(..........)
(...........) El (...........) Esto
¿Oís? (.......) Siempre hay algo que
acompaña al silencio. Durante un beso las voces se apagan. Pero dice tanto un
beso… A los enamorados no les hace falta hablar. ¿Hay palabra mejor pronunciada
que la que se da sobre otra boca?? Como los pájaros: El macho da de comer a la
hembra en el pico, en un acto de amor, demostrando su capacidad de procrear.
Porque procrear, amigos, no es solo aportar un granito de semen. ¿Qué hay en el
crepitar del silencio? El crujido de una ramita al pisarla caminando por el
bosque. El canto de las hojas bajo tus pies. La respiración más o menos
agitada. El sudor que cae desde el pelo. ¿Escuchas la brisa en tus pómulos? Es
curioso que para percibir el silencio hay que escuchar con muchísima atención.
Probemos: ¿Eres capaz de escuchar la caricia del sol en tus cejas, en tu
frente…? Intentemos pronunciar la tonada de un lago glaciar al amanecer… El
paso de un bluesman, con sus camperas, subiendo la calle Embajadores, venido de
Texas para conocer el Rastro… ¿Cómo es el piar de los pajaritos del amanecer
desde la cama? Un rayo penetra en la penumbra, entre las cortinas y las
sábanas. ¿Qué sienten los árboles y los pájaros verdes con sus nervaduras en
las copas? ¿Cómo es el coro de un millar de pájaros en la alameda? A ver:
(......). Y ese mismo canto, y de golpe callados cuando aparecen unos pasos: (.....) Crack crack crack. —Hola ¿Quién es?
—Soy quien rompió el silencio. —Bueno. Pues traiga pegamento y lo arreglamos.
Desde hace unos días escucho mal por el oído derecho. Creo que es un tapón. No
es cuestión política. El oído izquierdo debe de estar un poco taponado,
también. Y cosa contradictoria: Es de los días que más ruidos tengo en la
cabeza. ¿qué tiene que ver la falta de sonidos con el silencio? ¿Y el ruido?
¿qué tiene que ver el volumen con el silencio? ¿es que acaso no llega mucho más
una frase dicha bajito, pegada al oído? Decidme un nombre. Dime cómo te llamas.
Pronuncio tu nombre: (......). ¿habéis
ensayado teatro? ¿Fuisteis conscientes de la fuerza del silencio? Un nombre y
un gemido. Un nombre seguido de una caricia. De una sonrisa. Un grito en la
oscuridad ¡¡Aarrrgg…!!! Seguido de silencio. Un abrazo, una eternidad en un
segundo. Silencio… El silencio es deseable, complemento indispensable, parte de
la música. Sin él no podría concebirse. Pero el silencio ha de ser voluntario.
No hay nada peor que su imposición, la ley del silencio, la prohibición de la
palabra, de la contestación, de la protesta. El corte a tijeretazos de una
película o el silencio arrancado a base de porras han de ser contestados con un
grito de rebeldía. Pero ahora, vamos a ensayar el silencio. Voy a bajar
lentamente del escenario. Pido que guardéis silencio mientras bajo. No es un
homenaje hacia mí ni hacia nadie. Es un regalo para el propio silencio. Al
silencio se le premia con una atenta escucha. Escuchad los sonidos del silencio”.
Andrés
explica que, aparte de las personas que esperan en la sala a regalarnos su
silencio, hay tres participantes “online”, que en estos momentos deben andar
colgando sus aportaciones. Ellos son Camilo Crespo (me ha pillado, así que me
doy prisa en subirlo), nuestro amigo Goncos al que conocimos la semana pasada,
y también White Rabbit Tour, o sea, Sebastián Emilio Lucía. Y mientras,
seguimos con otra tanda.

Sergio
Ituero hacía mucho,
demasiado para mí, que no venia al micro. Y como siempre nos regala su poesía
de desamor. “A Ramana Maharshi, el sabio hindú que pasó 50 años de su vida
en silencio, preguntándose ¿Quién soy? Yo. ¿Quién frena el dedo venenoso en el
gatillo? Yo. ¿Quién es el que a este estado policial aulló? Yo. ¿Quién
acariciaría ad perpetúan tu tobillo? Yo. ¿Quién cometió aquel románico y
apostólico fallo? Yo. ¿Quién dijo la primera persona del verbo amar es yo
follo? Yo. ¿Quién se sintió un traidor cuando cantó por tercera vez el gallo?
Yo. ¿Quién espantó los perros de la espontaneidad de su cabello? Yo. ¿Quién de
adolescente dijo no me hallo? Yo. ¿Quién arrojó a los gorriones la última
cosecha de millo? Yo. ¿Quién jugaba con su yo al corre que te Pillo? Yo. ¿Quién
te montó borracho un pollo? Yo. ¿Quién hizo de su capa un sayo? Yo. ¿Quién te mandó,
para que no llegaran, cartas de amor sin sello? Yo. ¿Quién se fue a compro oro
a vender tu anillo? Yo. ¿Quién después de venderlo le sacó brillo? Yo. ¿Quién
te besó de los pies al cuello? Yo. ¿Quién se anunció como oferta, oportunidad, resto de fábrica, chollo? Yo. ¿Quién cuando
están en silencio soy yo? Yo y mil veces yo”. Genial, como siempre.

Franco
Nicolau comienza
citando un verso de Wisława Szymborska, que decía que el silencio al nombrarse
se rompe. “Calla el niño después de llorar. Calla aquel que se duerme. Calla
un poco la soledad cuando hay mucha gente. Calla el lodo después de secar calla
aquello que duele, cuando duele y no duele más y, callado, se duerme. Calla el
ave que sabe volar por sirenas y truenos. Calla
aquel que buscó su lugar en la sombra de un eco. Callan todos al mirar
el sol y encontrar medianoche. La otra media en silencio escapó y no dijo ni a
dónde. No hay silencio detrás de aquello que fue un ruido apenas. Calla el
miedo y se espantarán fantasmas sombras y el qué dirán. Y al nombrarlo se esconde. Y al
nombrarlo se rompe... Calla el niño después de llorar calla aquel que se
duerme. Calla un poco la soledad cuando estás entre la gente”. Y Bob Dylan
flotando en el ambiente. Antes de bajarse deja un colgante para el sorteo.

Mari Juana
la Villana deja un monigote
burro-buey para el sorteo y viene a reivindicar otros silencios, como ya
hiciera Alfonso antes. “Si tú dice silencio, yo pienso en tienes derecho a
guardar, héroes del, estación del,
procesión del. El silencio más literalmente silencioso que jamás nunca
he escuchado ha sido en Guadalajara, tras el incendio ocurrido del 16 al 20 de
julio de 2005. 11 bomberos forestales fallecidos. 30 imputados: 9 excursionistas un agente forestal y 20 altos
cargos. Un condenado. razón: descuido de barbacoa. Un silencio con eco de
silencio. Un silencio que resuena en el silencio. Silencio sin vida. Silencio
de muerte. ¿A qué suena la muerte? La muerte suena a silencio. El silencio de
los silenciados, de los reprimidos que se convierte en silencio a voces. El
silencio de los cobardes, incapaces de expresar sus pensamientos. El silencio
por pereza. El silencio cómodo. El silencio por no equivocarse. Callar por no
pecar. El silencio por el juicio ajeno. El silencio de quien no condena. El silencio
del que acata. El silencio del ser sometido. El silencio de la impotencia
frente al silencio. Las pepitas grillas. Las perras verdes. Las mujeres de boca
grande que saben ser bosque. Las nietas de las brujas. Las malas madres. Las
cabecillas. Las revolucionarias. Las altruistas. Las sindicalistas. Las
rebeldes con muchas causas. las
defensoras de las causas justas, abogadas de pleitos pobres. Abogadas de las
diablas. Defensoras de minorías. La Voz
de las sin voz. Silencio. Silenciosos parecen hoy los cuerpos horizontales bajo
el puente de Vallecas. silencio del
silencio. Entes que vagan en silencio, ignorando a entes que reposan en
silencio. Entes en silencio. Que no nos pueda el silencio que nos somete. Que
no nos venza el silencio que nos amordaza. El profesor se burla del pelo largo
del chique. Silencio. El profesor se burla del pelo corto del chique. Silencio el profesor se burla de que al
chique no le guste el fútbol. Silencio. El profesor se burla de que al chique
le guste otro equipo de fútbol. Silencio. El profesor se burla de que el chique
no tenga mejor nota porque es de otro equipo de fútbol. Silencio. El profesor
se burla si el chique llora. Silencio. El profesor que ignora las burlas al
chique. Silencio. El profesor que no aguanta a sus alumnes. Silencio. profesor
burlón, profesor ofensivo, profesor
abusivo, profesor humillador. Yo no me silencio. Yo no te pido que te jubiles.
Yo no te pido que te vayas a servir hamburguesas. Yo pido que te aparten de la
docencia por tu indecencia. Y que dejes de maltratar a les alumnes. Yo pido que te vayas al desempleo.
Yo te digo con un hashtag #vetealparo por no decírtelo a la cara. Con amor y
con y con humor, monigote burro-buey. Más amor-amor y menos prejueces.
Silénciate o que te silencien. Y sigue
el camino de la sombra de Andrés”.

Berni González comienza teniendo problemas con la
guitarra, que no suena. Como la cosa no parece arreglarse, Andrés pregunta de
viva voz si alguien le deja una acústica. Y es entonces cuando Berni se acuerda
de que no ha puesto la pila. El pobre tiene que oír un ¡tacaño!, eso sí, dicho
con sorna, sin mal rollo. Me gusta el tema que nos brinda, “Mi mente
quisiera silenciar. Mi cabeza neurodivergente. Ni meditando ni bajo del mar,
como una roca, un ser inerte, imposible de conseguir. Quizá por eso lo anhelo
tanto. No basta con dejarla fluir. Quizá
por eso lo valoro tanto. Dejar mi mente en silencio. Sólo quiero dejar mi mente
en silencio... Dejar mi mente en modo avión, como aquel reloj parado de la
estación. Como la nada del espacio, la ausencia de color. Dejar mi mente en
silencio. Sólo quiero dejar mi mente en silencio... Ser simple como una ameba.
Nada sirve. Ni dormir ni rezar. Me vuelvo loco. Calla ya. Dejar mi mente en
silencio. Sólo quiero dejar mi mente en silencio... Ni una noche en la montaña.
Escucho grillos, chicharras, un búho ulular. Cuando parece que hay calma, los
pensamientos no paran de aflorar. Yo solo quiero mi mente silenciar”. Antes
de bajarse deja para el sorteo un disco y dos entradas para un concierto el día
17 en el Rincón del Arte Nuevo.

Rafael Baena sube acompañado de Franco Nicolau al
piano. “Un amor en silencio me hace ver. Un amor en silencio ¿qué puede ver?
Un amor en silencio, ya que puede ver, un amor en silencio puede aparecer. Que
todo puede ser cuando todo se puede ver. Un amor en silencio para otra mujer.
Cada día que ello sucede, sale del corazón. Mi corazón es chico para darte todo
mi amor. Mi alma, mi amor, el corazón... silencio. Tú no sabes llorar. Tú no
sabes criar. Pero sí lo siento, cuando te digo la verdad. Para decirte la
verdad, cuando mi corazón siente, todo lo siente de verdad. Pero no sabe lo que
quiere ni lo que te quiere dar. Para darte lo que te quiera dar, tú tienes que
saber, tú tienes que entender el camino la verdad. El que tú quieres amar, para
saber amar, para saber decir, para saber sentir lo que vale un español. Lo que
vale un español de verdad. No sabes si decir si crees. Pero sí te digo a ti que
lloro cada día, por ti, madre. Dónde vas, madre. Quisiera verte nada más,
madre. Tus ojos me quieren amar”.
Andrés
da las gracias por la atenta escucha y respetuoso silencio del público y se
detiene a comentar, ya que Berni y Franco ha roto el protocolo habitual, que
todo lo que se quiera decir ha de ser antes de cantar o recitar y que al
recibir los aplausos uno ha de bajarse del escenario para dar paso al
siguiente. Una vez recordado esto, también nos recuerda que este sábado, si
alguien tiene el mal gusto de no ir al concierto de Andrés, que sepa que aquí,
desde 1995, Julián, el dueño de Libertad 8, celebra el concierto de final de
temporada. Habrá un montón de gente cantando dos temas y al acabar el
concierto, hay fiesta, con comida y eso. Así que él, tras su concierto, piensa
venir, por supuesto. Y vamos a por más silencios cómplices.

Carlos Reyes aprovecha mientras Andrés tiene el
amable gesto de afinarle la guitarra, para explicar que su canción la terminó
cinco minutos antes de tomar el metro para venir. También saluda a sus padres y
su novia, que están allá, al otro lado del charco, que le estarán viendo por
internet. Y pide un aplauso para su hermana, que hoy se graduaba. Después nos
ofrece un bonito tema de amor, que es acompañada por el público. “Miradas
compartidas que no las pude ver. Fui La bala perdida que según mató a tu ser.
Dime cuántas noches viejas pasarán para ver un nuevo amanecer. Dime cuántas
noches más tendré que soñarte hasta en México volverte a ver. Espérame. En
Diciembre es cuando se ve la nieve. Espérame. Entre tanto ruido tu silencio
hace bien... Miradas compartidas que hoy ya puedo ver. Fui un payaso sin risas,
pero sin embargo siempre la pasé bien. Dime cuántas noches largas pasarán para
el fin yo poder pertenecer. Dime cuántas noches más tendré que soñarte hasta
tener luna de miel. Espérame. En diciembre es cuando te veré otra vez.
Espérame. Entre tanto ruido tu silencio hace bien. Espérame. La física de Dios, la que ilumina
tu ser. Espérame. Entre tanto ruido tu silencio hace bien...”.

Ernesto
Arango deja para el
sorteo “su” versión de “La Vida es Sueño” y una fotografía suya. Dice que trae
su guitarra nueva, que ha podido comprarse gracias a la generosidad de sus
compañeros de Libertad. Y toca un tema instrumental con la voz a modo de trompeta.
Y sólo al final incluye un estribillo cantado: “¡Shhhhhh!. Y no me callo
porque no me da la gana…”

Irin.Wap sube acompañada de Dalbs, que
tocará la guitarra. Se les ve temerosos y dudando. Los nervios supongo, pero,
como dice Andrés, cuando acaban, temazo. Para mi que ha sido un tipo de rap o
quizá R&B, que no entiendo mucho de eso. Pero nos ha encantado a todos. “Intento
siempre ver la luz día, aunque la luz por veces la sienta fría. Hace ya tiempo
que el cielo perdió el color. Veo la luna más lo que veo el sol. Ha alguien
aquí que no te ve tan fuerte y viene para quererte. Hay un día en que alguien
te da la mano, se abre un hermano. Se abre como un humano. Soy conocido por
estar siempre en silencio, por nunca decir nada de lo que yo pienso. Sufrir,
callar es lo peor, te lo confieso. Aún estoy aprendiendo a lidiar con el
silencio. Silencio. Alguien diría que un hombre no llora. Sólo sentir parece
cosa rara. Todas las ganas de estar solo, por si pasa empeoran o mejora. Vuelves
a casa. Hay un día que alguien te abraza más fuerte, que siente como te sientes.
Hay un día que alguien te mira los ojos, que ve más allá del rostro, que lo
guardas todo. Soy conocida por estar siempre en silencio. Por nunca decir nada
de lo que pienso. Sufrir callado es lo peor, te lo confieso. Aún estoy
aprendiendo a lidiar con él silencio. Silencio, silencio, silencio. Soy
conocido por el silencio; por nunca decir nada de lo que pienso. Sufrir callado
es lo peor, te lo confieso. Aún estoy aprendiendo a lidiar con el silencio”.
Han arrastrado al público a su ritmo lleno de una cadencia estupenda.

Espenuma es otra de las que se prodiga poco (y
que lo diga yo…). Nos ofrece una performace que a la par que canta,
manda callar y produce sonidos como de cuchicheos, de viento, de animales y
después canta un estribillo al respecto… “Shhhhhh. ¡Silencio! Viento,
hablar, reír. El silencio no existe. Viento, hablar, reír. El silencio no
existe. Shhhhhh. ¡Silencio! Singing in the rain. Singing in the rain. Shhhhhh.
¡Silencio! Lluvia, cantar, gritar. El silencio no existe. El silencio no existe.
Lluvia, cantar, gritar. El silencio no existe. El silencio no existe. Shhhhhh.
¡Silencio! Pájaro, gato, perro, gallo. El silencio no existe. Pájaro, gato,
perro, gallo. El silencio no existe. Shhhhhh. ¡Silencio! El silencio no existe.
Me pitan los oídos. El silencio no existe. Me pitan los oídos. El silencio no
existe. Shhhhhh. ¡Silencio! Todas las sirenas suenan. El silencio no existe.
Hasta las que cantan. El silencio no existe. Todas las sirenas suenan. El
silencio no existe. Hasta las que cantan. Shhhhhh. ¡Silencio! El silencio no
existe, el silencio no existe, el silencio no existe...”. Se lleva también
un buen aplauso.

Mi Antonio deja el cuaderno MAL8 para el sorteo y
comenta que hizo tres temas, pero solo ha traído uno. Este dedicado a esas
personas que vienen a un mundo de silencio. “Silencio. La nada sonora
envolvió su llegada. La acompaña hasta ahora en su vida silenciada. Creció y
disfrutó sonrisas, caricias y multitud de besos. Las infantiles delicias de
juegos. Pero en el silencio fue descubriendo sus manos. Un jardín brotó en sus
dedos. Florecieron signos raros, como flores contra el miedo, como voces contra
el silencio. Sus manos de terciopelo un distinto idioma hablan. Ella ha ido
aprendiendo, desgranando las palabras. Al silencio condenada pero no a la
soledad. No se detiene ante nada, se esfuerza en comunicar. En luchar contra el
silencio con su lenguaje de signos. Sabiéndose diferente, sabe que somos lo
mismo. Y no hay freno que detenga su ambición por superarse. Y que venga lo que
venga, la meta debe alcanzarse. Su difícil juventud la animó a socializar. Siendo
distinta que tú, fue encontrando su lugar. Vio en su discapacidad otra forma de
vivir, pero era tan igual como la forma de sentir. Un amor le ilusionó, también
le hizo sufrir. En su silencio lloró y luego volvió a reír. Sabe leer en los
labios y va aprendiendo a hablar, con esfuerzo extraordinario cada día más
libertad. Vive el silencio dichosa, conoce su realidad. Se adapta a cualquier
cosa; es su forma de triunfar. No ha sido el camino fácil para llegar hasta
aquí. Siendo una persona frágil, sabe qué
es sobrevivir. Al silencio ha superado. Está en la universidad. Con ello ha
demostrado vencer su discapacidad”. Mi Antonio se queja de que se le da mal
componer bajo demanda, pero esta vez ha dado en el clavo, no cabe duda.
Andrés,
antes de presentar a la última tanda de silencios, explica que la semana que
viene habrá micro normal, lunes y martes. Después se cerrará Libertad 8 hasta
el día 19 de Agosto. Ese día, lunes, más el martes y el miércoles, a las 8 de
la tarde volverá a haber micro.

Noé dice que siempre que viene a los micros
se lo pasa muy bien. Deja para el sorteo una cajita de barritas de incienso. “¿Hola?
¡Hola! ¿Dónde estás? ¿Por dónde andas? ¿Estás en un spa? ¿Estás en mi
habitación? ¿o estás en la montaña? Seguro que estás escondido en un lugar al
que es bastante difícil llegar. ¿Estás en la noche, en el horizonte, camuflado
en la música? El caso es que desde donde estés a veces te animas a sorprenderme
y vienes a verme. Así, sin más, cierro los ojos y te consigo. Qué bien me haces
cuando te dejas ver, aunque absoluto no existas. ¿Que tienes enemigos? ¡Claro!
Como todo el mundo. Desde luego verborrea no te quiere demasiado. Pero tú
déjala. Ya se le secará la lengua. Más de una vez has sido mío. Te conseguí
cuando dejé de buscarte. Me conseguiste porque merecías disfrutarme. Eres
frecuencia desconocida e incómoda, tsunami arrasador en 5 segundos eternos. Bendito
cuando, adentrándote por la piel, lo ocupas todo. Maldito si te guardo, cuando
debería ser tan solo una palabra libre. Cuánto sufrí hasta descubrir que podría
conseguirte, silencio. Ven cuando quieras”.

Javier Gijón trae algo muy especial para el
concierto. Antes da las gracias a Andrés por estos conciertos. Con permiso de
nuestro querido Andreas, cuenta el porqué de la canción. Está dedicada a la
madre de éste, fallecida repentinamente la semana pasada. (la de Javier murió
hace dos meses tras una larga enfermedad). Había una relación muy especial
entre nuestro poeta sueco y su madre, que más de una vez vino a verle actuar,
junto con Javier, y muchas veces les siguió por streaming. He de añadir
que Javier y Andreas han compartido muchos momentos, sentimientos y conciertos.
Así que Javier sintió la necesidad de componer esta canción, para lo cual le
pidió permiso a Andreas, claro. Javier nos canta su tema, un poco emocionado,
hasta el punto de que se le olvida la letra en un cierto momento. “Se apagó
la llama, se apagó tu luz. Todos los recuerdos y los sueños por cumplir. Una
tarde cálida sin fin. Absurdo destino te apartó de mí. Tus ojos azules se
mezclaron con el mar, silencio infinito y tu voz que se calló. Las olas y el
viento se apoderaron de ti. Se llevaron las caricias y nuestra complicidad.
Llevo fibras de tu corazón en mí y con ellas tu presencia se hace eterna aquí.
Te sentiré... Te soñaré. Te escribiré cada mañana. Imaginaré que en nuestro
rincón mantendremos viva tu canción, sonando en silencio dentro de mi corazón”.
El aplauso es tanto para él como para Andreas, claro. Ates de bajarse, manda un
beso para este cronista, que también tiene una relación fuerte con Andreas.

Oscar del
Pozo sube acompañado de
Marta Plumilla para establecer una especie de emulación de sesión entre
Oscar y su psicóloga (argentina, para más inri). “Marta.- Y
bueno, contame. ¿Por qué estás acá? Oscar.- No me hallo. Me cuesta mucho
ser yo mismo. M.- ¿Podrías explicarte mejor? O.- Me cuesta
encontrar un sitio donde estar. M.- ¿Puedes ponerme un ejemplo? O.-
Eh... sí. El otro día en el retiro. O sea, ¿cómo le explico al tipo que se
sienta en el banco a mi lado que no se hacen videollamadas en un sitio público?
Que no se hacen. Que es de mala educación. Que es una falta de respeto a mí. Y menos sin auriculares. Y menos con ese
volumen de voz, que te están escuchando al otro lado del charco. Bueno y ¿qué me dices de la cantidad
de gente que se pone a cantar en la calle? Ojo, que yo no tengo nada contra los
artistas. ¡Contra los artistas! Pero es que canta todo el mundo en la calle.
Que está muy bien. Ha que desahogarse. Pero hazlo en tu casa, en el baño, como
antes. Mira; yo antes tenía mis propios
escondites. Mi favorito eran las iglesias.
Pero es que ahora hasta en esos templos sagrados enseguida llega alguien o algo
que me interrumpe, que no me deja estar. (...) Gracias por no decir nada. Qué
bonito ha sido. Bueno, como te decía. Fui a San Judas el otro día. Llego allí y
enseguida ese murmullo, esa retahíla. ¡Pero si Dios te escucha sin palabras!
¡Pero Dios les tus pensamientos antes de que los tengas! Y ¿qué me dices de
esas viejecitas vestidas de negro, sentadas en los bancos de la iglesia,
haciendo scrolling, ¡por favor!. M.- Entiendo. Y por qué no te haces un
esto... un retiro a la montaña?. O.- Si lo he intentado. Lo he
intentado. La semana pasada cojo el ave. Cojo mi vagón, que tengo un
vagón. Pero es un cachondeo, la gente...
Bueno, no quiero entrar ahí. Por fin llego a la aldea donde me crie. Y es que
no es una persona. Es que son todos. Todo el mundo tiene una desbrozadora,
un corta césped, una sierra eléctrica...
Es una orquesta sinfónica, uno detrás de otro. M.- Sí entiendo. O.-
¿Entiendes? Sí, sí. Y, y luego, ya cuando todo el mundo se calma, todo el mundo
ha dejado su seto precioso, que parece que ha pasado por ahí Eduardo
Manostijeras, ese otro sonido que me pone de los nervios. Y yo no soy quien
defienda a los insectos, ni a los mosquitos, pero es que freírlos,
electrocutarlos, me saca de quicio. Por no hablar de los perros. Que ladra un
perro en lo alto de la montaña y enseguida se monta el coloquio de los perros.
Y el gallo por la mañana, dando el do de pecho. Y el jodido del afilador, que
encuentra hasta los más recónditos rincones del mundo... M.- Qué
lástima, silencio. Se acabó el tiempo.
Además te estás alterando demasiado. Yo creo que esto no es bueno para vos. O.-
Pero... M.- Shhhh. Ya”. Fabuloso.

Victoria
Loarte sube vistiendo
la sonrisa que nos ha dejado Oscar en todas las caras. Despacio, va comprobando
el sonido de la guitarra para adentrarse suavemente en un tema que me ha
parecido verdaderamente precioso, en el que Victoria nos ha dado algo especial
que hacía tiempo que no nos compartía. “Solitaria, como una reina que
necesita ser humana. Sin palabras, besándote por primera vez con la mirada.
Atrapada en tu silencio, que aviva mi sed, que alimenta mi fe. Que nadie me
despierte. Que me ayuda a ver lo bello que es perderse. Que nadie me despierte.
Déjame ser una loca enamorada. De esta realidad ya voy sobrada. Déjame ser.
Déjame ser. Déjame amar como si esto no acabara. Hazme tuya y no me expliques
nada. Déjame amar, déjame amar.
Solidaria con tus alegrías, tanto como si ellas fueran mías. Con el alba tus
manos serán para mí la mejor poesía,
provocada por tu silencio, que aviva mi sed que alimenta mi fe. Que
nadie me despierte. Que me ayuda a ver lo bello que es perderse. Que nadie me
despierte. Déjame ser una loca enamorada. De esta realidad ya voy sobrada.
Déjame ser. Déjame ser. Déjame amar como si esto no acabara. Hazme tuya y no me
expliques nada. Déjame amar, déjame
amar. Tu silencio acaricia desde dentro. Tú, tú la paz y el fuego donde guardo
mis secretos. Tú. Déjame ser una loca enamorada. De esta realidad ya voy
sobrada. Déjame ser. Déjame ser. Déjame amar como si esto no acabara. Hazme
tuya y no me expliques nada. Déjame
amar, déjame amar. Déjame ser. Déjame amar. Déjame amar. Tú”. (He vuelto a
escuchar este tema para repasar la crónica y me ha vuelto a poner la carne de
gallina).

Daniel Sánchez deja un disco para el sorteo y pide
perdón por si no se acuerda bien de la música o del ritmo (a mí me suele pasar igual,
Daniel). Explica que le pasó como a Mi Antonio,
que se acordó de aquellas personas que no nos oyen pero que sí que nos escuchan.
Pide que si al final se quiere aplaudir, que se haga agitando las manos (como en
La Puerta del Sol cuando el 15M). “Labios y bocas que no dicen nada.
Caricias que hablan con notas de sal. Piernas y brazos, manos y cabezas. Olor
que perfuma la niebla del mar. Me falta el sonido, silencio del alma. Te falta
el sonido, no sobra dolor. Nos falta el sonido,
palabras sin viento. Les falta el sonido, silencioso amor. Les falta el
sonido silencioso amor. Miradas que guardan secretos del alma. Canciones que
danzan no puedo cantar. Manos que vuelan recitan poemas de los que escriben
palabras de amar. Me falta el sonido, silencio del alma. Te falta el sonido, no
sobra dolor. Nos falta el sonido,
palabras sin viento. Les falta el sonido, silencioso amor. Les falta el
sonido silencioso amor”.

Marta
Plumilla deja para el
sorteo una entrada para su concierto, aquí, el martes 30. Después nos regala
una balada de rock lento. “Si yo tuviera un altavoz, una sirena, un detector
de humos, y hacer ni-no ni-no, ui-o ui-o, tal vez pudiera llamar tu atención y
dar conferencias sobre el amor. Y hacer ni-no ni-no, ui-o ui-o. Pero hay
silencio en mi ADN. Un perro viejo solo muerde. Si yo tuviera un cascabel y una
vajilla para romper y hacer ni-no ni-no, ui-o ui-o, ni-no ni-no, ui-o ui-o. Si
yo tuviera unos petardos, una bocina, algún silbato y hacer ni-no ni-no, ui-o
ui-o, tal vez pudiera llamar tu atención y hacer carrera en el amor. Y hacer
ni-no ni-no, ui-o ui-o. Pero hay silencio en mi ADN. Un perro viejo que solo
muerde. Si yo tuviera un altavoz, una
sirena, un detector de humos y hacer ni-no ni-no, ui-o ui-o, ni-no ni-no, ui-o
ui-o, ni-no ni-no, ui-o ui-o”. Bonito y pegadizo tema.

Y
así termina este hermosos concierto titulado “Silencio”, con las palabras
cazadas por Ernesto
Arango,
todas bellas, todas importantes. Grande final. Después Andrés dice que estos
conciertos son como el amor: nunca te acabas de acostumbrar a siempre tanta
maravilla. Y que lo hemos demostrado otra vez: la canción de autor no es un
género musical sino que es lo que cada uno es. Da las gracias a todos los que
han participado, despide a los onlainers, hace el sorteo y
cierra el micro hasta a semana que viene.
"Podéis ir
en paz".
P.D.
Aparte de estas actuaciones, como anunció Andrés hay alguna colgada
directamente en las redes, aunque yo sólo he encontrado la siguiente.

Camilo
Crespo nos da su
acercamiento al silencio, en su (mi) caso, a todos esos malos rollos que han
ido sonando en tu cabeza y que con los años has conseguido echar. “Todos
esos momentos en que sufrí. Todos esos golpes que recibí. Todas esas mentiras
que percibí. Todo eso está ya lejos de mí. Todas las metas que no conseguí.
Todos esos aplausos que me perdí. Traiciones, violencia, todo lo que viví. Todo
eso está ya lejos de mí. Todo lo que antes tronaba en mi cabeza, se lo llevó el
tiempo. Nada ahora tapa el sonido de la vida: los trinos, los niños, las risas,
los afectos y todos los versos. Lo demás… ya es solo silencio. Nada, ningún
ruido me puede distraer. Todo instante que aún me llegue lo viviré. Y si es que
tengo que llorar, lloraré. Y si toca reír, reiré. Todo lo que antes tronaba en
mi cabeza, se lo llevó el tiempo. Nada ahora tapa el sonido de la vida: los
trinos, los niños, las risas, los afectos y todos los versos. Lo demás… ya es
solo silencio”. El video se puede ver en
https://www.youtube.com/watch?v=ES7TK0oHyPE