Por: Camilo Crespo, en microabiertolibertad8.blogspot.com
El vídeo
en directo se puede ver en el Nuevo
canal de YouTube de Libertad 8 (@Libertadochocafe)
O directamente: https://www.youtube.com/watch?v=EiG7FypyzxY
SOS para huir de o arreglar la realidad
distópica. Hace falta más poesía. SOS
para escuchar las peticiones de ayuda. SOS para olvidarla u olvidarle.
Agradecimiento a las ayudas recibidas. ¡SOS vos! SOS para huir de los cuñaos y
del terrorista de los chistes. SOS para huir de la soledad. Ese o ese, ¿quién
sabrá?
“Oremos". Buenas tardes. Andrés Sudón da la
bienvenida a presentes y onlainers y explica que hoy es día de nervios y de
escuchar con todo respeto y atención (y silencio), porque esta tarde estrenamos
más de veinticinco canciones y poemas titulados S.O.S. De todos modos pasa
lista para ver quién está y quién no. Explica las características del micro y
pide que se obvie lo de “la traigo con pinzas”, “apenas la he ensayado2, etc.,
porque todos están igual. Y sin más dilación da paso a la primera tanda de
peticiones de ayuda (u otra cosa).
Andrés Sudón
abre, para así poder dedicarse a sacar adelante este maravilloso suceso que es nuestro MAL8. Ha buscado cómo se expresa
S.O.S. en código morse y es “punto, punto, punto, raya, raya, raya, punto,
punto, punto”. Así que le parece normal necesitar ayuda con tanto punto y tanta
“raya”... Ha utilizado ese patrón como estribillo de su tema, de bella melodía y
letra acerca de la violencia que muestra la vida. Como siempre un tema fuera de
lo esperado, como le gusta (y nos gusta que haga).
En la maravilla de la vida es donde
habita mi ser, vivo lleno y rodeado de paz y placer. Ya casi he conseguido ser
y parecer un adonis hedonista en edad de ofrecer... En la maravilla de la vida
es donde quiero vivir. Qué pena que no quede mucha people aquí. Ya casi he terminado el nuevo cielo azul y solo podéis
verlo tú y tú... En la maravilla de la vida hay un precio que pagar, un alto
porcentaje de silencio y soledad. No puedo vivir contra costumbres y usos de
una sociedad fundamentada en abusos. ¡S.O.S. por abusos! No puedo salir de mi
refugio. ¡S.O.S. por abusos! No puedes entrar en mi refugio... La pesadilla de
la vida es donde vengo a buscar. Cada cosita de mi ser es una señal. Ya casi
siempre miro para ver quién mira. Podría ser la maravilla de la vida... En la pesadilla
de la vida necesito ayuda. Lleva tú mi luz y así también me alumbras. Hay una
baliza en mi alma violenta para atraer a todo ser que me entienda... En la
pesadilla de la vida hay un premio que ganar. Un alto porcentaje de empatía
tierna. No puedo dejar pasar costumbres y usos de una sociedad fundamentada en
abusos. ¡S.O.S. por abusos! No puedo salir de mi refugio. ¡S.O.S. por abusos!
No puedes entrar en mi refugio. ¡S.O.S. por abusos! No puedo salir de mi
refugio... Qué rápido se ha terminado la canción. Aún sin el problema y sin la
solución. Hay una baliza en mi alma violenta para atraer a todo aquel que me
entienda.
Pablo R deja
para el sorteo una copia de su disco "En serio te lo digo". Se define
a sí mismo como cantor de lo cotidiano, porque le gusta hablar de cosas
cotidianas. Su tema es mas bien "Ese o ese", sobre no saber quien ha
hecho algo malo. La sensatez en lo cotidiano, diría yo.
Disfrutando en el estadio, viendo a
mi equipo campeón, gran estruendo y arrebato. De pronto siento un gran dolor.
Siento un golpe tras las orejas sobre mi hueso occipital, dejándome un poco
aturdido, porque fue un golpe seco y brutal. Estupefacto vi que una bola
prensada y dura de papel Albal la habían lanzado del graderío y en mi pobre
cogote fue a parar. ¿Quién habrá sido el mal nacido que me ha tirado el
proyectil? Tiró la piedra y escondió la mano. El desgraciado cobarde librí.
Creo que ha sido ese. Ese o ese pudo ser. Ese será el culpable, sea hombre o
mujer. Creo que ha sido ese. Ese pudo ser. Ese o ese son culpables, sea hombre
o mujer. Viajo en autobús habitualmente siempre viene lleno por demás. Un día
que llevaba poca gente, pasó lo que voy a contar. Se escucha el ruido
claramente. Alguien tuvo un desliz. Llega un efluvio maloliente y hubo que
taparse la nariz. Todas las caras muy circunspectas que reflejaban la gravedad.
Todos estamos bajo sospecha de haber liberado aquel gas. ¿Quién habrá sido el mal
nacido que ha fumigado el autobús? Poniendo en riesgo la convivencia, capa de
ozono y la salud. Creo que ha sido ese. Ese o ese pudo ser. Ese o ese son culpables, sea hombre o mujer.
Javier Gijón
ante todo pide un aplauso para Andrés por generar tanta creatividad. Dice que
un amigo suyo acaba de ser desahuciado y le queda muy poco de vida. Y eso le ha
hecho plantearse cómo reaccionaria él en ese caso y qué repasaría de su vida.
Bello tema en todos los sentidos.
Me quedan pocos inviernos, unas
semanas quizás. Y ahora miro a mi vida sin mentiras, sin disfraz. Cuántas voces
compartidas se quedaron a mitad. Cuánto amor dijo mi nombre sin saberme de
verdad. Hoy me salvaría del miedo de no tener que aparentar, de las bocas que
te juzgan sin atreverse a mirar. De los ojos que te ignoran sin llegar a
contemplar, de quién rompe los silencio solo por oírse hablar. S.O.S. Envió
señales desde el fondo de mi voz, por si alguien aún no recuerda como late el
corazón. S.O.S. Que no apague lo que queda aún de mí. Quiero cruzar esta noche
sin dejar de ser quien fui. ¿A quién llamo yo, si siento que el reloj no espera
más? Tal vez a quien nunca vino cuando tuve oscuridad. O a ese niño que soñaba
sin miedo a decepcionar. Antes que el mundo enseñara la costumbre de callar. Si
pudiera en pocos días poder volver a comenzar, soltaría viejas sombras y las
ganas de encajar. Lanzaría un S.O.S. como un faro frente al mar. No entreguéis
vuestra ternura a quien nunca supo amar.
Sergio Sanz
dice que se ha quedado con una cosa que decía Andrés en su canción. Lo de “Buscamos
la luz”. Su bello tema me parece que va sobre la inmigración.
Pareciera que si todo pasa y te dejas
y la vida emerge en el cambio crece fresca y verde paja. Y la luna y sol, reloj
a quien le pese. En la barca ya han montado todo y se van buscando la
esperanza, porque nadie escucha ese S.O.S., porque nadie escucha ese S.O.S. En
el mar una luz hace de guía. Abre noche
las estrellas, sube fuego a la cresta de la ola. Hay destello en el gran cielo.
Surca un faro la pupila, nace el brillo de lo bello y se alumbra horizonte.
Ilumina la certeza y no ciega resplandores. Y no ciega resplandores para el
alma que se aclarara. Para el alma que se aclara en la luz. En la barca ya han
montado todo y se van buscando la esperanza porque nadie escucha ese SOS.
Mi Antonio deja
el acostumbrado y maravilloso cuaderno MAL8 para el sorteo y su “SOS” es un
alegato a la caballerosidad, sobre una bella historia de amor.
Como náufrago en ciudad, deambulando
con dolor por la triste soledad de un penoso desamor. En el mar de sucio
asfalto, en busca de redención, mi alma ahogada grita alto: Socorred mi
corazón, socorred mi corazón. Fui mirando escaparates, pasando el tiempo en lo
que fuese, pensando mil disparates, aullando mi SOS. Cuesta tanto liberarse de
un pasado tan reciente, que para poder
olvidarse hay que mezclarse entre gente. Mi desespero se nota. Dónde mejor
olvidar que en el fondo de una copa, en una barra de bar. Fui de tugurio en
tugurio. Tras el día venía la noche sin presagiar buen augurio ni amargarme con
reproches. Entrando en otro garito escudriñé entre la gente. Descubrí lo más
bonito: Tu rostro sonriente. Echaste una mirada curiosa hacia mí para ver quién
entraba. Y con tus ojos coincidí. El tiempo detenido, mi corazón también, pues
había sentido lo que nunca imaginé. Sin caras conocidas, busqué el mejor lugar
para consumir mi bebida y poderte contemplar. Disfruté de tu sonrisa mientras
conversabas. Las bromas y las risas con la gente que estabas. El ángulo
perfecto para contemplarte sirvió como trayecto para que pudieras mirarme. Se
escapaban miradas en uno y otro rumbo, casuales andanadas de tu mundo a mi
mundo. Se fueron tus amigos y quisiste quedarte, quizá por verte conmigo y que
pudiera acompañarte. Mas señalada como presa un alma de la noche cazadora, sus
artes dispone. Por ti se interesa al ver que estás tan sola. Con suplicante
mirada me lanzaste un SOS. Te sentí tan angustiada. Tu destino no era ese. Como
un breve relámpago en aquella tormenta de turbia acoso amargo, ofrecí mi
presencia. Arriesgué tu desmentido por si no lo quisieras. Dije, perdona, está
conmigo para que el cazador se fuera. Sonreíste como sabes y más me prendí de
ti. Tu sonrisa fue la llave con la que me abrí. Luego fue la noche ilusión y lo
que quedaba de ella. Dos náufragos sedientos de amor por la calle bajo las
estrellas. Tu sonrisa me salvó de tanta melancolía, alegró mi corazón y volví a
la vida. Mi S.O.S. ella escuchó, también el suyo escuché. Llevamos 2 años de
amor. En el amor vuelvo a creer.
Borja Cacharro se muerde la lengua para no decir todo eso que no se puede decir. Y nos
brinda otro estupendo tema sobre como nos sentimos en estas época muchos. Me ha
encantado el muteo de sus cuerdas. Y, en general, toda la composición me parece
perfecta y brillante.
Siento la vibración de los mensajes.
Hoy no tengo la voluntad de leer. En diferido proceso mejor. Ahora estoy
distraído. Es más fácil desde el silencio. No es necesario compartir mi opinión
y regalar consejos que al final son dados para mí. Proceso mejor desde la
discreción y me servia de escudo para que no te alejes. No quiero coleccionar
más cadáveres digitales. Ver, callar y oír como camaleón. Últimamente, aunque
duermo mejor, enciendo la tele para disolver el humo de este infierno tan
cruel. Y dibujo un circuito con el polvo de la mesa con curvas grandes,
perfectas. Y voy a la cocina a por no sé qué y al regreso para mi asombro hay
un mensaje trazado con la punta de los dedos a mi lado: S.O.S.
Primera tanda concluida. La maravilla a pleno
rendimiento. Dice Andrés que en este rato han pasado algunas cosas. Por
ejemplo, Elena Quevedo se ha puesto a componer su “SOS”. En la puerta Andrés ha
hablado con unos repentistas, improvisadores y quizá intervengan también.
También comenta que mañana tienen concierto aquí Seba Ulivi y Suso Sudón, que
no casualmente lleva su mismo apellido, y que han compuesto algo para anunciar
su concierto. Y vamos con la segunda tanda.
Tomás de
Si un día camino y el sol me derrite
la sangre y no encuentro la sombra de un árbol donde descansar. Cuando los
rascacielos cubran el horizonte, gritaré ¡Salvación, oh, salvación! Cuando los
pájaros sean drones del aire y los mares parezcan bolsas de usar y tirar. Si la
luna se esconde del hombre por miedo al desastre, gritaré ¡Salvación, oh,
salvación! Un grito profundo que ayude a liberar el canto tan hondo que nos
salvará. Si ya nadie escribe poemas para recordarnos que somos un rayo de vida
en la inmensidad. Y si faltan razones para amar por amar, gritaremos
¡Salvación, oh, salvación!
Fernando Madera es nuevo. Ha venido de la mano de Iris, nuestra malochas de Puerto Rico.
Deja un disco y un llavero para el sorteo. Nos cuenta que hace un mes un amigo suyo
intentó suicidarse y esta canción va de cómo uno descifra esas peticiones de
ayuda. Comienza las estrofas del estribillo con la partícula "sos".
Bello tema con aire de R&B.
Sosteniendo la risa de un hilo. La
gravedad es el pesar de estar vivo. Sosegado, calmado, tranquilo, adentro un
puñal sacándose filo. Cómo descifro una señal que pide asilo, cómo escuchar un
corazón que no es el mío. Sospecharse que algo anda herido. Silencio mortal,
amor desvalido. Sostengo esta pena que aun no asimilo. Entrar al umbral de
perder un amigo. Cómo descifro una señal que pide asilo, cómo escuchar un
corazón que no es el mío. Cuando entre tanta turbulencia se confunde la
fragilidad, dime cómo descifro esa señal. Sosteniendo la risa de un hilo. La
gravedad es el pesar de estar vivo. Sosegado, calmado, tranquilo, adentro un
puñal sacándose filo. Cómo descifro una señal que pide asilo. Cómo escuchar un
corazón que no es el mío. Cuando entre tanta turbulencia se confunde la fragilidad.
Dime cómo descifro esta señal. Dime cómo descifro esa señal. Sostengo esta pena
que aún no asimilo. Quiero entender tu dolor, a ver si espabilo.
Brad Martins
dice que ya le había costado bastante poner lo de “ADN” en una canción, así que
lo de “SOS” le parecía aún más difícil. Pero aquí está. Al final encontró la
idea de que muchas veces pedimos ayuda
sin decirlo.
Puedo encontrar mi sol en tu risa y
al caminar una luz que palpita. Una señal que el tiempo me aclaró que eres tú
al final quién llegó. Todo ya me queda claro, no habrá ningún reparo más que
hablarte. Hoy me animo a ser testigo de que soy el elegido para amarte. Y entre
una charla y gritos, yo me acerco a tu oído a preguntarte y la respuesta del
olvido que tú ya tienes marido, imposible conquistarte. Y marco un S.O.S. para
buscar ayuda. ¿Quién me ayude a olvidar tus ojos, cafés y tu dulzura? ¿Cómo es
que siempre pasa? ¿Cómo es que eres ajena? ¿Quién me podrá ayudar? Puedo
encontrar mi paz en tus voces y superar los tiempos feroces. Es el final del
camino amarillo. Pude encontrar quién se quedé conmigo. Por eso creía tanto
hasta que me puse al tanto de tu estado. El candado de tu abrigo, un corazón
repartido, tu resguardo. Yo no soy el elegido, solo soy el que ha perdido por
enésima vez. Y me voy muy cabizbajo, pensando, ¿por qué carajo vuelve a
suceder? Y marco un S.O.S. para buscar ayuda. ¿Quién me ayude a olvidar tus
ojos, cafés y tu dulzura? ¿Cómo es que siempre pasa? ¿Cómo es que eres ajena?
¿Quién me podrá ayudar?
Nieve Sandia,
es el actual proyecto de Javier Cuenca. Me encanta el rasgueo de guitarra, muy
distinto al estándar y muy efectista. Aquel taller POP en que participamos produjo un cambio en ese cerebro creador. Un
maravilla. Ha sido hasta ahora la mayor muestra de energía en este concierto. Y
el público gozándolo.
Oprimes el botón del SOS mientras va
subiendo el ascensor. Quizá para salvarte de ti mismo. Hay un cataclismo en tu
interior. Un timbre con sonido de vibráfono dibuja un par de notas al azar.
Canciones con estrofas mutilas resbalan por el hilo musical, enviando un S.O.S.
Escribiendo un S.O.S. Enviando un SOS, quizá hasta el infinito y más allá.
Escribiendo un S.O.S. en el cuaderno de la soledad. ¿Recuerdas el final de
aquella película? La del soldado que cogió un fusil, gritando en Morse un
S.O.S. La guerra destruyó su porvenir. Tu mente grita hoy S.O.S. para que se
detenga el vendaval de pensamientos que son como espinas clavándose en tu
cotidianidad. Enviando un S.O.S., un grito de socorro virtual, escribiendo un SOS,
tres letras sobre el húmedo cristal. Enviando un SOS. Quizás hasta el infinito
y más allá. Escribiendo un SOS en el cuaderno de la soledad. Un mensaje en la
botella que arrojara el mar, hacia alguna isla desierta o similar. Dos o tres
granos de arena que se van deslizando entre los dedos. Enviando un SOS, un
grito de socorro virtual. Escribiendo un SOS, tres letras sobre el húmedo
cristal. Enviando un SOS, quizá hasta el infinito y más allá. Escribiendo un
SOS en el cuaderno de la soledad.
Teresa Van-Hoy comenta que la semana pasada dijo Andrés que con esa nariz de payaso
que trae se podía todo. Y aquí esta ella, hablando en un idioma que no es el
suyo. Deja para el sorteo el enseñar a hacer animales con globos. Y su “SOS” es
un poema de verdadero amor a su suegra Cecilia que acaba de cumplir los cien.
Otra preciosidad. Vaya concierto MAL8 que llevamos.
Casi desnuda andabas con tus 80 años
en traje de baño, feliz como una cría, revolcándote en las olas, sin saber
nadar y sin miedo al mar. Tranquila, dijiste Teresa es Socorrista hace mucho.
Te pusiste a gozar lo prohibido por vez primera y ya nada perturbaría tu
placer. Yo aterrada como obra parada entre tu cuerpo vulnerable y la infinidad.
La del SOS fui yo. Me acompañaste a comprar tetas falsas. La oncóloga me había
recomendado una tienda, pero era de pura lencería, todo encaje, erótica. Me
puse tiesa, pero me cogiste el codo y preguntaste en español a la chica, ¿y las
postizas dónde están? Así en una voz tan alta. Abrieron una puerta discreta
hasta atrás. Atrás ya no era boutique chic, era un almacén deprimente. Montañas
de cajas de cartón como mini ataúdes. Huí llorando. Me dijiste, ¿Qué te pasa?
Dime. Sin saber lo que sentía, me salió Cecy. Yo quiero ser sexy, pero estoy
mutilada. Eso es de llorona. Y tú pues se sexy. Y ya. Tierra firme de nuevo.
Aquellos veranos cuando tú y yo cuidábamos a todos tus ocho nietos. Vivimos un
caos extático con sus pleitos y travesuras, sus alegrías y heridas, su hambre y
sed insaciables. Tú cocinabas y limpiabas sin parar. Yo los entretenía y
disciplinaba. Equipazo éramos. Yo me agobiaba. Alejandro era el más grande y el
más rebelde. A diario él corría contigo gritando. Eso es de niño desesperado.
Yo feroz tras él. Él clavaba su cabeza entre tus pechos y desaparecía. Tú lo
abrazabas y susurrabas. Dile a mamá que ya no lo vuelves a hacer, hijo. Girabas
de talón para mantener tu cuerpo entre mi niño y mi rabia. Era a mí a la que
salvabas. Esos momentos incómodos en las reuniones familiares cuando nada
fluye, vamos quedando tiesos, mudos. Tú detectas nuestro naufragio, nuestro SOS
colectivo y sueltas tus chistes rojos. El del convento italiano hasta los
nietos gringos lo aprendieron. Una vez un ladrón venía huyendo de la policía.
Saltó el muro de un convento, se quitó la ropa y se puso como estatua (y ella
hace todas las muecas) encima de un pedestal. Pasaron dos monjitas y lo vieron.
Fueron corriendo con la madre superior. “Madre, un ángelo se cayó del cielo”. “¿Y
volá?” “Due bola”. Y ya. Nuestras carcajadas afirman lo nuestro. Tú con 10 años
sufriste la guerra. Tu madre viuda luchaba sola para alimentar a sus siete
hijos. Sobrevivían gracias a sus gallinas, su huertita de patatas y de acelgas.
Y uno que otro huésped que pagaba por una cama y un pincho de tortilla. Un día
los de Franco arrestaron a tu madre por haber albergado a un rojo. Nada de eso
es posible para ella sola. Sus hijos fueron repartidos con sus hermanas. Las
pobres apenas podían con los suyos. Nada de eso es posible, ni para tías ni
para críos. Dejaste la escuela para pelar papas a los 10 años y atender a los
clientes en la fondita de tu tía. Nada de eso es posible para ti. Cuando
acumulabas sobras suficientes, las llevabas a tu mamá. Ella vigilaba por la
ventana por si venías. Te tiraba muñequitas que había cosido de tiritas de
tela. Se quemaron tus muñecas en el incendio de Santander. Tu cuerpo de
centenaria se acuerda de la escasez de tu niñez. Todavía hoy, te quedas viendo
a la cazuela de fabada con la mirada fija en los trozos de carne, chorizo y
morcilla. Lo suculento nunca te tocaba de joven. Era para tus hermanos, porque
trabajaban en la fábrica y la finca. Me acuerdo el día que me serviste el trozo
más gordo de tocino. Así respondiste a mí S.O.S. inaudito. El deseo de ser tuya
y de ser como tú.
Seba Ulivi
y Suso Sudón dejan una entrada doble
para su concierto de mañana aquí. Estos dos genios han usado el ritmo de morse
para su tema y les ha salido una especie de raro candombe, que han usado para
promocionar su concierto.
Entre tanta información, he dejado de
escuchar la voz de la razón. Y aunque yo busque la paz y me esconda en un
colchón, Instagram, sabrá quién soy. S o s, Sebas, s o s, Suso, s o s, Sebas, s
o s, Suso. Es que se me va a escurrir la vida, anclado una pantalla fría. Ah,
que ya no creo ni en la vida, todo me parece IA. No se va camino del cielo por
tierra, ni se ve el fondo infernal en Netflix. Pero sí se puede cambiar el
mundo y el rumbo yendo a un recital de Seba y Suso. Se puede cambiar, lo juro.
Entre tanta información es difícil conciliar qué opción es la mejor. Tiro tiros
al azar frente a mis miro pasar, arte de mi salvación. S o s, Sebas, s o s,
Suso, s o s, Sebas, s o s, Suso. Que se me va a escurrir la vida, anclado a una
pantalla fría. Ah, ya no creo ni en la propia vida. Todo me parece IA. No se da
la revolución cuando estás tirado disfrutando el pan ganado a cambio del
sagrado tiempo que es tuyo. Soldados, abandonen todo lo dado y vengan a salvar
el mundo mañana. S o s, Sebas, s o s, Suso, s o s, Sebas, s o s, Suso.
Repasa de nuevo Andrés la lista para ver si ha
llegado alguien tarde y no se entretiene más, pues aún queda bastante gente por
soltar sus nervios sobre el escenario. Así que vamos con otra tanda.
Elena Rossi
deja para el sorteo una pegatina que por detrás es una entrada 2x1 para el
concierto que tendrá aquí el próximo lunes 25. Traerá croquetas, avisa. Su
canción se la dedica a su madre que ve todas sus actuaciones en Libertad y a su
amiga Ana que también se ocupa de Elena y tranquiliza a su madre. Dice que
quería hacer una canción alegre pero esta triste así que va a ser que no. Pero
le ha quedado un tema muy bonito.
Hay algo en mí que no está bien, algo
que no sé explicar. Por qué me cuesta respirar y me olvido de comer. Algo se
rompe y no me avisa. Siento el cuerpo enloquecer. No me aguantan ni los pies.
Tengo tanto miedo y tú con prisa quieres echar a correr, irte lejos, no volver.
Y me pides que lo entiendas, pero yo no soy de piedra. Y no sé parar de llover.
No sé parar de llover. Cada poro de mi piel se ahoga con la sensación que asoma
cuando te veo marchar. Este pánico a quedarme sola me tiene temblando ahora por
la posibilidad de que hoy sea un día de esos imposibles, en que no puedo
pararte de pensar. Y si alguien me está oyendo, que me auxilie, que me ayude a
poderte olvidar. Que me ayude a quererme un poco más.
María Muriel
aconseja no perderse el concierto de Elena y deja para el sorteo un verso
inédito. Dice que va a improvisar bastante porque ha escrito el poema a las 5
de esta tarde. Se baja del escenario para ponerse al nivel del público, pero menos
mal que al menos se lleva el micrófono para que podamos escucharla. Su poema va
un poco de quererse a uno mismo; una misma en este caso.
Sigo confundida en este juego de
amarnos y hacer como si nada. de perderme en tu mirada, querer besar tu boca,
abrazarte lento y solo sentir tu cariño en la distancia. ¿Cuándo vamos a
cambiar la amistad por amor sin que nos importe nada? ¿Cuándo vamos a dejar el
miedo y atrevernos a vivir? Puedo apreciar la angustia de esta situación en tus
ojos. Pero no juegues con los míos si no quieres quemarte. Si tu corazón no
está preparado para el amor, déjalo ir. Pero no fortalezcas tus inseguridades
con mis ilusiones. Voy a ir pasando Si nada quieres, ¿por qué me buscas? Si no
me amas, ¿por qué te preocupas por mí? Me buscas en tus sueños y te consuelas
en mis abrazos. No quiero ser tu salvavidas, pero quizá tu barco se hunde y
necesita que te rescate. Quizás solo necesitas cariño ante una sociedad hostil
que te golpea y no enamorarte. Quizás solo sea un refugio pasajero que
rápidamente olvidarás cuando pase la tormenta. Pero yo no quiero ser refugio,
salvavidas. Pasatiempo. Quiero ser hogar, pasión, dulzura. Quiero ser esa en la
que piensas cada mañana levantarte y con la que deseas dormir cada noche.
Quiero ser esa con la que te imaginas un futuro y con la que sonríes cada vez que escuchas su nombre.
Quiero ser esa que te recuerde que el amor existe aunque creas que murió en el
incendio. No estoy preparada para dar tanto y recibir poco. Para que me quieran
porque me necesitan y luego no me saludan por la calle. Para ser una segunda
opción. Estoy preparada para lo que me merezco. Que me quieran como yo me
quiero o más bien como yo quiero y con eso me basta porque mi corazón es puro y
no cualquiera puede ver mis heridas. Porque ya sufrí mucho y aprendí que el ser
humano inteligente no cae dos veces con la misma piedra. Porque me valoro y
quiero alguien a mi lado que me respete y me rescate cuando me pierda a mí
misma, con la misma dulzura con la que yo lo hice, con la misma delicadeza con
la que amé. Amor, amor, estoy a punto de lanzar un SOS por si eres tú, quién
viene a salvarme.
Daniel Foronda toma a Vania, hoy está algo abandonada. Pide perdón porque esta canción
es de sufrir y pide la ayuda del público en el estribillo. Antes anuncia
concierto el día 26 aquí, para el que deja una entrada gratis. El concierto no
tiene nada que ver con esta canción, añade. Sin duda es la canción más cachonda
del concierto.
Hay gente que se piensa para endulzar
la situación lo mejor es una gracia o mejor dicho la intención. Y entonces van
y sueltan sin vergüenza ni pudor atroces ocurrencias que provocan estupor. Y
dicen, por ejemplo, y esto lo he vivido en primera persona, Perdone, señora,
¿la calle Saboya? Pues si saltas, claro que se abolla. No, socorro. Ah, S.O.S.
Que alguien calle al tipo ese. Y entonces un silencio como el hielo se
extiende. La gente mira al suelo sin saber dónde meterse. Uno ante los nervios
se queda como una estatua. Otro desearía que la tierra lo tragara. Y entonces,
como hay tensión, el protagonista de esta historia cree que la mejor forma de
relajar el ambiente es reincidir. Y dice de manera salvaje y sin piedad,
¿Sabéis cuál es el café más peligroso? El expreso. No, socorro. Ah, S.O.S. Que
alguien elimine al tipo ese. Y esto ya es demasiado para la sensibilidad. Los
presentes asustados no pueden aguantar. Y por aliviar un poco la violencia de
la situación, sueltan una risilla por obligación. Pero ese es el peor error,
porque entonces el terrorista de los chistes piensa que empieza a tener gracia
y se crece y dice algo así como ¿Y sabéis ese de…? Hombre, Pepe, cómo has
cambiado. Yo no soy Pepe. Pues más a mi favor. No, socorro. Ah, S.O.S. Que
alguien elimine al tipo ese. Y una vez pasado el trago, cada uno ya en su hogar
piensa que ha escapado, pero eso no es verdad, porque es como un virus, como un
monstruo sanguinario, cuando menos te lo esperas, sale del armario. Y entonces
tú, sin quererlo ni poderlo evitar, vas a la habitación y le sueltas a tu
pareja, que quizá estaba tranquila viendo la tele, Cariño, ¿qué dice un ganso a
una gansa? Venganza. No, socorro. Ah, S.O.S. Que alguien elimine al tipo ese.
El hijo de
Por el río hemos llegado al mar.
Tennos en cuenta. Le pido al cielo ayuda socorro S.O.S. Tennos en cuenta. 505,
ayuda, socorro, SOS. Apelo a tu piedad,
soy la otredad. Ayuda, socorro, SOS. 505. Tennos en cuenta. Desde el río hemos
llegado al mar. Tennos en cuenta, salva nuestras almas. Por el río hemos
llegado al mar. Tennos en cuenta. Desde la arena de la playa. Le pido al cielo,
SOS, ayuda. Socorro, SOS. Tennos en cuenta. Apelo a la piedad. Soy la otredad.
Le pido al cielo ayuda. Socorros, SOS. Tennos en cuenta. Por el río hemos
llegado al mar. Tennos en cuenta. Salva nuestras almas. Desde la arena de la
playa. Le pido al cielo ayuda, socorro, SOS. Tennos en cuenta. Apelo a tu
piedad. Soy la otredad. Le pido al cielo ayuda. Socorro, SOS. 505. Tennos en
cuenta. Ayuda socorro, SOS. Desde el río hemos llegado al mar. Tennos en
cuenta. Salva nuestras almas.
Marta Plumilla nos trae otra maravilla, que hay que escuchar más de una vez para
apreciarla de verdad.
Escribí S.O.S. en la arena con mis
manos blancas de chica moderna. Por si el Dios que duerme se despierta antes de
que suba la marea. Por la niña que jugando al escondite se escondió tan bien
que aun nadie la ha encontrado. En Sudán y en Gaza, en Congo y Mozambique, el
silencio mata. El sol se pone hoy triste. Escribí S.O.S. en la arena con mis
manos blancas de chica europea. Pero el
huracán salvaje del primer mundo, qué no hará con tres letras, rayas y puntos.
Escribí S.O.S. en la arena. Temo que lo borre la marea, la marea, la marea. La
marea.
Enrique Xanchez se pelea un poco con el atril, pero al final nos muestra otra de sus
composiciones con saltos de acordes y de tonalidades que me encantan. Podríamos
decir que su tema habla de la soledad.
Yo no sé si prefiero compañía o si
prefiero estar yo solo. Tampoco sé si tengo sangre fría o si en el fondo no
controlo. No sé si es mejor ser precavido o si es mejor ser loco y atrevido. Yo
soy así, vivo siempre con la duda. Y si acaso una certeza tuviese, sería la de
que necesito ayuda. Por eso envío un S.O.S. Por eso envío un S.O.S. A veces soy
el alma más festiva y a veces soy un bicho raro. La propiedad privada o
colectiva, quizá eso sí lo tenga claro. Me gusta más la verdad que cualquier
cosa, aunque agradezca una mentira piadosa. Yo soy así. Vivo siempre con la
duda. Y si acaso una certeza tuviese, sería la de que necesito ayuda. Por eso
envío un S.O.S. Por eso envío un S.O.S. Soy como un Hamlet sin título y
palacio, un simple Hamlet de suburbio. Un cantautor que no encontró su espacio
con un futuro, con un futuro un poco turbio. Me pasa que si tengo dos opciones,
me cuesta ver cuál me interesa. Y soy el rey de las indecisiones. Si he de
elegir entre esa o esa, ser o no ser, hay algo tras la muerte. En general tuve
buena o mala suerte. Yo soy así, vivo siempre con la duda. Y si acaso una
certeza tuviese, sería la de que necesito ayuda. Por eso envío un S.O.S. Por
eso envío un S.O.S.
Y llegamos a la penúltima tanda de este pedazo de
concierto SOS, con un reciente Mapocho y una poeta que escribe sus aportaciones
en medio del concierto, bebiendo un poco de todo lo que aquí pasa, pero sin
perder su propia originalidad, por supuesto. Allá vamos.
Emiliano Mancini repite en el micro, pues le conocimos la semana pasada. Dice que la
canción acabara con una nota subgrave, (o sea, gravísima). También dice que el
estribillo usa el patrón de morse. Y que la canción dice cosas que le han pasado
y cosas que podrían pasarle. Una letra muy en el estilo del querido Ernesto,
sin andarse por las ramas. Muy buena aportación.
Sin otra salida. Así ha sido toda mi
vida. Saturado, obstaculizado, sancionado. Me cago en todo. Sentado se que uso
sutilmente a toda la gente. Sedienta, obsesiva, salvaje, idos todos a la
mierda. No, a ti, al otro, al otro. Sueño ocultar sentimientos, no os miento.
Selecciono opiniones sin sobrantes. Mejor me callo. Simple obrero solitario,
explotado a diario por sucios opresores o rientes hijos de políticos. Que para
algunos es sinónimo de nieto de puta, pero yo no me siento [contento] de
ofender a una profesión respetable que no tiene nada que ver con los políticos.
Señor orquestador sangriento, la guerra no es paz. Y eso va para usted.
Sinceramente objeto servirle, señor dictador. A la mierda. S.O.S. Ayuda
Elena Quevedo primero nos lee un poema sobre Federico Mayor Zaragoza, que forma parte
del poemario que deja para el sorteo. Luego cuenta un poco cómo ha hecho el
poema, aquí sentada. Y explica que trata de una vez que no supo escuchar el S.O.S.
Vi tu bondad, pero no supe escuchar
tu S.O.S. Sé buena, no hables, toma una flor. Vi tu bondad, pero no supe
escuchar el S.O.S. Ábrete. Sí, no grites. Ábrete. No jodas. No digas S.O.S. No
grites S.O.S. Vi tu bondad, pasearte por la casa con la bandeja llena de
azúcar, con el azúcar en rama, con el azúcar de caña. Tu marido grita, limpia
la nevera, desaparece, desaparece en la noche entre las palabras, déjate,
déjate y no grites nunca S.O.S. Qué simpática es doña Bondad. Qué bien tenerla
de esposa muerta. Los cristales reflejan a un lado, reflejan anuncios de
anoréxicas dulces, delicadas, mujeres buenas, enredaderas y flores de cardo
mariano, vírgenes que ríen sobre un escenario. Putas. Putas que ríen sobre un
altar. Sangre sobre azúcar del té, pétalos rotos en tierra desierta. Habrá un
día que sobrevuele sobre ti una mariposa azul y en tu sueño despierte la raíz
de la flor, el pájaro de fuego, la madre enredadera, la luz que cura el SOS, el
S.O.S. Habrá un día en que despierte la luz en ti, en el que la nueva voz, la
madre, la madre de toda la tierra vuelva a parir. S.O.S. llevará la flor, el
beso en la mañana, la vida por delante, la luz, el alma nueva.
Nana Punk
por fin ha traído el cable bueno, así que hoy no habrá problemas. Y también un
regalo que no había traído antes, no por tacaño, sino porque no lo sabía. Es un
colgante de cerámica que ha hecho no su mujer, “sino esa mujer independiente
que vive conmigo porque ella es muy suya”. Su canción es un tango y pide
disculpas a los argentinos que haya en la sala.
Te vas a morir por mí sin darte
cuenta cuando me vaya. Y todas esas cosas que te molestan, las vas a echar en
falta cuando me vaya. Cuando me vaya se borrará la sonrisa de tu cara. Se
pintarán tus días alegres. Esa mañana que al despertarte, a tu lado no me veas
a mí. Lo sé a ciencia cierta con total seguridad, porque todavía no me he ido y
ya empiezo a sospechar. Y sos vos. Sos vos. Sos vos la que grita socorro, la
que pide permiso, la que pide perdón. O yo, sos vos. Sos vos la misma que un
día me dijo que en este acertijo soy la solución. Qué quilombo la vida, amigo.
Mira tú el tango, una cosa tan como de dos y al final siempre acaba cantándolo
uno solo. Te vas te vas a morir por mí sin darte cuenta cuando me vaya. Y todas
esas cosas que te molestan, las vas a echar de menos cuando no estemos. Cuando
no estemos. ¿Qué fue de ti? ¿Qué fue de mí, de nosotros, que fuimos tan jóvenes
y hermosos? Fuimos tantas promesas por incumplir. Ya no es tan verde el jardín.
Lo sé. Paciencia cierta con total seguridad, porque todavía no me empiezo a
sospechar. Si sos vos, sos vos, sos vos la que grita socorro, la que pide
permiso, la que pide perdón. O yo, Sos vos. Sos vos la misma que un día me dijo
que en este acertijo soy la solución. Sos vos. Sos vos. Soy yo. Soy yo. Sos
vos. Sos vos. Soy yo. Soy yo. Sos vos. O la reputa madre que te parió.
Zeta se ha
apuntado por fin aun concierto
presencial, tras completar varios en su casa. Deja para el sorteo unas fotos en
3D de una exposición que hizo hace un par de años y una gafas especiales para
verlas. Pide disculpas por usar solo acordes mayores, pues al parecer hay
personas muy sensibles a eso, pero es que su tema va de rollo superhéroes. Tras
afinar a Vania, ataca su "SOS" con buen ritmo y con palabras muy
acertadas.
Llamando a las y los poetas del
planeta. Necesitamos ya vuestras armas secretas. Que gritando y amordazando
hacia todos lados, el mando lo están tomando todos los tarados. Y cegando y amenazando con banderas rotas, el
mundo lo están robando todos los idiotas. Llamando y llamando a los poetas y
poetas. Salvad nuestras almas de esta locura completa. Que pensando que son los
elegidos del destino, el mando lo están tomando todos los cretinos. Y animando
a los animales que les hacen caso, el mundo lo están robando todos los payasos.
Y del norte al sur, del este al oeste, responder a este que es mi S.O.S. Ese es
mi S.O.S. Llamando y llamando y llamando a todos los poetas. Hay que escribir
otra tierra con palabras nuevas. Que agitando a la gente a la que se le va la
olla. El mundo lo están robando todos los gilipollas. Benditos, malditos hijos
de la gran poeta, sacad vuestra magia palabra. Salvad este planeta. Que rezándole
al dinero en sus oraciones, el mando lo están tomando todos los cabrones. Y
sembrando el odio de su alma diminuta, el mundo lo están robando los hijos de
puta. Y sus frentes de combate se baten con guitarras y sus mentes ignorantes
con vuestras palabras. Y su vida de odio y mentira con vuestra alegría. Y su
triste idea del mundo con vuestra poesía. Y del norte al sur, del este al
oeste, responder a este que es mi S.O.S. Ese es mi S.O.S.
Andreas Kalk Badan dice que últimamente viene muy acervezado a los conciertos. Y añade que
su poema sigue un poco por los derroteros de la canción de Zeta. Yo lo veo más
en la línea de Daniel Foronda. Una poema muy celebrado por el público.
SOS SOS: CUÑADO FRANQUISTA, BORRACHO
EXPERTO EN
Javier Polo
deja para el sorteo un muñequito erizo naranja que puede servir para pedir
ayuda. Y explica que su tema se basa en un chascarrillo que escuchó en la radio
de un humorista mítico español y que recordó cuando Andrés anunció el
concierto. Y ataca su tema muy en la línea beat.
Aunque hay cosas que tengo muy
claras, tantas veces me asaltan las dudas. Cien alarmas sin fin se disparan
contra un alma que estaba segura. Qué difícil tomar decisiones cuando surgen
dilemas y cribas. Te bloqueas por las elecciones. Si no va a convencerte lo que
al fin decidas. Hay momentos que ponen a prueba nuestro poder para estar a la
altura. Si son dos las opciones que juegas, no debe ser o las dos o ninguna.
Hay que ser responsable y maduro y mostrar el aplomo debido para hacer ver que
estamos seguros de saber sopesar para haber decidido. No llevo mucha pasta en
el bolsillo y temo que sea el malo el elegido. Tengo dos alternativas, uno es
rojo y otro es lila. Y por mucho que me pese, tendré que optar por ese o ese. Aunque aún estoy entre dos aguas, sin resolver
esta atroz disyuntiva de una justa elección me separa mi conexión neuronal que
patina. Me aniquila esta duda infinita. Se trastoca mi libre albedrío. Las dos
cartas que miro me incitan y mi mente no puede forzar el destino. No llevo
mucha pasta en el bolsillo y temo que sea el malo el elegido. Tengo dos
alternativas, uno es rojo y otro es lila. Y por mucho que me pese, tendré que
optar por ese o ese. Siempre esta incertidumbre cuando pido. No sé si acertaré con
lo elegido. Tengo enfrente un gran dilema. Si el de nata o el de crema y por
mucho que me estrese, tendré que optar por ese o ese. Tengo dos alternativas,
uno es rojo y otro es lila. Y por mucho que me pese, tendré que optar ese o
ese. Y por mucho que me estrese, tendré que optar por ese o ese.
Y ahora viene la traca final, las tres últimas
actuaciones. Una pena porque lo estamos pasando muy bien. Pero es lo que hay. Aparte
de un reciente amigo poeta, vamos a escuchar a una vieja e ilustre malocha que
por sorpresa nos regala con su presencia de nuevo. Y terminaremos con algo
bastante particular.
Sergio Monreal deja para el sorteo un papel con un boli de cuatro colores, para
hacerle a quien le toque un acróstico con el nombre. Contra lo establecido,
antes de bajarse comenta dos cosas. Una, que el día 6 de Junio participará en
un recital poético en Toledo. Y dos, que le han nombrado miembro del jurado de Acrilia,
un certamen literario de Castilla
S.O.S., susurro en obsoleto silencio.
El ser humano juzga sin conocimiento. S.O.S., que se pare el tiempo. Apaga el
ruido de fuera y enciende el ígneo eco de tu pensamiento. Socorro, grito en la
oscuridad de silente verdad. Y ahora que se sabe la verdad, cerremos los ojos y
volvamos a soñar. Comencemos a respetar de una burda vez a los demás. Ahora
tenemos esa oportunidad de abrazar al prójimo y amar a la humanidad.
Jenny Meriad Art dice que el 2 de Junio se estrena en "La escalera de Jacob"
una obra suya interpretada por Denise de Pauli y Juan Carlos Gandia. Y nos
canta una bella balada dedicada a la soledad. Muy adecuada.
Agonizo. Dame tu mano. Quiero volver
a respirar. Solo un hilo, un amigo que me quiera escuchar. Él me abrazó y se
marchó. Su pecho estaba frío. Un paso adelante y otro más. Yo soy el mundo. Soy
de madera. Soy de semilla. Nunca vuelvo atrás. Ella me cuida, nunca me falla y
me aconseja resucitar. Ella es mi amiga, es una selva y a la vez una ciudad.
Sobreviviendo, me rescató la soledad. Mi amiga soledad.
Alberto se
dedica a la repentización, o sea, que improvisa. Él venia con la intención de
leer sus poemas, pero Andrés le ha explicado el tema del concierto y le ha
parecido mal leer uno sobre ayuda que ya tuviera. Así que ha decidido hacer una
improvisación.
SOS, he mirado en Google que significa
save our souls o eso dicen, salvemos nuestras almas, socorro. A mí me gustan
mucho las palabras, así que digo socorro, s o s, pues tenemos unas siglas
porque s o s, ¿cuántas palabras hay con s? ¿Cuántas con o y cuántas con s?
Solamente observo si sistemáticamente obtengo silencio. Solamente observo si
sistemáticamente obtengo silencio. sujetador o sostén, sirio o sevillano, sueco
o siciliano, serpiente o servilleta, sería otro sistema orbitando satélites.
Solamente otro, solamente otro. Solamente otro. Solamente os o sé observar. Sí.
Susurro o silencio. Sabré o saborearé. saber o simplemente sostener otra
sustancia. Algunas veces no encuentro palabras y encuentro personas y a mí me
encanta jugar con las palabras. y me encuentro jugando con personas igual pues
no está bien jugar con personas como si fueran palabras y aquí no estoy
encontrando palabras, estoy encontrando personas. Así que sinceramente os
suplico sostener otro silencio, sepultar oscuras secuencias, sostener o
sostener sos espacio. Tener, tener, sos, ten, ten, sos. Tenso, tenso silencio
que albergo. No estoy haciendo ninguna sigla, pero es lo que intento.
Seguramente ofrezco salvia. Sorprendentemente otorgo sonrisas. Septiembre o
silicio. Ser o sostener. Sostener o ser. Servir o soberbia. Samaritano o
solemne soberbia.
Y este es el momento en que nuestro cazador de
palabras, Ernesto Arango, nos obsequia con el “cadáver
exquisito” que ha ido componiendo a lo largo del concierto. Tras él Andrés da
las gracias a todos los participantes, alegrándose de la calidad de esta
sesión. Despide la transmisión y realiza el sorteo final. Mañana micro normal.
"Podéis ir en paz"
P.D.
Camilo Crespo (el que suscribe) ha hecho su intervención a través de un video colgado
en YouTube, en el que expone los vértigos que nos depara pensar en algunas
preguntas del Universo.
https://www.youtube.com/watch?v=VB5XJgynwxM
Cómo será ser el último humano
mortal. Cómo será ser el último humano vivo. Cómo fue dar aquel primer aliento
aquel grito. Cómo será dar el último suspiro. Cómo sería ver el primer minuto
del Universo. O vivir el último segundo de un tiempo eterno. Cómo sería ver la
ultima puesta de sol. Cómo sería cuando el primer amanecer sucedió. Sería el
momento de lanzar un S.O.S. Con toda el alma lanzar un S.O.S. Todo el deseo y
el miedo concentrados en un solo instante. La eternidad de un último paso, toda
la luz antes de dispersarte. Recordarás la última mirada de amor. El primer
alboroto en tu corazón. De momento te conformas con poder ser quien absorbe
toda la vida sin querer. Y darte cuenta de que estás mas vivo justo un segundo
antes del olvido. Sería el momento de lanzar un S.O.S. Con toda el alma lanzar
un S.O.S. Todo el deseo y el miedo concentrados en un solo instante. La
eternidad de un último paso, toda la luz antes de dispersarte. Es el momento de
lanzar un S.O.S.























































