domingo, 8 de septiembre de 2013

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (111). 03/09/13

Está claro, se ha abierto un debate que trasciende el MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). Desde que salió en El País el artículo “De la pana a la pena”, todos hablan de este asunto en los contextos en los que me muevo. Como habréis leído, el artículo habla de la situación actual de la canción de autor: <<(…).De la pana se ha pasado a la pena. Ya no se canta a la libertad —sin ira—, sino al amor. O más bien, al desamor. A la opresión, sí, pero en el pecho. Los sentimientos, en fin, se han aburguesado; ahora el lema es otro: el mundo se enamora y nosotros nos derrumbamos (…)>>. En principio, a mí este no me parece el problema principal de la canción de autor en la actualidad, no le hago ascos a escuchar cien mil canciones de contenido romántico, siempre y cuando estas sean de calidad y, si es posible, originales, novedosas, que aporten algo suculento o nuevo. Este es el problema: la falta de calidad. La cual da muy mala imagen, a pesar de, o sobre todo por, la popularidad de los que hacen esta música para adolescentes afectados de amor y se hacen llamar cantautores. Pero este no es el único problema que yo veo, hay otro, el peor de todos: la falta de autoestima. Podemos criticar todo lo que queramos a los cantautores de quinceañeras, pero ellos han tenido los cojones suficientes, y la energía y empeño, para llegar a donde han llegado. Criticarles sin más me parecería patético por mi parte. He de decir que admiro a la gente que saca adelante sus proyectos sin complejos, con mucho esfuerzo, incluso con mucha humildad, sin dormirse jamás en los laureles. Por otro lado me da una pena infinita ver a cantautores excelentes, genios incluso, llorando en sus casa delante del espejo sucio. Me molesta sobremanera escuchar, en conciertos de altísima calidad, autocríticas brutales que alejan al público; así como asistir a la desidia de colegas míos a los que admiro y adoro por su obra, que están cansados de esperar a que venga un ángel a tocarles con el dedo, o algo mucho más difícil, que una discográfica les haga un contrato. Amigos, personas, artistas, hay que luchar, hay que promocionarse, a nadie le regalan nada. Ese orgullo de pensar “al público no le interesa mi música porque es de mucha calidad”, para mí no es más que falta de autoestima. Y el argumento que reza “si yo hiciera canciones para adolescentes afectados de amor, también triunfaría” también es una patraña; como dice Julia Cameron en “El camino del artista” <<(…) es nuestro trabajo lo que crea el mercado, no el mercado el que crea nuestro trabajo>>  ¿Por qué sé estas cosas? Bien, porque yo he sido ese cantautor que trabaja infinito en cuestiones artísticas, pero no tenía lo que había que tener para hacerse una correcta, organizada y contundente promoción. Pero eso se acabó, y me gustaría que se acabara en general: ¡hay un público hambriento de nuestro minucioso trabajo artístico, y nadie va a sacarlo adelante por nosotros! La verdad es que no es fácil luchar por tu obra si no sientes cierto apoyo contextual; y, como conté en la crónica de la semana pasada, la historia reciente no ha favorecido en absoluto a que tengamos alicientes como para darlo todo; pero parece que ahora hay una energía diferente, hay una luz al final del túnel. El MAL8 (así como Música por la voluntad y otras iniciativas) es un tren que va hacia esa luz. Juntos y/o revueltos, sin o con lugares comunes, sin malas artes ni competitividad destructiva, costearemos este vagón, y pondremos a la canción de autor donde corresponde. Sé que estoy siendo muy atrevido; pero es justo eso lo que creo que hace falta: valentía. En resumen, no critiquemos nada que no podamos solucionar, el futuro de la canción de autor está en nuestras manos. Y con esto dejo por esta semana de difundir mis sinceras reflexiones para pasar a contaros lo sucedido en el MAL8 (111) de el pasado martes 3 de Septiembre, que es a lo que hemos venido.


Fuimos veintitrés las personas que actuamos en esta sesión, que comenzó con media hora de retraso por razones ajenas al MAL8, pero aún así duró sus dos horitas. Más de ciento veinte minutos que pasan volando entre canciones, poemas y comentarios de todo tipo. El primero en actuar fui yo mismo, Andrés Sudón. Emocionado por saber desde hace poco que voy a hacer un concierto de despedida de mi disco Andrés Sudón vive, canté la canción con la que comienza el álbum, Persona, la cual tengo un poco abandonada a pesar de que me encanta. En ella hago auto crítica social, poniendo de manifiesto las contradicciones a las que se enfrenta un ser que se siente en la obligación de ser una persona. Por cierto, el concierto de despedida es el sábado 19 de Octubre en la sala Siroco de Madrid.


El siguiente en escena fue el poeta José Miguel González, que comenzó haciendo una pequeña apología de los piropos, “hasta que tú naciste, estaba muerta la belleza”, antes de leer el primer poema de su intervención, del que no dijo título. Un poema de sus veinte años, cuando hizo un viaje “ilegal”, ya que en el pasaporte español ponía bien claro “excepto Unión Soviética y países satélites”. El siguiente se titula DNI y está escrito únicamente con adjetivos, un logrado ejercicio poético. Y para celebrar que se acerca el otoño, terminó su intervención con un bonito poema titulado La lluvia.


El primero en pisar los charcos que había dejado José Miguel en el escenario, fue el dulce Pablo Sciuto, que cantó una agradabilísima canción en la que dice “todo partió de algo, todo nació de un mismo átomo”. Rico buen rollo para el comienzo de este MAL8 (111).


El magnífico Diego Mattarucco fue el siguiente en escena, con los charcos de José Miguel menos caudalosos ya por evaporación. Comenzó con una nueva pieza titulada En tu vaho me veo. Estoy seguro de que su mente nunca cesa de aliterar. Anunció que su segundo poema sería el mismo que recitó la semana pasada, lo cual me perturbó un poco. Pero luego celebré con fuertes aplausos que nos recitara de nuevo Hambres, ya que es un derroche de talento literario y escénico. Si tenéis curiosidad por la obra de Mattarucco podéis haceros una idea en su página.


El siguiente en el escenario, ya casi seco, de Libertad Ocho, fue el cantautor Javier Delgado, que cantó una canción muy apropiada para la introducción de esta crónica. En ella canta “dicen que quien sueña es un perdedor/ que quien persigue un sueño se despeña/ y yo me alejo de los necios/ para ver mejor salir el sol”. (Sol que secó definitivamente el escenario de la lluvia de José Miguel). Y es cierto que persigue, incluso lo consigue; me encanta ver cómo se van soltando algunos artistas que acuden cada semana al MAL8 en busca de sí mismos.


Y hablando de crecer, qué gran sorpresa me dio este martes Raquel Lamas. Hacía mucho que no pasaba por aquí, ya que está estudiando fuera de Madrid. Sé que gracias al MAL8 se decidió a fomentar su faceta de cantautora, ella es guitarrista clásica, entre otras cosas. Al principio se la veía luchando contra la timidez y aprendiendo a usar el micrófono. Pero este pasado martes salió a escena como un ciclón para interpretar con gran energía una canción nueva que grita: “(…) madre tierra, madre coraje, dame fuerza para ser mujer salvaje”. Efectivamente ha adquirido una fuerza salvaje, pero, eso sí, con un riguroso control.


Según tengo entendido, Enrique Sánchez llevó a la edición nº 75 de MAL8, allá por Diciembre del pasado año, una canción para dedicarme, pero tuvo la mala suerte de que ese día fuera uno de los pocos en los que yo no presenté la sesión (lo hizo por mí Manu Clavijo). Este pasado martes la volvió a cantar y me la dedicó, lo cual le agradezco mucho. Se titula Amor Platónico, y supongo que me la dedica porque sabe que me gusta mucho la filosofía. Pincha aquí para ver el divertido y currado vídeo que ha hecho de la canción. Por cierto, el 3 de Diciembre estará en el escenario de Libertad Ocho en concierto.


Por circunstancias, Pablo Bermejo, el siguiente en escena, se perdió nuestro último taller, el titulado “Palabras salvadas”, en el que cada cantautor seleccionó una palabra en peligro de extinción para titular así su composición. Pero él había compuesto una canción que por fin pudo cantarnos este pasado martes, Ábrego, cuyo significado es “viento del sur”. “Abre al ábrego los brazos y comparte su calor”, dice esta cálida y sensual canción. Por cierto, el domingo 22 de Septiembre le podremos ver en concierto en Libertad Ocho.


El siguiente participante, Pedro Pastor, es para mí el paradigma de la esperanza en la canción de autor. No porque sea el cantautor con los dientes más blancos, como dice Coppel, sino porque a sus dieciocho años está haciendo canciones de gran calidad con muchas posibilidades de ser muy populares. Además es un animal escénico, capaz de despertar en la gente gran expectación. Y os puedo asegurar, porque vivo con él, que trabaja muy duro en todos los sentidos, tanto para ser un cantautor de calidad, como para llevar su música al mayor número de personas posible. Si habéis leído la introducción a esta crónica, sabréis a que me refiero. Antes de que se le oscurezcan los dientes, será un artista de gran prestigio, os lo aseguro. Aprovechando que estamos entrando en el pre-otoño, cantó esa canción que dice que “el verano, como todo, tiene que morir”, en la que pone de manifiesto que hay que aceptar que termine esta deseada época para que vuelva al año siguiente, es decir, aceptar la “rueda de la vida”, como la llamaban los druidas celtas.


Después de Pedro salió a escena El Tío Antoño, un artista al que ya le vamos pillando el punto. Más bien estamos ya en esa fase en la que queremos escuchar todo su repertorio (a ver si pronto se hace un concierto por aquí). Antes de cantar, dijo, a colación del susodicho artículo de El País acerca de la canción de autor, que él es “partidario de los cantautores oscuros”. Luego me aclaró que, aunque su estilo sea dicharachero (esto son palabras mías), a él le gustan las canciones melancólicas; que no tiene problema con “la pena”, vamos. Nos cantó Autobiografía de un gusano, canción que nos hizo reír y mover los hombros, casi bailar. Supongo que la segunda parte sería algo así como “autobiografía de una mariposa”, y el MAL8 una bonita crisálida… Se me va la olla.


El siguiente en deleitarnos en este MAL8 (111) fue el poeta Suso Sudón, que volvió a sorprendernos con dos nuevos poemas, tan bien escritos como recitados: Despacio y Demasiado. A pesar de que es mi hermanito pequeño, puedo decir con objetividad que es un artista excelente y que soy su fan; como dice el chiste:
-<<Perdone, usted me suena, ¿de qué nos conocemos?
-Soy tu hermano…
-Sí, ya, pero no es de eso>>.
Pues eso.


La estrella de este MAL8 (111) fue, sin duda, @jualumora, es decir Juanlu Mora, que lleva tiempo viniendo al MAL8 para desarrollar su faceta de cantautor, pero por fin nos mostró quién es, cuál es su fuerte. De hecho nos deslumbró. Durante su intervención se oyeron carcajadas, casi sollozos de sorpresa, subió la audiencia, se pararon los pensamientos propios. Se confesó “twittero” y autor de la llamada “twiliteratura”, término que no le gusta demasiado, pero que es ilustrativo de su labor artística. Y es cierto que Juanlu es un fenómeno en Twitter, con más de trece mil seguidores que adoran sus elaborados palíndrmos y sus poemas de ciento cuarenta caracteres. Él es informático y, además de escribir de forma matemática, ha inventado una aplicación para gestionar sus más de catorce mil twitts. En ella ha incluido unos doscientos (de momento) que pueden considerarse, según nos contó, literatura. Cada uno tiene un número. De modo que salió al escenario con su Ipad, abrió la aplicación y nos pidió que dijéramos números al azar del uno al doscientos. Bueno, bueno, bueno… Fue una pasada, cada texto que leyó, haciendo este juego, era mejor, todos nos quedamos boquiabiertos, sobre todo cuando nos leyó el twitt número ciento once (edición en la que estábamos de MAL8): “Dos postes de la luz. cinco cables silueteando un pentagrama imaginario contra el cielo nocturno. La luna llena sobre la segunda línea. Sol”. Bueno, bueno, bueno… Todos locos con Juanlu Mora.


A continuación, con todo eso en el aire, salió al escenario Harris para mostrarnos una pieza de su trabajo musicando poemas. Nos cantó un poema de Lorca, Es verdad, “Ay, que trabajo me cuesta quererte como te quiero, por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero (…)” Curiosamente, Javier Ruibal también ha puesto música a este poema tan bello.


En esta edición tuvimos un solo nuevo participante, que se presentó a sí mismo como Carlos Larreta “en bicicleta”. Todo un espectáculo andante y cantante. Nos cantó Mambo Sun, “sol de mambo, aclaró”, y se puso a cantar, sobre un ritmo congruente con el título, en una especie de inglés. Y le dije cuando terminó su intervención: “yo no sé mucho inglés, pero ¿sabes tú inglés?”. Admitió que no demasiado. Pero, eso sí, nos hizo pasar un rato excelente irradiando energía buenrrollesca a granel.


La siguiente fue la poeta y cantautora Lucía Díaz, que acostumbra a introducir su canción con un poema. Y así lo hizo. Supongo que habla de amor cuando dice “mientras espero, encuentro nuevas canciones”. Está claro, muchas veces las canciones llenan los huecos del compositor, y ahí queda lo compuesto para llenar los huecos de otros. Qué práctico y productivo trabajo es hacer canciones.


Vino a vernos y a regalarnos una nueva canción el polifacético artistazo José Carlos Illanes, del que pude ver, hace tiempo, un espectáculo estupendo en torno a sus canciones en el que él hacía absolutamente todo, hilándolo como una obra de teatro y usando con destreza el loop station. Ya hace tiempo que también vino aquí para anunciar que quería desarrollar más su faceta de cantautor al uso. Y ya está en forma. Flor de Cactus, se titula la divertida canción que nos cantó.


La siguiente en actuar fue la luminosa cantautora Marta Plumilla, que nos cantó, según dijo, “una canción interminable que responde a la pregunta ¿cómo se definiría usted”. Una canción ontológica que muestra la actualidad de las personas que hay en ella: “el señor, el árbol, la puta…”. “Dime, madre, si hay algo malo en mí,/ pues no puedo ser nunca la de ayer,/ si no puedo saber tampoco la que seré”. Insisto en que me parece admirable hasta el infinito que en las casi cien sesiones en las que ha participado, siempre haya traído una canción nueva cantada de memoria. Sus canciones son como un diario, podemos saber todo de ella escuchándolas (de hecho, creo que es la única manera de hacerlo), y esta es una de las cosas que más me atraen de un artista. El día 23 de Septiembre estará en el escenario de Libertad Ocho y vamos a ir todos.


He de confesar que a veces es muy laborioso lograr que todos los artistas que se apuntan puedan actuar. A veces tengo que hacer verdaderos encajes de bolillos. Este martes llegaron tres poetas que no se habían apuntado previamente escribiendo a microabiertol8@gmail.com, cosa que hay que hacer si quieres asegurarte un lugar como nuevo participante. Se apuntaron los últimos, y les dije que haría lo posible por sacarles a escena. Habíamos comenzado con retraso, y a la mitad de la sesión pensé que no podría. Pero me dio mucha pena, como siempre que dejo a alguien fuera, sobre todo porque me dijeron que venían desde lejos sólo para actuar. De modo que me acerqué a ellos en la mesa en la que estaban y les propuse sacarles a los tres juntos si cada uno leía una cosa cortita… Sí, salieron los tres a escena, pero, para empezar, se quejaron de tener que salir a la vez, y la primera leyó un poema maravilloso de ¡cuatro minutos!, el segundo uno de cinco folios (lo empecé a escuchar, salí a fumar un cigarro de liar para calmarme, me lo fumé entero, y cuando entré aún siguió unos minutos), y la tercera simplemente me pareció muy guapa, porque ya estaba demasiado cabreado como para escucharla. Esto hizo que se quedaran fuera dos personas que se habían apuntado antes que ellos. ¡…!. Cada vez que algo sale mal, aprendo algo nuevo; eso se lo agradezco.

Ah, veo en mis anotaciones que hubo otro nuevo participante, el argentino Marcos Luc, que apareció de pronto diciéndome que regresaba a su país ya mismo, y que era su última oportunidad de actuar en el MAL8. Nos cantó Dame tu luz, una excelente canción de dos minutos y pico. Así sí. Supongo que ya estará en su Córdoba, Argentina.


Nunca me hubiera perdonado a mí mismo dejar fuera de este MAL8 (111) a mi querida María Barnuevo. Como siempre cantó una canción fresquísima, luminosa y con un toque personal delicioso. Se titula Amor gandul, “un amor de domingo por la mañana, un amor que no quieres que se acabe”, nos contó, y nos cantó.


Ya muy cerca del final, y con el concierto que venía después del MAL8 pisándonos los talones, salió a escena Wilver Gamarra. Nunca hablo mucho de él. La verdad es que siempre tardo en hablar de algunos artistas, a veces pasan tres ediciones hasta que entiendo su dinámica. Aún sigo en ese proceso con Wilver, que nos cantó una canción titulada Tus recuerdos.


La última actuación fue la del artista que después dio un concierto en ese mismo escenario de Libertad Ocho, Jesús Márquez. Él se dedica a musicar escogidos poemas de grande autores, a los que da su particular estilo blues-rock. Nos cantó un poema de Ángel González, ese que dice “me entusiasman tus ojos…”.


Y con él terminó esta intensa sesión de MAL8. Hace tiempo pensé que me iba a volver insensible o inmune por escuchar todas las semanas cosas tan bonitas, pero he descubierto que mi sensibilidad se va haciendo más grande y exigente, de hecho siento que, con esto, estoy aprendiendo a escuchar mejor. Supongo que las demás personas que vienen habitualmente, sentirán lo mismo. Es otra de las ventajas que tiene esta experiencia. Gracias a todos por hacerla posible. Y gracias a Marta Plumilla por sus leales fotos sepia. Nos vemos este martes 10 de Septiembre a las 19.00 h en punto en Libertad Ocho. Como ya sabéis es entrada libre, podéis traer sin compromiso a todas las personas que queráis.


Andrés Sudón

domingo, 1 de septiembre de 2013

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (110). 27/08/13

Solamente vamos por la edición 110 de MAL8 (Micro Abierto Libertad 8), pero ya es un fenómeno consolidándose, ya todos saben que los martes nos reunimos en Libertad Ocho para renovar la canción de autor. ¿Qué significa esto? El término cantautor ha ido variando sus connotaciones durante los últimos cincuenta años, en la posguerra y en la transición significaba “canción protesta”, después, en los ochenta, significó “canción aburrida y pasada moda” (aunque algunos grandes como Sabina, Serrat o Aute siguieran en boga, haciendo canciones novedosas que plasmaron la evolución de la mentalidad general). En los noventa, los cantautores se convirtieron en super ventas, se puso de moda la canción de autor, y todos los cantantes se empezaron a autodenominar cantautores; en esa época Libertad Ocho se convirtió en el centro del universo, aquí Pedro Guerra, Javier Álvarez, Ismael Serrano, Rosana y otros muchos, empezaron a atraer a un público muy numeroso, y arrasaron en el mercado, poniendo en lo más alto la canción de autor, incluso la despojaron de ciertos prejuicios. Pero la caída fue tremenda cuando a principios del siglo XXI llegó la era del pop latino y la música basura en general. Hoy día, las últimas generaciones que están triunfando en los escenarios y en Internet (porque el mercado prácticamente ha desparecido) son, digamos, más de lo de siempre, compositores románticos en busca de lugares comunes que atraigan al mayor número de público posible. Pero hay un público huérfano, personas que desean conocer a artistas que nos regalen su verdadera intimidad, cantautores que se arriesguen a plasmar en su música la inevitable evolución mental de la sociedad. Puede que haya mucha gente que no escuche nada, porque nada les convence. Todo el mundo entiende qué es el cine de autor, el teatro de autor, etcétera; la canción de autor no es más que eso, canciones que hablan de su autor, canciones de calidad. Ya hemos escuchado demasiadas canciones acerca de exnovias de unos y otras; a mí no me llegan, yo soy una de esas personas que ya no escuchaban nada nuevo, porque nada de lo nuevo me parecía nuevo. Pero ahora, en MAL8, estoy descubriendo autores (entiéndase el masculino como neutro) que me seducen y me producen mucha curiosidad. Ya he comentado que lo que tenemos en común los cantautores del MAL8 es no tener nada en común, ya que la canción de autor no es un estilo musical, ni una música fundamentada en la tristeza, como mucha gente cree: la canción de autor es algo único y esencial, es la base de toda la música, del pop, del rock, ya en el renacimiento personajes como Juan Del Encina, expresaban sus sentimientos con piezas muy similares a las canciones del pop. Un cantautor es un individuo que vive, escribe, compone, toca un instrumento y actúa en un escenario usando técnicas de interpretación. Todos los que somos cantautores tenemos que estar orgullosos de hacer algo tan completo y complejo. Y lo que más aprecio de un cantautor es que me diga su verdad, ya que eso tiene como consecuencia una inevitable originalidad. Y eso es lo que encuentro aquí, en el MAL8. Y, dado el éxito de público que se acerca a vernos, tras un lento pero sólido proceso, entiendo que estamos poniendo la canción de autor en un lugar que le hace justicia. No va a ser ni una moda ni un estilo caducado, vamos a por ese público huérfano que necesita lo que hacemos. Ya los medios de comunicación empiezan a verlo, por ejemplo Radio Exterior de Nacional de España ha emitido muchos de nuestros conciertos durante este verano en el programa A media voz, dirigido por Enrique Martínez, con un alto índice de popularidad. Puedes escucharlos pinchando aquí.

Esta parrafada previa la crónica de MAL8 (110) es una declaración de intenciones para este curso que empieza, en el que estamos dispuestos a brillar y a satisfacer a aquellos que anhelan una canción de autor carismática y pura. Pero ya paso a contaros lo sucedido este pasado martes 27 de Agosto del año 13. El debate acerca de la canción que comenzó la semana pasada, continuó levemente en esta sesión, en la que además pudimos escuchar a artistas que hacía tiempo que no aparecían por aquí, y que participaron muy activamente en nuestros comienzos, como Coppel o Factotum Madrid entre otros.

Yo, Andrés Sudón, fui el que rompió el hielo. Lo hice cantando una canción de la cantautora que más me ha deslumbrado desde que comenzó esta aventura, Marta Plumilla. Canté su canción La enfermedad del viento, pero lo hice “en mí mayor”, es decir, en primera persona; ella canta “tu única enfermedad es del viento (…)”, y yo lo cambio por “mi única enfermedad es del viento”, así con toda la canción. Un placer sentirme protagonista de esta bellísima canción. Es, en cierto modo, una aportación al debate, una preciosa canción que no tiene estribillo, pero cuenta algo muy concreto de forma personal y comprensible por todos, además de plasmar esa evolución que está sucediendo en la mentalidad común.


Ya sabéis que este es un micro abierto de cantautores en el que participan algunos poetas que nos aportan muchas cosas relacionadas con el uso del lenguaje. Es el caso de Diego Mattarucco, un creador concienzudo que hace lo que él llama “cacofonías”, un ejercicio complejísimo formalmente que, además, está lleno de contenido re-evolucionario. Nos leyó dos poemas, el primero titulado Efluvios de Flavia, y el segundo titulado Hambres (que nadie quede fuera), en el que habla del hambre de hombres y hembras. Como siempre, impresionante.


La siguiente fue la cantautora María Argüello, que entró de lleno en nuestro debate incipiente cantando Carta a cualquier parte, la cual presentó diciendo “no tengo muchas canciones tristes, pero hoy toca…”. Y en la canción hizo alusión a lo que andamos hablando: “(…) que todavía me gusta este rollo de cantautor (…)”. Claro, lo que llamamos “rollo cantautor” es esa idea del ser entristecido cantando a solas en un parque una canción afectadísima. Muchos nos hemos ganado ese prejuicio, pero casos, como el del siguiente participante, rompen en pedazos esa idea preclara.


Es el caso de Caso Omiso, al que cada martes veo más claramente. Cantó su canción No sé si tirarme al metro o a la taquillera. Subido en un acorde disonante, dijo una serie de cosas personalísimas, muy divertidas y originales, para llegar a un estribillo armónico que todos acompañamos con palmas. Él es para mí otro ejemplo extremo de cantautor alejado de los tópicos.


El siguiente es un ejemplo de cantautor con gran carisma, con un mundo literario propio e inconfundible: Carlos Recio, que no quiso entrar de nuevo en el debate y se limitó a tocarnos una canción de su repertorio clásica pero original, Los días que fueron años, en la que dice “cómo quieres que te olvide si los labios tienen memoria (…)” y “(…) lo que nos hizo tanto daño, convertir aquellos días en estos años (…)”.


Hacía mucho tiempo que no se pasaban por aquí Factotum Madrid, un dúo de hermanos que estuvieron en los comienzos de MAL8, dándolo todo cuando apenas teníamos más publico que los propios cantautores que participaban en la sesión. Poco a poco hemos ido ganando popularidad, y es justo que vengan a disfrutar de los frutos de algo que ellos han sembrado. Y un gustazo para nosotros escuchar una de sus nuevas canciones, en la que hablan de un tema de actualidad, “los asaltos a casa por bandas de este, como el que sucedió a José Luis Moreno”. Divertidísimos al más puro estilo de canción francesa, traída a España por Javier Krahe.


El siguiente fue nuestro poeta José Miguel González, que aseguró no conocer apenas poesía de ciencia ficción, tras lo cual dijo “me preguntas por los extraterrestres y yo tengo que contestarte en Castellano…”. Luego pasó a recitarnos, en primer lugar, el poema Reflexiones al hilo de una cometa, en el que habla de personajes de la historia a los que admira, repitiendo la frase “así soy yo a veces”. En segundo lugar recitó Nosotros, un poema que “trata de no responder a la pregunta ¿quiénes somos nosotros?”. Terminó hablándonos de la “hiperestesia”, una sensibilidad excesiva y dolorosa, de la que nos puso varios ejemplos, como “verte desnuda es sufrir tanto…”. De nuevo un placer aprender y disfrutar de esta persona.


El siguiente en escena fue el poeta y cantautor Juanlu Mora, que se está poniendo fuerte en la segunda faceta, ya que en la primera es una figura consolidada. Viene al MAL8 a compartir sus canciones y a aprender a dominar el escenario, lo cual es un honor para nosotros, ya que le vemos evolucionar, y tenemos el lujo de presenciar sus ensayos y errores. No me cabe duda de que llegará muy lejos, se le ve trabajador y auto exigente. Nos cantó El óxido, una “historia de desamor”. Queremos seguir presenciando esta evolución inminente.


También nos gusta mucho ver que muchas personas que hacen canciones en su intimidad, pero que no suelen hacer conciertos ni tienen aspiraciones profesionales, vienen al MAL8 para poner en escena sus creaciones. No puede haber nada más puro. Es el caso del El Tío Antoño, que este martes nos regaló su canción Sopa de sobre.


Lo de tener aspiraciones profesionales es muy relativo. Cuando las tenemos, como es mi caso, lo hacemos, al menos en mi caso, porque creemos que estas canciones nuestras que nos hacen bien, pueden hacer bien a otras personas. Así la pureza está también en los que deseamos llegar a mucha gente. Puede que este sea también el caso de Vico, un artista al que veo sentir en el escenario, dejarse la piel, cerrar los ojos muy fuertemente para sacar la canción del fondo del alma. Nos cantó Olas de sal, canción que compuso, según nos dijo, porque un amigo le dijo que hacía canciones muy tristes… Entonces se sentó a escribir esta canción triste también. Yo no diría que es triste, más bien es intensamente melancólica.


El MAL8 es un contexto en el que no hay hostilidad ni competitividad feroz, lo que favorece que cantautores tímidos puedan exponerse sin muchísimo miedo al escenario. Es el caso de Javier Delgado, que llegó hace tiempo aquí irradiando pudor, y que ahora sube con decisión al escenario dispuesto a darlo todo y a escuchar críticas constructivas. Porque el ambiente no es hostil ni competitivo, pero sí es exigente. Yo ya he visto crecer a mucha gente aquí gracias a estas premisas, así como he visto a algunos claudicar ante tanta luz, luz que permite ver con claridad aciertos y errores.

Y así como viene gente nueva a crecer, también vienen artistas hechos y derechos a ser ejemplo para los demás. Es el caso de Coppel, que ha venido muy fuerte del verano para seguir trabajando en pro de nuestra causa (al menos eso me ha parecido). Nos cantó una canción titulada si algún día muero, Dios no lo quiera. En ella constata todas las cosas y buenas que le da a la vida, y pide disculpas por la tristeza. De algún modo nos invita a quererle más, ahora que aún está con nosotros. Celebro su vida y su vuelta al MAL8.


En esta edición tuvimos un nuevo participante, Daniel Guantes, el cual fue una gratísima sorpresa. Cuando habló conmigo, antes de comenzar el espectáculo, se lamentó de sólo poder cantar una canción, ya que viene desde lejos. Yo le dije “esto es lo que hay, amigo”, y salió a escena dispuesto a impresionarnos. Se puso la guitarra en las rodillas y tocó una armonía bellísima, dejándonos a todos estupefactos con su característica voz. La ovación fue tan contundente que le ofrecí tocarse otra, que también nos encantó. Un gran éxito para ser su primera vez. Es más, Julián, el programador de Libertad Ocho, le ofreció una fecha. Mañana lunes hará un concierto completo, ven a verlo si quieres saber por qué nos impresionó tanto.


Miguel de Paul hizo un curioso juego de palabras a colación de nuestro debate. Dijo que si un cantautor es el que canta sus canciones, aquel que versiona a otros autores es un “cantautores”. Después nos cantó una canción que él definió diciendo que está “en el filo entre lo sublime y lo cursi”. Me encanta vele tan suelto y locuaz, cantando con cojones.


La furibunda Esperanza Montero nos trajo una canción titulada Todo va a ir bien, la cual compuso tras escuchar una historia de amor que bien podría ser la suya, según nos dijo. y añadió “perseguimos primero cuerpos, luego entes… creemos que queremos sexo, pero buscamos algo más”.


La siguiente actuación fue la de Las Dos en Punto, un dúo del que queda una integrante Mila Hidalgo, que cantó una canción compuesta por su guitarrista acompañante, Rafa Alba. Y como estábamos en pleno debate, Mila nos dijo ”yo soy canta y él autor….”. Siempre pizpireta y luminosísima Mila.


La siguiente cantautora en escena fue la aludida al principio de la crónica Marta Plumilla que vino acompañada por su inseparable Mafe, a la que hemos visto en los famosos vídeos de la bañera, y últimamente en escena. Mafe canta, y lo hace con una profunda y bonita voz. Cantaron una canción de Plumilla que habla sobre meteorología, sobre nublar sombras con sol, que es justo lo que hace esta cantautora, iluminarnos a todos con su sola presencia, y deleitarnos con su obra única e inimitable. Pronto tendremos muy buenas noticias de ella, yo lo sé porque estoy metido hasta el tuétano en su proyecto (proyecto es una palabra insuficiente, he de decir).


Y vino a este MAL8 (110) en cantautor Kamankola para despedirse de nosotros, creo que ya estará de vuelta en Cuba. Nos cantó la misma canción con la que se presentó, Los centinelas nos matan. Además de su música y poesía, nos ha dejado su impresión sobre el MAL8, nos ha dicho que, comparado con los micros abiertos que se hacen en Cuba, aquí somos respetuosos con los jóvenes autores, y que actuando en nuestro escenario “dan ganas de hacer canciones toda la vida”. Es bonito escuchar estas cosas de gente que nos ve desde fuera. Le deseamos mucha suerte en su vuelta a casa.


La siguiente fue Ángela Biedma, que también quiso aportar una canción ilustrativa a nuestro debate, la cual presentó diciendo que es una canción en la que se describe la situación en la que un cantautor se lía con una “persona normal”, dándose discordancias de horarios, gustos… “Quién te iba a decir que ibas a acabar con la cantautora”. Pues sí, ser cantautor también es un modo de vida, en realidad es dar tu vida en canciones, es que las canciones te den la vida.


La penúltima actuación fue la de mis queridos Dos, una preciosa pareja, un dúo, que hace canciones a piano y voz, ella el piano y él la voz. Vienen respectivamente de la música clásica y del heavy, y hacen canciones sencillas y originales, como la que nos cantaron este martes, que habla de las ideas: “de dónde salen las ideas, por qué no las puedo parar”. Podremos verles en concierto el día 6 de Septiembre en Libertad Ocho. Yo no me lo pierdo por nada del mundo.


Y la tarde terminó con la completísima Sara Veneros, que esa misma noche actuó con gran éxito en el escenario de Libertad Ocho. Digo que es completísima porque ella es una guitarrista profesional, con gran técnica en la voz, que, además, está en plena búsqueda personal, lo cual queda impreso en sus canciones. Escuchar a alguien que se está buscando, te puede ayudar a encontrarte. Nos cantó esa canción pegadiza que dice “yo no sé, yo no sé, yo no sé por qué me pones del revés…”. Todos salimos de la sala tarareándola, incluso, horas después, había malochos por las calles silbando su melodía.


Y esta es la crónica del MAL8 (110), celebrado este pasado martes 27 de Agosto. Nos vemos el martes que viene, ya 3 de Septiembre, como siempre a las 19.00 h en punto (entrada libre). Gracias a todos los artistas por su talento y generosidad, a Marta por las fotos, a Libertad Ocho por apostar por la canción de autor, y a vosotros por leer, comentar y compartir esta crónica.


Andrés Sudón

lunes, 26 de agosto de 2013

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (109). 20/08/13

Este pasado martes comenzamos la Tercera temporada de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). Fue la edición nº 109, y la celebramos en pleno Agosto, mientras Madrid descansa de contener a tantas personas. A pesar de ello, la sala estaba casi llena a la hora que comenzamos (un poco más tarde, ya que no tuvimos límite de tiempo). Fueron quince las actuaciones de las que disfrutamos relajadamente. Después de esas quince actuaciones, hicimos un descanso, tras el cual hicimos uso libre del micrófono hasta que quisimos. Esa segunda parte no la voy a contar aquí, la dejo en la memoria de los que la disfrutamos. Paso pues a contaros la primera, en la que no sólo actuamos, también estuvimos hablando y debatiendo acerca de qué es la canción de autor, entre otras cosas.

Comencé yo mismo, Andrés Sudón, la sesión. Canté la canción que hice para el último taller que realizamos, en el que teníamos que salvar una palabra en peligro de extinción. Yo estoy intentando salvar Raigambre, y así se titula mi canción. Una canción de amor, para variar. Disfruté de volver a cantarla en el escenario de Libertad Ocho, que, por cierto, ha crecido un metro cuadrado…


Esther Zecco fue la siguiente cantautora en escena, y cantó su canción acompañada por los coros de Virginia Montaño. Sácame de aquí se titula esta canción que nos regaló, y añadió “no es un deseo que tenga en este momento”. Y es que el ambiente del MAL8 es inmejorable, y lo es gracias a la seriedad, compromiso y amor que ponen los artistas participantes, como Esther.


Y eso fue lo que destacó Kamankola, el siguiente en escena, un cantautor cubano que aseguró estar disfrutando de actuar ante un público “culto, respetuoso con los creadores jóvenes”. Añadió que después de cantar en el MAL8, le dan ganas de “hacer canciones toda la vida”. Y nos cantó Sangre, una canción dedicada “a todos los cubanos que lo han dejado todo por una causa en la que creen”.


Y es cierto, yo también agradezco que venga a vernos tanta gente interesada en lo que hacemos, es posible que estemos asistiendo a un momento importante en la canción de autor. Y no se trata de que esté naciendo una generación de cantautores, sino de dar el significado adecuado a la palabra cantautor, de que todo el mundo entienda que un cantautor es un mundo en el que puede entrar para descubrir algo único. De ello estuvimos hablando, como dije antes, durante las presentaciones. Luego os cuento.

La siguiente en actuar fue Lucía Díaz, una generosa artista que, además de regalarnos sus sentimientos más sublimes, siempre deja para el sorteo final una sesión de musicoterapia, que ya muchos han disfrutado. Nos cantó su canción Inmensidad Sutil, la descripción visual de grandes sentimientos de amor comparados con la inmensidad del mar o la montaña. Para introducirlo nos leyó su poema Ahora.


El siguiente en subir al nuevo escenario de Libertad Ocho fue el bello Manu Clavijo, que nos cantó una de mis canciones favoritas de su repertorio, Pelota de caucho, una impactante historia, la de un hombre que deja su casa con comida caliente, la pantalla encendida, y unos gorriones entran a hacer suya la estancia, convirtiendo montañas de libros en árboles, mientras una pelota de caucho bota en el baño “a ritmo de rocanrol”. Presenté a Manu diciendo que yo admiraba, ante todo, en un cantautor, su autenticidad, que me contara su verdad a su modo. Ahí comenzó el debate. Y casi la guerra, porque un desaprensivo del público rompió el silencio de la sala durante la canción, cuando Calvijo dijo “rocanrol”, dando un grito fuera de lugar. Antes de matarle le pregunté que por qué lo había hecho, y me respondió “¿no te gusta la autenticidad y tal?”. Le maté. Pero con la mirada, claro. No me molesté en aclararle mis palabras, sólo se trata de alguien que quiere salir al escenario, pero aún no se atreve.


Quien sí se atreve a subir es Quique Ruíz, que nos anunció su concierto del día 31 en Libertad Ocho cantando una canción al piano.


Siempre comento que agradezco mucho la intervención de ciertos poetas en MAL8, porque ellos son más atrevidos y están más evolucionados en sus textos que los cantautores. Pero en el caso de José Miguel González es más que agradecimiento. Para mí es imprescindible para este momento en el que queremos hallar enjundia en la canción, profundidad y belleza. José Miguel es un sabio siempre joven que con humildad y sencillez llega a lo más hondo. Comenzó contándonos que sus padres le animaron a la lectura, y en concreto recordó lo que le impresionó “La isla del tesoro”. Nos contó que su autor, Robert Louis Stevenson, puso en su epitafio “alegre he vivido, alegre muero”, aunque su muerte fuera prematura y horrible. Nos leyó tres piezas, la primera titulada No sé por qué; la segunda la introdujo cantando en latín “Oh, domine…”, y se titula La extrañeza del mundo. En tercer lugar nos leyó sus particulares Bienaventuranzas. Sube la audiencia cuando pisa esta persona el escenario.


El siguiente fue un nuevo participante, Marcos Serrano, que aseguró no ser mucho del “rollo cantautor”, porque él hace "canciones alegres"… A lo que respondí, en la siguiente presentación, que no creo que un cantautor sea alguien que canta cosas tristes, dije que para mí es alguien que canta cosas ciertas de su vida, que da igual el tono que tengan, y sólo importa que el artista haga la canción para expresarse con sinceridad; y también para compartirla con otras personas, por si les hace algún bien, no para llegar a lugares comunes, ganar mucho dinero y follar sin medida. Que no digo que esto último esté mal, sólo digo que la música industrial no es un arte que aprecie. Eso tampoco significa que le haga ascos al éxito, siempre y cuando sirva para algo más. Bueno, estaba contando que conocimos a Marcos Serrano, el cual dice no considerarse cantautor, y nos cantó una útil canción titulada Alguien quiere que sonrías, compuesta para aquellos que están tristes, para que sepan que siempre hay alguien que desea que sean felices.


Y llegó Carlos Recio a arreglar el debate… Nos cantó su esa canción que dice “soy más intuitivo que sabio”, y la introdujo diciendo que como él es feliz, no puede hacer canciones de cantautor, y tiene que basarse en la vida de los demás para componer… Yo no creo que lo haga porque sea feliz, que no digo que no lo sea, creo que simplemente la vida familiar le impide vivir experiencias propias y vivir historias que él mismo considere interesantes. Pero Carlos Recio es un ávido poeta capaz de hacer grandes canciones como esta; además él es uno de esos artistas que tiene un carisma propio, y un estilo reconocible. A ver si le vemos más por aquí.


A continuación salió María Argüello, que también entró en el tema diciendo que ella no hace canciones de cantautor, porque compone para su grupo, Amarillo Limón… Ay… Insisto en que no creo que la canción de autor sea un estilo musical. De hecho no existirían los grupos de música si no hubiera cantautores que hicieran las canciones. Hay mucha confusión y muchos prejuicios con respecto a este tema, invito a todo el mundo a entrar en este debate en “comentarios”, ahí abajo del todo, ¿sabéis dónde, no? María Argüello nos regaló su canción Segunda mano y un refresco de limón para el sorteo.


El siguiente en escena fue el maravilloso poeta Suso Sudón, capaz de escribir complejos poemas, que después hace parecer muy claros por su forma de recitarlos. La poesía está en el texto y en todo su cuerpo. Nos leyó Paradoja aparente, un poema que se desarrolla en un bar, donde lo más interesante no es la conversación, sino una tela de araña que va de un lado a otro de la barra. Me encanta.


Y le llegó el turno a Javier Delgado, que progresa adecuadamente de su pudor en el escenario. De hecho, he de decir que su pulso fue perfecto y su talante también. Además toca muy bien la guitarra y tiene gusto para componer. Para que fuera inmaculado, me gustaría entender mejor su pronunciación, pero ya está a punto de hacerlo muy bien. ¡Enhorabuena!


Así de bien como lo hace Virginia montaño, a la que he visto crecer y convertirse en una profesional. Nos cantó Hablar de ti. Lástima que por horarios no pueda venir todo lo que le gustaría al MAL8.


El penúltimo de la tarde fue Wilver Gamarra, que quiso presentar su canción El silencio del amor diciendo que “las canciones hablan por sí solas”.


Y terminamos la noche a lo grande, escuchando una de las canciones más bellas que existen, de la voz de la carismática Maremoto. Acompañada por la guitarra de Manu Clavijo, hicieron Alfonsina y el mar, muy adecuada para una tarde en la que estábamos hablando de canciones, de cantautores, de estilos, de autenticidad…


Antes de despedirme, quiero recordaros que este viernes día 30 de Agosto haremos un concierto en Libertad Ocho cantando las canciones que hemos hecho en los talleres. Aquí está el evento, invitad a todo el mundo. Si queréis participar con vuestras canciones hechas en nuestros talleres, escribidme a microabiertol8@gmail.com. Gracias a Maremoto por estas fotos, a los artistas por su generosidad, talento…, a Libertad Ocho, y a vosotros por leer, comentar y compartir.

Andrés Sudón