Por: Camilo Crespo, en microabiertolibertad8.blogspot.com
El
video en directo se puede ver en el Canal de YouTube de Micro Abierto Libertad8 :
O directamente: https://www.youtube.com/watch?v=nod3XR0vBps
Nieve. Hay muchos tipos de nieve. Nieve extinguida. Nieve en Madrid, ya que no tiene playa. Un surco de orina en la nieve. Amores como la nieve. Llorar nieve nunca más. ¡Esa luz! Nieve para jugar. Zorros en la nieve. Rayas de nieve. Nieve en el corazón. Ser impredecible como la nieve. Tus palabras fueron nieve. NIE y Ve. Si lo que se precisa es un milagro, para eso está la nieve. En un trineo en las laderas de tu cuerpo. Déjame esconderme de tus golpes en mi bola de nieve.
“Oremos". Buenas
tardes. Andrés, saluda a presentes y onlainers. Hoy es un día especial por muchas
cosas. Es especial porque hoy tenemos Concierto MAL8,titulado "Nieve". Es especial porque a pesar
la manía que le tengo a ciertas modas, se ha puesto de moda que hoy es el día
más triste del año. Y la verdad es que para los españoles al menos, lo es sin
lugar a dudas. Dos trenes, una catástrofe, van cuarenta fallecidos y faltan por
aparecer. Horrible. Pero hay que seguir. Aquí convertimos “la mierda en savia”,
el dolor en creación. Hoy se estrenaran muchas canciones y Andrés pide una
escucha plena, o sea, silencio durante las actuaciones. También regaña con todo
cariño a este cronista por no haber ido a cantar su canción allí. Antes de
comenzar a presentar artistas, pasa lista y explica las características del
micro. La única salvedad es el límite de tiempo, que hoy, al tratarse de
estrenos, es más laxo. Y vamos allá.
Andrés Sudón
suele comenzar los conciertos para poder dedicarse tranquilamente a controlar
el espectáculo. Explica que hizo ayer esta canción “que no ha compuesto todavía”.
Y añade que lo aclara la propia canción, que va sobre un futuro quizá
distópico. Un tema musicalmente muy trabajado y literariamente algo depresivo,
como corresponde a la distopía. Muy buen tema, que me quiero imaginar tocado
con eléctrica.
Javier Polo
coge a Vania porque hoy viene “desarmado". Deja para el sorteo un souvenir
de Madrid que es un violín abre botellas, y que sirve también para abrir
ventanas, puertas y nuevos caminos. Comenta que no iba a venir porque tiene concierto
esta noche pero al final se ha decidido y ha compuesto este tema, muy ricamente
armonizado y que suena precioso, tratando la postal de un Madrid nevado. Hoy
vamos suaves.
Una cortina silenciosa de lunares que surcan el espacio, forman enjambres en el patio, sucumbiendo a la gravedad, cristalizando. Una postal inesperada donde nunca lo habría imaginado. Dardos que aciertan en el blanco, ocultando colores con su luminoso manto. Nieva en Madrid, ¿qué está pasando? Nadie da crédito al mirarlo. Si esto no es Burgos ni Groenlandia, del mismo modo que aquí no hay playa, vaya, vaya. Una película de invierno a través del cristal de la ventana, ha amanecido esta mañana recubriendo rutinas, farsas y lamentos. Pasos a tientas sobre el suelo, evitando los falsos movimientos. Capas y capas de atuendos contra copos y copos que nos hacen indefensos. Nieva en Madrid, ¿qué está pasando? Nadie da crédito al mirarlo. Si esto no es Burgos ni Groenlandia, del mismo modo que aquí no hay playa, vaya, vaya.
Borja Cacharro se sienta, se pone las gafas, pone la letra en el atril y comienza a
arpegiar en la guitarra. De pronto se da cuenta de que va demasiado deprisa,
así que se relaja un poco y comienza de nuevo, algo más lento. Su tema habla de
la nieve, pero no habla de nieve. Trabaja bien sus arreglos de guitarra. Lo
hace muy bonito, porque tiene una cejilla especial para afinaciones, que añade
unos matices sonoros originales. Y su voz también es especial, claro. Andrés
también colabora.
Un comentario desacertado desafió el equilibrio y penetró tu noble acorazado dulce y receptivo, atizando el átomo del dolor interno. El átomo que brilla y se hace rogar. Tu níveo semblante tan capaz de contener. Darse de bruces con la herida. Cómo cuesta a veces ver. Vaya puñalada fea e innecesaria. Vaya puñalada. Como un surco de orina en la nieve. Qué bonita se ve la nieve recién caída, inmaculada, con las pisadas de los zorros. No la estropees con tus mierdas y tus malos rollos. Nieve, nieve. Ese manto blanco que todo contiene. Son las esquirlas de lo que ya ha sido y me resisto a dejar de ser. Polvo de diamante difuminado, como la inquietud que yace en un corazón noble y paralizado. Un corazón que brilla tras el cristal. Qué bonita se ve la nieve. recién caída, inmaculada con las pisadas de los zorros. No las tropees con tus mierdas y tus malos rollos. Caminemos juntos ahora de la mano. Que blanco es el cielo que ahora pisamos. Caminemos juntos, juntos de la mano. Nieve, nieve, nieve. Nieve. Ese lienzo blanco donde la vida sucede.
Mi Antonio
pone el salva micros y deja uno de sus cuadernos MAL8 para el sorteo. Dice que
le ha encantado ver uno de sus cuadernos sobre el atril con la letra de Andrés.
Y añade que, como ahora solo hace temas de amor, esta también va de eso. Bueno,
en realidad de desamor, porque para él son lo mismo. Y sí, compara la relación
con una nevada que lo ha dejado helado, pero acaba con una bella figura en la
que la primavera acaba con esa nieve.
Nieve digo y mi mente dibuja un paisaje de blanco, pintado en bola de cristal o burbuja repartiendo copos al agitarlo. Nieve digo y el frío me viene a estremecer todo el cuerpo. La falta de calor que la palabra tiene se filtra y cala hasta los huesos. Nieve, digo y también en ti pienso. Te imagino ante mí un momento, pensamiento continuo e intenso, frío, hasta congelar los sentimientos. Pues tu amor para mí ha sido nieve, blanca soledad del silencio, heladora ventisca que tiene en su interior el corazón muerto. Con belleza de nieve en sus formas, la gracia sutil de sus copos. Ese tenue deslizarse que abodorna sus caprichos, extraños y locos. Con el alma rendida, entregada, la gélida traición que me hiciste dejó mi vida como en nieve enterrada y mi alma desconcertada y triste. Sin mediar palabra te marchaste, olvidando lo que nos unía. En la nieve fría me dejaste sin calor, sin amor y sin vida. Como un tempano más yo me veo en la estepa de esta agonía, congelado y colgado en la nada, sin importarte lo que te quería. No hubo aviso ni palabra alguna, solo ausencia y olvido en el tiempo, abandonándome a la amargura de tu gélido amor y el desprecio. Nieve digo y la voz se me quiebra por el frío de tu helado recuerdo, convertido en nieve sucia, negra de arrastrar mi sentir por el suelo. Tus caricias con las manos frías, como fríos tus últimos besos. Como hielo el cuerpo tenías, como nieves en ti aquel deseo. Lo que fuimos no sirvió de nada, ni siquiera hubo despedida. Te marchaste una madrugada, como nieve que la lluvia difumina. No es invierno como otros inviernos. Aquellos solo me habían dejado el frío helador en los huesos y escarcha en el tejado. Este invierno tuyo me ha traído la tristeza, la angustia y la pena. Nieve fría, por cómo te has ido, dejando mi alma de nieve llena. Mi deseo es que acabe este invierno en el que nada ya es como era. El desamor lo ha convertido en infierno. Que me invada y me salve la primavera.
Gimena (de
Gimena y Alice) deja un dibujo que compró en una tienda de música a la que fue
ayer. Su tema va a ritmo de samba brasileña. Está algo nerviosa porque es su
segunda vez aquí. Un tema agradable.
Siempre fuiste más silenciosa que yo. Te dabas cuenta de cosas que yo no. Te guardabas todo menos la razón. Por las líneas bailando te sigo yo. Pero yo aquí me quedo y aunque la nieve me cale los huesos y fuera más fácil soñar los cuentos, paso a paso es mejor lo nuestro. Paso a paso es mejor lo nuestro. Las nubes nos robaron el día de hoy. Frígida flor de azar, ¿por qué decidiste robar el sol?. Aun asi tu belleza no tiene igual, nos esforzaste a reinventar. Yo aquí me quedo y aunque la nieve me cale los huesos y fuera fácil soñar con cuentos, paso a paso es mejor lo nuestro. Paso a paso es mejor lo nuestro. Paso a paso. Yo aquí me he quedo. Y aunque la nieve me cale los huesos, fuera más fácil no soñar con cuentos. Paso a paso es mejor lo nuestro. Paso a paso el día lo hicimos nuestro.
Tras esta primera tanda pide Andrés que no se diga lo
de "llevo la canción con pinzas",
porque todos están igual y todos han compuesto su tema casi al final. Es
más dice que “quien la haya hecho con tiempo, pues es un psicópata, ¿no?”
(risas). Propone incluso hacer una camiseta con ese lema; "MAL8. Llevo la
canción con pinzas". Pero aún falta mucha gente por soltar sus nervios
bonitos así que allá vamos.
Javier Gijón
da, según suele, las gracias a Andrés por montar estos conciertos y pide un
aplauso para él. Pide a Rubén (Río Viré) que suba para ayudarle a improvisar
porque hoy a las once aun no tenía nada de nada. El resultado es una Jam
perfecta, con piano, guitarra y armónica. Claro que con Río de acompañamiento eso
es bien posible. El tema de Javier habla del tiempo y el aprendizaje. Nos debe una
melodía acabada, que conste en acta.
Nieva lento en mi ventana
En un vidrio de silencio.
Tapa restos de otras noches
Que firmó mi corazón.
Yo fui turista del miedo,
Un experto en tropezar.
Tengo un máster en promesas
Con matrícula en dolor
Que nieve sobre mis manos,
que borre lo que me hirió
que calle todos los gritos
que digo después de un blues.
He firmado despedidas
Con la tinta de un quizás
Y he guardado las preguntas
Donde no miré jamás.
Hoy camino más despacio
Ya no corro tras la fe.
He aprendido que el camino
También es saber caer.
Que nieve sobre mis manos...
En un vidrio de silencio.
Tapa restos de otras noches
Que firmó mi corazón.
Yo fui turista del miedo,
Un experto en tropezar.
Tengo un máster en promesas
Con matrícula en dolor
Que nieve sobre mis manos,
que borre lo que me hirió
que calle todos los gritos
que digo después de un blues.
He firmado despedidas
Con la tinta de un quizás
Y he guardado las preguntas
Donde no miré jamás.
Hoy camino más despacio
Ya no corro tras la fe.
He aprendido que el camino
También es saber caer.
Que nieve sobre mis manos...
Andreas Kalk Badan confiesa que es de esos sicópatas que suele componer con tiempo, pero
la nieve cae cuando cae. Comienza con una cita de una canción de Andrés Sudón
que le viene al pelo. "No quiero amores indoloros. No quiero llorar sobre
el inodoro". Y es que de eso habla su “Nieve”. Precioso poema, como esperábamos.
No quiero volver a llorar nieve nunca más. Necesito estrujar el paño de mi alma hasta llenar de vida el mar muerto en el que floto. No quiero llorar la geometría blanca, obsesiva y fractal, de mi pensamiento. Necesito la turbulencia libre del amor... Y es que las lágrimas líquidas se derraman y recorren las lomas de nuestra piel con el desliz absorto de un caracol enamorado. Lágrimas que terminan embalsadas en la espiral logarítmica de los labios. Y una vez rota la represa, las lágrimas se despiden, discretas, sublimes, y su savia aguamarina asciende hacia ese estado de latencia celeste llamado amor; Porque las lágrimas líquidas no dejan de ser una declaración de amor. De amor compasivo, de amor etéreo, de amor sonámbulo, de amor infinito, de amor muerto que se llena de amor… . No quiero volver a llorar nieve nunca más. No quiero apilar en los talones de mi tristeza las formas repetidas de un nefasto patrón navideño. Copo de nieve, aparentemente inofensivo, que precipita en la huerta del mundo con el cristal desmemoriado de la angustia. El amor no forma parte del campo matemático. El amor, para ser, necesita grados de libertad. A veces, las lágrimas de nieve se amontonan en los ventisqueros del alma. Y si nieva(s) mucho, puedes llegar a convertirte en un jodido muñeco de nieve, al que la gente decora con zanahorias y ramas en fiestas de guardar en las que están todos menos tú. Y tratas de disimular, claro, dibujándote, por ejemplo, una sonrisa. Pero esta mueca no es suficiente, y la gente —que se da cuenta de tu invernal condición— te cubre con gorros y bufandas, y te apelmazan los riñones con nieve de tu nieve… Y se ríen y brindan mientras tú les sonríes con tu mirada de piedra. Y al rato, la algazara cesa y te quedas solo bajo el parpadeo azufrado de tu inexistencia. Y no te queda más que disolver tu tristeza en un charco en el que abrevan los cuervos negros de tu mente... No, no quiero volver a llorar nieve nunca más. Ya está bien de tanto desfile funerario hexagonal... Quiero ser la forma que se deforma. Quiero ser la brisa dentro de la brisa que encuentra sin buscar las geodésicas del aire. La miel que desborda los nichos del panal, la tinta y el tintero y la corteza del abedul. Quiero ser el llanto de un bebé en la basílica de Santa Sofía resonando en las oquedades atómicas de su pórfido de Egipto, en su mármol verde de Tesalia, en sus piedras negras del Bósforo y en otras tantas amarillas de Siria; El temblor de esas piedras, ¡el temblor!, quiero ser, también, ese temblor… . Y todo cabe dentro de mis lágrimas, porque el universo no es más que una lágrima. Agua bendita con la que iré sembrando mi mundo... Y cuando mi última golondrina decida abandonar el nido de mi pecho flotaré en paz, sabiéndome lleno en el mar vivo que siempre quise ser.
Pablo R comenta
que su canción tenia dos estrofas y estribillo, pero le ha añadido una tercera
estrofa y entenderemos el porqué. Explica que su tema de las distintas formas
de disfrutar o de sufrir la nieve.
Esta noche ha caído en mi barrio una nevada. Todo lo ha cubierto con una sábana blanca. Tráfico imposible, calles congeladas, niños sin colegio. Lo mejor quedarse en casa. Pero es imposible. Es imposible. Si la nieve llega, hay que divertirse. Hay que ir al parque y darse algún que otro revolcón. A pelearse, tirarse bolas o hacer un muñeco, cuanto más grande mejor. Qué bonita la nieve, qué ilusión ver la nieve cayendo desde tu balcón. Al salir de casa, precaución. Ten mucho cuidado con el escalón. Bendita la nieve que la fealdad oculta. Las cacas de perro, desperdicios y basura. Que nos lleva el agua a los manantiales para malgastarlo en las fuentes y hogares. Maldita la nieve cuando los aludes hacen para algunos de ataúdes. Montañas nevadas como el rastro dominical. Y esos veloces patinadores; con las puertas abiertas los espera el hospital. Como es día de fiesta estamos subiendo al puerto de Navacerrada, aparcamiento completo. Toda la familia muy bien equipada, todos con sus botas, guantes, gafas y bufanda. Pero es imposible; la caravana lleva ya varias horas paralizada y el quitanieves me ha destrozado el retrovisor. Y cuando el año que viene llegue la nieve, quedarse en casa es la mejor solución. Qué bonita la nieve, qué ilusión. Ver la nieve cayendo desde tu balcón. Al salir de casa ten precaución, ten mucho cuidado con un resbalón.
Marijuana la Villana saluda a sus onlainers, entre los que se incluye
este cronista, y dice que normalmente aquí hace calor, pero que hoy hace frío.
Así que se va a abrigar. Se pone gorro y jersey navideño, con bufanda y todo.
Deja para el sorteo una estrella de
nieve personalizada. También deja un mechero “Marijuana la Villana” para encender
una velita. Y explica que su poesía va de la oscuridad, la luz, el frío; lo que
conlleva un buen invierno, lleno de nieve.
Y yo solo dormiría y fol-laría. Comería, bebería, dormiría y fol-laría. Cantaría, bailaría, dormiría y fol-laría. ¿Qué es más frío? ¿El juicio propio o el juicio ajeno? Hoy no he venido a hablar de esa nieve que te sirven en bandeja, en línea recta, digna de fotografiar para luego eliminar. No, hoy no he venido a hablar de esa nieve. Si tú me dices nieve, yo pienso en menos veinte. Menos veinte y noche. Menos veinte y sol radiante. Un invierno fulgurante, un invierno intrepidante, interesante, helado y cálido. Me dices nieve y pienso snow. Me dices nieve y el aliento en la bufanda se congela. Mis pestañas ya blancas se hielan y una pierna se hunde hasta el pubis. ¿Cómo puedo yo salir de esta? Mis dientes castañetean. Me dices nieve y veo palmos de 2 m. El ruido de la quitanieves hasta la puerta. La posición de fumar. Fumar en la calle a -20. Fumar a -20 en la calle en posición de fumar. y que aparezca tu hermana a fumar contigo. Calidez de invierno, calidez familiar, calidad familiar. Me dices nieve y caen estrellas del cielo. Geometrías perfectas enlazadas entre sí en estructuras cual esculturas. Impoluto cristal en la parada del bus lleno de estrellas. Geometrías perfectas. Todo tuyo cubierto de estrellas. Todos son estrellas. La nieve son estrellas. ¿Puede haber algo más brutal?. Oh, yeah. Oh, sí. La aurora boreal de Firefox. El zorro salpicando la nieve con su cola. Firefox. Aurora, Borealis, Rebontuli, Norther Lights. Nieve, nieve, nieve, nieve. Todo es blanco, todo es negro, todo azul, todo nieve. Nieva nieve y todo es paz. Nieva nieve y todo es paz. ¿Hay algo que pueda fumar? Todo es nieve y todo es paz. No hay tele a la que mirar. Todo es nieve y todo es paz y mucha, mucha oscuridad. ¿Nos damos un paseíto con este ambiente fresquito? ¿Nos vamos a la ciudad y este frío soportar? ¿O a la uni otra vez para usar en internet? ¿Un rato a la biblioteca y luego a la discoteca o un libro tranquilito junto a un café infinito? ¿Un bollito y un polvito? ¿Lo mismo con un chupito? Vaya infinito, maldito o bendito. Nieva nieve y todo es paz. Nieva nieve cada día. Nieve en los mil lagos, nieve en los ríos, agua helada, nieve sobre el hielo, fuego sobre el hielo, caminar sobre el hielo, pescar bajo el hielo y nieve sobre todo. Nieve en bicis, coches, buses, trenes, carreteras, nieves, nieve sobre todo, sobre todo nieve. Nieve en el círculo, nieve polar, nieve con museo y sin santa, nieve hasta el final. Y tras la sauna brillan los cuerpos al sol sobre la nieve. Y sobre la nieve el cielo y en el cielo las auroras. Y en la nieve de la calle toca la guitarra un músico ruso con alma de español, como si no tocara en la nieve. Y con la nieve una fogata. Con la fogata un salmón. Junto al salmón una canción. Con la canción una guitarra. Con la guitarra un coro. Y en el coro, corro, no rula ningún por... Oh. Nieve en nieve y en la nieve las botellas, botellas llenas de alcohol hasta el colofón. Leyenda urbana con la que paliar el frío. Y sobre la nieve un borracho, dos borrachos, tres borrachos. Alcohol, policía, y a dormir la mona en comisaría. Que la nieve enfría. Nieve de paz o nieve, cuando te vas?, llega el color, llega la luz, llega aún más diversión y eso ya es otra cuestión.
Cerezade dice
que con pinzas o sin pinzas, su canción se titula “Nieve”. Y pide una cejilla. Se
decide por recitar su letra, acompañándose de la guitarra.
Blanco enero que me llevas y me traes ciega, blanca, por caminos de arena y con seguridad. Sin nada que esperar, más que el amor que vuelo. Otra vez sin nada que esperar. Y aunque los fantasmas nos acechen con sus hilos blancos y con ellos tejamos anillos de versos. Narcisos florecen en pleno invierno. Y hay iris marcando el camino sobre la nieve que está por llegar. Y estás tú como un iglu, marcando el camino en la nieve, guardando el cariño en la nieve y haciendo un nido en la nieve que está por llegar.
Dice Andrés que han encendido la luz del fondo porque
hay quien esta haciendo aun los deberes. Les pide que cuando acaben avisen para
poder volver a apagar las luces, que es lo mejor para el micro abierto. Añade
que los que aquí están si los han hecho ya (aunque el inicio de la emisión ya
descubrió a alguno que aún andaba en ello). Y vamos con otra ronda.
Tomas de la Casa explica que su canción la ha creado en base a sensaciones, de recuerdos
de aquellos tiempos de la infancia en que cogía los montones de nieve de los
coches. Y también de la sensación de pisar la nieve. Respira hondo y aborda su
interpretación. Este tema pide palmas y el público responde como corresponde.
Tengo casi todo el día para no pensar y a través de mi ventana no para de nevar. Caen sobre el asfalto copos de algodón y la calle luce de un manto blanco cegador, blanco cegador. Ay. que la quiero tocar, Ay. que la quiero pisar. Tengo casi todo el día para olvidar y lanzar en un trineo toda la inseguridad. Abro la puerta y entra un resplandor y la nieve me recuerda que la vida es transición. Ay que la quiero tocar. Ay, ay, que la quiero pisar. Efimera belleza. Estrellas de hielo. Qué bonito contemplar su plácido silencio. Y ese brillo que me lleva a tocarla y a pisarla. Ay, que la quiero tocar. Ay, que la quiero pisar.
Marta Plumilla deja para el sorteo "copos de nieve". Su canción juega con la
tonalidad alternando mayor y menor con mucho tino y me sorprende de nuevo con las
figuras que nos regala en su letra.
Dime, ¿quién cubrió de nieve hoy tu corazón?... Quiero ir contigo a patinar. sobre ese lago congelado, pero me cuesta caminar como si hubiera dos metros de nieve. Planeo un encuentro sideral entre tus labios y mis labios. Pero las manzanas de Madrid se amontonan bajo el árbol. Hay lista de espera en tu portal para que firmes un nuevo abrazo. Yo quiero ir a patinar sobre ese lago congelado. Dime, ¿quién cubrió de nieve hoy tu corazón?... Hoy de mi trineo tirarán unos perritos muy pequeños. Tardaremos siglos en llegar hasta el tesoro de tu pelo. Robo coordenadas al azar para llevarte a un sitio nuevo. Cambio las pilas del reloj. El que perdiste y yo no encuentro. Bajo a por cuquis para ver si se te quita un poco el hueco. Recuerdo que la mosca se murió y que tal vez estás triste por eso. Oh. Oh. Dime quién cubrió de nieve hoy tu corazón...
Jorge Aglio
le dice a Andreas “ojala todos los psicópatas fueran como tú” (risas). Añade que él no es un sicópata, sino un desastre y
que es la primera canción que escribe en el metro. (Como he dicho antes,
alguien había que estaba terminando aquí
ha sido la letra). El caso es que interpreta un precioso bolero.
Como la nieve se unió entre sí para crecer, viajar sin miedo de perderse. Quizás caer en un andén o sobre el río que crucé. Como la nieve que cubre todo donde va, tapa lo bello y lo horrendo. Ya no sabrás dónde mirar. La gracia de la igualdad. Pienso en tu voz, esa canción y crecer como la nieve mi dolor. Lejos de ti sobrevivir. Y el frío llena de escarcha donde voy. Como la nieve me uno a la sombra y a la luz. Tal vez será un invierno eterno. Intentaré viajar al sur. Deshielo en otra latitud. Aquí me tienes con el anhelo del final. Largo camino para un sueño. Trabajo y la soledad. Mil versos aún me quedarán. Pienso en tu voz esa canción y crecer como la nieve mi dolor. Lejos de ti sobrevivir y llenar toda mi escarcha dónde voy.
Río Viré se
sienta al piano y quiere dedicar su canción a su padrino y su madrina que han
venido hoy y que son los dueños “del mejor bar de Madrid para abajo, que es el
Mr. Win” y que, añade, es el mejor bar que hay en el mundo. También dice que le
gustaría dedicarles otra canción que no esta, pero ha tocado esta hoy...
Termina diciendo que su tema nació de una esquela que había en la entrada de su
portal. El piano le suena de vicio y su canción hermosa como siempre.
Hoy he visto una esquela en mi portal y me ha dolido más de lo habitual. ¿Será que estoy sensible o que ya empieza a asomar lo que ayer era invisible y hoy es una realidad. Y no me acuerdo de cuándo fue la última vez que vi nieve caer. Pero si del día en que la sentiría en mi nariz. Este enero es más que solamente un mes. Quiero desaparecer sin dejar cicatriz. Hoy es domingo, pero también lo fue ayer. En el limbo entre el ser y el no ser me siento indestructible como un muro de cristal. Soy tan predecible que nadie sabe lo que haré. Y no me acuerdo cuándo fue la última vez que compuse sin beber, pero si del día en que me partió la cara Madrid. Sé que este febrero será más que solamente un mes. Voy a desaparecer sin regar la raiz. Recuperé la voz, pero perdí la palabra. Hay un humo en esta habitación y saltan las alarmas. ¿Cuánto vale una canción? A mí me está saliendo cara. Muy cara. No me acuerdo de cuándo fue la última vez que vi nieve caer, pero si del día en que la sentiría en mi nariz.
Elena Rossi
dice que se ha emocionado un poquito y encima ahora tiene que cantar. Sube
acompañada por Manel, porque él hace que todo suene más bonito, explica. Y nos
regala una reflexión : “la gente se cree que los actores sabemos actuar, pero en
verdad lo que sabemos es creernos cosas que son mentiras y entonces lo hacemos
de verdad”. Tras colocarse “ma o meno”, y procurando no hablar demasiado,
comienza su tema. Precioso, por supuesto, y no solo por el piano, que también. Cuando
Elena sufre, compone unas canciones perfectas.
Me paso la noche con los ojos como platos. Callando las voces que me piden otro rato calentita en tu abrazo. Y si no dejo de verte, es tan difícil ir soltando. Pero la realidad es que tú desapareces como nieve, no me llegaste ni a Diciembre. Tu amor se derritió y tu palabra fueron nieve. Yo soy de agua y tú de nieve. Mientras yo lloro, te disuelves. Mientras me ahogo, tú no eres más que un desengaño que ha dejado mis pies mojados de nieve. Llegó cargado de promesa y me subió directa al cielo. Luego quitó la escalera y tonta yo bajé la guardia al embustero, qué pasó del 100 al cero. Él dice que no hace daño. Yo pienso que debe estar ciego porque la realidad es que a mí me había dejado en cueros. Desapareces como nieve. No me llegaste ni a diciembre. Tu amor se derritió y tus palabras fueron nieve. Yo soy de agua y tú de nieve. Mientras yo lloro, te disuelve. Mientras me ahogo, tú no eres más que un desengaño que ha dejado mis pies mojados de nieve.
Antes de pasar a la última tanda, Andrés nos hace
reconocer que esto está siendo una maravilla. La verdad es que es un micro
lleno de nostalgia. Cosas de la nieve. Pregunta a los del fondo si han podido
terminar sus deberes y parece que sí. Ya ha vuelto la oscuridad, que es más
agradable para escuchar el micro. Y da las gracias por la atenta escucha de la
sala y pide que siga así para los últimos artistas que ahora llegan.
Carolina Treboada dice que ella siempre actúa de pie mientras pueda. Y para el sorteo deja
"un trago a su salud", por su cuenta, vamos. El otro día fue a una
fiesta en una casa. Y parece que había bastante nieve por allí. Su guitarra
está un poco como sin pila, así que para evitar el ruido Andrés la pone algo
baja y Carolina dice que da igual porque ella canta flojito. Un tema con una
letra muy interesante. Verdadera poesía moderna.
Hace más de un año que vivo en Madrid. Llevo más de un año aquí echando raíz en el centro del centro. Solo enciendo el radiador antes de dormir. Duermo con el edredón hasta la nariz y alimento el pensamiento. En invierno este frío cortante te llega a pedir. Y al diosito de arriba que ponga un chupito de anís. He llenado la despensa y el botiquín, muchos botes de lentejas y "betadin" y un ungüento, destilamiento. Guardo un relicario a modo de comodín. Me lo pongo al cuello siempre antes de salir y me invento el trayecto. Pago el alquiler más caro de este maldito país. Salgo a diario como un jubilado que no tiene miedo a morir. Los lunes micro en el Libertad, los martes super enfoque en La Trup, los miércoles Comedy Club, los jueves son de Rithm and Blues, los viernes toca el café Berlín. Los sábados concierto en el Wizink, los domingos desayuno en el Moderno y a la acción. No te quedes en casa porque hay manifestación. Entro en esta fiesta de parte de Luis. Se respira un aire al son de Black Kiss y hay talento. Mucho cuento. Me camuflo entre chupas de cuero con mi "outfit lowkey". Firman bolos en platos de plata en cada festín. Salen sonrientes del baño un poeta, un donnadie y también una actriz. Te regalan la oreja y te ofrecen la mano que luego te van a pedir. Vaya, vaya. Pues va a ser verdad que no hay playa, pero sí que hay nieve en Madrid.
El hijo de la Pepi nos lee el texto de su canción porque aún no tiene música, pero quería
compartirlo. Primero escribe “Nieve” en Iengua de signos, deletreando con las
dos manos a la vez. Y nos lee su texto, como siempre haciendo hincapié en los
inmigrantes sin papeles y en su penoso devenir. A ver si pronto tiene música,
maestro.
Soy un cristal de agua congelado, un hexágono perfecto, fractal. Que se que se hace en la atmósfera. Una gota de agua acristalada, hexagonal, perfecta, que se une con otras gotas y se convierte en un copo y cae. Como un paracaidista. Y llega al suelo o a la cabeza o donde sea. Y si hay la temperatura bajo cero necesaria, cuaja, se compacta. Y si no, desaparece. Y vuelve a empezar y se filtra por debajo de la tierra. Es una metáfora de las personas la nieve. O puede ser, llevándolo un poco más allá, decir: bueno, las palabras están compuestas de letras. Nieve. Nie: Número de identificación de extranjero en España. Ostia, nene. Ve, ve, ve, ve a España y consigue tu número de identificación de extranjero en España. Nieve. Nieve en Iengua de signo; Nieve con las dos manos deletreando.
Diego Cruz
da las gracias a Andrés por “incitarnos a la creatividad”. También nos
sorprende con una poesía, preciosa poesía llena de sentimiento, por cierto. El
dice que no sabe si llamarlo poema, estando aquí profesionales, pero no cabe
duda de que lo es. Pide la ayuda de Manel, que se sienta al piano. Uf, otra
maravilla en esta hermosa sesión.
Bastante es un poco mucho. Demasiado es mucho o tanto más. Algo es un poco poco. Nada, demasiado menos es más. Por fortuna para la humanidad, con su voz de sol naciente, niños y niñas persisten en dar tañido a su milenaria campanita. Mira, mamá, mira mamá, mira mamá, mamá, mira, mamá, mamá, mira. Y al venturoso auspicio de su amada vista, por saltar sobre el buen charquito, se lanzan en brazos del aire, como si en las mismísimas talarias de mercurio de una playa de Algeciras al faro de Gibraltar volasen. Tal es su aventura que al tocar tierra de nuevo en la moción del buen suceso, de los tres luceros de su corazón caracolea el más travieso. A lomos de la fe viajan las montañas a cuyo cuerpo, mente y alma el sabio llamaría confianza, compromiso y perseverancia. Es amor quien del amor nace y de amor se hace. Amor que en amor fue dado y del amor es recibido, redimido, regalado, vivido y celebrado. Es amor quien cultiva, riega y con sus manos cuida la esperanza. Porque en ella, aunque sin para siempres tan peremne, así verdea. Quien todo lo vibra, nace, crece y mueve. Es por esto que más tarde o más temprano, cuando más se necesita, llueve. Aunque si lo que se precisa es un milagro, para eso está la nieve. Amor la pensó melliza de la sonrisa. Le dio en su geometría un pequeño sol en cada diagonal y una sinfonía de silencios de la que una vaporosa luz brotase. Mágica por inesperada, inefable, inmarcesible. Tanto es así que en una noche sin luna, lo más lejos posible de aquellos artificios que se dicen ser ciudades, una noche sin luna en la que la nieve todo lo espumase, podrás caminar en la radiante aurora de su manto y, oh habitante del paisaje, contemplar la noche oscura en toda su grandeza, su verdad, su naturaleza. Pues verás, de veras verás que ves que la nieve toda penumbra alumbra. Tal es su pureza en su naciente, queda en su silencio, muda en su quietud, como aquella persona que es la paz que para el mundo quiere, sencilla, dichosa, auto refulgente, emanada de una fuente sin origen de la cual el agua viva es luz fluida y cristalizada. Otra vía para el encuentro con la infinitésimal porción de infinitud que al tiempo somos, nos sostiene, nos habita y nos contiene. Otro camino de la luz. Esa luz que, como a todo ser, por virtud de su cualidad, se complace en acompañar al siempre atareado en sus cuentas, feliz en sus sumas y sus restas, don adverbio de cantidad. Bastante es un poco mucho. Demasiado es mucho tanto más. Algo es un poco poco. Nada demasiado menos es más.
La Nieta de Martín da las gracias a Andrés porque
hacia mucho que no componía. Deja para el sorteo un diario de bienestar y un
boli de gato para el sorteo. Y nos canta a velocidad media un tema suave y
hermoso sobre el amor. Muy bonita interpretación.
Yo que he sido de secano y he aprendido en tus brazos qué es la nieve y me he lanzado en un trineo en las laderas de tu cuerpo, siempre. Siempre he aprendido en este tiempo a esquiar nivel experto entre tus rocas. Y me entrego a tus abrazos con plumífero y jersey de cuello alto, aún sabiendo. Aún sabiendo que tarde o temprano desapareces. Yo voy siempre abrigada y ya estoy acostumbrada a este frío. Ya cambié mis deportivas por un calcetín de lana y botas calentitas. Pero tantas precauciones no han servido para nada. Te derrites con los soles que tú eliges. Y es que tarde o temprano siempre, siempre, te derrites. Yo, que he sido de secano, he aprendido a tu lado qué es la nieve y me he lanzado en un trineo en las laderas de tu cuerpo siempre, siempre. Siempre nieve. Siempre nieve.
José Escudero deja para el sorteo dos libros: uno de su asociación “Susurros de luz”,
titulado “El superpoder está dentro de ti”. Esa asociación ayuda a la gente sin
hogar. El segundo libro es de su ego, para que le conozcamos un poco más y se
titula “Cuando la pluma encontró el papel”. Se emociona al final de su poema
contra el maltrato a la mujer, del que dice que ojala no tuviera que escribirlo.
Totalmente de acuerdo. Gracias, José.
De cristal transparente es mi cielo. me protege de malas vibraciones. En mi mundo escucho las canciones que las notas me cantan al compás de de los golpes que la vida me da. Susurros de letras soñadoras, sueño un mundo mucho más feliz. De repente, movimientos desestabilizan. Con cada golpe se quiebra un poco más mi frágil refugio, mi cielo de cristal. Mi media esfera una mano la voltea. Me revuelvo. Esto no puede pasar. Es mi mundo detrás de un cristal. Al de fuera yo no quiero mirar. Cae la nieve, me hielo, me duele. Hace frío, me hielo, me duele. Tras el lúcido cristal está el desvelo. Muchas noches no puedo dormir. Tengo miedo que vuelva a golpearme a ese hijo de puta, aprendiz de Satanás. Aquel al que quise. A su custodia todo mi ser dejé y de nuevo otra hostia en la cara me llevé. Qué pena me da. No volverá a pasar, no volverá a ser, no volveré a ser persona maltratada, aunque me duela no volverle a ver. Bajo la nieve, en mi mundo perfecto, bajo la esfera, un traslúcido cristal, me protejo de aquel que me maltrata, al que mi amor no pudo reaccionar. Prisionera me encuentro en esta esfera. De mi amor protéjome de ti. Tu amor me duele, pero bajo la nieve creo una esperanza de un cambio porvenir. Mientras tanto, me escondo en una bola de cristal, nieve que cae de un infinito cielo eterno de dolor. No me grites, no me gires, no me hagas más caer, no me llames, no me rayes. No quiero ser de ti prisionera de tus abrazos, puñetazos y patadas. Déjame de una vez para poder vivir en mi esfera debajo de la nieve. Es mi mundo, una frágil bola de cristal. Ya lo sé, no sabes amar. He aprendido a base de tus golpes que a una mujer no se ha de maltratar. No me pegues, no me insultes, no me ignores, no me mates. Déjame vivir bajo el manto de la nieve dentro de mi bola de cristal.
Dina sabe
mucho de nieve, dice Andrés. Y es que es rusa. Je je. Solo viene a los
conciertos. Buen ritmazo y letra sobre el invierno nuclear, algo que
lógicamente le preocupa bastante.
Está nevando mucho en la ciudad despierta. Coches en doble fila intentan escapar. La niebla del pasado inunda las cocinas. Recuerdo el olvido fumando desde mi balcón. Verlo desde lejos incluso fue bonito. No voy a despertarte. Me gusta verte así. Jugamos como dioses. Con un millón de soles. Acabamos ganando nuestro primer invierno nuclear. Está nevando mucho en la ciudad desierta. Coches en doble fila, no hay forma de escapar. Las luces de la noche parpadean cansadas. Las calles sin testigos. Verlo desde lejos incluso fue bonito. No voy a despertarte. Me gusta verte así. Jugamos como niños. Con un millón de soles acabamos ganando nuestro primer invierno nuclear. Está nevando mucho.
Y terminamos por supuesto con Ernesto
Arango y sus palabras cazadas y mostradas en forma de “cadáver exquisito”.
Todo un lujo para paladares especiales. Andrés ahora da las gracias a todos los
participantes, despide la transmisión y realiza el sorteo. Mañana más.
“Podéis ir en paz”
P.D. Además incluyo alguna otra
aportación:
Camilo Crespo (yo) aunque de modo más frío, ya que no estuvo in situ como fuera su
deber (ya se llevó la regañina del promotor del espectáculo), aporta su grano
de arena, tratando una especie de versión reducida y más humilde de aquel
“Volver, para qué”, del maestro Eduardo Falú. Se puede ver en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=VvMGNkZibh8
Cuando vuelves a tu tierra, ya no vuelves a tu lugar. Ese lugar que te llevaste contigo ya no está. Las personas que dejaste son extrañas, irreconocibles. Sus anhelos, sus sentires, no son los de cuando tú te fuiste. Sólo los viejos con su tiempo tan lento aún conservan esa mirada que recordabas de tu marcha. Y vas recorriendo tus calles. Allí todo ha cambiado ya. Esos carteles y escaparates, los coches, el sentido de las calles. Sólo los viejos con su tiempo tan lento. aún conservan esa mirada que recordabas de tu marcha. Y la nieve que aún nieva como nevaba. Así que ya ves que no te queda otra. Has de volver, has de volver a tu ahora. Y dejar todo aquello, todo aquel tiempo, sólo para ciertos momentos. Y la nieve que aún nieva como nevaba.
























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