viernes, 13 de junio de 2014

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (151). 10/06/14. Taller "Canciones para el pueblo II"



En las últimas dos ediciones de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho) hemos celebrado un nuevo taller titulado “Canciones para el pueblo”. Todo vino a raíz de un artículo de Fernando González Lucini en el que reflexiona acerca de las premisas necesarias para que la “canción de autor” sea “canción popular”. Lo único que había que hacer para participar en este taller era componer una canción cuyo receptor fuera el pueblo. Es sencillo, pero no fácil; os contaré más adelante mi propia experiencia componiendo la canción. Puede que este sea el taller más exigente que nos hemos propuesto, además de ser el más importante para nosotros como parte de la sociedad, ya que las canciones tienen mucho poder, y con ellas se pueden lograr grandes cosas. Enseguida os cuento cómo fueron, a mi modo de ver, las composiciones de esta segunda parte del taller, aquí dejo la primera parte, celebrada la pasada semana. Lo hicimos en dos partes para que nos diera tiempo a conocer a nuevos participantes y no andar con demasiadas prisas en un día con tantos nervios.



Pero antes de comenzar la crónica quería mostraros lo que ha hecho El Tío Antoño para darle vida a nuestro crowdfunding. Ha hecho “un monigote”, como dice él, de cada uno de los participantes en el disco, de cada una de las diecinueve personas que han grabado canciones hechas en alguno de los cuatro primeros talleres que hicimos. La intención es que cada cual comparta su foto para pedir la colaboración de sus amigos en las redes sociales. Desde que las hemos publicado ha subido bastante la recaudación. Lo mejor de todo es que El Tío Antoño se lo ha pasado de puta madre, con perdón, haciendo los dibujos, y su ilusión se ha transmitido a todos nosotros, logrando que nos movamos un poco. Se me ocurre proponeros a todos que en estos pocos días que quedan de campaña, pensemos cada uno de nosotros en hacer algo que realmente nos guste hacer para lograr nuestro objetivo. Con todos los que somos, ha de funcionar. Aquí dejo el trabajo del Tío Antoño (quien tan siquiera sale en el disco como cantautor, sino como diseñador de la portada…):


http://mymajorcompany.es/consciencia-libertad-soledad-y-gente-rara

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Y después de esta propuesta que os hago encarecidamente, paso a contaros lo sucedido este pasado martes en el MAL8 (151) taller “Canciones para el pueblo II”. Para no comenzar de forma muy precipitada con las nuevas canciones, y así apaciguar los nervios, comenzamos con cuatro participaciones fuera de taller. El primero en escena fue Caso Omiso, cuya bella energía marcó el principio de esta sesión que tanto nos gustó, según comentábamos al terminar. Nos cantó su canción Días de robar. Ya vamos familiarizándonos con el repertorio de Caso Omiso, a pesar de que casi no repite canciones en MAL8.




Y hablando de repetir canciones, Pablo Bermejo nos cantó una canción que solamente había cantado antes una vez en público, la oscura y jugosa Jinetes negros, en la que invita al receptor a que nada le pare: “sal de tu bien estar, no hay que ceder ni un sueño más”. Así como nosotros no cedemos en nuestro sueño de lograr el crowdfunding de Consciencia, libertad, soledad ygente rara. Bueno, no voy a estar dando la tabarra toda la crónica…




Aunque debería, porque ya estamos en la recta final y aún no hemos alcanzado la mitad de nuestro objetivo. Sin embargo, en la recta inicial del MAL8 (151) ya habíamos logrado nuestro objetivo, flipar con lo que sucede en nuestro escenario. El segundo participante fue Juanlu Mora, que vino a participar en su faceta de poeta, ya que la semana pasada ya presentó su canción para el pueblo. Nos leyó El corazón, del que nos cuenta sus subidas y bajadas. Muy recomendable toda la obra de Juanlu.




Hacía mucho que no venía por aquí el diestro Dan Pierce, cantautor londinense que siempre nos deja boquiabiertos con sus intervenciones en MAL8. Lo hizo de nuevo esta semana con su canción Budapest.



Y tras este aperitivo de cuatro actuaciones, comenzamos con la segunda parte de “Canciones para el pueblo”. La primera canción que escuchamos fue la de Marta Plumilla, que nunca deja indiferente. Su canción se titula Calígula ha muerto, y cuenta la historia de un pájaro que “como pájaro era muy buena persona”, pero cuando lo hicieron presidente, ya no tanto. En la canción describe una grotesca parafernalia, que bien podría ser la que se da en la realidad: “Calígula ha muerto, hay cortinas por el suelo, has derribado tu casa, el asesino ha sido asesinado, hay un silencio de polvo, llegan hasta el cielo los escombros, y un bebé corta flores para el nuevo presidente”.




Cantar para el pueblo es difícil cuando tu estilo es introspectivo y surrealista, como le sucede a Plumilla. Sin embargo hay otros artistas que están más cerca de la gente, que se mezclan y empatizan con los problemas sociales, nunca ajenos a su obra, como es el caso de la siguiente participante, Oropéndola, que presentó su poema para el pueblo horrorizada ante la noticia (por contrastar, ojalá sólo sea un rumor) de que en Brasil están matando a los niños de la calle para que no roben a los turistas… Su poema se titula Al activista anónimo, como aquellos “bomberos que dicen no” ante un desahucio, por ejemplo.




Siempre tengo mucha curiosidad por ver qué traen los compositores a los talleres, y con algunos tengo verdadera expectación, como por ejemplo con Antonio Pastor Gaitero, cuyo lirismo es totalmente de mi gusto. Su actuación fue muy bonita, comenzó tarareando y siguió recitando, para después cantar “vuela, canción, vuela libre, porque el canto nos abriga de amor con su manto entre canción y canción”. Dan muchas ganas de grabar y publicar todas estas canciones, sólo tenemos que abrir esa puerta con nuestro primer disco.




Cómo somos: me dio la impresión de que Juan Antonio Ordóñez no estaba satisfecho con su canción, cuando hablé con él estos días previos al taller. Ahora sé que es una de esas personas muy exigentes consigo mismas, razón por la cual es tan buen compositor. Trajo una de las canciones más bonitas del taller, con una de las letras más acertadas: “cantaré una canción para el pueblo con la esperanza de que sea el único dueño de su garganta, (…) cantaré una canción para el pueblo, por si hace falta, para no ser un gilipollas entre dos Españas…”. Se titula, sencillamente, Canción para el pueblo. Muy bien.




El siguiente en presentar su canción para el pueblo, fui yo, Andrés Sudón. Ha sido uno de los retos más difíciles de los que hemos propuesto en los talleres de MAL8. Yo jamás le hablo al pueblo, en contadísimas ocasiones he escrito en segunda persona del plural. Intenté varias cosas sin éxito, era necesario que diera un paso previo: entender e interiorizar que nunca he hablado al pueblo, siempre he cantado para el cuello de mi camisa, para mis amores, para mis hermanos, nunca para todas las personas del mundo, para las oprimidas y para las opresoras. “Personas, nunca os he dicho nada, / os canto mudanzas y andanzas / para airear mi guarida / abriendo cortinas, abriendo ventanas”, comienza diciendo esta pieza que celebro haber compuesto. Sigo diciendo a las personas que tampoco les he dado nada, que nunca les advierto de ciertas cosas que sé, que “nunca os protejo de nada, he matado a demonios que me amenazaban, / he huido de ángeles que me acosaban, / he domado con calma a dragones en llamas”. Tras admitir todo esto, y sabiendo que “ahora nada me puede vencer, / os pido la oportunidad / de deciros las dudas que sigo aprendiendo…” y un pequeño etcétera de cosas que puedo hacer con mis canciones y no hago. Componer esta canción, titulada Personas, me ha supuesto una pequeña crisis. Lo celebro. Ahora supongo que tendré todo esto en cuenta la próxima vez que componga algo. Mientras la cantaba sentí vergüenza por lo que estaba diciendo. No es la primera vez que la verdad de una de mis canciones me saca los colores. Pero es lo que hay, he de asumirlo y trabajar en ello. Estoy por esto agradecido al MAL8, es decir, a todas las personas con las que me comprometo a componer en cada taller, si no es por ellas, por vosotros, nunca habría hecho ciertas canciones, las cuales me han traído nuevos puntos de vista, nuevas armas ante la vida. Os animo a que, como yo, contéis en comentarios vuestra experiencia personal componiendo para este taller, y a que, como dice mi canción, os unáis al “coro de la soledad”.




El siguiente fue Julio Hernández, que se disculpó por haberse dejado la letra de su canción para el pueblo en casa. A cambio nos cantó Sonríe, un  temazo que llenó de energía rica la sala. Le esperamos cuando quiera para cantarnos su canción para el pueblo.




Miquel López se decidió por hablar del “fenómeno migratorio de África a Europa”, para lo cual se atrevió a tocar con la guitarra un complejo ritmo africano. La canción concluye: no hay daño más anclado que el del ser humano a sus hermanos”. Este joven cantautor tiene lo necesario para hacer cosas muy interesantes. Esperamos que le vaya bien en el viaje que acaba de emprender, y que vuelva por aquí cuando regrese.




Miguel de Paul, el siguiente en escena, comenzó haciendo una canción y al final fueron dos poemas y una canción. Nos lo mostró todo, terminando con Boogie de los pueblos que he visto, un sabio resumen de usos y costumbres: “somos gilipollas, en vez de soñar, dormimos”, dijo para presentar su composición.




Al igual que la mía, la canción de Javier Cuenca es una meta canción, una canción que habla de canciones. Se titula Ay del navegante, y en ella dice: “Ay de las canciones que nacen vendidas, / Fieles a la moda de su vacuidad. / Amo el verso libre de los que practican / La dulce anarquía de lo marginal”. Y admite: “Mi canto fue barro, tintero, moldura, / Pájaro enjaulado en su propio disfraz”. Esta es otra de mis favoritas de todo el taller. También fue la última, después de Javier Cuenca presentamos a los nuevos participantes y vimos algunas actuaciones fuera de taller.




El primer participante al que conocimos en este MAL8 (150), fue Carlos Tejedor, quien, acompañado por el saxo de Kevin, se presentó en nuestro escenario con su canción Así olvidar, “la historia de un tío que se hizo alcohólico por amor”.




La segunda y última participante fue Ivelisse del Carmen, que se presentó en MAL8 con una hermosa versión de Juan Luis guerra, Amapola.




La tarde siguió con Osvaldo Lindner, que siempre nos da algunas lecciones de cultura popular. Nos cantó Puñadito de coca, explicándonos previamente cómo la consumen los indios, mascando la hoja, para “soportar las alturas y olvidar las penas”.




Las dos en punto nos sorprendieron con un “rumbita”, presentada por Rafael Alba (compositor del grupo), contándonos los orígenes del ritmo llamado “el ventilador”. La canción se titula El autobús de la suerte, y Mila la cantó con el talento para la escena que la caracteriza.





El siguiente fue Camilo, que nos cantó una de sus hermosas canciones, Álbum de instantes. Ya, a estas alturas de la sesión, y con los nervios que pasé por estrenar canción, apenas hice anotaciones, pero recuerdo que pensé de Camilo en ese momento, que podría engancharme perfectamente a su música y a su voz. Por cierto, en la pasada crónica exigía “concierto de Camilo ya”, y parece que mi reivindicación ha sido escuchada, porque me comentó tras el micro que el 5 de Agosto le tendremos en el escenario de Libertad Ocho. Gran noticia.




Qué divertida la canción que nos cantó El Tío Antoño. Se titula La invasión de los ultracuerpos, y cuenta la historia de unas habas que se transforman en personas… La verdad es que hay que escucharla, aquí no puedo reflejar el divertido surrealismo de esta canción de El Tío Antoño, compuesta junto a Jorge Segura, probablemente en una tarde muy divertida.




No faltó al MAL8 (151) el intérprete Chen Ming (sigo sin saber si su nombre se pone así, seguiré investigando), quien suele traernos versiones de rock americano. Esta vez nos sorprendió con una curiosa versión de Las cuatro y diez, de Luis Eduardo Aute. Cuando terminó el micro abierto, vi cómo Julián le mostraba el reloj que hay a la salida del Libertad Ocho, parado desde hace años en la cuatro y diez.




Y terminamos el MAL8 (151) con una gran actuación: SilNé nos cantaron una de sus cancones más divertidas e ingeniosas, El esperanchotis, un chotis en el que Silvia se transforma en Esperanza Aguirre y canta sus cosas, y todo el público corea el estribillo: “Esperanza, Esperancita, Esperanzona…”. Todos cantando a coro, terminamos esta bonita y apasionante sesión.




Y así de arriba terminó el MAL8 (151), en el que celebramos la segunda parte del taller “Canciones para el pueblo”. Gracias a Marta Plumilla por las fotos, a Libertad Ocho por ese reloj de la entrada, a los compositores por su compromiso y esfuerzo, y a todos los participantes por su recomendable influjo. No dudéis en comentar y compartir esta crónica, porque esto no acaba aquí, todo lo que yo he escrito será enriquecido por los comentarios de los participantes y público asistente, que darán detalles de lo ocurrido que yo puedo haber olvidado, y harán sus apreciaciones personales ahí abajo, en comentarios. Ah, y no olvidemos que ya queda poco para que termine esto; esperemos que termine bien.



Andrés Sudón

jueves, 5 de junio de 2014

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (150). 03/06/14. Taller "Canciones para el pueblo I"



Ayer, martes 3 de Junio de 2014, celebramos la edición nº 150 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho), en la que celebramos la primera parte de nuestro taller “Canciones para el pueblo”. La semana que viene, el martes 10, haremos la segunda parte. Lo hemos dividido en dos ediciones para disfrutar tranquilamente de estas nuevas canciones, y para que en la sesión pudiéramos conocer a nuevos participantes y ver actuaciones fuera de taller. Por circunstancias ajenas a nosotros, la edición de ayer comenzó a las ocho y media de la tarde, pero pudimos disfrutar, como siempre, de nuestras dos horas de música y poesía, de canciones, que es lo que se cuece en este laboratorio que hemos montado en Libertad Ocho, el templo de la canción de autor.


Antes de entrar de lleno en el taller, comenzamos con dos actuaciones a modo de aperitivo. La primera fue la de VerdCel, cantautor valenciano que vino de la mano de Fernando Lucini para presentarse en nuestro micro abierto. En su idioma autóctono nos cantó una canción cuya traducción es Árboles, software, intel. Un placer conocerle, aquí le esperamos cuando vuelva a Madrid de nuevo.


La segunda actuación fue la de SilNé, que trajeron una canción para el pueblo hecha en el contexto del 15-M, A las plazas, época en la que también comenzaba el MAL8 hace tres años. “De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste”, dice esta canción tan sabia y amena como todas las de su repertorio. Este domingo 8 de Junio estarán actuando a las 19.30h en Libertad Ocho, concierto recomendadísimo por MAL8.


Y comenzó el taller con la última persona que se apuntó, Lucía Díaz. En nuestros talleres solemos proponer un título para todas las canciones, suele ser la única premisa para los compositores participantes. Pero esta vez la única cosa que teníamos que hacer era componer una canción cuyo receptor fuera el pueblo (para que se entienda “pueblo” pusimos en el evento el cuadro “La libertad guiando al pueblo” de Delacroix, que aparece más arriba). La canción que compuso Lucía Díaz se titula Miradas vórtices, y en ella canta: “hay una luz ahí dentro que brillamos todos, hay miradas vórtices que miramos todos, y un mismo azul del cielo hoy viene a celebrarlo”.


Como esperábamos, la mayoría de las canciones de esta primera parte del taller fueron de contenido social, como la que trajo Laura Castro, titulada Date cuenta, una “petición al pueblo, porque “es muy serio lo que está pasando desde hace tiempo (…), la economía, en vez de estar al servicio del ser humano, hace lo contrario”.


El siguiente compositor participante fue Osvaldo Lindner, quien participa por primera vez en uno de nuestros talleres. Lo hizo con una canción titulada El grito del pueblo indignado. En ella se pregunta “¿A dónde podrá llegar / esta escalada siniestra / de corruptos a mandar / de forma tan deshonesta?”. Y concluye: “habrá que buscar la forma, / compañeros, de lograr / luchando ideas y formas / para poderlos parar”.


A mí siempre me ha parecido que las canciones de protesta social tienden a la inocencia desmesurada, al ripio tópico, incluso a la recalcitrancia. No es fácil encontrar la belleza cuando buscas la queja. Por eso creo que tiene mucho interés este experimento, hacer canciones para el pueblo en un momento en el que la mayoría sabe ya que la democracia es una patraña, a pesar de lo cual la mayor parte de las canciones que se hacen son de temática romántica. Tenía yo cierta curiosidad por ver qué componían ciertas personas, como Manu Clavijo, un cantautor que maneja el surrealismo y la belleza a su antojo. Tajo una canción muy sencilla, muy clarita, titulada Podemos, en la que insta al pueblo a “darle vueltas hasta verlo claro”, y al que advierte que “nada va a cambiar hasta que no salgamos a la calle”.


En mi opinión, salir a la calle está muy bien, aunque creo que sería realmente efectivo hacer cosas pragmáticas también, como no usar los bancos y no pagar impuestos hasta que se hagan las cosas bien, sin idolologías de por medio, que no sirven más que para dividirnos y vencernos. Pero, sí, salgamos a la calle y Que cante el pueblo, como titula su canción para este taller Lope Villano, en la que asegura que todos necesitamos y queremos lo mismo, con versos como “universal es respirar…”.


Nuestro queridísimo José Miguel González no cumplió exactamente la premisa de hacer una composición cuyo receptor sea el pueblo, pero sí que trajo un poema que el pueblo debería cantar. Se titula Amo tu nombre, Libertad, y lo pongo a continuación, para deleite de todos, y por si alguien se atreve a musicalizarla:

Eres canción en el viento
para que la beba el pueblo,
cantar que se empapa a cántaros
de la belleza convulsa.

Amo los lápices de colores
porque escriben mis canciones,
juegan a nubes que vuelan
y juegan a tiburones.

Quien me regaló la infancia
me presenta a doña Muerte,
y nos vamos de la mano
sin miedo ni partitura.

Amo tu nombre libertad,
eres tan buena persona
que me regalas lúcido lenguaje
para que crezca el libertinaje.

La lengua de las canciones
se infiltra con gran pasión
por los poros de tu sexo,
lloras de un inaudito placer.

Crece el asombro entre el pueblo,
todo lo puede la música,
madre del regocijo
y abuela de la melancolía.

Amo tu nombre libertad
odio la palabra amo,
destripar a los verdugos,
que prolifere la risa.

Pueblo aurora boreal,
pueblo montaña de Venus,
cuántas noches de alegría
sobre un alazán alzado.

Me invento tus ojos negros,
llueve música a raudales
por los arrabales del corazón
y las golondrinas lloran.

Amo tu nombre libertad,
amo la libertad de tu nombre,
quiero que vuestras canciones
me diluvien y me ensanchen.


Tras la intervención de José Miguel, hicimos un paréntesis para conocer a dos nuevos participantes y ver otras dos actuaciones fuera de taller. El primer nuevo participante de la tarde fue el poeta Miguel Ángel, que se presentó en MAL8 con un poema titulado La colmena, dedicado a una prostituta, según nos dijo, un personaje no aceptado por la sociedad al que quiso decirle algunas cosas en forma de poema.


El siguiente nuevo participante de la tarde fue José Manuel Díez, cantante de “El desván del duende” y premio “Hiperión” de poesía por su libro “Baile de máscaras”. De ese libro nos leyó un poema titulado El etnólogo Robert Lehmann recuerda con aflicción sus viajes por las comunidades indígenas argentinas. En él dice nombres y hazañas de Aymaras, Mocovíes, Pehuenches… para terminar diciendo: “El mundo sin vosotros. / La imposible alegría, la impasible tristeza / del mundo sin vosotros”. Este poema hizo emocionarse a Osvaldo Lindner, emoción que se expandió por toda la sala.


Después salió Pedro Pastor para actuar fuera de taller, pero con una canción que bien podríamos incluir, ya que está recién compuesta. En ella logra, a mi modo de ver, esa armonía entre la belleza poética y la crítica social. Le he pedido que me mande la letra para ponerla aquí:

Estoy tendido en la ventana de este cuerpo sin ventanas;
sólo puertas al vacío.
Nos han vendido en este país dolido,
en llamas, las cenizas del olvido queman.
No recuerdan qué paso y si recuerdan no lo cuentan bien.
No se acuerdan de lo qué paso y si se acuerdan mienten.
No hay heridas por abrir, sólo heridas ya abiertas
y este hambre de verdad las alimenta.
¿Quién ganó y quién perdió? Perdimos todos.
Que en la guerra y el amor con fusiles no hay claveles.
Y sin flor no hay olor, sin olor no hay poema,
sin poema no hay tema ni verdad en la canción,
sin verdad no hay belleza, sin belleza no hay baile,
sin flor no hay aire.
Una transición a ninguna parte
nos odió e hizó espacio entre nosotros.
Una transacción de poder en balde
colocó a los mismos en cara de otros.
No recuerdan qué paso y si recuerdan no lo cuentan bien.
No se acuerdan de lo qué paso y si se acuerdan mienten.
¿Quién ganó y quién perdió? Perdimos todos.
Que en los bailes de salón con claveles no hay fusiles.
Y sin flor no hay olor, sin olor no hay poema,
sin poema no hay tema ni verdad en la canción,
sin verdad no hay belleza, sin belleza no hay baile,
sin flor no hay aire.


También fuera del taller actuó el poeta Suso Sudón, también haciendo una pieza muy adecua para el tema que tratábamos. Su poema se titula Todos, y lo dejo aquí para que lo disfrutéis. Estos dos últimos participantes, Pedro Pastor y Suso Sudón, acaban de terminar una gira de un mes por toda España haciendo su espectáculo de música y poesía. La gira termina oficialmente el 11 de Junio con un concierto en Libertad Ocho. Allí estaremos.


Y continuamos con las canciones del taller “Canciones para el pueblo I”. El siguiente fue El Tío Antoño, que salió como un rayo a cantar su composición, supongo que para que nos diera tiempo a todos a actuar (cosa que sucedió). Pude cazar al vuelo unos versos de su canción: “y a los que madrugan, en vez de ayudar, les come la duda”. Le agradecería que nos pusiera la canción, de algún modo, en comentarios.


Una de las canciones que más me gustaron del taller fue la de Juanlu Mora. Se titula La voz, “esa voz eres tú”, y dice, entre otras muchas cosas “cantando la gente se hace pueblo que no olvida”. Juanlu está consagrado como poeta, y ya está alcanzando un enorme nivel como cantautor. Me encantó la música, la letra, la forma de interpretar. Atentos a Juanlu Mora, que está que se sale.


Otro que se sale es Camilo, que parecía nervioso y dubitativo cuando salió a escena. Tardó en arrancar, pero después de cantar Al futuro sin más miedos, se llevó una de las ovaciones más grandes de la tarde. “No hay banderas ni fronteras en tus sueños (…), habrá que seguir y seguir inventando, imaginando”, dice en esta canción tan bonita. Ya que estamos reivindicativos, pido: ¡concierto de Camilo ya!


Antes de escuchar la última canción de esta primera parte del taller “canciones para el pueblo”, hicimos otro paréntesis para ver otras tres actuaciones fuera de taller. La primera fue la de Las dos en punto, que hicieron una canción que yo no les había escuchado nunca, La perla del Caribe, canción que gustó mucho al público, que de forma espontánea y voluntaria, se unió a cantar el estribillo canalla y pegadizo de esta canción compuesta por Rafael Alba.


El siguiente fue nuestro amigo Chen Ming (no estoy seguro de que se escriba así…), que siempre nos trae versiones cantadas muy bellamente. Esta vez nos trajo Tears in heaven de Eric Clapton.


Después salió Muerdo a cantarnos una canción nueva muy pegadiza, Entre hierba y cal, cuyo estribillo dice “no me quieras más”. No es una canción para el pueblo, aunque al pueblo le encante y la cante con él.


Y llegó la última canción de esta primera parte de nuestro taller. El esperado Caso Omiso compuso Máscaras blandas. Para presentarla se refirió a la noticia que anda en boca de todos, la abdicación de Juan Carlos I: “es la noticia del siglo… del siglo XIV”. Siempre ingenioso y audaz, este trovador único.


Con él terminó “Canciones para el pueblo I”, la próxima semana veremos la segunda parte de este taller tan importante para nosotros. Pero aún hubo tres actuaciones más para terminar este MAL8 (150). Miquel López fue el antepenúltimo en escena, nos cantó una divertidísima canción que creo que se titula Kikiricruak (me lo estoy inventando, fijo), en la que habla del desorden, “qué jungla es tu cuarto”.


El penúltimo fue Juan Antonio Ordóñez, quien volvió a cantarnos Media canción, una canción bien entera. He de decir que, no sé cómo, logró desprenderse de las formas de su admiradísimo, y sacó su propia voz más que nunca. Es muy bonito ver crecer a los artistas en el MAL8, aunque estén creciditos ya.


La tarde, ya casi noche, terminó con Pepa Robles, quien después hizo un concierto en el escenario de Libertad Ocho. No la conocíamos, y nos sorprendió con una canción divertidísima en la que habla de los cuentos, aunque no sea apta para niños.


Con ella terminó el MAL8 (150), en el que celebramos la primera parte de “Canciones para el pueblo”. El próximo martes día 10 de Junio de 2014 haremos “Canciones para el pueblo II”, ahí nos vemos. Os recuerdos dos cosas: la primera, que sigue adelante nuestro crowdfunding, al que ya le queda muy poco… La segunda, os agradecemos los lectores y yo que enriquezcáis esta crónica con vuestros comentarios, poniendo letras, vídeos, impresiones, etcétera. Gracias a Marta Plumilla por las fotos, a los artistas por su arte, a Libertad Ocho por luchar contra vientos y mareas, y a vosotros por leer, comentar y compartir.

Andrés Sudón