Por: Camilo Crespo, en microabiertolibertad8.blogspot.com. ¡Y gracias a Jenny por sus fotos especiales (las color sepia)!
El vídeo en directo se puede ver en el Canal
de YouTube Libertad 8 (@cafelibertad8777)
O directamente en: https://www.youtube.com/watch?v=aLrVChc0R3c
¿Será que
el título es más energético que otros? El caso es que hoy hay muy buen rollo en
el ambiente. Todo el mundo está perdido y todo el mundo está encontrándose. Y este
micro tiene mucho que ver en ello. No lo digo yo. Lo dicen los versos de poesías
y canciones de este Concierto MAL8. Y hay varios acrónimos bonitos: como “Gracias
Por Ser” o “Genios Poetas Superhéroes”. Ah, Y hemos descubierto el "tecno-quejío".
“Oremos". Buenas
tardes. Andrés Sudón da la bienvenida a presentes y onlainers. Y aquí estamos
con nuestra cita mensual con el Concierto MAL8. Así que hay varias cosas que
cambian o deben cambiar para la ocasión. La primera es que nuestro presentador
no va a ser tan estricto con el tiempo, aunque pide que no se pierda el
dinamismo en las actuaciones. Vamos, que no se enrollen. También cambia la
escucha del público, que ha de ser aún más atenta, ya que las canciones son
nuevas y hay muchos nervios. Por lo demás es importante pasar lista y así se
hace. Tras ello, Andrés explica el resto de peculiaridades del micro y pide que
se comparta el enlace de la emisión. Por último presenta la primera tanda de canciones
tituladas “G.P.S.”.
Andrés Sudón
comienza, como es costumbre, para después dedicarse a gestionar esto. Explica
que a sus 48 años, no tiene carnet de conducir y que se ha prometido a sí mismo
celebrar los 50 con un viaje, él solo, conduciendo un “127” blanco con volante
de coche deportivo Es su sueño. (Nota: se trata de un Seat modelo 127, el
primer coche que tuvo mi padre, por cierto, aunque con volante normal). La
canción de Andrés va a ritmo de Bossa y habla de ello y de que quizá debería
volver a girar por España.
Viajar, viajar, viajar. Profundamente
detesto viajar. Salir, huir, abandonar mi nido de nata y marchitar. Maleta,
mochila, guitarra queda toda mi vida atrás. Mis plantas y mis arañas tendrán
miedo y llorarán. No quepo con todo en el metro. No tengo asiento y no siento
las piernas que siempre mantengo extendidas en mi sofá. No puedo bajarme en
Atocha. Me toca gruñir y empujar. Dice "Bájate aquí" el GPS y la
gente no deja pasar. Yo no quiero viajar, viajar, viajar. Profundamente detesto
viajar. Pero el mar, el mar, el mar. Siempre veo y nunca toco el mar. Camino
del bar de destino, donde voy esta noche a tocar. He visto largo y tendido el
inmenso puto mar. Mi GPS lo sabe. Lo he visto viniendo en el AVE. Lo huelo al
bajarme del taxi. Lo noto bailando en el aire. Está en la prueba de sonido,
marcándome el sol con sus olas. Resuena después mi concierto dentro de las
caracolas. Yo nunca toco el mar, el mar, el mar. Nunca tengo tiempo para el
mar. Volver, volver, volver. A mis propios brazos otra vez. Veinte horas fuera
de casa son algo, nunca son nada. E imagino cómo viajaban en tiempos de Gardel.
He perdido en el hotel la mitad de mis bobadas. He dormido la mitad de nada. Y
encima me toca correr. Maleta, mochila, guitarra, cansancio, resaca. Mi GPS
nunca se calla y nunca llega a llegar. Si yo quiero cantar, cantar, cantar,
tendré que joderme y viajar.
Jenny Miríada en realidad nos trae un poema que cierra con una cancioncita muy corta.
Espera que la parte narrada no se haga larga y que no la tengan que bajar del escenario.
Parece que es autobiográfico. Para la parte cantada, una estrofa en guajira,
dice que no es importante la armonía porque los poetas guajiros siempre cantan
con más o menos la misma melodía.
Era un bandolero, un bandolero al
margen de la ley que secuestraba gente y a cambio de su rescate cobraba dinero.
Perseguido por la guardia era. Manuel García, el rey de los campos de Cuba.
Unos decían que eso era que no era cierto, que lo habían inventado sus
detractores y enemigos políticos. Que era un luchador por la independencia y un
benefactor. A buscar su novela en décimas copiadas a mano, mi padre me llevó.
Desde el bohío de la abuela, caminando hasta un pueblo lejano que se llamaba El
mallorquín. Yo era muy pequeña, no sabía de nada. Nacida en la ciudad, el campo
me parecía fábula. ¿Por qué no cogemos esos caballos que están en la puerta de
las casas?, pregunté a mi padre. Y así, en esos caminos, por donde no pasan
coches ni buses, podemos ir sentados. Pertenecen a sus dueños, me contestó. Y a
mí me parecía absurdo. Los caballos debían ser de quien los necesitase, pensé.
Quizás debíamos llevarlos sin que los propietarios se diesen cuenta, se me
ocurrió. ¿Será que yo también soy bandolera? No sé cuántas vueltas dimos por
aquel pueblo polvoriento, porque en ese entonces no había GPS. Tenía una larga
familia de tías y primos. Yo iba de casa en casa cantando y haciendo eventos
con la guitarra, haciendo cuentos con la guitarra y me invitaban a ricos
flanes. Así, mi primer oficio fue trovadora errante, con 5 años. Pero luego
estudié otra cosa, una carrera seria. Las canciones famosas como
David Cabezas nos habla de los distintos sistemas de navegación por satélite. Casi
todos militares, excepto uno, el europeo, de nombre muy importante, que
representa lo bello de tener las cosas muy claras: Galileo.
Global Position System. GPS. This is
A satellite-based hyperbolic navigation system owned by the United States Space
Force, los militares del espacio yanquis. Los militares son los propietarios
del sistema de navegación GPS, los militares. O sea, estás en Tombuctú y te
pierdes. No tienes ni idea de cómo volver a Bamaco, porque tu vida está en
Bamaco ¿y dependes de una agencia militar estadounidense para volver? Sí, la
geolocalización es lo que tiene. Tú te pierdes, quieres volver, activas tu
navegador, los militares lo ven, lo autorizan y el cacharro te da la ruta de
vuelta. Así de sencillo. En un plis. Ja, ni de lejos. ¿Tenemos que pasar por
los militares? ¿Los militares nos tienen que permitir volver a donde queremos
ir? Parece que sí. ¿Alternativas? Parece que también sí. La primera: Glonass,
rusa, militar. Qué pereza. La segunda: BeiDou, china, militar. ¡Ozu! La
tercera: Galileo, europea. ¡Hala! Galileo mola. El nombre es chulo. Galileo di
Vincenzo Bonaiuti de' Galilei fue un
astrónomo, ingeniero matemático y físico italiano muy guay. Fue un hombre del
Renacimiento. Tocó muchos palillos, bueno, todos, tocó todos los palillos. Es
considerado el padre de la astronomía moderna, el padre de la física moderna,
el padre de la ciencia moderna. El padre. Es un hombre de fiar. Fue uno de los
primeros que evidenció el conflicto religión ciencia. Dos razonamientos se
enfrentaron: El inductivo, ciencia, y el deductivo, religión. Mantuvo con
firmeza que la Tierra da vueltas en torno al Sol. Fue convocado por el Santo
Oficio: la Inquisición. Fue condenado a prisión perpetua y a que abjurase de
sus ideas. Abjuró, pero dijo: "eppur si muove", y sin embargo se
mueve. ¿Es guay o no, Galileo? Pues este es el nombre de nuestro sistema de
posicionamiento por satélite, el europeo, rindiendo tributo al astrónomo más
lúcido y más valiente. Imagino a Galileo pensando. Pensando que tenía razón y
que los otros no. Todos los otros no. Y viendo lo inevitable. No se retractó... Bueno, sí. Tuvo
que abjurar de su tesis, pero pronunció su frase "y sin embargo se
mueve". Que sí, que sí que se mueve y da vueltas da vueltas en torno al
sol. La belleza.
Borja Cacharro nos canta su pieza sobre la búsqueda de alguien alejado del mundo
tecnológico. Con un ritmo potente de guitarra nos regala un bello tema, marca
de la casa.
Yo quiero un GPS que me lleve a tu
casa. Me han dicho que ahora vives pasada la fuente alta. Al abrigo de un
arroyo se asoma un caminito que te lleva a otra galaxia junto a dos piedras
romas. Y ahí estás tú, sin GPS. Dicen
que eres feliz sin GPS. Con la noche entre los dedos, sin lavadoras durmientes
ni duendes porculeros, dialogando con el monte. Y ahí estás tú, sin GPS. Dicen
que eres feliz sin GPS. Y yo aquí confuso, sin mapas, imaginándome inquieto tu
casa. Preguntándole a los álamos si aún recuerda qué es lo que fuimos. Yo
quiero un GPS que me eche a la calle, que me haga desprender los dedos de esta
guitarra. Y me dé valor de ir a buscarte. Que me dé el valor de ir a buscarte.
Me dijeron "No la nombres". Seguí el rumor de un sendero, una vereda
hacia el cielo y una canción por venir. Vi la fuente, el viejo arroyo, las dos
piedras y una flor. Y cuando se apagó el color, me acerqué a ver a que olía. Y
olía a ti. Y olía a ti. Yo quiero un GPS que me lleve a tu casa. Me han dicho
que ahora vives pasada la fuente alta. Y me perdí para encontrarte. Y me perdí
para encontrarte.
Daniel Romero deja para el sorteo un poema secreto, un microscopio infantil que se
conecta al ordenador, y dos libros: de Charles Dickens, “La tienda de
antigüedades”, y de Tereci Moix, “No digas que fue un sueño”. Además y para
celebrar que su blog “Discursos a los diablos” (https://danielromeropoeta.blogspot.com) ha superado las 150,000 visitas, añade “El
repertorio graduado para guitarra”, de Stanley Jates.
Puedo arrastraros al vórtice de los laberintos que cultivo en mi interior. Mientras os muestro intrincadas cuevas, puedo crear, a vuestras espaldas, sin que os deis cuenta, nuevos recodos y callejones sin salida. Es fácil extraviaros: no tengo más que pervertir la función original de las palabras: en lugar de referirse a algo real, que se refieran a sí mismas. Lo difícil es llevaros al lugar que, sin saberlo, queréis alcanzar. Abriros los ojos y obligaros a aceptar lo que no admitís, aquello ante lo que ponéis toda suerte de trampas, toda clase de excusas para alejarlo y poder seguir con vuestras vidas como si no existiera.
Así ha pasado la primera tanda. Ahora Andrés nos
recuerda que esta es la última semana de micro antes de las vacaciones de
verano. Pero eso no quiere decir que aún no falten cosas por pasar. Por
ejemplo, este viernes se celebra el concierto de fin de temporada de Libertad
8, en el que actúan muchas de las personas que han tenido concierto desde el
verano pasado aquí. Aconseja a quien haya tenido concierto que se apunte. Y
seguimos.
Mi Antonio
deja un cuaderno MAL8 para el sorteo y advierte de que ya quedan poquitos. Su
GPS nos habla de los peligros de ese adminículo infernal, ¡que el Cielo
confunda! Y nunca mejor dicho.
Creímos que era nada más un aparato
moderno, inteligente, que nos daría otra forma de viajar y acercarnos a otros
lugares y a otra gente. Puesto en un coche, te va dirigiendo hacia el destino
que hayas señalado, pues se vale, para no irte perdiendo, de satélites en el
cielo colgados. De ser un guía solícito ha pasado a utilizarse de variadas
maneras. Lo mismo marca la ruta a la que vamos, que se chiva de donde tú te
encuentras. Ha resultado ser un acusica que señala cuál es tu posición y con su
uso algunos practican encontrarte por geolocalización. Lo inventaron los
americanos. Bueno, no todos. Solo una porción. Varios tipos muy bien lo
estudiaron y al inicio un uso militar se le dio. Bautizado como GPS, por Global
Positioning System, si al español se tradujese, sería algo distinto del origen,
pues hace la cultura anglosajona que el principio vaya al final. Lo central se
queda y no reacciona y lo de atrás se pone al comenzar: Sistema de
posicionamiento global. Para nosotros se llamaría SPG, pero para con ellos no
llevarnos mal, nos amoldamos a lo que quieran poner. Son raros, raritos, un
montón. Serry le llaman a nuestro Jerez. Merry para María es su denominación. Y
en vez de decir sí, te dicen yes. El aparato lo controla todo. Es temible como
un súper espía. Si se sabe usar y se usa modo, el chivatazo no sabrás de quién
vendría. Lo han instalado en lo que no imaginas. Relojes, ordenadores, collares
de perro, teléfonos móviles o de cabina y te espían para saber dónde estás y
qué estás haciendo. Cuidado con el uso que le das, ya que te acabará por
descubrir. Si este verano en el chiringuito estás, la parienta no tardará en
venir. Se acabaron esas francachelas que con amigos tanto disfrutabas. Ya estás
vigilado y no cuela esas mierdas que antes le contabas. La parienta te tiene
controlado con este invento maldito del demonio. Ya no podrás ir a tu aire a
cualquier lado, pues vigilado te juegas el matrimonio. Se acabó la libertad que
tanto te gustaba, esa de retozar a tu libre albedrío. Con el GPS todo eso se
acaba y volverás al redil como un buen tío. Aquellas visitas, siendo un
calavera, aquel pisito de aquella gran amiga. En el GPS se dejará rastro y
secuela y ella sabrá que esa dirección tenía mira. No respeta la intimidad de
ningún templo. El GPS te vigila y te delata. Procura no incurrir en mal ejemplo
y con tu parienta no meter la pata. No caigas en justa correspondencia en
ponerle GPS a tu señora. Pues dice la popular y sabia ciencia que ojos que no
ven, corazón que ignora. No vaya a ser un suponer que así sabrías sus citas con
amigas y en las tiendas tirando de tarjeta en lencería que disfruta con otro
sin que lo sepas. ¡Qué peligro tiene el GPS maldito que puede poner la pareja
en un brete! Aunque como invento a su inventor felicito, mas no quieras saber
si ella tiene un amante o siete.
Anne Feels
ante todo anuncia concierto el sábado
Este maldito y repugnante desastre
político. Este sistema ayuda a líderes poderosos a matar; ninguna vida importa
realmente, salvo la suya propia. No quiero participar en esto. Lo único que
puedo hacer hoy es cantar esto. Sí. Pido amablemente... Le pido al señor
presidente que ponga fin a esta maldita guerra. Por favor, déjennos en paz a
nosotros y a este mundo. Este GPS. Este GPS. El juego consiste en dinero y
poder. Ninguna vida importa realmente... No quiero participar en esto. Lo único
que puedo hacer hoy es cantar esto. Sí. Este GPS. Este GPS. Maldito y
repugnante desastre político.
Ángel Cuesta
prefiere ir sentado, que le da valor y confianza, explica. Es su segunda vez
aquí y dice que aparte de que salga bien o mal, el hecho de estar aquí es muy
hermoso. Primero nos hace una introducción y tras citar un pasaje del Corán nos
canta su tema en el que compara el ser humano con GPS con el mítico Golem.
Frágil concavidad. Laderas de cristal
en modo residual, ¿quienes se perderán? El inestable andar, pequeña dirección. Crujir
del manantial ¿quienes se perderán? Hay un pequeño Golem que se precipitó.
Quizás no me persigue. Crisis de eternidad. Quise reconocer su intento de
recuperar. Hay un pequeño Golem que se precipitó. Quizás no me persigue. Toda
maldad decrece. Entonces no depende de su futuro GPS.
Marijuana
He tenido la suerte de que el GPS me
lleva a mí, ¿sabes? Él me lleva. Entonces, este fin de semana me ha llevado a
Salamanca y me ha llevado hasta dentro de la catedral. Ahí, delante de la Virgen de la Soledad y todo. Pero
íbamos “a full”, eh. O sea, soledad poca, soledad ninguna. Y, bueno, pues nos
escapamos de la catedral porque el GPS es el que nos guía, ¿no? Y el GPS dice, “tú
vete de aquí y ahora te vas allí al bar a tomarte una cerveza”. Entonces tienes
la suerte de que viene la tuna femenina a visitarte y es como, “¡pero bueno, no
me lo puedo creer!”. Es la suerte de que el GPS te lleva a donde tú debes
estar, ¿no? Y esto, pues haciendo spoiler, lo más bonito es que siempre
acabamos aquí. Entonces, después de la catedral, ¡buah!, los mejores
degustaciones de Salamanca. Todo acabó bien, mucho baile. Mira, bailé
sevillanas con el sevillano, ¿eh? Bailé, bailé, bailé merengue con el
francesito. Bailé también merengue o lo que fuese con el colombiano. Es que me
lo pasé muy bien y hasta con mi suegra baile. Porque el GPS es ahí donde te
lleva, ¿no? Donde quiere. Me bañé en la piscina, me bañé en el río. Y, bueno,
pues después de todo esto y pasar tanto calor en Salamanca campera, que es tan
bonita y tan maravillosa, siempre es un gusto sobre todo acabar porque el GPS
siempre nos trae aquí. Y entonces estar disfrutando de vosotros y que de
repente sople un airecillo por tus espaldas así. Y eso es lo bonito de llegar
aquí, ¿no? Que tienes muchos amigos, mucha familia, muchos besos y mucho amor.
Entonces, gracias a mi GPS que siempre me lleve por los buenos caminos.
El jebi más jebi dice que otras veces ha venido con una rumba “heavy”, pero que esta vez
viene con un “tecnoquejío”. Así que pide ayuda con las palmas del público. “No
lo vais a hacer peor que yo, seguro”, añade. Una pasada de estilo.
Si tú me das una URL, yo me descargo
lo que tú sientes. De los mongos, tengo mis datos cargados. Y a la María se je
ha, y a la María se le ha ido la olla y dice que su GP no funciona. GPS no va.
GPS no va. GPS no va. He retirado de mi firewall todas las reglas para que tú
me quieras. Pero tu DHCP no me da ninguna IP. Y el GPS no va. Y el GPS no va. Y
dice que esa dirección es de un sitio que lo han quitado. Mi GPS no va. Mi GPS
no va. Mi GPS no va.
Dice Andrés que esto está siendo una maravilla. Que
gracias, de verdad, porque lo estamos pasando muy bien. Explica que esta semana
es contundente porque, aparte del Concierto MAL8 de hoy, mañana es la última
sesión de esta temporada, así que actuará todo el mundo. Y tras añadir que
después seguirá contando cosas, anuncia a la siguiente tanda.
Nana Punk
explica que su “GPS” va dedicada a la envidia y el desconcierto. Dos cualidades
muy humanas. Añade que él es un minusválido musical, aunque no sabe si eso
existe, pero que él lo es. Por eso se trae la base de la canción. Y aunque
cuesta un poquito arrancar, lo consigue bien.
Dicen que las palomas tienen un
complicado sistema de radio control con el que alinean su cuerpo con el eje de
la tierra y los rayos del sol. ¡Qué cabronas las palomas! Dicen que las
hormigas pueden gracias a un dispositivo hormonal. Construir autopistas desde
la comida a la puerta de su hogar. Qué jodidas las hormigas. Dime GPS de dónde
vengo. "-No le he entendido". Dime GPS a dónde voy. "-Navegas
hacia calle Libertad 8". Dime quién soy y qué pinto yo en todo esto.
"-Inténtelo de nuevo". Sácame de este mar de confusión. Cuentan que
el escarabajo en medio de la noche mira hacia cielo buscando ubicación. Le guía
el reflejo de
Elizabeth
nos lee, según explica, un hecho verídico que le sucedió a ella. Duro y hermoso
relato. Los desastrosos rastros que a veces dejan las relaciones enfermas.
Un día frío de noviembre, en el coche
prestado giré la curva acentuada en L, que pensé que indicaba el GPS, y avancé
por el monte mientras llovía como llueve en Asturias en Noviembre. Me
acompañaba una grata sensación de compañía propia, tranquila y cansada de
varias horas de viaje y un piloto de ruedas deshinchadas que resolví minutos
antes, bajo la lluvia, siguiendo el manual otra vez, como hacemos las chicas
que no sabemos de coches. Y sí, qué remedio un poco de ansiedad. Monte, monte,
monte arriba, monte, monte, monte abajo. Y una vocecita que decía, Un poco más
y llegamos. Y otra que decía, ¿Y si paras y te aseguras de que al GPS no se le
ha ido la pinza? Llegué, llegué a destino para comprobar muy frustrada que ahí
no había ni rastro del hotel de montaña que yo esperaba. Esto pasó. Esta vez sí
estaba en la dirección correcta, con la llave para abrir la puerta en la mano.
Pero mis pies, mis piernas y mi vientre temblaban. Una voz decía "entra,
habla con calma, ya verás como todo irá bien". Ilusa, ingenua, ahí nada
iba bien. Y otra voz decía, "date la vuelta, pide ayuda. Nadie se merece
esta tortura". Era la puerta de mi casa, la puerta del hogar que yo estaba
construyendo, con lo que resultó ser más un horno de gas, siempre encendido,
que un marido; y yo las cerillas. Pequeñas fugas, fugas, fugas constantes que
casi, casi, casi arden. Esto pasó. Llegué al hotel por fin, esta vez con el
piloto del aceite encendido, una presión en el pecho desorbitada y la sensación
de no haber tomado una buena decisión otra vez. Llaves, puerta, luces, la cama,
lágrimas, baño, comida, stand up. Estas tres son simultáneas. Llamé a una amiga
y le conté entre sollozos que había sido un viaje de mierda. Casi me pierdo en
el monte. ¿Y si se apaga el motor sin aceite? ¿Y si se pincha una rueda? Me
veía ya en uno de esos helicópteros de rescate en medio de los picos de Europa
y con un cartel de estúpida en la frente. Otra vez. "Nada de eso
pasó", me dijo mi amiga, "descansa". Pijama, tripa llena, ojos
hinchados y calma. "La próxima vez haremos pausa y comprobaremos que el
GPS no está bailando con las cabras", le dije yo a las voces. Las voces
asintieron todas de acuerdo. Esto pasó. Mientras lloraba de cuclillas, en ese
rellano de
Victoria Loarte no venía desde Navidad. Dice que nos felicitó el Año Nuevo y hasta
ahora. Se alegra mucho de haber vuelto. En su día se apuntó al concierto “Niebla”,
que la tiene pendiente, pero no pudo venir. Dice que, según el Tao, un buen
viajero no tiene planes fijos, pero aquí está. Cañera según suele, ha
contribuido bien a la marcha cañera que hoy lleva este concierto. Su tema habla
de dejarse llevar sin rumbo ni control. Vamos, sin GPS.
No encontraba el camino de regreso al
micro abierto. Tampoco a mi yo. ¿Dónde estaba yo? Presa de mi yo en la cárcel
de mi yo. Sin GPS. Izquierda, derecha, delante, detrás, arriba, abajo. Siempre
hay un lugar para amar sin GPS. Bajándola, muda la pauta moral, te abrazo, hermano. Siempre hay un lugar para amar sin
GPS. Sin dirección y en todas partes, como Dios, como Dios, como Dios, como
Dios. No encontraba el camino de regreso a mis delirios y quise despertar en mi
soledad, lejos de tu soledad. Y ahora con el corillo en libertad. Izquierda,
derecha, delante, detrás. Arriba, abajo, siempre hay un lugar para amar sin GPS.
Bajándola, muda la pauta moral, te abrazo, hermano. Siempre hay un lugar para
amar sin GPS. Sin dirección y en todas partes como Dios.
Tomás de
Gracias por ser de la naturaleza templo, morada y antena, realidad y misterio.
Gracias por ser una ventana abierta con vistas a otro planeta, con los pies en
el suelo. Gracias por ser creación tan perfecta de agua y polvo de estrellas,
espejo de mi alma. Gracias por ser el mástil de mi velero, satélite pasajero
para explorar esta vida. Gracias por ser, solo por ser. Cuando vuelvo a ti, me
recuerdas lo que ya sabía antes de nacer. Yo te cuidaré y sé que tú me cuidarás
también para que pueda cantar. Gracias por ser, gracias por ser espejo de mi
alma.
Javier Gijón
como siempre hace en ocasión de cada Concierto MAL8, agradece a Andrés su
dedicación al micro, su forma de motivarnos constantemente, haciéndonos crear y
crear. Pero no sólo viene Javier al micro a presentar sus canciones. También
viene a compartir un espacio de encuentro. Porque aquí se viene también a
charlar, a admirar, a sembrar y recoger. Y su “GPS” habla de todo ello. Hoy ha
elegido la buena marcha, en vez del arpegio.
Nacemos sin preguntar, como quien
llega a una fiesta sin conocer al anfitrión, ni de que va la propuesta. Nos
dejan sobre el andén, nos traen aquí de repente, sin mapa ni conexión, ni un
libro de reclamaciones. Aprendemos a caminar, siguiendo luces ajenas
persiguiendo una verdad, que a veces se cambia de acera y dentro suena una voz
tan antigua como el viento, que dice donde girar si se vacila un momento. GPS
del corazón, copiloto de mis días. Unas veces me das luz y otras me borras del
mapa. GPS del corazón, consejero de mis noches, yo no quiero tus respuestas. Si
es que no te he preguntado. Tal vez no existan errores, solo curvas y rodeos,
puertas que hubo que cerrar para curarnos los miedos. Tal vez la ruta mejor no
fue la que imaginamos, sino aquella que al final nos perdió para encontrarnos. GPS
del corazón, qué complicado es vivir
Continúa Andrés explicando lo que va a pasar esta
semana. Y es que desde hace unos 30 años, Libertad 8 tiene la costumbre, antes
del verano, de reunir a los artistas que han tenido concierto aquí esa
temporada. Así que el viernes será el Concierto de Fin de Temporada, que
coordinará Andrés. También hay que comentar que el jueves hay una cosa muy
chula en la sala Jazzville, donde se grabarán las actuaciones y todo. Y, casi
se le olvida, el miércoles actúa aquí el mismo Andrés Sudón. Y deja dos
entradas que corporeiza, como diría Daniel Romero, con dos copias de su disco
“Dudas Pop”. Y ahora vamos a por la penúltima tanda del Concierto “GPS”.
Marta Plumilla hace un chiste sobre encontrarnos, pero no se lo pillan. Así que
arranca con su tema, bello como siempre que se pone a ello.
Me perdí buscando una pelota que
había caído al río. Me perdí y no supe volver. Lloraron amigos. Me lié con el
minotauro, dando vueltas por el laberinto. Encerré la caja del mago y ahora
quiero escapar del circo. Y no escuché la voz del GPS, que decía "usted
está perdido". Me perdí en carreteras secundarias que nunca salían en los
mapas. Y di vueltas y he visto ese árbol. Vueltas hasta encontrarnos. Me caí del barco al
naufragar. Con sed y sin Wilson. Me dormí en el bus y desperté en cualquier
sitio. Olvidé el móvil al que llamar y no contesto nadie en el fijo. Me perdí
buscando no sé qué y ahora quiero buscar contigo. Y escuchar la voz del GPS
diciendo que he llegado a mi destino. Y dar vueltas hasta encontrarnos.
Vueltas, pero a tu lado.
Brad Martins y Lía Cortés han
formado el dúo “Bad Liers” (malos mentirosos) y este es su primer Concierto
MAL8. Dicen que acrónimo también es de “Gracias por ser”. Han dejado la letra
en las mesas por si el público les quiere acompañar.
Hoy ya he resuelto mi equipaje. Me
llevo de todo, excepto a ti. Gracias a que hecho tantos viajes. Gracias a ese
niño que me hizo seguir. Ya no hay promesas para nadie y el viento siempre
sopla a mi favor. Gracias a que todo es importante, cualquier cosa es evitable.
Gracias por ser su yo. Paso a paso y poco a poco se me ha vuelto el mundo loco.
Ya salí del laberinto. Ya todo se ve distinto, pero soy yo. Gracias por ser el
carril que sostiene este tren. Esa chispa que me hizo crecer, ese niño que
siempre busqué. Gracias por ser, gracias por ser la resiliencia y la plenitud.
La magia existe si estás solo tú. Ya no hay miedo si se va la luz. Si estás
solo tú, gracias por ser. Hoy que la tormenta ya se ha ido hoy que todos saben
mejor. Ya no me doy por aludido. Veo mi rostro enrojecido porque soy mi propio
sol. Paso a paso y poco a poco se me ha vuelto el mundo loco. Ya salí del
laberinto. Ya todo se ve distinto, pero soy yo. Gracias por ser el carril que
sostiene este tren. Esa chispa que me hizo crecer. Ese niño que siempre busqué.
Gracias por ser, gracias por ser la resiliencia y la plenitud. La magia existe
si estás solo tú. Ya no hay miedo si se va la luz. Si estás solo tú, gracias
por ser.
Javier Polo
tiene concierto el domingo 28 en Jazzville, en sesión Vermut. Y deja una
invitación dos por uno. También deja un ramito de flores que no sabe si son
flores secas o de madera, pero que el que se lo lleve lo adivinará. Y por
último deja un anillo que ha improvisado con el resto de una cuerda que ha
tenido que cambiar en su guitarra. Su
tema va de su relación con cierta mujer.
Me siento muy perdido, no sé hacia
dónde andar. Estoy parado en este punto y no puedo avanzar. Te pido que me
ayudes a dar con mi lugar y que tu voz me guíe para poder echar a caminar.
Escucho tu voz hablándome desde otra dimensión. De alguna manera puedes ver
cuál es mi situación. Sigue iluminándome el camino, por favor. Que sin ti jamás
saldré de esta prisión. Gracias por sacarme de esta oscuridad. Tanto tiempo
dando vueltas sin saber cómo llegar. Lejos aún de mi destino no tendré que
preguntar. En tus brazos lo podré alcanzar. Recorro las calles sin sentido en
cualquier dirección. Yo te necesito. Mi horizonte siempre está en tu voz. No me
importa que parezcas un vulgar robot. Me pondré en tus manos sin contemplación.
Gracias por sacarme de esta oscuridad. Tanto tiempo dando vueltas sin saber
cómo llegar. Lejos de mi destino no tendré que preguntar. En tus brazos lo
podré alcanzar. Estaba muy perdido y ahora lo estoy más. Me has enredado en un
buen lío. Sácame de esta ciudad. Yo creo que te has confundido. Tienes que
estudiar un plus de geografía para ayudarme a caminar. Aún me tienes preso de
esta oscuridad. Me has llevado por parajes que jamás sabría encontrar. Sigo
lejos de mi meta y lejos de mi hogar y al final tendré que preguntar. Aún me
tienes preso de esta oscuridad. Me has llevado por parajes que jamás sabré
encontrar. Sigo lejos de mi meta y lejos de mi hogar y al final tendré que
preguntar.
Aura Boyer
dice que según su punto de vista el GPS es una alegoría del mundo de la música,
en el que cada vez se complican más las cosas y no sabemos qué tenemos que
hacer para tener un poquito de éxito, poder vivir de esto. Ella se graduó en producción y composición hace un año y lleva desde
entonces intentando encontrar algo, pero aún nada. De eso trata su canción.
Vengo pisando la tierra de nadie.
Nadie me ha dicho qué tierra pisar. El sol calienta los brotes que salen, que
buscan sol y alguien que alimentar. Yo, ¿cómo encajo en tanto alborotijo? Si
busco el cómo y por qué de mi andar, no hago las cosas sin plan ni cobijo.
Hasta que un sueño me dio una patada. Y aquí estoy intentando, tirando
rebuscadas piedras al mar. Los que van por su caminito señalan, se ríen, se
olvidan de su libertad. En esta tierra hay trampas y tientos. Hay tantos locos.
Cuidado al pisar. Todos te ofrecen un mapa o escuela. De tu miseria se compran
el pan. Todos tenemos algún privilegio. Lo que molesta es el de los demás. Ir a
la luna ahora tiene precio, pero cualquiera le puede aullar. Es muy difícil
hacerlo. Es imposible empezar. Somos un número bruto y terco de fallos, de
años, de cuentas de baila ya. Hay cien caminos muy emborronados, no hay ni maná
ni nada que beber. Y han desistido los aficionados tanto sufrir para ser
amateur. Los que seguimos estamos chalados, casta de muertos, de hambre y de
sed. Pero hay algo que nunca nos falta. Nunca nos preguntaremos por qué he
elegido este purgatorio. Me tengo que hacer de querer. Yo que soy obsesiva y
callada, he decidido que tengo que hacerme ver. He decidido perderme para poder
ser. He decidido que no dejaré de crecer. He decidido que el camino es bailar
hasta caer.
Sergio Sanz
pide un poco de silencio en el fondo de la sala y dice que la tocará al piano
aunque lo iba a hacer con un aparato electrónico. No va a explicar su canción,
que tiene bastante de rapeo.
Hola. Voy a cantar cuatro travesuras
para que escuches cuando llegues a tu casa en la cama y estás sola y no sepas
lo que hacer. Yo me pongo cerca a tu lado para rezar en tu ombligo. Solamente
soy testigo yo. No hay recuerdos de ese día de lo que pasó. Ahora busco yo tu
junta que se escapa en la marabunta. Y no hay nadie se perdió tu presencia.
¿Dónde está tu abundancia? Que se moja con el agua de la abstinencia. De tus
ojos secos y tu mapa roto. Escondido. Ya no hay nadie. No hay ni tren, ni
avión, ni mar, ni moto, ni gestiones por WhatsApp, ni con el puto GPS. ¿Dónde
hostias tú te has ido? Si esto a mí no se me pasa, ojala se solucione en una
buena misa y cese. Voy para tu casa, dame el GPS, solo quiero un beso y que no
me abrase. Llevo lleno el vaso, mensaje conciso. Quiero hacer contigo una
sopita de miso. Voy para tu casa, dame el GPS. Solo quiero un beso. Llevo lleno
el vaso, me san conciso. Quiero hacer contigo una sopita de miso. Es muy raro y
ya sé que tiene guasa. Mientras yo te busco en el Santo Grial perdido. Todo el
mundo sabe que tú no quieres marido, pero habrá que ver si coges de mi
recipiente Lasa. Mi mordisco es fetén. Ah, mi mordisco es fetén. Eso tú la
sabes bien. Yo te amaso muy bien pan. Mi lengua es la del sultán. Tengo un rico
vaivén. Yo me invento este refrán. Si me queda en tus piernas, yo nunca seré rehén.
Si me quedo entre tus piernas, nunca yo seré rehén. Si me quedo entre tus
piernas, yo nunca seré rehén. En
Y llegamos a la última tanda, con las personas que
llevan aquí una hora aguantando los nervios (y comparando sus temas con los que
ya han sonado, una tortura, vamos). Así que con estas cinco actuaciones se
cierra el último Concierto MAL8 de la temporada.
El Hijo de la Pepi se pelea un poco con los papeles y el atril, que hoy está que echa
humo. Y arranca con su tema, que seguro vemos ir creciendo de ahora en
adelante. Pero está claro que menciona a los peligros actuales de los drones y
el GPS.
Arriba, abajo, izquierda, derecha.
Diana. GPS. No sé dónde estoy ni hacia dónde voy. No quiero ser localizado por
el GPS. Yay, yipisi, yipisi. Quiero estar deslocalizado, descolocalizado,
descolocalizado, descolocalizado. Estar deslocalizado me hace sentirme
liberado. No me localicen, no me geolocalicen con el GPS, con el GPS. ¿Dónde lo
fabrican? Al GPS. Al GPS. ¡Phsssss! Me han matado.
García, a
buen ritmo, nos brinda su letra que habla de este micro abierto.
Echa a volar tu GPS, rumbo calle
Libertad. Allí nos encontramos almas viejas que se reúnen en ese lugar para
cantar canciones y poesía sin parar. Para cantar verdades y mentiras, para
cantar canciones y poesía sin parar. Allí podrás hacerlo en libertad. Dile al
GPS que te lleve hasta aquí. Dile que te traiga hasta aquí. Dile a GPS que te
lleve hasta allí. Dile que te traiga hasta aquí. Dile al GPS que te traiga
rumbo calle Libertad y allí te encontrarás con almas viejas. Se reúnen en ese
lugar para cantar canciones y poesías sin parar. Para cantar verdades y
mentiras. Para cantar poesías y canciones sin parar. Para cantarte toda la
verdad. Y dile al GPS que te lleve hasta allí. Dile que te traiga hasta aquí. Dile
que te traiga hasta mí.
María Muriel recita acompañada al piano por Aura. Su tema va de
abandono, de defraudación y de desengaño.
Se fue y yo le dije que
se vaya. Elena Rossi está cantando en Libertad 8. se fue y yo le dije que
volara, que hiciera sus maletas de vuelta a casa y que no confiase en que yo
seguiría siendo un destino seguro. Se fue y mi vida lo agradeció como un
suspiro de aire fresco. me había olvidado tanto de mí que daba gusto
reencontrarme. ¿Para qué seguir con una persona que no te cuida lo mismo que
tú? ¿Para qué seguir alimentando el ego y no el amor? Me fui de un sitio donde
no me quería y decidí elegirme, reubicar mi mapa y apostar por mi sueño. Sentir
que me tenía de nuevo. Me había perdido a mí misma. Mi brújula daba pasos
equivocados, pero no lo veía. Insistía, insistía, insistía y todo. ¿Para qué?
¿Para qué mendigar amor en un corazón que no te valora? ¿Para qué suplicar
aquello que nace por instinto? Me descuidé entregando toda mi fuerza a una
persona que no lo merecía y descansando mi autoestima sobre la mesa. ¿Hasta qué
punto el amor debe peligrar el tuyo propio? ¿Hasta qué punto debemos dejar de
para priorizar a otros? Pero de todo esto aprendí que no hay que abandonarse
nunca. que a veces por tiempo cosas del directo retomo. Pero de todo esto
aprendí que no hay que abandonarse nunca, que a veces es mejor irse a tiempo y
que no debemos cegarnos por nuestras falsas ilusiones. De todo de todo esto
acepté que a veces hay que actualizar el mapa y cambiar el camino, distinguir
entre la realidad y el deseo, enfrentarse a tus miedos para ponerte a salvo. Mi
viaje estaba cambiando de dirección y ahora me gustaba más el paisaje. Me había
dado cuenta de que aunque mi espejo estaba roto, mi dignidad no. Algo de
orgullo quedaba. Algo de mí había vuelto. Estoy perdida. Mi GPS no funciona.
Estoy perdida. No sé cómo salvarme. Quizás este corazón no está dando
indicaciones incorrectas. Quizá este corazón cansado de amar está cambiando de
destino a un lugar que sea casa, origen, pureza, bondad, a un lugar donde lo
quieran, tal como es a mí misma. Muchas gracias. Muchas gracias. 2030. María
Muriel está dando un concierto en Libertad 8. Vámonos. Y es que tú eras mi GPS.
Y es que tú eras mi buena suerte. Pero de todo esto aprendí que amarte. No era
del todo suficiente. Del todo suficiente. Amarte no era del todo suficiente. Es
que tú eras mi GPS. Y es que tú eras mi buena suerte. Pero de todo esto aprendí
que mi GPS era yo. Era yo.
Zeta dice
que está super nerviosísimo. Además, como ha estado atento a todo lo que ha
escuchado, su canción ya tal. Para colmo se le ha caído la funda del micro. Y también la pila y la tienen que
buscar. Eso la verdad es que no ayuda a tranquilizarle. Está un poco agobiado
por el tiempo. Deja para el sorteo unos graffitis de Andrés Sudón. Y trae uno
especialmente enmarcado para Andrés también. Muy bonitos. Y para redondear este
momento, explica que su GPS significa: “genios, poetas, superhéroes” y que se
refiere a los presentes.
Algunas veces me siento tan perdido y
tan extraño como un puto pingüino en mitad de un escenario, si no estoy
desorientado y atascado en el pasado. Pero sé que hay otro mundo al otro lado. A
menudo estoy soñando en el espacio tan soñad, escenario sideral de mis sueños
más dorados. Me encontré con ciertos genios en conciertos imposibles. Los
conciertos de unos genios increíbles. Los conciertos de unos genios increíbles.
Y yo quiero cantar para llegar a la fuente de mi voluntad. Y mi camino es
libremente literal y libremente está en la calle Libertad. En este mundo loco
no es tan fácil encontrar una voz que diga algo que parezca una verdad. Y en
mitad de tanto ruido, yo soñaba con aquellos que soñaban con respuestas en el
viento. Y de repente, he despertado en mitad del escenario de la sala decorada
de momentos legendarios. Y soñé con ciertos poetas, con ciertos micros
abiertos. Los conciertos con el alma al descubierto. Y yo quiero cantar para
llegar a la fuente de mi voluntad. Y mi camino es doblemente literal y es
literalmente la calle Libertad. Y de repente he despertado, pero mucho más
despierto, los oídos incendiados y los ojos más abiertos. Soñé con ciertos
héroes, con ciertos superpoderes, los conciertos de sus voces y sus seres. Y
ahora vuelvo a estar soñando, pero mucho más profundo con ciertos sueños
extraños que vienen de ese otro mundo. Y sueño que canto en la sala que tiene
forma de L con los genios poetas superhéroes.
Andreas Kalk Badan dice que es un honor cerrar este micro y que, como ha dicho por ejemplo
Borja “hay que saber perderse para encontrarse”.
Qué tendrá que ver un enjambre de
satélites orbitando a veinte mil kilómetros por hora con mi desubicación
natural. Somos el satélite de nuestro propio planeta. Necesito volver a creer
que esto es así. . Claramente las drogas tienen tanta gloria porque a veces
resulta muy jodido dejar de lado el mesianismo tecnológico e inhumano que asola
este mundo. Y esto lo digo porque acabo de servirme una copa de vino que más
bien parece un tonel. Y es que uno necesita lubricar los pezones de sus
neuronas para que sus mohínos transistores recobren su selvática condición
celular (celular no de móvil, sino de vida). Y sé que voy por buen camino —al
menos lo intento— porque siento que recupero la (des)orientada condición de mi
ser. A mí me gobierna —como a todos— la incertidumbre y la fragilidad. A veces,
somos una bandada de polen en primavera y otras una polilla desvalida
abanicando —sin saber— los bigotes de un gato. Siempre sin saber. De niño
sufría por saber que no sabía porque así me lo hacían notar con su burla aquellos
adultos que no sabían que no sabían. Ahora disfruto por saber que sé cada vez
menos y me molesta la masa que presume de estar ubicada. «El GPS te garantiza
el camino más corto». «El GPS te permite llegar al destino sin contratiempos».
Pero ¿de qué camino hablan? Nunca existió la trayectoria, porque no existe el
punto. La vida es la derrota íntima de la geodésica. El contratiempo es la vida
misma. . Todo pasa porque acontece; ¿Y por qué acontece?: pues porque pasa. .
Pasa que este jueves mi maravilloso Mateo recogió su orla, y una profesora
habló de cosas muy extrañas acerca del éxito que iban a tener en el mercado
laboral. Hablaba sobre la importancia del fin, cuando la libertad parece
decantarse precisamente en lo contrario: en abolir los fines. En fin… Me
conmueven tanto las miradas de los chavales y esa felicidad salvaje y radical
por estrenar sus lienzos de ultramar en las brisas turquesas de Sorolla. El
niño no sabe nada, y por eso lo sabe todo. Mercado laboral, dice… . La
felicidad es la elástica del alma, la fragilidad anti frágil de quien asume el
milagro de lo que acontece. . Pasa que este sábado mi amigo Juan Fernández
reunió a sus alumnos en el Café Libertad 8. Y mi admirada Lena cantó y me contó
con una belleza sin par lo que no me cuenta cuando estamos ella y yo solos en
la cocina, debido a mi proverbial torpeza recatada que me impide preguntar
cosas como: ¿qué tal te va? . La belleza no es más que el manifiesto de una
fragilidad asumida. . Estoy harto de tanta posición ante la oposición natural
de la vida a tomar posición. La vida es el suceso en sí mismo. La vida es
ingobernable, y esto el GPS lo sabe muy bien, y por eso pretende ubicarnos en
nuestra relación con el mundo. . Hablo del GPS imperial de los padres. Del GPS
del trabajo, del dinero, del bótox. Del GPS del mercado laboral. . Pero no
existe el GPS de la muerte, porque la muerte no vende. . Y, sin embargo, la
vida va de aprender a morir: de ser capaz de ver la vida en la muerte. . Y yo
no soy capaz de hacerlo, ni siquiera soy capaz de ver la vida, ni de ver, ni de
ser, desde que me partí en dos en aquel embarcadero, esa tarde de junio. Desde
entonces soy el satélite de un planeta que ya no está porque su estrella se
apagó en el mar. Me parece sorprendente que el universo prosiga en su giro.
Cuántas veces habré ardido, madre, en el incienso azul de tu mejilla. Cuántas
noches habré intentado vomitar mi tristeza irremediablemente cosida al cuero de
mis entrañas. Cuántas madrugadas, frente a frente, con ese desconocido del
espejo que se apoya derrotado en el lavabo. . Pero sigue amaneciendo, una y
otra vez. Algún día seré capaz de ver la vida en la muerte, pero necesito
tiempo. Necesito recomponer mi fragilidad para volver a creer. . Y sé que tengo
muchas razones para ser una mitad entera. Estoy rodeado de almas benditas. .
Prometo estar a la altura de la tragedia el día en que me haga lluvia, el día
en que mi testamento vital tiemble sobre las rejas del imbornal antes de
perderse por el sumidero para siempre. . «Caminante, no hay camino sino estelas
en la mar».
Y así llega el momento final, el de escuchar a Ernesto
Arango haciendo un resumen de las cosas tan hermosas que hemos vivido esta tarde,
resumidas en su “cadáver exquisito”. Tras él Andrés cierra el micro maravillado
una vez más de lo que aquí ha sucedido. Y mañana último micro de la temporada en
Libertad 8.
"Podéis ir en paz"
P.D. Tenemos un onlainer participante:
Camilo Crespo (yo mismo) también ha dejado su grano de arena, dedicado a
Quizá ese aparato no te ha
funcionado. O quizá nunca supiste manejarlo. El caso es que equivocaste la ruta
y acabaste en medio de este charco... en medio de este lago. Y así, mientras
tanto y a ritmo lento, el coche y tú os vais hundiendo. Y en esas aguas oscuras
del recuerdo te vas fundiendo a negro. Y aquí estás, con una mano en el volante
y la otra pidiendo que vengan a rescatarte. Y es que el GPS que llevas
instalado la verdad parece estar estropeado. Y tú no te atreves a soltar el
volante, porque significaría abandonar el coche. Y ese viejo coche es todo lo
que tienes para atravesar la noche. Y ahí afuera los peces pasan mirándote y
dándote las buenas tardes, como burlándose. Y quizá vino un ángel a rescatarte
y no lo supiste reconocer. Y quizá hubo quien se tiró al agua para salvarte y
no te fiaste de él. Y es que el GPS que llevas instalado la verdad parece estar
estropeado, la verdad parece algo perjudicado.




























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