Por: Camilo Crespo, en microabiertolibertad8.blogspot.com
El vídeo en directo se puede ver en el Canal
de Instagram del Micro Abierto de Libertad 8
O directamente en: https://www.instagram.com/p/DeZ_t3aDPsH/
Hemos volado
muy alto esta noche. Y hemos volado muchos. Y también hemos tenido a muchas abuelas
y algún abuelo. Lo malo es que se ha perdido la grabación de más de la mitad. Y
lo bueno ha sido que hemos tenido a un fotógrafo profesional capturando instantáneas:
Jesús Inastrillas. También tengo que agradecer la generosidad de rodas aquellas
que me han pasado sus textos cuando se los he tenido que pedir.
“Oremos”. Andrés da la bienvenida a presentes y onlainers al concierto
”Vuela”. Hoy habrá decenas de actuaciones. Estamos a tope y hay gente que no
viene habitualmente. Andrés remarca que lo que hoy es importante es la escucha
activa. Bueno, Andrés explica lo importante que es hoy estar atentos, no
distraer a los artistas, porque todos lo traemos como lo traemos; porque todos
son estrenos. Y pasa lista y tras explicar las características del micro
presenta la primera tanda.
Sofía Idoia
abre porque ha sido la última en apuntarse. Así que empezamos con poesía, con
una poesía que suena a despedida. Una pena que no tengamos foto de su
actuación, ya que no hay ni video.
Andrés Sudón
es el segundo porque así se libera de nervios y ya puede dedicarse a llevar el
micro, el concierto MAL8, adelante. Deja “Dudas pop”, su disco último, porque
tiene un concierto el día 14 de noviembre y el disco vale como entrada doble. En
su canción parece que pide a su alma que intente volar. Y de nuevo alterna
distintos ritmos y juega con los
acordes, que es lo que más le gusta.
Yo quiero volar, yo sueño volar. Yo
no puedo volar, pero aún no lo he intentado. Algo ancestral en mí sabe volar,
tan fácil planear de un salto y llegar demasiado alto. No es fácil soportar que
mi cuerpo animal no pueda saciar a mi alma. Vuela desde el suelo, lo recuerdas,
sólo vuela. Vuela, abre tu ave, ella sabe, se la y vuela. Quiero levitar, puedo
levitar. Yo solía levitar, pero ya lo he olvidado. Basta con cerrar los ojos y
vibrar con la realidad sin pensar y oler el techo de mi cuarto. El difícil soportar
que mi mente medieval no quiera creer a mi alma. Vuela, vete lejos de ese
espejo, prueba y vuela. Vuela, suelta el bulto del adulto que te pesa y vuela.
Asier Suescu,
por aquello de volar, deja un globito para el sorteo firmado por él y también
hincha otro y lo deja volando por ahí. Su tema pilla la música de Antonio
Flores de “No dudaría” y le pone una letra propia que está muy bien, es muy
original. Y todos coreamos el “pararachuru”.
Elena Hernando hacía mucho que no venía, pero hoy también viene y trae un poema en el
que también pide volar y acaba con una pregunta que nos parece importante. “¿Volamos
porque somos libres o somos libres porque volamos?”. Impresionante.
Omar Bolina,
que se ha quedado impactado por la frase de Elena, nos canta un tema a la
ausencia con melodía suave. Muy agradable
Sol Cerrato
sube a continuación para cerrar la tanda y también nos lee una poesía.
El simple hecho de agitar la alas ya
me resulta hermoso. Vuela a la velocidad de una luz aritmética, un trance, una
visión de lo que no es y puede ser. Vuela tu voz; es luz de amanecer que se
cuela por la rendija de una ventana entreabierta. Sonámbulos ladrillos sueñan
vuelos tangibles, olvidando sus agitadas aceras. Llueve por fin. De las gotas
de lluvia rescato su humedad aterrizando sobre mis mejillas.
Pasada la primera tanda, Andrés no se entretiene
mucho más. Como no hay grabación, no he podio recuperar lo que ha comentado. Y
pasamos a la siguiente tanda.
Javier Polo
hoy no ha traído guitarra porque luego tiene que ir a un sitio, así que usa la
guitarra de Javier Gijón y pone pie en banqueta para cantar, porque no tiene
bandolera. Eso si deja para el sorteo una abrebotellas de Madrid Beer Team.
Mi Antonio
hoy nos sorprende porque, bueno, aparte de dejar su cuaderno MAL8 de rigor, nos
canta un tema con un estribillo potente, con un tono de voz más agudo de lo de
lo habitual en él. No nos lo esperábamos, la verdad. Nuestro Caruso.
Camilo Crespo (yo mismo) tiene concierto el sábado 31 en la sala Jazzville y deja una
entrada para el sorteo. Su tema habla de que el alma de uno puede volar aunque
esté encerrado en la cueva más profunda.
La naturaleza no me dio alas como a
las aves. Pero si me dio la certeza de que mi alma si que sabe. Vuela cuando
sueño con un mundo perfecto donde no haya hambre. Vuela cuando pongo mi empeño
en no olvidarme de nadie. Vuela, vuela, mi alma sabe volar. Ahora los ricos se
empeñan en que dejemos de ser tantos. Para su mundo de maquinas no precisan de
tantos esclavos. Porque si no hay casa no hay familia y sin familia no hay
niños. Me pregunto por qué son los más imbéciles los que suelen llegar a ricos.
Vuela, vuela, mi alma sabe volar. De momento intento volar, aunque esté
encerrado en mi cueva. De momento intento volar, aunque todo pueda irse a la
mierda. Vuela, vuela, mi alma sabe volar. Seguiremos volando y empujando para
que gane la vida. Porque si no empujamos el odio ganará la partida. Hay que
salvar lo que podamos del mundo y no perder de vista que lo que nos salva es
ver en nuestros niños el brillo de su sonrisa. Vuela, vuela, mi alma sabe
volar.
Mery
también hacía mucho que no venía, pero dice que es que tampoco escribe mucho.
Vuela alto, vuela lejos; despliega
tus alas en señal de libertad. Alza el vuelo y podrás guiar a los demás siendo
el líder que siempre has querido ser. Vuela alto, vuela lejos; despliega tus
alas en señal de libertad. Saca el ave fénix que hay en ti. Renace de las
cenizas y del fuego, mostrando a los demás que aquello que parecía muerto
realmente no lo está. Vuela alto, vuela lejos; despliega tus alas en señal de
libertad. Y así, además la voz podrás alzar y no volver a callar JAMÁS. Lidera
una revolución, ser el Sinsajo o el Robin Hood que al pueblo devuelva la
esperanza. Sacar nuestro yo interior desplegando las alas en señal de libertad.
No volviéndome a ocultar. Alas moradas y rosas para guardar a las que ya no
están. Abrigo de libertad. Vuela alto, vuela lejos; despliega tus alas en señal
de libertad.
Javier Gijón
da las gracias a Andrés como siempre por ser el que nos hace crear cosas y
sacar todo lo que tenemos dentro. Y la canción de Javier va de que hay personas
que viven como en una armadura, por ejemplo, los que viven en silla de ruedas o
en los exoesqueletos y que dependen de eso para moverse. Y sobre lo que deben
de sentir. Como me ha pasado la letra, aquí la coloco.
Se rompieron los caminos, su mundo
se hizo menor. Otra vida comenzaba entre dudas y temor. Su habitación el
refugio, más allá la libertad. Y en su pecho sigue viva la esperanza de soñar.
A veces sueña despierto y se eleva al caminar. Deja atrás todos los miedos, se
pierde en la inmensidad. Cruza ríos y montañas, se hace nube bajo el sol. Baila
entre estrellas fugaces donde es libre el corazón. Vuela, vuela el pensamiento,
rompe el miedo al despertar. Que aún te queda mucha vida, tanto cielo que
alcanzar vuela. Vuela sin cadenas. Que nadie apague tu voz. Rompe las nubes del
cielo pinta de sueños el sol. Al despertar de su vuelo la vida sigue detrás.
Sus alas siguen latiendo, nadie las puede cortar. Amanece entre barrotes, pero
mira más allá, donde los sueños lo esperan, donde es libre de verdad. Vuela,
vuela el pensamiento, rompe el miedo al despertar. Que aún te queda mucha vida,
tanto cielo que alcanzar vuela. Vuela sin cadenas. Que nadie apague tu voz.
Rompe las nubes del cielo pinta de sueños el sol.
Ortal Miri
cierra la tanda. Da las gracias y nos canta un bello tema en el que parece dar
ánimo a un alma temerosa. Un tema muy bonito y que se presta que hagamos unas
voces muy chulas y nos lo pasamos muy bien. “Niña, seré el refugio para tu
dolor. He venido del futuro para darte mi amor…He venido a romper las cadenas.
Nunca dudes de tu valor… “
Y ha llegado el momento de conocer a las y los #nuevosparticipantes. Hoy vamos a
conocer a dos.
María Sánchez es la primera. Dice que su vuela se refiere a salir de tu zona de
confort, aunque añade que siempre ahí habría un lugar propio que normalmente será
tu hogar.
Chito trae
un avioncito de papel donde tiene escrito su texto. Como no le ha dado apenas tiempo
a componer su tema, no trae más que la letra. Así que, pide la ayuda de Aurora Boyer, que se sienta al piano, no sin
antes tener que ajustar el taburete, el cual
está más para allá que para acá. Y eso le proporciona un buen aplauso. Y
entonces, a la sombra de sus acordes al piano, nos lee Chito lee su “Vuela”.
Esperemos que pronto nos lo pueda cantar.
Sergio Sanz
nos trae una base de rap para desarrollar su “Vuela”, que tiene enjundia.
Y si me preguntas cómo estás, pues
mira, te cuento. Me estaba quemando el paladar por tantas cosas que decir y que
hacer, por todo ese miedo y esos huesos que curar. Por esa luminaria que está a
punto de prender. Ahora que lo pienso seriamente, he tardado mucho en darme
cuenta. Y he comprendido. 7 años se me han pasado, locos como un espejo roto
que yo nunca he “rompido”. Dime cuántas veces has llorado en la cama. Dame
datos sobre lo que tienes aprendido. Abre siempre esa puerta. Si viene una
dama, saca el perro a la calle, aunque tú no hayas comido. Y siempre, las 7,
levántate corriendo y a currar de vuelta al trabajo. No sea que tú seas
despedido. A casa molido. Ya dice Dios que dignifica trabajar y otra vez mañana
a empezar. La vida es muy bella. Relájate en tus meditaciones. Exprime
naranjas. Consume agua y electrones. Visita museos. Te tienes que culturizar
porque a tu padre y a tu madre tienes que asombrar. Y ahora clava el hook. Y
así va. Y así va mi mente. Y vuela, vuela, vuela, camina, camina. Y así va. Y
así va mi mente y vuela, vuela. Camina, camina, descalzo, zapatos sin suela.
Sabes bien que las calles están ardiendo. Las estatuas de palacio han caído.
Ese pueblo se ha dormido en la plaza y los huevos a los nobles al pescuezo le
han subido. Es difícil dibujarse en el futuro. Es difícil inclusive estar
dormido. Son los sueños, sueños rotos, pero sueños son, como dijo en otro
siglo, un poeta releído. Que apaga la tele, que no llega para pagar el gas. Ve
en tu suelo. Eso ya lo ya lo pagarás. Compra la papa para un guiso a final de
mes. Suelta la capa. Pon la uno que echan Falcon Crest. Deja la mopa, que eso
ya lo limpiarás mañana. Súbete a popa. Compra una guitarra, dos o tres. Roza la
boca que hay que hablar con emoción. Bendito puto madrileño que ha salido
artista y maricón. Me estaba quemando el paladar por tantas cosas que decir y
que hacer, por todo ese miedo y esos huesos que curar, por esa luminaria que
está a punto de prender. Y así va, así va mi mente y vuela, vuela, vuela.
Camina, camina, descalzo, zapatos sin suela. Y así va, y así va mi mente y
vuela, vuela, camina, camina, descalzo, zapatos sin suela.
Elizabeth Sánchez saluda con un buenas que suena igual que como decía Sergio “Vuela”. Dice
que su abuela tiene 92 años y su marido, he creído entender, ha muerto con 102
años. Y ella se pregunta cómo será la vivencia de esa ausencia que viene ahora
y de paso nos recuerda también el desahucio de Mari Carmen y los desahucios en
general. No he pillado ninguna frase, pero era un texto muy emotivo.
El hijo de la Pepi parece que ha querido romper la magia y su tema va también sobre su
abuela, sus abuelas, más bien.
Vuelan, vuelan, vuelan mis abuelas.
Se que vuelan, vuelan, vuelan mis abuelas, mis lelas a mi alrededor. Lela,
échame el balón. Van conmigo sobre mis hombros. Mis abuelas vuelan, vuelan,
vuelan a mi alrededor. Mis abuelas, mis lelas. Ellas me dicen: vuela, vuela,
vuela tú también. Y volando vengo. Y volando estoy. Sueño, vivo, amo y no me
desparramo. Amo amaros. Vuela, vuela, vuela, me dicen mis abuelas. Mis lelas,
mis abuelas, van conmigo, sobre mis hombros. Vuela, vuela, vuela, dicen mis abuela. Vuela, Nesty,
vuela... Hasta el infinito y más allá.
Marta Amarte
dice que trae un tema dedicado a todos aquellos que crean en la magia. Es un texto
leído. Dice que ha nacido a partir de una margarita que vio y se acompaña con
una kalimba.
Sube Andrés para dar paso a otra a otra tanda más. Y
se da cuenta de que la emisión se ha cancelado. Así que solo a partir de este punto tenemos el
reflejo de lo que hemos visto hoy. Y menos mal que teníamos un estupendo
fotógrafo en la sala, que nos ha
facilitado ver a casi todos los artistas en esta crónica. Y ahora
seguimos.
Llanos
sale como puede porque hay mucha gente y nos canta su tema que nos parece hablarnos
de esas mujeres que se casaron porque era lo que había que hacer, sin haber
tenido tiempo para vivir. Aunque bien podría hablar de cualquier persona atada
a una realidad forzada.
¿Y dónde dejaste ese vestido que te
compraste y que nunca estrenaste? Vuela, vuela alto, vuela, vuela, que no
toquen tus pies. Vuela hasta donde quieras. Vuela. Vuela, salta con todas tus
ganas. Salta sin miedo a caer. Salta, que tu pena espanta. Salta. ¿Dónde están
las alas de cartón? ¿Dónde están los zapatos de tacón? ¿En qué caja guardaste
el vestido que nunca estrenaste? Corre, corre muy lejos. Corre, corre de donde
no fuiste tú. Corre, descalzo y sin equipaje. Vuela, salta y corre. ¿Dónde
están las salas de cartón? ¿Dónde los zapatos de tacón? ¿En qué caja guardaste
vestido que nunca estrenaste? Y ahora tienes las cajas aquí. No decidas
tenerlas cerradas. Corre, vuela y salta. ¿Dónde están las alas de cartón?
¿Dónde los zapatos de tacón? ¿En qué caja guardaste el vestido que nunca
estrenas? ¿Por qué no lo estrenaste?
Elena izquierdo trae una frase como regalo: "Pies, ¿para qué los quiero si tengo
alas para volar?". Es una frase de Frida Kahlo. También deja una
sorpresita. Nos lee tres poemas (la normas es uno único). Bueno, se le perdona
porque los enlaza muy bien al ser todos de lo mismo.
Suéltate el pelo y salta. Suéltate
el sujetador y corre. Suéltate la coraza y vuela. Suelta el amarre a tierra
firme y ve bailando, abrazada al levante hacia alta mar. Suelta una sonrisa por
Barlovento y busca refugio en tu interior por Sotavento. Suelta y vuela, vuela
y suelta. Suelta el miedo y vuela por socaires hacia tu intuición. Vuela
zapateando mientras buceas toda la vez desde las fosas marianas hasta el monte Everest.
Suelta y vuela, vuela y suelta. Vuela, amor. Siéntete libre y vuela sola o
acompañada, como tú quieras. Solo vuela. El viento guiará tus pasos. El camino
se hará al caminar y también al parar. Descansa de tus vuelos para poder llegar
más lejos. Amor, ámate a ti misma y llámate amor mirándote al espejo. Amor,
vuela. Corazón mío, escucha tu cabecita, ella es lista. Vuela como ave que escapa
de su jaula. Vuela como alma que lleva al diablo. Vuela como el amor voló en el
primer insulto que te dijeron. Corazón, seguiste enganchado a tu obsesión por
ayudar y al final te perdiste a ti. Corazón, vuela junto a tu cabeza, que ya se fue cuando te dieron el primer golpe
en tu cuerpo. Te rompieron el caparazón sin ninguna razón. Coge aire, respira y
vuela. Con miedo y vergüenza, sí, con todo vuela.
Chega Gómez
dice que su tema deberías llamarse tema en construcción, porque no ha parado de
cambiarlo hasta el último momento. Y que no hace falta explicarlo. Es un
hermoso tema, dedicado a la “acampada sol” y todos coreamos “su somos cientos,
miles, millones”.
Amanece. Abro la cremallera. Sobre
mi cabeza un pedazo de cielo entre un mar de toldo. Bajo mis pies suelo a
precio de oro sobre el que hemos desplegado nuestro hartazgo. Bajo mis pies
como regalo una alfombra de viscosa precariedad. Sobre mi cabeza la maravilla
de compartir ideas, vida, solidaridad. Somos cientos, miles, millones. Entre
todas podemos construir nuevo presente y
porvenir. Somos cientos, miles, millones, devolviendo la esperanza que vuela de
nuevo en las plazas. Bajo mis pies los adoquines de la puerta del sol. Sobre mi
cabeza en ebullición la rabia ante tanta infamia. Bajo mis pies nuestra
realidad, la de los de abajo, la de los nadies. Sobre mi cabeza nuestros sueños
en persecución incesante. Somos cientos, miles millones. Entre todas podremos
transformar esta puta realidad. Somos cientos, miles millones, devolviendo la
esperanza que vuela de nuevo a las casas. Somos cientos, miles, millones.
Nuestros sueños no caben en nuestras urnas. Somos cientos, miles millones. Devolviendo
la esperanza que vuela de nuevo en las casas. Somos cientos, miles millones.
Marta Plumilla comienza como con un toque de campana oscura fúnebre. Y como siempre,
nos rompe los esquemas con una letra que se va por la tangente. Bueno, no por
la tangente sino que no es lo que esperamos.
La puerta se cierra. El tronco que
la sujetaba se lo llevan a la hoguera. Que han soltado a los perros y te
persiguen de noche con antorchas y escopetas. Son ya los títulos de crédito de
aquella peli que robaron estando ya obsoleta. Que no haya safety car. Ni migas
ni penaltis. Se han borrado hasta la línea de la meta, que aquí no queda nadie
ya. Y han dicho por megafonía hace rato que ya cierran. Que ya no hay
socorrista ni faro y ahora nadie puede meter barcos en botellas. Que envejece la
canción y está tocando fondo la orquesta. Así que vuela, vuela… Y está tocando
fondo la orquesta. Así que vuela. Que hay que empezar otra libreta. Vuela,
vuela
Andreas Kalk Badan dice que está feliz de pertenecer a este ritual de “almas volanderas”. Y
nos lee su poema, el cual, creo yo, dedica también a sus mayores, a toda la
gente que se ha marchado.
La palabra «mirar» en su raíz más
primitiva significaba sonreír. Y puedo comprenderlo, porque en la mirada sin
sonrisa asoman los colmillos descarnados de un depredador. Y no se trata de
esbozar una sonrisa cualquiera; se trata de un abrazo sostenido y delicado, de
un gesto primoroso, de una entrega sutil, de una declaración de amor latente,
de algo profundamente ético que tiembla en la cornisa de los labios y que vuela
al encuentro de la mirada del otro. Y en la intención de la mirada el orden lo
es todo: la mirada torva que atrapa primero la luz es la del depredador; la
segunda, la de su presa. Pero el orden puede invertirse, como en la mirada quieta
de Abramović en el MoMA, o en las mujeres de Bergman, que se devoraban por
turnos. En este mundo de mercaderes y ombliguistas de palo selfie que solo
saben mirarse en su reflejo, olvidamos que lo que se interpone ante la luz es
el que mira, y que la sombra es un positivo y el reflejo, un negativo. La
mirada enamorada es un acto revolucionario. Hay miradas que nos salvan
literalmente la vida. En madrugadas como esta, en las que me siento partido por
la mitad, y en las que echo tanto de menos a mis otras mitades, descorro la
cortina de mi pecho a la luz sideral y las alfareras del aire regresan con sus
miradas volanderas a las cunas de barro que amasaron en los aleros más íntimos
de mi ser. Y me recuerdo disfrazado de Batman en lo alto del cerezo de mis bisabuelos,
metiéndome puñados de cerezas en la boca. De cuando en cuando lanzaba un grito
de guerra y aprovechaba para escupir todos los huesos que alojaban mis
carrillos. De pronto, del ventanuco de aquella modesta casa blanca de madera,
se asomó con brusquedad mi madre y me chistó con rabia con su dedo pegado a su
boca de hielo mientras negaba enérgicamente con la cabeza. Lo recuerdo como
todo un prodigio de coordinación. Con el tiempo me contó que mi bisabuela,
encamada en su lecho de muerte, le había pedido que se acercara al borde de su
cama, y, agarrándole la mano, le dijo: Lena, por favor… deja al niño jugar;
necesito escuchar su voz. Mi bisabuela se murió aquella tarde sonriendo. Y su
mirada de golondrina voló de vuelta al nido de mi pecho. Recuerdo pedalear con
mi triciclo de faritos azules por las losetas del jardín de mis abuelos. Al
pasar frente a la veranda paré en seco. Estaba abarrotada de gente que no
conocía. Todos ellos hablando bajito con gesto torcido. Y grité: ¡soy Batman y
nunca me alcanzaréis! Y los adultos se giraron escandalizados mascando sus
muecas de reproche, pero mi abuela me miró y sonrió, y me pidió que fuera a por
unas fresas silvestres. Al parecer mi bisabuelo se acababa de morir. Quince
años más tarde fui a visitar a mi abuela al hospital. Los médicos afirmaban que
no había razón alguna para mantenerla con vida. Dibujé en el margen de un
periódico a su amada perra Lina gruñendo con una avispa posada en su hocico. Le
mostré el dibujo, y abrió los ojos como dos lunas, lo juro. Y me sonrió. Su
mirada también se quedó alojada en la vasija de mi barro para siempre. Recuerdo
a mi padre, apoyado en el pretil de la coronación de la presa de Arriarán con
su sombrero de fieltro y su gabán negro contemplando aquel valle regado por
unos dorados otoñales que parecían sacados del beso de Klimt y que brillaban a
través de una niebla tupidísima. Se giró y le saqué una foto. —Otra más, papá:
sonríe. Fue la sonrisa más triste y más pura que he conocido jamás. A los dos
meses se me fue remando al cielo, pero conservo aún intacta su sonrisa de polvo
que vuela —una y otra vez— constelando mi barro con la misma niebla dorada que
emanaba de aquel pulmón brutal. Si me arrepiento de algo es de no haber
agradecido lo suficiente todos aquellos milagros de luz. Siempre he tenido la
sensación de haber llegado tarde a las citas importantes. Y es que nunca se me
dio bien ser un héroe. Por eso mismo me encantaba mi disfraz de Batman. Pero
tal vez no se me dé tan mal coleccionar infinitos, y gritarle al olvido que
nunca me alcanzará, y seguir con mi fe de poeta creyendo que es posible otra
primavera. No puedo hablar de las miradas de mi madre —no puedo— porque su
infinito desborda mis cuencos de barro… y mi propia palabra. La palabra, a
veces, está de más. Permitidme, por ello, desempalabrar ahora todo este poema,
agradeciendo vuestra mirada en una sola palabra. Esa que tanto necesita el ala
rota de nuestro tiempo: Vuela.
Diego Cruz,
que precisamente no grabó el día 10 de octubre porque su padre echó a volar y dice
que se ha metido en el estudio para grabar un disco y ha visto que realmente
tiene dos discos por grabar, uno de canciones y otro de flamenco. Y que le
faltan dos temas. Uno este “Vuela”, de tangos extremeños, en el que habla de su
abuela paterna y de sus raíces de Extremadura de Badajoz. Y le falta otra
canción que será una malagueña para su abuela materna, de Málaga. Pongo aquí la
parte de letra que he podido pillar.
Dolores, quién te hizo a ti la
carita de agua de estrella y luz de flores. Abuela dolores, abuela dolores,
quién te hizo a ti la carita de agua de estrella y luz de flores. Los ojos del
Guadiana se están secando rodeados de alambre. Nos han pegado la codicia y el
hambre de oro del hombre. No cantan los ruiseñores ya no vuelan los flamencos. La
esperanza es una ramita verde que le ha nacido al olmo seco. Vuela, vuela, vuela,
vuela, vuela sobre la luz…
Andrés sube de nuevo para presentarnos la última
tanda, que casi es doble. Vamos a por los últimos nueve artistas de la noche.
Aura Boyer
deja dos entradas de tipo 2x1 para el concierto que tiene en la sala “Dime que
me quieres”, el día 6 de Noviembre, en el que tocará un par de canciones con
Andrés Vico. Su tema de hoy juega con distintos ritmos al piano y además nos
regala distintos estribillos muy
pegadizos.
Quiero volar. Quiero volar contigo,
mi vida, y cantar todos los días y comerte las mejillas. Y aterrizar en tu
barbilla porque me gusta tu boquita de requesón, boom, boom. Quiero volar. Deja
que cargue tu risa en esta hoja que te escribo una canción solo para ti. Que
otra vez te haga reír. Porque me encantas guapetón, ton, ton. Quiero volar.
Quiero desarmarte con una mirada. Quiero volar, quiero volar. Ah, ah, quiero
decirte cosas que te hagan sonrojar. Quiero volar. De tu mano volar. Vámonos
ya. Vámonos. Hoy quiero probar, quiero volar. Te quiero estrechar y arrollar.
Que tú me excitas, me calmas, me das para soñar. Sin ti no consigo vivir. Me
pesa tu lejanía. Aunque sea fantasía yo creo que funcionaría. No tengas miedo
al éxito. No, no, no tengas miedo al éxito. No, no. Porque me encantas guapo y
tonto. Tu boquita de requesón. Quiero volar.
Tomás de la casa nos canta un tema que parece ir sobre la vida interior, dando ánimos a
otro o a sí mismo para emprender vuelo, para olvidar el dolor.
Veo en tu cara el ceño fruncido, el
rigor de tus labios y en tus ojos me miro. Prepara tus alas para un cielo cercano,
donde el tiempo no cuenta. Lo que cabe en tu mano. Entre la tierra y el mar hay
un lugar en la orilla para olvidar y empezar otra vez. Y cuando te rindes al
viento de la suave marea, puedes volar muy cerca de ti. Vuela, ahora vuela.
Vamos, vuela cerca de ti. Veo en tu cara la mirada serena. Liberada de todo. La
alegría que eleva entre la tierra y el mar hay un lugar en la orilla para olvidar
y empezar otra vez. Y cuando te rindes al viento de la suave marea, puedes
volar dentro de ti. Vuela, ahora vuela. Vamos, vuela dentro de ti. Vuela.
Una Isa,
mientras Andrés le coloca la guitarra, aprovecha para dejar su disco “Fábrica
de cemento” para el sorteo. También dice que su cejilla se la regaló Noriega y que
este tema va a ir en su nuevo disco que va sobre las distintas formas de ver. Un
tema muy chulo y más chulas las voces que le hacemos. Lo del “vuela” está dando
mucho juego.
¡Aleluya! Hoy nos vienes a buscar.
¿Qué ha ocurrido? Este cambio no es normal. En el coche nos llevas hasta la
terminal del aeropuerto. Entonces existía una nada más. Tu mirada no parece ver
la realidad. Extraviada más allá de la valla de seguridad. Toda la tarde contemplando
aviones despegar y aterrizar. Toda la tarde devorando hamburguesas sin apenas
hablar. Tu cigarrillo describe una espiral de humo blanquecino. Entonces se
fumaba hasta en el hospital. Te observamos sin saber si somos carga o bendición.
O si hoy estamos juntos por ser de la regla la excepción. Toda la tarde
contemplando aviones despegar y aterrizar. Toda la tarde devorando hamburguesas
sin apenas hablar. Aunque disimules, no se nos puede escapar que tu amante es
azafata en una aerolínea nacional. Aunque no la nombres, no se nos puede
escapar, que hoy estamos juntos porque ella hoy vuela.
Gabriel Úbeda, deja unas anchoas “pilladas” del Mercadona, dice, y la lía, la lía
parda porque dice que su canción se llama “Pajarillo” y, claro, no se esperaba
ese revuelo (nunca mejor dicho). Al final cede y dice que no, que se llama “Vuela”.
Pero eso tiene una consecuencia y es que a partir de este momento le conoceremos
como “Pajarillo”. Después comentará que nunca ha tenido motes y que este le
parece estupendo. Así que todos contentos. Su tema lleva un ritmo estupendo.
Yo esta noche en las trincheras. Y
el alba nos empezaba a alumbrar. Me hablas del mundo y sus miserias. Y no
entiendo por qué te tratas tan mal, porque te tratas tan mal. Sencillo. Dices
volar seria sencillo. Me hablas que no
lo puedes soportar. Que el mundo, mira, es sombrío. ¿Por qué tú, por qué tú no
te atreves a mirar ahí dentro? Vuela, vuela, ay pajarillo. Vuela hasta el
final. Vuela, pajarillo, qué temes al saltar si se te olvida volar alto, recuerda
que tú sabes soñar. Ternura. Que te
devore la ternura. Que ahí dentro queda algo por tocar. Cuando sufres lloran
las aves del cielo y tú apatía no puede curar a tu animal. Sagrado, todo lo que
hay en ti es sagrado. Y eres bueno. Siempre sabes lo que hay que salvar. Lo
juro. Te piden que saltes dentro. No caerás. Tienes dos alas. Tendrás que
volar. Vuela, pajarillo, qué temes al saltar si se te olvida volar alto,
recuerda que tú sabes soñar.
José Manuel Noriega trae unos zapatos relucientes. No me extraña porque como tiene que
poner el pie encima del taburete ha de llevar los zapatos impolutos. Dice que
esta canción se la dedica a todos los amigos y amigas que se han preocupado por
él en estos últimos meses por su estado sentimental y añade que el estribillo
es fácil. Deja para el sorteo un preservativo que caduca este año.
Noriega, la que no corre vuela. Y
dice un tal José Manuel que no hay tiempo que perder. Todo un caballero que ha
pasado la edad media. Ahora soy juglar conjugando el verbo amar y a las que
pude haber hecho daño, en verdad no las engaño. Cuando dije que las quise y
seguiré pensando en ellas. Cada una es una estrella, Noriega la que no corre
vuela. Pensando José Manuel que habrá otra nueva mujer. Lamento deciros que nos
fallan los amigos. Son un mal remedio cuando hay mujeres por medio y si te ha
gustado alguna, con ella prueba fortuna que tu amigo la desea. Tu por eso pico
y pala, que se quede con las ganas. Noriega, la que no corre vuela. Y ten
cuidao José Manuel con las cosas del querer. Creo que ahora es canto para
desplegar mi encanto. Llegado al ocaso, con las que no me hacen caso no me ando
por las ramas. Sigo jugando a las damas y ahora tú eres mi princesa y en mi
cama ya metida, acabamos la partida. Noriega, la que no corre fuera. Y quédate,
José Manuel con la que te quiera bien. Noriega, la que no corre vuela.
García es
el siguiente y nos acercamos al final. Dice que después de tantos vuelas, a ver
si se acuerda del suyo. Su tema, a buen ritmo, se lo dedica al tucán, como símbolo
de libertad.
Firme entre la niebla, no te asustan
las tormentas, no es una opción. Vuela libre entre las olas de las amenazas de
algún Dios o de tú solo. O hay cosas que llegan nunca pasarán. O hay cosas que
pasan y no volverán. Se perderán o se quedarán en el fondo del alma o en el
fondo del mar. Unas mentiras y atrás de verdad. Vuela, tucán, vuela hasta el
mar. Mueve tus alas llenas de libertad y enséñanos dónde está la verdad. Vuela
desde la distancia recorrida hasta este punto y hoy tendrás tu voz. Vuela lejos
de las sombras que proyectan desde su rencor. Es tu canción. Hay cosas que
llegan y que nunca pasarán. Hay cosas que pasan y no volverán. Se perderán. No
se quedarán en el fondo del alma o en el fondo del mar. Unas mentirás y atrás
de verdad. Vuela tu can, vuela hasta el mar, mueve tus alas llenas de libertad.
Enséñanos dónde está la verdad.
David Monleón estaba
deseando salir tras más de dos horas de espera. Tiene concierto el día
Cuánto tiempo llevaba esperando a
poder decir que ya he salido de lo más oscuro de las cavernas donde siempre he
vivido. Qué diferencia hay aquí. El aire que respiro. No hay contaminación
alguna de nada de lo que he vivido. Así que vuela, vuela alto desde donde nunca
has estado, desde donde siempre suplicaste, observando todo desde las alturas.
Qué bonito es como os veo ahora que disfruto solo siendo y conectando con armas
que abrazo solo con una mirada. Qué diferencia hay aquí. El aire que respiró.
No hay contaminación alguna de nada de lo que he vivido. Así que vuela, vuela
alto desde donde nunca has estado, de donde siempre suplicaste y ahora vives.
Observando todo desde las alturas. Explico que no soy el mismo, pero sí lo sigo
siendo. El niño adulto que ahora ve sus cicatrices y relame su dolor con
dulzura. Y ríe como nunca te has podido reír antes, rompiendo la piel a
carcajadas. Te has quitado todas tus espadas. Vuela. Bebo ahora que disfruto
solo, haciendo y comentando con más que abrazo, solo con una mirada. Qué
diferencia hay aquí. El aire que respiró. No hay contaminación alguna de nada
de lo que he vivido. Así que vuela, vuela. Desde donde nunca has estado, desde
siempre suplicaste y ahora vives observando todos desde las alturas. Y ríe como
nunca te has podido reír antes, rompiendo la piel a carcajadas. Te has quitado
todas tus espadas. Vuela.
Zeta dice que está
sobrecogido, que no se encuentra bien, que de qué planeta hemos salido, por la
maravilla que ha oído. Deja una pequeña escultura para el sorteo muy original
cantautor con guitarra. Es una maravilla de regalo. Así como su letra.
Paloma es un ave encerrada en una
gris oficina. El trabajo la tiene atrapada en una triste rutina. Y cansada de
tantas restas y tan pocas sumas, se miró los brazos y le estaban creciendo unas
plumas. Un día Paloma dejó de mirar hacia abajo y se armó de valor y mandó su
trabajo al carajo. Decidió cambiar algunas de sus cartas malas y además de
crecerle las plumas le crecieron las alas. Y su vida interior buscándole una
vida nueva y su voz interior gritando y gritándole vuela. Paloma es un ave
encerrada en una vida en pareja. Su marido la tiene anulada y todo es queja
tras queja. Y un día se lo encontró ligando con una. Se miró los brazos y le
estaban creciendo más plumas. Dejó de buscar el amor debajo de las piedras. Y
se armó de valor y mandó a su marido a la mierda. Orgullosa de todo y sin miedo
de nada. Además de más plumas, le crecieron más y su vida anterior buscándole
una vida nueva y su voz interior gritando y gritándole vuela. Vuela. Respirando
la sombra que pasa de la medianoche, ha sacado sus cosas de casa y se ha metido
en el coche. Se dirige hacia el aeropuerto en busca del cielo. A las 2 y 45
está saliendo su vuelo. Paloma es un ave cruzando el océano Atlántico,
escuchando en sus cascos algún bolero romántico. Se siente más fuerte que el
fuego y más libre que el viento. Que además de plumas y alas también tiene
tiempo. Ella nunca será la misma persona que era. Que su voz interior seguirá
gritándole vuela. Ella nunca será la misma persona que era. Que su voz interior
seguirá gritándole vuela. Que paloma es un ave libre y valiente qué vuela.
Nana Punk
cerrará la sesión. Deja para el sorteo un bebedero o comedero para gatos, de la
asociación Catopía y lo otro es una ruina, vestigio de su pasado artesano.
También nos regala una composición muy
ochentera, llena de ritmo y muy de volar. No he podido entender toda la letra.
Vuela, dijo ella. ¿A dónde?, dijo
él. Vuela conmigo, dijo ella. Si fueras una mujer, te llamaría María, dijo él.
Si fueras un hombre no me llamarías, vendrías volando, dijo ella... De los
gritos de los niños, los susurros de los amantes, de los discursos del
emigrante a las canciones. Todo mundo es música, todo es vibración. Todo mundo
es música y tú disfrutas escuchando jazz o te gusta más el rock and roll.
Mueves el culo al ritmo del rebelde o lo tuyo es el rollo cantautor. Y vuela.
Salta, canta y vuela. Si no tienes alas,
aún te quedan piernas. Sientes este cosquilleo que comienza por los
pies. Es la vida del universo acariciando tu piel. No te olvides de utopia, ni
de los cadenos suelan añada. Esta gente está muerta o tienen algo que ocultar.
Y todo es música. Todos es música. Dime lo que lo que suenas tú. Tú que pones
la música en el coche. Usas la ducha para cantar. Ya se escucha en las oficinas
pues todo son razones para follar. Canta, baila y vuela por dentro y por fuera.
Si no tienes alas, aun te quedan piernas.
Ya después solo queda que Ernesto Arango nos regale su “cadáver
exquisito” y que Andrés nos felicite a todos, a sí mismo inclusive, por la
maravilla de de concierto MAL8 que hemos celebrado. Después tras el sorteo,
despide el micro hasta mañana.
“Podéis ir en paz”.

































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