Por: Camilo Crespo, en microabiertolibertad8.blogspot.com
El vídeo
en directo se puede ver en el Nuevo
canal de YouTube de Libertad 8 (@Libertadochocafe)
O directamente: https://www.youtube.com/watch?v=4bWB0auG1gc
Recuerdo de mi segunda juventud la discusión entre la genética y el ambiente y qué influía más. Al final me he quedado con que uno solo enferma de lo que puede, pero no tiene por qué enfermar o, dicho de otro modo, uno tiene la predisposición genética, pero la vida le marca el rumbo. Cosas mías. Hoy los del CSI felices.
“Oremos". Buenas
tardes. Andrés Sudón da la bienvenida a presentes y onlainers, porque hoy sí
tenemos emisión en directo. Hay, como siempre que tenemos Concierto MAL8,
muchos nervios y mucha emoción. Deseando mostrar nuestras canciones y poemas.
Por supuesto que hoy actuará todo el mundo apuntado, y que haya venido, y el
control del tiempo no será tan riguroso. Pero, como siempre dice Andrés, eso no
quita para hagamos que sea un micro dinámico. Lo primero es pasar lista, lo
segundo felicitarse por que haya aparecido este cronista tras cinco o seis
meses de ausencia. Después explicar las normas del micro y pedir al público una
escucha atenta, porque los temas vienen con alfileres y alguno habrá al borde
del colapso. Y vamos allá.
Camilo Crespo abre el concierto para poder irse enseguida. Menos mal que Ernesto le
apunta, porque ya se le olvidaba, el saludar a sus compañeros onlainers. Dice que
hace casi un mes que lleva con la canción, lo que no implica que se la sepa. Su
tema va de que está bien gastarse millones en investigaciones chulas, pero
primero habría que acabar con el hambre.
Lo del ADN y su estudio es un asunto
muy interesante, pero qué pasa con el hambre. ¿Quién combate lo más importante?
Lo que si lo vencería seria acabar de tirar bombas. Lo que si lo vencería seria
acabar con Wall Street, la City, La Bolsa. Tenemos recursos abundantes para que
el hambre desaparezca. Podemos traer al desierto agua y alimento que florezca
el planeta. Pero para ciertos tipos es aburrido si nadie les teme. Pero para
ciertas tipas no es vida si no hay lujos ni sirvientes. Hay quien solo busca
por saber pero hay quien busca por miedo. Esos que dicen que sólo se quieren
defender y acaban atacando ellos los primeros. El miedo quema floresta y seca
ríos, ensucia el cielo. El miedo es lo que provoca que como loca la gente se aferre
al dinero. El capitalismo es solo miedo y el miedo mata. El miedo es un buen
alimento para las armas, para las balas. Yo creo en la ciencia para un mundo
mejor. Que viva el ADN, pero que viva más un mundo sin dolor, sin temor, sin
odios; que viva el amor. Quizá la utopia no dé de comer, pero es un buen
anticuerpo contra la ignorancia de no admitir que esto así explotará sin
remedio. Tres de cada cuatro niños, nuestros vecinos, pasan hambre. Quizá seria
bueno que el dinero se dedicara a arreglar este desastre. Ya lo dijo Ortega,
que inventen ellos. Porque sus inventos no son para la gente. Son para el
dinero.
Sonia del Campo dice que trae de regalo para el sorteo su” poemario Lola verso paralelo”,
que tiene una portada muy sugerente, explica, y que además es un spinoff poético de su libro de relatos
eróticos “50 polvos de Lola”. Libro presentó aquí porque es un poemario
cancionero. Entonces, muchos de estos poemas ya existen como canción y se
pueden ver en el video de esa presentación. Y tras este inicio nos muestra su
“ADN”.
A veces me pregunto si lo humano
depende de un porfiado genotipo. Si en su célula existe un anticipo del calor que darás mano con mano. Me pregunto si el
piano nació piano, si fue primero el pálpito o el hipo. Si el complejo creció tras
otro Edipo, si el germen de los niños es anciano. Me pregunto al mirarme en tu
deseo, si el destino tejió algún hilo rojo o si solo el instinto nos olió. Si
somos el producto de un sorteo, un plan maestro anclado en un antojo o un
código indistinto que se dio. Si buscaras mi fuego en tus pupilas, si nadaras
entero entre mis piernas, si alumbraras el negro en mis cavernas, bebiendo mi
humedad como tequilas, si frotaras los polos de tus pilas, tornando mis
corrientes en alternas. Si mordiera tu voz mis partes tiernas, podrías ver
detrás de mis papilas. Y quien habla de ver, dice sentir, entregarse al sentido
sin sentido y dejarse llevar por lo inefable. Y clonar las palabras por decir y
pedir que descubra el recorrido y en tu cuerpo comprenda la variable. Si
abordara tu sed con microscopio, hallaría tu beso de tornado, tu dulzor con mi
sal encadenado, la belleza inasible de lo impropio. Si en ti me sumergiera a lo
endoscopio, flotaría en suspiro enamorado. Volaría en tu adentro y a tu lado,
me haría con tu ser caleidoscopio. Y mi piel y tu miel y la saliva y el sudor y
la luz del cromosoma mutarían en hélices de amor. Porque no hay ADN que no viva
si combina su gen con otro aroma y mejora su interno borrador.
Andrés Sudón
deja para el sorteo su “Acomodado de la rebeldía”, por si alguien tiene pensado
ir a su concierto cumpleaños, del próximo martes en la sala Jazzville, a las
8:30 de la noche. Y es que ese martes, hará 48 años, que, según explica, se
hizo realidad la combinación del ADN de su padre con el de su madre. Y dice que
nos va a cantar esta canción al oído. Precioso tema que trata de luchar contra
el determinismo.
No puede ser que yo sea una mezcla
entre un sutil robot y una oveja. A mí me gusta ser lo que ignoramos y aún no
sé qué es el ser humano. No puede ser que yo sea un juguete. Yo quiero ser un
dios, hoy me apetece, que nace, crece y desobedece a los caprichos del ADN. Los
caprichos del ADN. No puede ser que yo sea un juguete. Yo quiero ser un dios, hoy
me apetece, que nace, crece y desobedece a los caprichos del ADN. No puede ser
que yo esté programado para procrear siempre a destajo. No puede ser que yo sea
un obseso. Mantener la especie es obsceno. Yo quiero ser un dios, ser un poeta
que canta versos a penes y tetas y solo cumple cuando le apetece los caprichos
del ADN. Dicen que yo no puedo ser yo mismo, que soy esclavo del determinismo,
pero yo solo soy lo que ignoramos. Y aún no sé qué es el ser humano. No quiero
más excusas para no ser yo. Sé que no soy oveja, que no soy robot. Ni las estrellas,
ni la genética, solo mi voluntad y mi ética. Los caprichos del ADN. Aún no sé
qué es el ser humano. Aún no sé qué es el ser humano. Ni las estrellas, ni la
genética. Solo mi voluntad y mi ética.
Lola Caracola pasó por aquí en 2022 y desde entonces no sabíamos nada de ella. Deja
para el sorteo un jaspe rojo, porque, según comenta, ama los cristales y le
ayudan mucho a tener seguridad y confianza a su ADN. También dice que trae
ejemplares de su poemario para vender, porque tiene la manía de comer. Y su
poesía habla de cómo modificar nuestro propio ADN. Y se despide con un “A
modificarse para dejar cosas bonitas”.
En mi cuerpo habita una cadena, un
gen, una memoria, un futuro. ADN tatuado en mi piel. Un ADN que yo modificaré.
Bendita ciencia, la epigenética, que lejos de ponerme una etiqueta, me dice que
puedo soltar la enfermedad que me aprieta. Costumbres y enfermedades heredadas.
Perdón, le digo a mis ancestros que tejieron tal cadena, pues si no es un piso
en la castellana, no quiero tu mala salud heredada. Y es que el ADN lo puedes
modificar. Pues así la ciencia lo ha venido a demostrar. Que cantando y
danzando mi cuerpo y mi alma puedo sanar. Qué mala costumbre tomar por sentado
que la salud es algo heredado, aunque de esto no estamos obligados. Papá, este
dolor es tuyo. Mamá, este llanto es tuyo. Más yo, como hija tuya, no quiero
tomar el yugo de un trauma que es tuyo. Sano mi cuerpo, sano mi ser,
modificando mi ADN a través de la conciencia del ser. Observarme y
transformarme en plena salud, pura fuerza. Y así he retardado mi vejez. Pues
con amor y conciencia mi ADN modificaré. Buena salud, alegría y libertad son
las cosas que mi alma y mi ADN a mis predecesores dejará.
Una parece
que quiere volver a reincorporarse a la rutina del MAL8. A ver si es verdad. Es
lo malo de los trabajos: los horarios. Se
alegra de que Camilo aún no se haya marchado. Va colocando su letra y anuncia
que tiene concierto aquí el día 6 del
IA IA IA IA IA. QR QR QR QR. IRPF.
CGPJ. ISBN. SGAE. OTAN. FIFA. OCDE. FNAC. ADN. DNI. NIF. ADN. IA IA IA IA IA.
QR QR QR QR. EPOC. ONCE. CCOO. RTVE. TGR. ITP. SOS. ETC. IA IA IA IA IA. QR QR QR QR.
Quiere Andrés comentar algo importante antes de
seguir. Y es que la semana que viene, el micro será el lunes 4 y el jueves 7, a
la 6:30. El martes no hay micro por razones ajenas al propio micro… Y seguimos.
Borja Cacharro dice que le va a costar salir del QR, QR, QR… Y que está un poco
mareado. Hoy va con púa, así que tiene que bajar un poco el volumen de la
guitarra, cuyo sonido me trae aires de Neil Young. Un tema a medio tempo sobre
un encuentro. Mucha potencia en su interpretación.
No quiero acomodar mi voz al espacio
exterior. Las fronteras que se van fortificando sin razón. Es este ADN que
huele al cordero y al lobo. Es este ADN que detecta donde hay calor. No me
convence tan formal, esa mirada esconde algo más. Se lo guarda para él. Otro
tonto sin valor. Me reiré contigo. En la trinchera del juicio. Me encontraré
contigo desafiando al grupo. Déjalo salir. No lo maquilles. Tu lado más salvaje.
Es tu ADN. Me caló nada más entrar. Me persiguió hasta borrar mis pisadas por
detrás. Me dijo, ¿Dónde coño vas? Tenía una guadañada asomando en el pantalón.
Tenía mi ADN en mi peor versión. Como si fuera yo mismo. Averiguó mi destino.
Yo pulsaba el botón rojo, pero nadie me salvaba.
Mi Antonio
deja para el sorteo su cuaderno MAL8 y nos larga todo un tratado sobre la lucha
que muchos se empeñan en llevar contra el ADN y lo difícil que resulta librarse
de él. Tiene un buen enganche para el público. Muy efectivo.
Ácido desoxiribonucleico, qué mala
rima me has dado. Ponte un nombre menos diarreico, un acrónimo con el que ser
nombrado como ADN. Es macromolécula metida en la célula que lleva consigo
genética información como doble hélice por los seres pulula y marca la especie,
forma y condición. Es el ADN. Antes de nacer marcó mi llegada. Si hembras, si
macho, si nena, si nene. Yo estaba en la
inopia, no sabía nada. Mas todo ya estaba marcado en mis genes con el ADN. Ay,
qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte. La vida me ha dado lo que me sostiene. Pues
tengo la suerte de poder tenerte. No la he buscado, ella sola me viene con el
ADN. Animal o planta, político o bicho, estás presente en todo lo vivo. Aunque
no lo entienda, mantengo lo dicho. Tu estructura molecular es lo que digo como
ADN. Árboles y plantas que pueblan la tierra y tantos capullos de la raza
humana. Todo lo vivo que a la vida se aferra son lo que son y su esencia emana
con el ADN. No alcanza la mente normal de cualquiera, pero a través suya se da
como cierto que un pelo mirado de una o mil maneras se sabe seguro si es del
asesino o del muerto con el ADN. La morena que es morena por su nacimiento, que
cambia coqueta el color de su pelo y aunque se tiña el monte de Venus, tiene la
verdad verdadera en el cuerpo con el ADN. La rubia que es rubia y parece
castaña, que ponen empeño en su rubiedad. Aunque muchas lo duden y crean que es
patraña, ella podría, si quisiera, demostrar su verdad con el ADN. El mundo es
pudiente y pudientes los vivos, pues han heredado y fortuna tienen. Aunque en
la realidad se sientan mendigos, su fortuna se guarda dentro de sus genes con
el ADN. Es como caja que todo lo guarda, como ordenador que todo lo ordena, la
información que algunos amarga da y quita paternidad a quien no la espera con
el ADN. Si surgen las dudas sobre tus ancestros, he visto por 30 € en Internet
que un análisis genético de ambos cuerpos te deja clarito lo que quieres saber
con el ADN. Todo lo que somos está ahí escrito, la fisonomía y capacidad que
tienes. Si bajo, si alto, si flaco o gordito, si listo, si tonto, todo está en
los genes con el ADN. Si rubio o moreno, si pelirrojo, si a pelo o a pluma le
das en la vida. Si tonos marrones o azules en ojos, toda la información está
ahí metida en el ADN. Si eres sevillano y estás en Sevilla y aunque la feria se
haya terminado, para tus adentros el cuerpo te chilla, mas rebujito y sevillana
para próximo año está en tu ADN. Si no estás contento con lo que tú eres,
advierte que ya no hay marcha atrás. Lo bueno y lo malo está escrito en tus
genes. Ve a reclamarle, si quieres, a tus papás, no al ADN.
Tramposo
deja para el sorteo una entrada para su concierto en la sala Jazzville, el
próximo día 10. Y también deja una navajilla multiusos, recuerdo de la boda de
unos amigos que ya se separaron. Chula, aunque el prefiera las que llevan pinza
y palillo (como la del que escribe). Y no puede evitar la mención a que lleva
la canción pinzas. ¡Frase prohibida! Se le ha escapado. Lo siente. Su tema
admite la fuerza del ADN, pero quiere luchar contra ello. Tema cantado con
rabia. Bravo.
Heredé la casa de mis padres. Nobles
cimientos para un hogar. No me gustaron las habitaciones, las tuve que tirar.
Las tuve que tirar. Quité la cruz del cabecero de la cama. Mis padres quitaron
al Cristo de la cruz. He dejado como nuevas las paredes. Las tuve que pintar y
volver a pintar. Ah. Está grabado en mi ADN. Nada ni nadie lo puede cambiar. Es
la verdad que se mantiene. Tengo que mutar. Tengo que mutar. Reinventarme como
un cambia pieles. Aquella noche bailando ideéme, mientras subían los superpoderes supe que
podía cambiar que podía cambiar.
José Sergio Santiago Monreal deja para el sorteo su poemario “Melancolía
infinita”, su ópera prima y explica que la mitad está compuesto a los 17 y lo
ha editado con 41. O sea, añade, que a la pregunta de cuánto tiempo se tarda en
componer un libro… “¡Veinticuatro año, coño!” Y nos recita su “ADN”, que ya
adelantó mínimamente la semana pasada. Su poema parece hacer referencia a
Libertad 8.
ADN son las siglas de adoración de la
deidad nacional. Adoración de la deidad nacional. ADN en crepúsculo de beldad.
ADN nada más, ADN de verdad. Pasan soles y lunas e iluminan poesías, canciones
y vida. Servidor del arte compone letras otrora juglares aquí y ahora,
eternidad. Compone canciones la humanidad. Gracias, libertad. El ocho tumbado
hacia la infinitud. Oh, libertad ocho. Solo tú eres deidad. ADN en crepúsculo
de beldad. Libertad venera a su verdadera deidad. ADN nada más, ADN de verdad.
Pasan soles y lunas e iluminan poesías, canciones y vida. Gracias, libertad, el
ocho tumbado hacia la infinitud. Oh, libertad ocho, solo tú, eres deidad. Oh,
libertad ocho. Eres deidad.
Brad Martins
dice que esta es su segunda vez aquí y su primer concierto MAL8. Así que está
muy contento. La suya es una canción muy bonita, muy sencillita, explica, como
la mayoría de canciones que hace. Y no es porque no sepa más acordes, que quede
claro, pero menos es más. Hay que aprender a apreciar las cosas sencillas de la
vida. Su canción es de desamor, la primera de la noche. Melancólica y bonita.
Es el momento final, pues hoy decides
avanzar. El camino hacia el mar. Te lanzaste sin pensar. El revuelo de tu mente
anula tu querer. Has dejado ya de lado lo que fue mi ser. Esa noche de silencio
llena de emoción. Tus mensajes en un barco de botella y yo mirándote de lado,
ignorando lo que se rompió. Se rompió. Si en algún lugar puedo encontrar tu
humanidad, tu sencillez, tu realidad, tus ojos negros. Si es que soy capaz de
ver más allá de lo que pudimos estar, como lo entiendo. Y es que no puedo
mirarte sin pensar que estás mintiendo. ¿Y qué más da si el ADN de tus ojos no
lo encuentro? Si acaso el tiempo te curó o te aguantaste el dolor. Si no fui la
primera opción, si solo fui tu distracción. Aquel que por las noches solías
amar, una mano de bolsillo donde apretar, un refugio en tus días esos de
emoción un desquite de tu propia mente sin control. Y yo escuchándote de lado
preguntándome si se perdió. Se perdió. Si en algún lugar puedo encontrar tu
humanidad, tu sencillez, tu realidad, tus ojos negros. Si es que soy capaz de
ver más allá de lo que pudimos estar, Cómo lo entiendo. Y es que no puedo
mirarte sin pensar que estás mintiendo. ¿Y qué más das si el ADN de tus ojos no lo
encuentro? Si me voy y es mejor, así te dejo más libre para hacer pelos. ¿Qué
pasó? ¿Qué ocurrió? Tus recuerdos se han borrado. No sabes quién soy. Aquí
estoy, pero me voy y es mejor seré más libre para ser veloz. Se perdió, se
rompió. Cicatrices te quedaron en el corazón. Si en algún lugar puedo encontrar
tu humanidad, tu sencillez, tu realidad, tus ojos negros. Si es que soy capaz
de ver más allá de lo que pudimos estar. Cómo lo entiendo. Y es que no puedo
mirarte sin pensar que estás mintiendo. ?Y qué más da si el ADN de tus ojos no lo
encuentro?.
Explica Andrés que ya hemos sobrepasado el ecuador
del concierto, pero aún queda. Pregunta si alguien ha llegado tras pasar lista,
pues hoy sí que va a actuar. Explica, por si alguien no sabe lo que está
pasando hoy aquí, que una vez al mes hacemos un Concierto MAL8. Y avisa de que,
aunque en redes no se comenta hasta una semana antes de realizarse, la semana
que viene ya se anunciará el siguiente tema. Pero hoy aún “no hemos abierto
todos los regalos”. Así que seguimos.
Luis Roca
solo explica que en su canción va a hablar un poquito de él mismo. Al piano nos
brinda una melodía ligera y suave.
Soy neuroatípico haciendo cálculos en
mi cerebro, en mi Pináculo viajo otros mundos sin irme de casa. A veces
confundo señales muy claras. Todo esto forma parte de mi ADN. Mantener en
equilibrio un reino que no se sostiene. Todo esto llevo dentro de mi ADN. Es un
hecho que mi mente viaje a otro lugar. Perdón si te cuento frases sin contexto.
Maduro cada día, pero hay cosas que no cambian. Sí, quiero cariño, pero no de
cualquiera. Sueño como un niño jugando en la carretera. Todo esto forma parte
de mi ADN. Mantener en equilibrio un reino que no se sostiene. Todo esto llevo
dentro de mi ADN. Es un hecho que mi mente viaje a otro lugar. ¿Cuántas formas
hay de romper el hielo? ¿Cuántas formas hay de unirse al juego? ¿Cómo escapar
del ruido de los voladores y no sobresaltarme por la intensidad de los sabores?
Todo esto forma parte de mi ADN. Mantener
en equilibrio un reino que no se sostiene. Todo esto llevo dentro de mi ADN. Es
un hecho que en mi mente viaje a otro lugar.
Andreas Kalk Badan dice que él, como Borja, también está un poco mareado. “Tengo el ADN
encervezado”. Y es que ya lleva un rato esperando, como hora y cuarto. Mejor
que intentar resumiros el poema, leedlo.
La luna está preciosa en esta
madrugada de domingo. Debe de estar acojonada después de haber visto al virus humano
merodear tan cerquita de su mejilla de alabastro. Se preguntan los expertos si
habrá vida en su corteza de nácar. Qué pregunta más rara… Últimamente siento
demasiado. Y cuando digo demasiado, lo digo porque todo me parece demasiado
bello, y demasiado triste también. Las flores secas de mi madre están más vivas
que nunca. Pétalos de eternidad que vibran dentro de mí agitando sus cáscaras
de ultramar. El recuerdo es un camposanto de vivos. Su haz de rosas secas, su
sol de rosas vivas, su olor a ropa seca, su olor a nana viva, mi poemario seco
en su mesilla viva, sus flores vivas en mi pecho seco. Hay algo que tiembla
dentro de mí a carne viva. Una herencia ineludible. Y en el silencio de esta
madrugada, en la que todo parece rodar calle abajo, me atraviesa la certeza de
que eso que llamamos ADN es mucho más que ADN. Es la herencia de dios. Es el
lenguaje celestial. Cuando no queremos decir DIOS decimos ADN. Cuando no
queremos decir ADN decimos DIOS. Y alzo mi mirada de poeta hacia el cielo
tratando de encontrar respuestas a preguntas que no soy capaz de formular. Y me
sumerjo en las trenzas de las trenzas de las trenzas de mi brisa mitocondrial.
Y desde la orfandad de mi peldaño me giro hacia atrás, como tantas otras veces,
para acariciar los pétalos secos de mis padres, pero ya no están donde estaban.
Ahora los siento vibrar como vibra la cuerda de una guitarra… Y por primera vez
contemplo mi escalera de voluta que se pierde ante mí en un giro de fuga
cegador. Y bajo los escalones, de uno en uno, avanzando hacia esa luz que
pestañea en las profundidades de mi ser. A veces grito tímidamente «mamá», y
mis pucheros reciben el murmullo de un temblor. Y recorro una regresión espiral
de banderas, espadas, canciones, catedrales, incendios, oraciones, lenguas, monedas,
tribus, aves, pieles, cuevas, bisontes, ríos, hielo, musgo, algas, bacterias,
charcas, lodos, fumarolas, planetas, deflagraciones, soles, polvo, luz, luz,
luz, destello. Umbral. Nada. Y me siento en el último peldaño columpiando mis
piernas en las profundidades de un espacio inmaculado y sobre un tiempo que no
tiene tiempo con quien pasar el rato. Se conocen desde nunca. El espacio sin
tiempo es una profunda inspiración que no termina de espirar, y el tiempo sin
espacio es una especie de tratado acerca de llegar sin haber salido. Y es que
una nada siempre fue nada para otra nada, aunque juntas pudiesen ser algo. Y
eso no significa que estas nadas no sufran en su eterno letargo de soledad.
Claro que sufren; como nosotros… No somos más que torpes nómadas de tibio
corazón vagando en esta eternidad que no cesa. Y disfruto del milagroso
instante en el que los dos gametos celestiales avanzan vacilantes el uno hacia
el otro con el instinto consciente de saber que es ahora o nunca. ¡El ADN es la NADA que decidió ser ALGO! Y
entrelazan sus cuerpos virginales y estalla ante mí el milagro púrpura de la
primera célula. El universo está vivo y enamorado. ¡Siempre ha estado vivo y
dando vida! Por eso nos cuenta tantas cosas. El universo entero está dentro de
nosotros, ¡y dentro de todo!, replicándose a ritmo de blues en nuevos universos
dentro del universo de cada universo. ¡La nada heredó su poder del amor! Eso es
lo que tiembla dentro de nosotros: el amor. Existir tal vez no sea otra cosa
que la oportunidad de poder amarnos. Somos ondas y no materia. La materia es
una moneda manchada de sangre que apuesta por nosotros y siempre sale cruz.
Somos nadas que necesitamos otras nadas para poder vibrar en paz. ¿Verdad,
universo? Y subo por la escalera con un ramo de flores vivas en el pecho,
dispuesto a vibrar, dispuesto a ser algo y no nada, como la cuerda de una
guitarra en el Café Libertad.
Javier Gijón
ante todo y según costumbre, agradece a Andrés el empuje que da a nuestra
creación y a él en concreto le permite hacer disco tras disco. Y pide un
aplauso para el maestro, claro. Y explica que su canción va de cuando el ADN
caprichosamente cambia el orden natural y así surgen unas personas preciosas,
aunque hay gente que les califica y le adjetiva de una manera determinada. Pero
para Javier aquellas son personas que conviven con nosotros en la realidad y a
veces nos sitúan donde tenemos que estar. No hace falta decir más.
Llevo en mi sangre un guión que no
elegí, hélices dando mil giros dibujando mi perfil, son cadenas diminutas que
no entienden de moral, van marcando diferencias sin permiso ni señal Hay quien
carga con barreras que no quiso construir, y aun así inventa caminos y nos
enseña a vivir. Unos nacen con tormenta que no saben reprimir, otros días
soleados alegrando su existir. No es error es otra luz es distinto nada
más son iguales que cualquiera, pero el alma siempre está No es error mírame
bien, soy distinto nada más hay un brillo en lo especial que nos une de verdad
Llaman fallo a su secuencia como si eso fuera error y en su forma de estar
vivos hay lecciones de valor. Este código no mide lo que vale respirar y
hay miradas que descifran lo que no puedo explicar.
José Viera
se ha lesionado y nos enseña una bonita peineta ilustrativa. Pero eso no le
baja el ánimo y quiere unirse a Javier en el agradecimiento a Andrés. Y pide un
aplauso que de paso también va para todos los presentes. Y en vez de cantar nos
lee la letra de su canción.
Primero la palabra, luego códigos
escritos. El sonido se hace mito. Especie de abracadabra. Lazos dibujando el
espiral. ¿Dónde está la voz que nombra? Los sentidos como sombras que soportan
la estructura. Dime, muéstrame lo que tienes. Dime lo que afuera no se puede
explicar. Dime lo que en las neuronas viajan como trenes. Tu verdadero nombre
escrito en tu ADN. Como el punto en semilla, ella es primer testigo, lo diverso
que encuentra orillas, masa madre de todo ser vivo. Cuéntame cómo te escribes,
cómo defines lo real, qué color le das a lo que vives, qué proeza hace tu
inteligencia natural. Dime, muéstrame lo que tienes, dime lo que afuera no
puede explicar. Dime lo que en las neuronas viajan como trenes. Tu verdadero
nombre escrito en tu ADN.
Marta Plumilla dice que su ADN está temblando. Que los que ya han actuado están muy
tranquilos. Y nos canta a ritmo lento su queja de lo que el ADN nos coarta y su
pregunta de por qué. Como siempre una letra muy inspiradora.
Ninguna prueba dice que contenga mi
ADN flechas y señales de stop. Caídas
de la bici, un adiós, un cuándo vuelves. Ni palabras escritas por Dios. Perros
esqueléticos, merodeando las afueras de mi extraterrestre corazón. Consejos tetraplégicos
subiendo la escalera de mi siniestro caracol. ¿Quién me salvará de mi ADN?
¿Quién resolverá el misterio del Mary Celeste? No hay ninguna estrella que
señale mi ADN, ni mapas, ni huellas ni neón. Ni migas en la senda, ni horóscopo
de viernes, ni risas enlatadas en el show. Ni bar de carretera, ni escenas
comentadas. Ni rascacielos que escalar siendo King Kong. Ni gasolinera, dónde
hacer la parada y ver sobre la guantera donde voy. ¿Quién me salvará de mi ADN?
¿Quién resolverá el misterio del Mary Celeste?
Vamos acercándonos al final y Andrés comenta que hay una persona que está creando el poema porque ella viene de vez en cuando. Hoy vino y no sabía, hasta que no llevaba unos 15 minutos hablando con Andrés, no se dio cuenta de que hoy venía lo de ADN. Así que parece ya lo está escribiendo y saldrá en la última tanda. Ahora vamos con la penúltima.
Estoy al día con magnesio, vitaminas,
asguagan, omega 3, mindfulness, agua
con sal y ahora toca investigar mi DNA. He buscado una web de no aún y muy
lejana donde estudian lo que les da la gana, que para eso tienen pasta. Igual
que aquí, claro que sí. Para saber, para saber, para saber lo que ya sé: que
estás en mi ADN y en mi alma también, en tantas sensaciones que encontré, en
las películas que disfruté. He visto el precio y he decidido probar una opción
más artesanal, más cost-effective. Con
un boli y un cuaderno, una copita de vino y poco ruido, he preparado un listado
definitivo para saber lo que ya sé: que estás en mi ADN y mi alma también, en
tantas decisiones que tomé, en la felicidad que encontré en la postura de la
siesta, en el miedo a las tormentas, las mañanas de
José Escudero ha estado esta mañana en un acto en el que decían que el yogur es
originario de Bulgaria, no de Grecia. Y le han regalado una agenda muy chula
que deja para el sorteo. Deja también su anterior libro y comenta que el
siguiente, titulado “Pasillos de hospital”, le llega mañana, así que ese queda
para la próxima. Y nos lee su “ADN”, que es una hermosa alegoría del porqué de
la condición humana.
Imaginad una escalera sencilla como
de pintor, pero con una sola banda y unos cuantos peldaños. Imaginad que en la
parte de arriba, por entendernos, casi en el cielo, un ser creador con fuerza a
la garra. Por la parte de abajo, el antagonista, el destructor, sujeta con
fuerza el último peldaño. Lo empuja a tierra profundo, muy profundo, hasta
llegar al núcleo de la tierra, allá donde el fuego quema. Creador y destructor,
la escalera giran. Cada uno al lado opuesto, la escalera retuercen. Eso que
queda es nuestro ADN, hecho a su imagen y semejanza. Y ahí en lo retorcido está
nuestro libre albedrío. La criatura Adán (ADN) asciende o desciende gracias a
su libre albedrío. Está en tu ADN, Adán. Serás responsable de todas las
decisiones que tomes. Pero ojo, ¿qué se aprecia? La costilla de Adán. Será
responsable Adam de todas las decisiones que tome ahora que tiene alguien a
quien cargar las culpas. Mira esa peculiar escalera. Sí, tú, tú mira. Escalera
en espiral ascendente, eso que nos une a la gente y a muchas especies. Y el
libre albedrío, la gran responsabilidad de aceptar nuestros errores- ¿A su
imagen y semejanza? Hombre y mujer suben o bajan peldaños, eligen sus propias
frecuencias, elevadas o bajas. Es el libre albedrío. Acierten o se equivoquen,
pero libres para elegir a quién seguir, a quién creer, a quién querer. Creador
y destructor, una escalera giran a lados opuestos. Eso que queda es
sencillamente el ADN hecho a su imagen y semejanza. Qué retorcido.
Marta Amarte
dice ella en vez de un accidente con el dedo, como José, ha tenido un accidente
con el “loop” que traía y lo ha desconfigurado, por lo que tiene que improvisar
con la guitarra. Deja para el sorteo un ADN pequeñito de papel, así como un
llavero de flor. Pide la ayuda del
público para el estribillo.
Bailemos un tango, un pasodoble, un
rock, una salsa o un vals. No importa el estilo, lo que importa es la complementariedad.
Ahora os presento. Forma parte de tu cuerpo, del tuyo, del tuyo y del mío
también. Aquí está Denina. También Estinina. ¿Qué os parece si los enhebramos
con
Besam Fernández dice que trae un regalo especial: una maxi galleta que está horneada de
esta tarde a las 4 y para endulzarlo, lleva unos conguitos de colorines,
versión vegana. La galleta está hecha con anacardos. Se une también al
agradecimiento a Andrés, pero le pregunta si queda mucho porque ya tienen ganas
de hablar. Y nos lee su poema.
Soy mujer hetero. Me gusta ella, me
gusta él. Me gustas tú y tú y tú. Me gustas tú y tú y tú. Le digo te amo a ella.
Le digo te amo a él. Eso descoloca a la sociedad. Te amo. Identificación a
sexo. Te quiero para decírselo a las personas. Yo quiero a la vida, a todo ser
vivo. Subo de nivel. No quiero decirte te quiero. Te digo te amo. A ti. Me
gusta tu ADN. Me gustas tú. Me gusta tu ADN. Me gustas tú. ¿Por qué? Reflexiono,
medito, llego a la certeza. Ondas, hélices, células, ribosomas, sinuosidades de
tu ADN son idénticos al mío. En la noche, al poner sábana de por medio, mi
hélice me despierta, me arrastra a tus brazos. Me enrosco en tu pierna, en tus
melenas, en todo tu ser, querido imancito mío. Mi ADN y el tuyo están
sintonizados en la misma vibra. Con el mismo volumen, en los mismos silencios,
arrumacos y ondas. Abracadabrante providencia que juntó dos naturalezas tan
dispares con una esencia tan afín. Al fin, tu cadena de ADN bailando con la mía
la maravillosa danza de la vida. Me gusta tu ADN, me gustas tú. Me gusta tu
ADN, me gustas tú.
Tomás de la casa da las gracias por el atril nuevo. Un lujo, dice. Añade que de esperar
tanto tiempo está con más nervios. Pero que cada Concierto MAL8 es como un
viaje para él, un viaje de aprendizaje, de descubrir, de investigar. Y,
termina, esta vez casi se vuelve del
viaje y no la hace, pero aquí está y ha sido una maravilla. Su canción habla
del eterno mensaje que transmite el ADN. Buen ritmo, acompañado por las palmas
del público.
Han encontrado el último eslabón de
la cadena que me une a ti. Y a las madres y los padres que vivieron a compartir
el código secreto de un porvenir donde todo estaba escrito. Vida en espiral de
un árbol ancestral. Raíces abrazadas a la tierra y ramas creciendo sin cesar.
En busca del origen de la esencia. Un campo de luz toroidal regado con gotas de
ácido desoxirribonucleico. Me he perdido
componiendo esta canción en el polímero que me lleva a conectar con las madres
y los padres que vinieron a descubrir el código secreto para comprender la
misión de nuestro tiempo. Vida en espiral de un árbol ancestral. Raíces abrazadas
a la tierra y ramas creciendo sin parar. En busca del origen de la esencia. Un
campo de luz toroidal regado con gotas de ácido desoxiribonucléico.
Bueno. Pues ahora si que esto se acaba. Vamos a por
la última tanda de este precioso concierto. Las últimas cinco actuaciones antes
de escuchar el “cadáver exquisito” de nuestro cazador de palabras.
El hijo de la Pepi busca una pinza para sujetar su letra, que es mínima, lo que provoca
risas, porque nada de lo que hace nuestro personaje (un dibujo animado, lo
definió alguien que ahora no recuerdo) nos deja indiferentes. Y aborda su ADN,
que trata de nuestra relación con el resto de animales del planeta.
ADN, ácido dexoxiribonucléico, suma
de cromosomas que forman mis genes. Pupurupu. Kikirikì. Miau. Muuu. Acido de dexoxiribonucléico.
Suma de cromosomas que forman mis genes. Hélice, doble hélice. Doble hélice. Escalera
de caracol. Gallina, po po po po. Gallo kiriki, Chimpancé gorila. Bonobo, yo
soy Bonobo porque me gustan las mujeres que mande el matriarcado. Me gusta a mí
cooperar y sexear. ADN, ácido desoxirbonucleico de cromosomas que forman mis
genes. Doble hélice. Escalera de caracol. Gallina. Po po po po. Gallo kiriki chimpancé,
gorila, bonobo. Mm. Gato. Miau. Ratón. Vaca. ADN. Ácido desoxirribonucleico.
Suma de cromosomas que forman mis genes...
Nana Punk
vuelve a tener problemas con los cables de conectar su móvil con el equipo de
sonido. Mientras Andrés busca “el cable bueno”, no cuenta que su padre un día le
llevó a un sitio a hablar, le sentó en una
piedra y le dijo: “Hijo mío, tú en la vida vas a tener la vida mucho más
difícil que una persona normal”. Y él, que tenia 12 años o menos, pensó: “Joder,
pensé aquí me iba a hablar de sexo”. Y el padre le explica: “Tú vas a sufrir
mucho porque tienes los cromosomas de tu madre”. Así que su canción va de
genética y libertad.
Yo creía que era libre como el
viento, como el sol. Como las nubes del cielo, como las olas del mar. Pero todo
estaba escrito en la doble espiral. El color de mis ojos y tu forma de besar.
Yo pensaba que tú me amabas porque soy un tipo especial, no por esa tendencia
tuya innata hacia el mal. Yo creía que era libre para hacer y deshacer, pero
todo lo que hacía era obedecer. 10,000 millones de años de puta evolución pesan
sobre mis hombros en cada decisión. Pero de vez en cuando suelo interactuar con
fenómenos como el mío con los que puedo disfrutar. Denme un espejismo de
libertad, un instante de fugaz, un laberinto de confusión, una extraña
sensación de paz. Todo va hacia alguna parte y nosotros vamos detrás. Es
tontería negarse, mejor dejarse llevar por el impulso universal. Esa fuerza
monumental que todo lo empuja, que todo lo mueve sin parar. Oh yeah. El impulso
universal, esa fuerza monumental que todo lo empuja y a mí me estruja cada vez
más.
Javier Polo
deja para el sorteo el primer disco de Los Bueyes Perdidos, el grupo con el que
tocó muchos años de bajista y vociferador, explica, y que se despidió el otro día
con un concierto porque el líder se vuelve a su tierra: Argentina. Añade que le
hubiera gustado venir con su chelista personal pero tendrá que ser otro día. De
momento nos da otra lección de armonía, muy a lo Paul McCartney. Lo curioso es
que todos lo mencionado sigue esas siglas.
Andando de noche en este año de
nieves, abrigado de noviembre, entre anuncios de neón. Abriendo dos nueces, un
atuendo de nylon, sin abusar de nadie cuando alguien dice no. Ataques de
nervios, avance de noticias, aprobación de normas. Qué angustia de nación.
Afinación de notas, Arpegios de Nocturno, Antonio de Nebrija, adverbio de
negación. Atracan dos navíos allá donde nadaba. Aventuras del Nautilus y el
arca de Noé. Archivos del Nodo, autores de novelas, los abuelos de la nada,
artistas de nivel. Atajo de necios, ausencia de neuronas, artrosis de nudillos,
atasco de nariz. Axiomas de Newton, agrupación de nubes, arrullos de nostalgia
en el árbol de Navidad. Antípodas del norte, abetos de Noruega, africanos de
Namibia, altiplano de Nepal. Asignación de nombres, el arte del neolítico. Se
acercan días nuevos desde antes de nacer. Acuario, tenemos armaduras de ninjas,
alimentos de Navarra, astillas de nogal. Hay de nosotros, ansiosos del Nirvana,
acaban de nombrarme aspirante del Nobel. Uh, y aquí dejo estas notas con siglas
de ADN, amalgama de nucleótidos, información del gen.
Elena Quevedo dice que deja para el sorteo un vale por su libro “Voces Sabias”, que
se la ha olvidado y lo trae mañana. Su poema lo ha estado escribiendo mientras corría
este concierto. Su ADN habla de volver a
sus orígenes de vez en cuando a sus orígenes para renacer.
Tengo una pequeña fuente que mana en
la meseta de trigo y cebada y de girasoles y un palomar muy pequeño donde los
niños se esconden en invierno. Y hay una alameda para los amantes sin amor y
los que aman. Y una casa sin ventanas, y una torre sin campanas, y una voz que
canta por las noches. Canta la letanía de las abuelas y de los abuelos, de los
pueblos quemados, de los niños muertos, de los borrachos, de los niños nacidos muertos.
Ahí está, ahí está mi ADN. Allí se quedó mi infancia. Con el agua blanca
cristalina del ADN. Ahí se quedó la vida y el agua cristalina del ADN. Hay
veces que cierro los ojos en las calles de Berlín con el muro y sus ratas, en
Jerusalén con sus muertos, en Madrid con sus cielos limpios, en Bogotá con sus
flores abiertas, en Nueva York con sus poetas. Hay veces que cierro los ojos y
regreso. Regreso con los cantos de los pájaros, con las salas de las migrañas a
ese lugar, a esa fuente del ADN. A esa fuente de agua cristalina donde está mi
madre muerta y mi padre mira el camposanto. A esa agua de cisterna, a esas
voces vivas, a esos fuegos muertos. Y ahí encuentro el ADN. Y ahí encuentro los
nenúfares entre las gaviotas. Y encuentro los nenúfares que nacen y renacen
entre los lobos y los conejos. Y allí bailo en esa fuente de aguas cristalinas
a mi ADN. Ahí muto con ella, ahí la mezclo, ahí la chupo, ahí la transformo.
Ahí renace mi ADN y vuelvo a beber de ese mismo agua, de esa misma fuente y
vuelvo a cambiar y a mutar y a empezar y a volver a llamar a la alegría que a
veces olvidé que estaba también en mi ADN.
Carolina Traboada dice que
se apuntó demasiado rápido y por eso sale la última. Es su costumbre pero añade
que no lo volverá a hacer. Buen ritmo, pero una voz susurrante.
Camino sin paz, sin rastro que vuelva
al origen, me cuesta avistar las flechas a jardines vírgenes del todo, ¿verdad?
He hecho aquello que dicen. Entre el
frío y demás, he olvidado escapar por los márgenes. Qué me suele pasar que miro
hacia atrás y no lo que viene. Hábito familiar, ponencia social o mi ADN.
Combino fatal mis pasos y el tiempo que exigen. Me paro a saltar los charcos
para no escurrirme. Sonríe sin más el retrato que cuelga de sus paredes. Mi
toque especial, cargar como autora de sus crímenes. Del todo normal que elija al
azar y no lo que conviene. Costumbre ancestral, lección de Instagram o mi ADN.
Y vuelvo a dudar de lo que sé. Repaso el dibujo bajo mis pies. Apoyo la espalda
contra la pared y lloro y lloro y lloro hasta que me entra sed. Y es que duele
pensar que pueda dañar a quien bien me quiere. No quisiera olvidar dónde queda
el lugar que jamás me hiere. ¿Y por qué será que me empeño en fingir mi
humildad? Será tradición popular, daño colateral o mi ADN.
Y hasta aquí el Concierto “ADN”. Ya sólo resta escuchar las palabras de nuestro cazador, Ernesto Arango, que hoy ha tenido bastante curro. Y después, Andrés, antes de cerrar la sesión quiere decir que esto para él es una pasada. Que muchas personas, como Javier Gijón, le dan las gracias por montar estas cosas, pero el agradecido es él. Que proponer un juego y que tanta gente quiera jugar a esto es para él una pasada. Y que gracias a todos los participantes. Y ahora, si, repasa la lista de participantes, despide a los onlainers y tras el sorteo, cierra el micro hasta mañana.
"Podéis ir en paz"



























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