miércoles, 14 de mayo de 2014

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (147). 13/05/14



Ayer, martes 13 de Mayo del 14, celebramos la edición nº 147 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). Comenzamos la sesión con uno de los cantautores que más han hecho por esta iniciativa, Manu Clavijo, que sin mediar palabra se lanzó a cantar No me perdones más, canción incluida en su disco Un corazón de carne y hueso. Esta no fue la única vez que subió al escenario en la tarde de ayer.




Manu Clavijo dio paso a Miguel de Paul, que cantó una canción-regalo para Camilo Crespo. En la última gala que hicimos, los participantes regalamos para el sorteo cosas inmateriales. De Paul sorteó una canción y le tocó a Camilo. Y por fin ayer cantó Balada para un malocho, ante la gratitud de Camilo y la sorpresa de todos. Aqií dejo la letra de la acnción:

<<BALADA PARA UN MAL8

¿Sabes? Cuando el tiempo todo lo invade,
apetecen licores suaves
para mejorar ausencias
de alma y piel.

Cantas, apostando una esperanza
y te hierven en la garganta
las historias que me hablan
de hoy y ayer.

Pintas con colores de otros lugares
cielos de bares
los que tu sabes
y eres dichoso
convertido en un mal8.

Tienes la rutina hecha girones
por capricho de las pasiones
desde el viento me ha hospedado
alguna vez

Vuelas por encima de las prisiones
con tus canciones
quiebras cadenas con esos versos
que firma Camilo Crespo.

Buscas, por en medio de lo olvidado
poemarios que vas dictando
con una guitarra vieja
y un papel.

Cuelgas de las nubes
la extraña ciencia
que hay en tus manos donde se mezclan
lluvias y estrellas
con primaveras eternas>>




Por razones que iré desvelando, esta edición fue bastante atípica, a pesar de que siempre es diferente. La siguiente en escena fue Laura Castro con su poderosa voz, que nos cantó una canción vital que comienza diciendo: “…como se pasa un verano, se pasan cuarenta, y miro atrás y veo un patio de colegio y a una madre coraje luchando y sabiendo salir adelante…”. La canción termina “haciendo besos, haciendo versos, haciendo besos, haciendo versos con la vida”.




Después salió Camilo, aún sonrojado por el regalo de Miguel, y nos cantó una canción del año 82 titulada El armario, en la que cuenta la historia de una niña desde que se escondía en el armario hasta que es condenada a la rutina. Ya en esa época tenía destreza para hacer canciones sociales de buen gusto.




Ángel de Andrés salió a escena como un toro: “aquí está vuestro representante favorito de canción ligera”, dijo antes de cantar Triste canción de soledad, canción que nos arrancó unas palmas. La tarde se iba caldeando gracias a la Ángel de Andrés, realmente un digno representante del tipo de música que hace. A ver si nos canta esa canción que decidió no cantar en el último momento.




Osvaldo Linder nos cantó en esta edición un tango de Eladia Blazquez titulado A un semejante. Es la primera vez que nos canta una canción no de su autoría. Nos contó que cuando era más joven no practicaba el tango, que se veía como algo poluto para las nuevas generaciones de músicos en ese momento, y cómo con la edad ha sabido encontrar el gusto a sus raíces. Lo hizo muy bonito.




Pedro Makay nos trajo una de esas canciones que él hace, que parecen improvisadas, quizá en busca de la frescura. Se titula Periodiquero, y en ella muestra su profundo conocimiento de los ritmos latinos, mientras describe el ambiente que crea un vendedor de periódicos.




Olivia Tomé se sentó en el escalón del escenario de Libertad Ocho y se puso a contar ovejas, entre las cuales se colaban reflexiones y sentimientos, hasta hacer que perdiera la cuenta de las ovejas. Y así estuvo hasta que cantó el gallo, perfectamente simulado por Ma Fée.




Juan Antonio Ordóñez nos cantó una de sus últimas canciones (creo que es reciente, porque usó el atril, pero no estoy seguro), Ana, en la que canta “Ana es la canción, Ana es la letra, Ana es la guitarra, Ana es el poeta”. Muy bonita la poesía de este habitual malocho.




Javier Cuenca nos cantó Mas allá del bien y el mal, en la que habla de las cosas que no se aprenden en la escuela. La introdujo citando a Bruce Springteen, cuando dijo algo así como que  en una canción de tres minutos se puede aprender más que en todo el tiempo que pasas en la escuela. Está claro el poder de las canciones y toda la sabiduría, belleza y verdad que pueden concentrar y transmitir. Se agradece que nos lo recuerde un maestro como Javier Cuenca.




Una de las cosas que también hizo atípica esta edición fue la carencia de nuevos participantes, creo que es la primera vez en mucho tiempo que sucede esto. De modo que llegados al ecuador del MAL8 (147) seguimos con los participantes habituales. El siguiente fue José Miguel González, que hizo una intervención corta (siempre se me hace corta, pero esta vez más) en la que recitó solamente su poema compuesto para el taller Dios, en el que dice cosas maravillosas. Cómo no va a suceder lo que dijo antes de comenzar: “le caigo bien al universo”. En el poema dice que aunque sea “el todo poderoso”, “tiene envidia del diablo”. nos vuenta que ha vivido en muchos cuerpos”, “siempre buscando (…) con sílabas de saliva”.




Juanlu Mora se acordó de que el día anterior fue el quinto aniversario de la muerte de uno de los cantautores más impresionantes de este país, Antonio Vega. Por ello cantó, acompañado por el violín y los coros de Manu Clavijo, la canción que le hizo para nuestro taller titulado “Personaje”, en la que mezcla textos y armonías del Antonio con palabras y melodías suyas, para hacerle un bonito tributo.




También acompañado por Manu Clavijo, salió a escena Pablo Bermejo para cantarnos una de sus obras maestras, Gente rara, la cual hizo para el taller que celebramos con ese nombre. Es una deliciosa canción surrealista de amor, uno de sus momentos de gran inspiración, que tiene muchos. En los corrillos posteriores a la sesión se hablaba de esta canción, entre otras muchas cosas.




Antonio Pastor Gaitero introdujo con un poema dedicado a la luna, “cercana y amarilla”, su canción dedicada a un árbol, que “cuida de su raíz, no de sus ramas”. Siempre sabio y delicado este creador de joyas inmateriales.




Otra de las cosas que hizo que esta tarde fuera extraordinaria, fue que la persona que después hizo un concierto en el escenario de Libertad Ocho, salió a actuar en este momento y no al final de la sesión, como solemos hacer. Fue Harris, que tenía para esa noche preparado un espectáculo con poemas de Lorca musicalizados por él. Nos cantó un extracto de La casa de Bernarda Alba, acompañándose por un instrumento de cuyo nombre no puedo acordarme. Fue muy bonito.




Más o menos dos veces al año viene a visitarme desde Barcelona uno de mis mejores amigos, Óscar Rodríguez, una de las personas con quien más cosas he hecho. Siempre que viene aprovecha y hace de las suyas en el MAL8. Esta vez nos leyó un texto que se convirtió en una experiencia, Acrobacia en el tiempo (a ver si me sale), el cual pego a continuación para vuestro deleite, aunque lo ideal es escucharlo el pasado martes en directo:



<<Todo comienza con esta sencilla premisa:

hoy estoy aquí, de pie, en Madrid,

leyéndoos esto, y ayer estaba allá, en Salamanca, sentado,

escribiéndolo.

Y en realidad es mentira.

En realidad hoy estoy aquí, sentado, en Salamanca,

escribiendo, y mañana estaré allí, en Madrid, leyéndolo.



Y, no sé, después de pensar eso de esa manera me he sentido

en ese estado de fascinación delante de algunas ideas que directamente son absurdas,

si no ridículas, y se me ha revelado una paradoja,

y me he dicho: ¿cómo es posible

activar esta conexión entre el ayer de la escritura y el hoy de la lectura?

Por fortuna, rápidamente me ha sacado de ese estado

la respuesta a la pregunta: es tan posible, que se da a menudo y se llama

teatro.



 Buf, menos mal, ayer pensé que lo acababa de inventar.

Qué ridículo estaría haciendo ahora.



Pero no era eso.



Seguía sintiendo algo en la idea que me generaba conflicto.

Estaba en ese punto de la contemplación de los dibujos de Escher en que la evidencia

de la posibilidad era tan frágil como contundente. Si es que eso significa algo.

Entonces decidí que tenía que ver por dónde rompía esta idea.

Tenía que saber, mientras escribía, ayer, mientras escribo,

con qué se iban a encontrar estas palabras hoy, aquí.

Por eso el Óscar narrador que veis delante de vosotros en este instante

soy en realidad el Óscar escritor de ayer, que me asomo

a tomarle el pulso al ambiente y a ver

si puedo miraros las caras.



Quién dice que no se puede viajar en el tiempo…



Yo ya estuve aquí, donde estoy ahora, ayer mismo… desde allá.

Estuve y estoy aquí.



Hablo como el periodista de prensa que definitivamente se hubiese vuelto loco,

que por la fuerza de la costumbre lo narrara todo

en un pasado escrito hacia el futuro,

se situara constantemente en la cabeza de un lector que leería, siempre mañana,

lo que acababa de ocurrir. El periodista de prensa

que definitivamente se hubiese vuelto loco sería un triste adelantado,

viviría el presente en el mañana y nunca llegaría a narrarlo, todo

es pasado cuando lo cuenta.



Frente a estas nuevas rutas que siguen las palabras,

en esta acrobacia,

como un nuevo reto, me invade una punzante ansiedad,

el presente dura tan poco…

esta ansiedad es la avaricia del presente,

de ser ayer y hoy, al mismo tiempo, todo el tiempo,

y que al día siguiente pueda seguir siéndolo,

el presente dura tan poco…

vuestro hoy es mi mañana

y además mi ayer es también mi hoy… y…

no tengo verbos para expresarme.

Qué angustia de desconjugación.



Para empeorar más la cosa, tras esta inesperada deriva de la acrobacia,

se da la circunstancia de que hoy,

en el preciso instante en que estoy pronunciando estas palabras,

sólo tengo la sensación de que está ocurriendo la repetición.

Puedo decir hoy, aquí, que es la primera vez,

que nadie nunca escuchó estas palabras,

pero ayer ya sabía que sí.



¿Acabó ayer mi idea cuando puse el punto final?

Está claro que no, acabaron las palabras escritas.

Tenían, hoy, una misión,

que está siendo conjugada.



¿Acaba esto aquí?



Esta acrobacia es una pregunta que cuando se formule

sabrá la respuesta.



No sé si despedirme con el yo de hoy, que para el yo de ayer es el yo de mañana, o con el yo de ayer, otro yo del hoy>>.




“Querido Jack, el mundo es muy grande y yo muy pequeña”, dijo Marta Plumilla para introducir su canción Como. En la ella habla de ser “como esas mujeres que valen la pena”, ya he hablado de ella en la crónica del taller “Como”, cuando la estrenó. No sé lo que dije en ese momento, pero seguro que ya pensaba por entonces que es curioso que ella diga eso, siendo uno de los seres que más vale la pena en este raro mundo. Aún estamos emocionados por el concierto de presentación de su nuevo disco, ofrecido junto a La Casa el jueves pasado en Libertad Ocho.




Y como pasa todos treces de mayo, ayer era el cumpleaños de mi amiga Andrea Mazas, poeta donde las haya. En este señalado día su madre la llamó para felicitarla, y le recordó que cuando ella tenía su edad, Andrea ya contaba con ocho años, que dicho en tercera persona parece fácil de explicar. A su madre le dedicó el primer poema, Cosecha continua. Al igual que hizo con el primero, recitó de memoria un segundo poema, aún sin título, que comienza dando “gracias a la costumbre de estar viva…”. Felicito a Andrea por su cumpleaños y por su gran talento para todo lo que hace.




El talento atrae al talento, quizá por eso se pasó este martes por aquí el cantautor Antonio de Pinto, saliendo de su rincón, donde crea y canta canciones magistrales, para cantarnos una de ellas, que habla precisamente de la carencia de canciones en un momento dado: “Las notas abandonan mi rincón, Las melodías odian mi rincón”, dice, aunque siempre vuelvan, porque “hay un mundo por pisar bajo un cielo de canciones”. Ojalá venga más habitualmete a pisar el cielo de canciones del escenario del MAL8.




Precisamente en En mi rincón, estudio de grabación de Antonio de Pinto, hemos grabado el primer disco con las canciones que componemos en los talleres de MAL8, eso sí, en riguroso directo, para respetar el espíritu de las sesiones de micro abierto. En esta página puedesadquirirlo hasta finales de Junio de 2014, después será muy difícil de conseguir. Se harán todas las copias que se soliciten durante este periodo.



Después de Antonio salí yo, Andrés Sudón, pensando que era la última actuación. Después de cantar mi canción Cómo, casi doy paso al sorteo que hacemos todos los martes con regalos ofrecidos por los participantes, como discos o libros, entre otras muchas cosas. Menos mal que Oropéndola se aventó valientemente a decirme que aún quedaba ella por actuar…




Celebro que lo hiciera, se me había traspapelado en la lista. El primer poema que nos leyó se titula Entomología, tras el cual nos leyó “cinco versos escritos con amor”, para cerrar su actuación con Sonetos preñados de verdad, el cual “escribí con tristeza”, según nos confesó.




Y con ella terminó la edición nº 147 de MAL8, una edición, como he contado, bastante diferente a las anteriores. Es señal de que entramos en esa nueva etapa de la que hablamos últimamente. Enseguida pondré las fotos que Marta Plumilla hace cada semana, mientras os dejo este reportajefotográfico de la sesión, hecho por El Pepis. Nos vemos la próxima semana a las siete en punto en Libertad Ocho, a las seis y media si quieres apuntarte para participar. Recuerdo a los lectores que esta crónica puede que vaya completándose ahí abajo, en “comentarios”, con lo que quieran añadir participantes y público, cosas como letras de la canción que cantaron, videos de las actuaciones de esta misma tarde, comentarios sobre los participantes, etcétera. Gracias a todos ellos.



Andrés Sudón


jueves, 8 de mayo de 2014

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (146). 06/05/14



Comienza una nueva etapa para MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho), en la que comenzamos a publicar, en nuestros propios discos, las canciones que hacemos en nuestros talleres. Ahora no solamente somos un encuentro semanal de cantautores, también somos una factoría de canciones. Si alguien está leyendo esto y no sabe de qué va, le cuento un poco. Más o menos una vez al mes, proponemos un título de canción con el que cada uno compone una pieza a su modo. Nos hemos vuelto muy exigentes, o más bien muy golosos, y cada vez salen canciones más bonitas, más serias, algunas ya publicadas en discos y conocidas por el público. Para que perdure todo el trabajo que hacemos y pueda ser disfrutado por el público en general, hemos empezado por hacer un disco con algunas de las canciones de nuestros primeros cuatro talleres, titulados “Consciencia”, “Soledad”, “Libertad” y “Gente rara”. Fieles al espíritu del MAL8 las hemos grabado en directo, pero con la calidad que da un estudio de grabación, más si hablamos de “En mi rincón”, el estudio de Antonio de Pinto, quien se ha ocupado de que el álbum quede lo mejor posible. Como este disco, y todos los que hagamos, son para el público, hemos decidido financiarlo mediante crowdfunding, que consiste en vender el disco por adelantado para recaudar lo necesario para su fabricación. Es más, el disco solamente se venderá por adelantado en esta página, después será complicado conseguirlo. Podemos vender todas las copias que se demanden, con lo que saquemos de más financiaremos el próximo disco, que llevará las canciones del taller “Palabras salvadas”. Pero de eso ya hablaremos. Ahora tenemos que asumir que estamos en esta nueva etapa, e imbuirnos en ella con ahincó, tenemos que hacer todo lo que haga falta, ya que aunque seamos muchos estamos solos, no tenemos más ayuda que nuestros propios medios. Es impresionante lo que se puede hacer con toda la ilusión que manejamos, estoy convencido de que lograremos triplicar la cantidad solicitada si nos lo proponemos. Digamos que ya es oficial: nos hemos propuesto llevar esta campaña al éxito. Es muy sencillo, solamente hay que compartir una vez al día nuestra página de “Consciencia,libertad, soledad y gente rara. En el disco participamos los cantautores Enrique Sánchez, Manu Clavijo, Antonio de Pinto, Lope Villano, Diego Mattarucco, Pablo Bermejo, Javi Muelas, Miguel Montana, Lucía Díaz, Miguel de Paul, Julio Hernández, Marta Plumilla, Roger Benet, Manu Míguez, y yo, Andrés Sudón, y los poetas Eusebio Priego, Pilar Escamilla, Olivia Tomé y Suso Sudón, quienes publicarán en el libreto del disco los poemas que compusieron para esos talleres. Este crowdfunding es del MAL8 al completo, de todos los que lo construyen a placer. Estamos a punto de cumplir tres años, aún somos pequeños, paro ya podemos empezar a hacer cosas grandes.



He comenzado esta crónica del MAL8 (146) con el espíritu adquirido en la tarde de ayer, martes 6 de Mayo del 2014, donde se dio de nuevo el fenómeno de la emoción ante el hecho artístico. Los compositores salimos a cantar nuestras canciones en un ambiente solemne aunque distendido, en el que todo puede suceder bajo los focos.



Lo primero fue una gratísima sorpresa para mí. Lope Villano me regaló por mi reciente cumpleaños una versión de una de mis canciones más queridas, Agua de limón, además le acompañó Manu Clavijo al violín. Fue uno de los mejores regalos que me han hecho este año, un detalle de Lope que me emocionó, y me recordó a aquella vez, en nuestro primer aniversario, cuando Manu Clavijo organizó lo que cuento en esta crónica, la sorpresa más gran de de mi vida.




El poeta Karim Chergui fue el segundo en actuar en este MAL8 (146), sus intervenciones siempre son muy sugerentes. Comenzó con un texto titulado Menú del día: indiferencia, inquina y alcachofas, en el que desvela los ingredientes y la receta de cada uno de los platos. Continuó con otro que comenzaba diciendo: “me follaste la inocencia…”. Terminó con un singuel, La chica que me escogió a mí en vez de a Alejandro Sanz. Estos y otros textos los podemos encontrar en su nuevo libro, “La Nadia que no veis”, el cual me estoy leyendo en ratos sueltos, y recomiendo.




El siguiente cantautor en el escenario de Libertad Ocho fue Pinti, a quien conocimos la semana pasada (sesión de la cual no hay crónica de momento) en el último momento del MAL8 (145). Volvió a sorprendernos con una canción original, e incluso peculiar, precedida de un poema humorístico y profundo, o humofundo y prorístico. Aún le tengo que escuchar más veces, al menos eso quiero hacer. Creo que la canción se titula Te necesito, si me equivoco, corríjaseme en comentarios.




Javier Cuenca nos trajo una de sus canciones más bonitas, Trenes, en la que cuenta como “de vez en cuando hay alguna canción que me salva de los malos alientos de la oscuridad”. Muy agradable su lírica, y su forma de cantarla.




La poeta Oropéndola continúa leyéndonos los poemas de su nueva etapa, escritos en sus paseos por El Retiro. Su mirada poética se ha vuelto hacia el interior, y nos habla de su alma en poemas como Contemplo el océano de mis recuerdos, el primero que leyó. Siguió con uno escrito ayer mismo, aún sin título. “A manotazos espanto a las lágrimas”, comienza diciendo el poema con el que terminó su intervención en este MAL8 (146).




También conocimos la semana pasada Osvaldo Linder. Un argentino que lleva más de cuarenta años en España ejerciendo de médico, y que ahora se ha volcado por completo en la música. Repitió esta semana con una canción también de su autoría, lo cual valoramos mucho aquí, titulada Tonada para mis raíces. En ella habla de las canciones, de cantarlas para la gente y sentir cosas únicas. Justo el espíritu del MAL8.




El siguiente fue Manu Clavijo, que se trasladó hasta 1999 para cantarnos La medalla de bronce, que “no es mi estado actual, aunque me pondré en ese papel”, nos confesó. “Es una lástima que esta canción haya nacido ya tan trágica”, canta el joven Clavijo herido y erguido. Aquí, en MAL8 le damos la medalla de oro, porque su apoyo ha sido y es crucial para esta iniciativa y para la canción de autor en general.




Como hace habitualmente, Lucía Díaz introdujo su canción con un poema en el que afirma: “la música me salvará”. Después en su canción comienza melancólicamente y hace un cambio de ritmo y de tono en el que canta “no te lo pienses más (…) vive este momento, no habrá otro mejor, tienes que arriesgar para poder volar”. Estábamos todos muy positivos en este MAL8 (146).




Pedro Chillón o Mundo Chillón, vino a esta edición para cantarnos, acompañado por el bordado violín de Manu Clavijo, una canción finísima, aún sin título, a la que suelen llamar La gente, en la que describe el panorama popular desde su divertido e irónico punto de vista: “una razón para cada loco, un loco en cada portal (…), es la gente la que ríe, la que siente, la que grita, la que miente”. Mundo Chillón es el concierto destacado de este mes en Libertad Ocho, y será este viernes 9 de Mayo.




Como cada semana, seguimos conociendo a personas nuevas en MAL8. En esta ocasión conocimos a Andrés Cienfuegos, que se estrenó en nuestro escenario interpretándonos un par de poemas de Lorca convertidos por él en una sola canción. Él lo tituló Pueblo y camino del poema del cante jondo. Comenzó a capela y luego introdujo la guitarra, haciendo una emocionante interpretación, haciendo aún más profundo el respetuoso y deleitado silencio del público del MAL8.




Después pudimos ver a unos viejos amigos, Factotum Madrid, que vuelven a la programación del Libertad Ocho y, cómo no, al escenario del MAL8. Nos dieron una muestra de lo que harán el  sábado 10 de Mayo, cantando una adaptación hecha por ellos de Brassens “sobre los prejuicios acerca de la prostitución”.




Miquel López quiso compartir el espírito que encontró en un viaje a México, por eso comenzó diciendo algo muy escuahdo allí "¡viva México, cabrones!". Me fui de España sin más, volví a se un animal", asegura este joven y prometedor cantautor.


Creo que esta ha sido una de las sesiones en las que más ha actuado Manu Clavijo, porque SilNé también contaron con sus servicios, por primera vez, para tocar Vals del dormido, una ingeniosísima canción dedicada a la “generación actual”, a esa que está “dormida, vencida, vendida y entontecida (…), ahogada en el vacío de la vida conyugal”. Como siempre, maravillosos.

 



El siguiente fue el bueno de Caso Omiso, que logra captar el cien por cien de mi atención siempre que sube a escena. Nos cantó He tenido un sueño “en el cual volaba y al final, y al final, y al final…”. Un sueño en el que “La tierra gira y gira en su locura y una luna y una estrella la vigila, (…) la luna era tu ombligo y tu chocho era mi cielo, (…) y al final, y al final, y al final… el final”. Excelente.




Nuestro queridísimo José Miguel González comenzó su intervención asegurando: “soy César Vallejo y estamos en París en 1937”, tras lo cual hizo una cita de un poema de Vallejo en el que se lamenta de lo que estaba sucediendo en España por aquellos días. Después nos leyó tres de sus piezas: La primera fue Piedra negra sobre piedra blanca, después continuó con un fragmento de Hallazgo de la vida, “antes nunca sentí la presencia de la vida, nunca la he sentido hasta ahora…”. Terminó con un soneto cuyo título lo define, Intensidad y altura. Una suerte para todos nosotros tener a alguien tan especial cerca.

  


Y siguió la tarde con Marta Plumilla, que está de celebración, porque este jueves 8 de Mayo presenta su nuevo disco en Libertad Ocho, momento en el que los mecenas de su crowdfunding recogerán sus bonitas recompensas, y aquellos que no hayan participado podrán adquirir su esperado disco “Sonata de miedo para piano interpretada en guitarra por una guitarrista pésima e interrumpida constantemente por mi voz interior”, el cual estoy escuchando en este momento. Salió a escena con casi parte de los miembros de En La Casa, Manu Clavijo, Mafe y yo, Andrés Sudón, para tocar con nosotros En el jardín, canción en la que celebra y aclara “un naranjo crece en el jardín, soy yo”. Un gran placer ver crecer a este naranjo al que amo.




Y, hablando de amor, los siguientes participantes, Dos, cantaron una canción de amor que él le hizo a ella en un hotel de San Petersburgo, en la que confiesa que se enamora “mil veces al día”, pero “tú eres donde quiero estar, tú eres mi norte y mi vida”. Muy emotivo.




Miguel de Paul tenía pensado cantar la canción que hizo para Camilo, os cuento: en la gala de talleres que hicimos hace dos semanas, De Paul regaló para el sorteo hacer una canción a quien le tocara. Le tocó a Camilo y ya la tiene hecha. Pero como no estaba Camilo, se lanzó a hacernos uno de sus rocanroles, con toda la energía a la que nos tiene acostumbrados últimamente.




Y en este punto, ya cerca del final del MAL8 (146), recibí otro regalo de cumpleaños. Pablo Bermejo cantó uno de mis poemas, en concreto Poemasde mierda, sangre y leche, musicalizado por él. Nunca pensé que pudiera ser una canción, pero con su destreza con la armonía ha logrado una pieza muy bonita. Le gradezco mucho el detalle, el esfuerzo y la creatividad. Qué suerte tengo.




El cantautor roquero Carlos Rodríguez nos cantó, esta vez al piano, una de las canciones de su repertorio, Hasta el final, en la que no sabe “si dejarlo estar, o seguir contigo hasta el final”. Otra duda convertida en canción, de la cual, probablemente, saldrá la respuesta.




Hacía mucho que no venía uno de nuestros más habituales malochos, Diego Mattarucco, quien a base de trabajo duro y gran talento, está triunfando allí donde va con su “poesía cacofónica”. En esta ocasión nos recitó Eros, qué nos deparas, dejándonos boquiabiertos como siempre.




Última mente viene al MAL8 un hombre chino llamado Chen Min, que hace versiones de música folk americana. Muy curioso. Este martes nos cantó una versión de M-Clan, Estoy todo roto por dentro. Lo que no sabe es que a nosotros nos encantaría escuchar sus propias canciones, y si puede ser, en chino.




Esa fue la última actuación del MAL8 (146), una edición que marca el comienzo de una nueva etapa en la que empezaremos a hacer discos con las canciones que componemos para nuestros talleres. No dejéis de compartir cada día este enlace de nuestra campaña de cwowdfunding. Otra cosa, quizá la semana que viene cambiamos el día del MAL8 (147) por obras en la sala, avisaré en el muro del grupo que tenemos enFacebook. Gracias a Marta Plumilla por las fotos, a los artistas por su talento y generosidad, al Libertad Ocho por ser lo que es, y a vosotros por leer esta crónica y completarla en comentarios.



Andrés Sudón.