martes, 17 de mayo de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (251). 10/05/16

El pasado martes 10 de Mayo de 2016 actuaron veintiún artistas en la edición nº 251 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). Comenzamos con La alegría de Juan Fernández Fernández, canción en la que clama: "necesito librarme de una tuerca que siento que me aprieta el corazón, ¿me ayudas, por favor? ¡Quédate cerca!". Gran comienzo de esta exquisita tarde en la que Libertad Ocho lucía renovada. Últimamente la sala se ha transformado gracias a las novedades que han devuelto al Templo de la Canción de autor su esplendor: el nuevo esquipo de sonido y las nuevas camareras maravillosas a las que quiero dedicar unas palabras. Bibi y Lola me transportan a principio del siglo XXI, cuando conocí Libertad Ocho. Ellas me recuerdan a otros camareros y camareras que hacían de esta santa sala un lugar donde querer estar todo el día. Lo que marca el espíritu de un lugar son las personas, y quiero agradecer a Julián que haya decidido incorporar al equipo a estas magas, hadas, duendes que hacen que la sala brille de nuevo con luz propia. Todo apunta a que las celebraciones de los cuarenta años de Libertad Ocho van a ser espectaculares. Fue, entonces, perfecto comenzar con La alegría de Juan Fernández Fernández, porque eso es lo que se respira aquí. La siguiente actuación de este MAL8 (251) fue la de la poeta Beatriz, que presentó su poema Abismo y escarcha contándonos un sueño que había tenido la pasada madrugada en el que ella se "divorciaba de una mujer en otra dimensión...". Un sueño extraño y multidimensional que a pesar de la complicación contó bastante ordenadamente. Tras el despliegue onírico de Beatriz, que puede que deje su poema en comentarios, escuchamos a Osvaldo Lindner regalándonos otra de eses hermosas canciones del folklore de su Argentina natal: Las golondrinas. Se mascaba en el aire que iba a ser una tarde alegre y luminosa.

De hecho María Barnuevo eligió una canción muy apropiada para el ambiente que se estaba creando, A punto de caramelo. Según nos contó, la compuso para un taller realizado en 2005 en el que les impusieron dos normas: que la canción llevase ese título y que solamente usaran dos acordes, "y esto es lo que hice": "Es mejor ser sirena o sireno, si está claro que va a haber dolor, sobre todo si va a ser dolor ajeno, dale puntos a tu corazón...". Ya lo he comentado más veces, es curioso cómo de alguna manera todos coincidimos con el estado de ánimo. Camilo Crespo se decidió por cantar una canción muy especial, basada en un poema de Juanlu Mora, que estaba presente en la sala. Primero leyó el poema, titulado El lado derecho, y después cantó su canción, en la que usa estructuras gramaticales similares a las del poema, alargándolo para convertirlo en canción: "Si sientes que tu mano sólo busca herir (...) y que tus palabras salen siempre sucias (...) y que te gusta más herir que curar (...), si te gusta más mandar que reír (...), si tu corazón late en el lado derecho, quiebra el cristal (...), sal a la vía a través de la gente (...) y huye hacia tus ojos, no te demores más". Bueno, yo en estas sesiones soy pescador de versos, y a veces los cazo a medias... Intento captar lo importante. Lo mejor es que, si te llama la atención algo de lo que aquí esbozo, busques por tu cuenta cosas de estos artistas tan generosos que nos acompañan cada semana para regalar su arte. Últimamente viene mucho por aquí Isabel San José a leernos su poemas rimaditos y blancos, quizá atraída por el imparable impulso de vivir el hecho artístico de la comunicación mediante la belleza. En este MAL8 (251) nos leyó Lluvia: "(...) Lluvia que mojas sin piedad a la presumida primavera (...), lávame este amor, llévalo con los peces...".

El siguiente en escena fue el canario Óscar Pascual con una versión de la que no dijo autor, solamente que iba a hacer una versión. Pero como aquí nos conocemos todos, supe que se trataba de una canción de Luis Fercán que cantó como si saliera de su propia alma. Es bonito que una canción te posea y te apetezca cantarla a todas horas y en toda ocasión, y sería cortés decir el nombre de su compositor. Grabé su actuación en mi móvil para enseñársela a Fercán, al que le hizo mucha ilusión ver lo bien que la cantó. Kamala también hizo una versión. Aunque fue de un tema propio. A ella siempre la acompaña un prestigioso guitarrista cuando canta La isla, pero se ha liado la manta a la cabeza y se la ha preparado con la guitarra para poder cantarla cuando quiera, y poder decir cuando le plazca, a los cuatro vientos: "a la isla de los corazones rotos, allí van a morir los amantes frustrados por el dolor y los pobres de espíritu que no conocen el amor (...), pero si tú te enamoras en la isla, eres correspondido, una estrella fugaz cruza el cielo y te guía hasta un barco velero que aparece en el mar". no sé por qué me pareció que esa isla tiene alguna similitud con en MAL8.

En este punto del MAL8 (251) conocimos a los cinco nuevos participantes que quisieron venir a compartir y a sumarse a esta fiesta infinita y semanal. Impresionante la primera que subió a escena, Miriam Elhajil Rodríguez, norteamericana de raíces marroquíes e hispanas. Una melodía preciosa, una voz absolutamente atractiva y armonías sorprendentes a lo Jeff Buckley que nos mostró en una canción probablemente titulada Just for a moment. Me dijo que tenía mucha prisa, y cuando ella ya estaba en Gran Vía todavía sonaban los aplausos en Libertad Ocho. Luego conocimos a Belén Jiménez, quien hizo algo muy hermoso: elegir el MAL8 para cantar por primera vez en público: "esta es la primera vez que voy a tocar delante de gente, me gustaría que lo tuvierais en cuenta...". En su canción imagina: "cómo serán sus abrazos, cómo será cuando ría enamorada (...), tan frágil como una niña declarando ser humana". La siguiente fue la cantautora Dácil Santana con su canción Silla vacía, en la que lamenta: "me cuesta aceptar que te he perdido (...), ya no sé vivir sola conmigo". El siguiente en escena también fue muy especial, un cantautor norteamericano sexagenario que sin mediar palabra nos cantó una canción que terminó con cantos de Laponia muy aplaudidos. Por último conocimos al Rubio, quien canta por primera vez en Madrid. Estoy pensando que gracias a los micro abiertos que hay en la capital, los artistas de todas partes del país se animan a hacer una visita y a mostrar su trabajo, quizá por eso son casi dos mil los artistas que han participado en MAL8 en los cinco años que llevamos funcionando. Rubio nos cantó Lo siento, en la que se excusa: "ya lo sé, tú me ofrecías una vida de loser que por desgracia no pude corresponder, lo siento, pregúntale a mis sentimientos, ellos tienen la culpa de esto...". Un placer conocer a estas cinco personas enganchadas como el resto de nosotros al mundo de las canciones.

Y hablando de micros abiertos, Joel Reyes anunció en este MAL8 (251) que ha puesto en marcha uno nuevo en el montacargas todos los jueves de siete a nueve de la tarde, lo cual le agradecemos. Además y sobre todo, nos cantó su canción Los desperfectos, en la que narra: "Escucho cantos de sirena y creo que podré escapar sin pagar la cuenta, me arranco de cuajo el corazón y, sin saberlo, le vendía mi alma a un impostor que se ha marchado sin pagar los desperfectos". Les deseamos a él y a ese nuevo micro abierto toda la suerte del mundo. Mucha alegría en esta tarde del pasado martes 10 de Mayo de 2016. El siguiente en escena, Javier Cuenca, trajo también una pieza muy especial, una canción cuya letra es un poema también de Juanlu Mora, la segunda de la tarde y "la tercera vez que musicalizo un poema", según nos contó. Bellamente, con atino musical, Javier Cuenca cantó las siempre inmensas palabras de Juanlu Mora: "Hay que huir de los verbos que se cierran por dentro, como (...) callar o rendirse (...), y morir en las manos de quien hace bien (...), hay que volver a casa y agradecer la infancia". Cuando se juntan dos grandes pasan cosas enormes. Con la maestría que caracteriza al siguiente participante, Valentín Nueda, El Vampiro de Madrid, nos leyó para comenzar un poema de Amelí, presente en la sala, y recitó de memoria, con entrega y pulcra técnica un poema de Rafael de León.

A continuación salió el bueno de Gabriel Vidanauta a hacernos reír y pensar con esa canción suya dedicada a la mujer franquista: "La señora franquista está hasta el moño, le salió un nieto rojo y ya no juega con él (...), le fusila y le entierra...". Entre risas, esta canción dice algo muy crudo que esperemos deje de pasar y no pase jamás, pues para mi entender las ideologías no son otra cosa que ideas discapacitadas. Ya hablaremos de esto más a fondo. Seguro que está de acuerdo conmigo el siguiente participante, el doblemente musicalizado y aludido en esta tarde, Juanlu Mora, poeta y cantautor que se mostró en su primera faceta en este MAL8 (251). Nos leyó tres maravillosos poemas: Ríos, Luciérnagas y Tulipanes. La siguiente artista en escena fue Joy Lang, quien me comentó en privado, después de presentarse por primera vez la semana pasada, que teme decepcionar porque sus canciones no siguen una línea concreta. Yo le aseguré que eso me parece natural y muy bueno, y que precisamente aquí nos encanta la variedad y nos aburriría que todo fuera idéntico. Nos cantó una canción en inglés. Creo que lo hace muy bien, y estoy deseando ver toda esa variedad.

Y toda esta alegría que desplegaron los malochos en esta luminosa tarde, tuvo uno de sus clímax con la actuación de Andreas, al que veo en un momento maravilloso. Con sus poemas Suave y Zapatillas y piolet logró en el público una escucha activa sin precedentes en sus actuaciones. De principio a fin nos comimos vorazmente cada verso de sus poemas, terminando con la ovación más larga y ancha de la tarde. Después Alessandro hizo otra de esas canciones italianas que le definen y en las que se encuentra como pez en el agua. Creo que pronto llevará esa fuerza a sus canciones y nosotros lo gozaremos. Ya muy cerca del final, con la prisa que siempre tenemos en los últimos minutos de las dos horas que nos regala cada martes en Libertad Ocho, escuchamos a la aludida y recitada poeta Amelí recitando su poema amante muerto. El MAL8 (251) terminó con la actuación de quien después diera un concierto en ese mismo escenario, nada más y nada menos que Marta Plumilla, que salió a escena acompañada por el exquisito guitarrista Juan Fernández Fernández para cantarnos Bracarnadá, una emotiva canción en la que recuerda cuando "íbamos en bicicletas, tú con tu pelo de león, yo chocaba con las puertas por mirarte de refilón", haciendo una pequeño homenaje a esos miedos románticos de la infancia que nunaca nos abandonan. Si quieres saber más sobre el concierto que dio Plumilla, ha puesto Miguel de Paul en su muro una hermosa crónica. Así terminamos esta sesión que estoy contando una semana después, a unas horas de volver a reunirnos en Libertad Ocho para seguir disfrutando de nosotros mismo y de los demás. si quieres ver fotos de los participantes, las encontrarás en nuestro twitter, @microabiertol8. Gracias por leer, comentar y compartir.


Andrés Sudón.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (250). 03 /05/16

El pasado martes 3 de Mato de 2016 actuamos diecinueve artistas en la edición nº 250 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). La sesión comenzó con Lope Villano, al que llevábamos un tiempo sin ver por aquí. Nos alegramos de que nos contara que está a punto de hacer un disco en el que probablemente haya muchos títulos familiares para nosotros, como Subirá, genial canción que nos cantó para recordarnos que es uno de los grandes haciendo canciones, tocándolas y cantándolas. Esperamos impacientes ese nuevo álbum. En segundo lugar salió a escena Atenea Carbajosa, única artista apuntada a la Gala Talleres Pendientes que tuvimos que suspender, en la que quería completar la tetralogía "Invierno, Primavera, Verano y Otoño". Y eso fue lo que hizo, leernos Invierno y Primavera. En el primero constata que el invierno es "un tiempo para el amor" con versos como estos: "Declina la luz, amor mío, / declina, / nos espera el lecho / y un bamquete con granadas / menta y olorosos / frutos de la más profunda rica / tierra (...)". Y en Primavera nos cuenta como "se queda muy quieta la tierra / antes de explotar". Alessandro Brando volvió a regalarnos la seguridad con la que hace versiones de canciones que tiene muy asimiladas. Nos cantó una canción italiana que desconozco, quizá nos la titule en comentarios.

Segio Sanz repitió la canción que compuso para el taller  "Otoño" después de experimentar las metamosfosis que le hemos visto en este santo escenario. Para él la canción "no se titula Otoño, se titula Gita", y en ella canta: "Tana, mueve los brazos al bailar, suenan castañuelas (...), mueve los brazos y, entre brisa y brisa, baila sin prisa, zapatea el corazón". Valentín Nueda, el Vampiro de Madrid, quiso mostrarnos su dotes interpretativas como cantante de zarzuela haciéndonos un extracto de La Verbena de la Paloma, "Las complas de Don Hilarión", lo cual interpretó con maestría y arrojo. Juan Antonio Ordóñez volvió a cantarnos esa canción que hace al piano, "tus flores silvestres hipotecan mi cama cuando te marchas", pero esta vez introduciéndola con lo que él llama un "poema cuántico", titulado Definirse. Le agradecería que nos pegara el poema en comentarios. Se nota que ya va dominando el piano, lo tocó con naturalidad y muy expresivamente.

En este punto del MAL8 (250) conocimos a los nuevos participantes de esta edición. en primer lugar escuchamos el dúo a capela de Maike y Olivia, que a dos voces hicieron una conocida camción ante el silencio del público enbelesado por las bonitas voces de estas dos chicas americanas a las que se unió Menfi con su guitarra en la siguiente intervención, en la que hicieron otra canción muy sencilla y bella. También conocimos a Joi Lang, que entró en escena explamando: "Buenas a todos, ¡Libertad Ocho!". Es un gusto ver cómo nuevos participante se emocionan por estar en el escenario del Templo de la Canción de Autor. Se estrenó cantando Como quiera ser. Estamos desenado conocer más de su repertorio. También conocimos a Roberto H, que nos leyó sus anotaciones personales propias de un diario, Lágrimas de tequila de un corazón borracho de amor, un texto divertido, aunque poco adecuado para un micro abierto de canciones, donde nos interesa tanto el texto como la forma de ponerlo en escena. Habría sido perfecto que lo dijera de memoria mirándonos a los ojos, haciendo algo de performance... Disculpad esta crítica, sólo trato de cuidar el espectáculo evitando que lleguen ordas de pensadores a leernos su folios. el último nuevo participante de la tarde, antuan romero, vino a curiosear y descubrir qué ambiente hay por aquí. Ante lo que descubrió no pudo evitar apuntarse y salir a escena a decir: "He visto el buen rollo que hay aquí y he flipado" antes de cantarnos su canción Recién exprimido, en la que asegura "si piensas que tienes por ahí una mitad anaranjada (...), yo soy pura mermelada". Un gusto conocerle a él ay los demás, que saben a dónde pueden venir a poner en el aire su voz.

A los siguiente participantes los conocemos muy bie, y no nos cansamos de conocer más y más sus infinitos mundos. El siguiente en escena fue Javier Cuenca, que nos cantó otra de sus iluminadas canciones, titulada precisamente Cuando éramos de luz: "Dame tu mano y vamos a vivirnos sin prisa (...), y si quieres caminaremos por el filo de aquella claridad que imaginamos cuando éramos de luz". Es sobrecogedor escuchar estos versos sostenidos por la emocionante música con que Cuenca eleba la realidad a maravilla. Mucha luz también siempre en las intervenciones del porta Andreas, que nos leyó dos poemas en este MAL8 (250), el primero titulado El insondable poder del sentimiento, escrito con esta sensación: "cuando a los cuarenta lees una carta de tu padre escrita a los veinte y te siente infinitamente él, y no puedes abrazarlo...". También nos leyó Seis litros de sangre y doscientos seis huesos, que es unto de lo que se compone el ser humado, "pero lo que yo siento dentro de mí es una grotesca montaña...". Luz a la que siguió  más luz, la de Las dos en punto, un grupo de pop sencillo tras el que se asoma una mente lúcida que se aleja de la oscuridad con canciones como Apenas si puedo pagar, que Rafa y Mila interpretaron a la guitarra y la voz respectivamente: "Ando como un zombi recorriendo los pasillos con cientos de personas detrás (...), el sistema se compone de unidades como yo, para que otros beban zumo, otros somos el limón; apenas si puedo pagar el agua y la electricidad, apenas si puedo pagar el alquiler".

Y a veces la mejor manera de conseguir luz es aireando la oscuridad, todo lo negro que nos guardamos nos va apagando. Así Fernando Bárcena, antes de cantarnos la canción Somos dos, nos contó: "un día mi madre decidió morirse, mi padre se quedó callado y vi llorar por primera vez a mi hermano (...), ella descubrió el secreto de mis canciones y se marchó". Ante esta composición de llugar, la canción la sentimos especialmente: "somos una brisa que se mueve, una luz que se desplaza, una mano que sostiene (...), somos dos y parece mucho más, tú mi casa yo tu hogar". Sobrecogido fui yo, Andrés Sudón, el siguiente en escena. Canté Con naturalidad para promocionar el concierto que di el jueves 5 de Mayo en el que conseguimos reunir los fondos suficientes para fianciar mi nuevo disco (que ya no es secreto), "Dudas pop", el cual ya tienen todos los mecenas en sus ordenadores. Aún no está ni fabricado ni subido a ninguna plataforma de la red, durante unos meses sólo lo poseen los mecenas y las personas con las que quieran compartirlo. Después de mí salió a escena Miguel de Paul, que presentó su canción diciendo "ahora que Loquillo y Bob Dylan anuncian bancos...", para despues desplegar su blusera poesía.

Ya sólo quedaban dos actuaciones para cerrar el MAL8 (250). La penúltima fue la poeta Esmeralda Bermudo con su poema Sonrisa liberada. La sesión terminó con toda la luz de Marta Plumilla, que paradógicamente nos cantó No tenía ganas de venir "porque imaginé que no estarías (...), me quedé colgada cual grafiti sujetando el muro (...), entre plato y plato un temporal y un recuerdo innato que olvidar". Evidentemente no habla del MAL8, probablemente se trate de una reunión familiar. aunque si lo miramos bien, el MAL8 es una especie de reunión familiar de una familia de miles de cantautores que cuando quieran pueden hacer de cualquier martes una Noche Buena. Por cierto el martes 24 de Mayo es nuestro exacto quinto aniversario, el cual vamos a empezar a celebrar haciendo una Gran Maratón de Canción de Autor en la que puedes participar escribiendo a microabiertol8@gmail.com. ah, y no dejes de ver las fotos de los participantes en este MAL8 (250) en nuestro twitter, @microabiertol8 Nos vemos la semana que viene, es decir, ayer... ¡Gracias a todos!


Andrés Sudón.

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (249). 26 /04/16

Quince artistas celebramos el pasado martes 26 de Abril la edición nº 249 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho) junto a un público encantado de que en las tardes de los martes haya esta reunión impredecible y siempre emocionante y satisfactoria. Kamala abrió la sesión cantando el tema que presentó en un taller organizado por el Micro abierto El Calvario, una de cuyas instrucciones era que el título tuviera siete palabras: Es suave la caricia de tu voz fue el título de la canción de la suave Kamala en la que canta: "da igual lo que digas, para mí es poesía". A continuación salió a escena Beatriz que afirmó venir de luto por ser un día muy especial para ella: "hace veintitrés años que mi hermano decidió dejar su cuerpo...". Violencia se titula el poema que comenzó siendo para su hermano y terminó hablando de su madre: "he perdido a una madre hace más de media vida". Antes de que saliera el tercer participante, Pablo Martín, ya estábamos instalados en la emoción. Pablo nos cantó Solos contra el mundo, en la que denuncia: "Aunque me miran, yo sé que no me ven, de transparencia mis ojos se llenaron, me siento sólo contra el mundo (...), sé que tú y yo seremos grandes...". Me contó que tiene un grupo llamado Volumen, por si queréis escuchar algo con toda la banda.

Las dos en punto (Rafael Alba y Mila Hidalgo) cantaron una canción muy apropiada para este martes raro de primavera, Otro día más, compuesta y tocada por Rafa y cantada bellamente por Mila: "Se fue el verano y el otoño es gris, la vida pasa sin más, echo de menos las cervezas en el bar y el café de por la tarde, a veces pienso en volver a trabajar, pero no me llama nadie, otro día más llueve en la ciudad, nada cambiará, nada que esperar...". Marta Plumilla se decidió por una de sus canciones más inti, más honesta y clara, Gracias, en la que se sorprende: "y que al final haya una rosa en ese ramo para mí..., yo que trafiqué con el silencio, yo rechacé a aquel chico en sexto (...), yo que no seguí el camino aquel que señalaban con el dedo algunos viejos, yo que asesiné a mi perro fiel por no cargar con tantos huesos (...) y que al final haya una rosa en ese ramo para mí...", estribillo que cantamos desde el público todos los que nos la sabemos y admiramos. Y en medio de este ambiente ya en llamas, Fernando Bárcena volvió a batir su record de belleza con una nueva canción para los que le conocemos desde hace relativamente poco tiempo, Un olor que rompe el día. En mis anotaciones hay todo tipo de elogios que seguró constatarán los asistentes en comentario. ¡Tan bonito!: "la ternura de ella es como una mañana tibia, una mirada furtiva, intensa, una caricia sin prisa; el amor de ella es una historia no escrita...". con la boca abierta nos dejó a todos el gran Fernando Bárcena.

Y por esa boca abierta nos entró El destello de Juanlu Mora, canción en la que el poeta descubre: "sólo fulgor sostenido en el tiempo, serías claridad, pero tu brillo intenso, en un solo instante, como una mariposa, desenvoca terremotos de luz en el pecho". Juanlu está en un momento muy importante, sacando a la luz la punta del ideberg de su gran talento; nos va a dar muchas alegrías. Como la que me voy a llevar yo, Andrés Sudón, el jueves que viene en el concierto de despedida de mi disco "Consciencia", porque con lo recaudado de la entrada voy a financiar un nuevo disco (secreto) que ya hemos terminado y que enviaré al público-mecenas que asista. Por ello canté la canción Consciencia, en la que celebro que ya no quiero tomar partido en nada, sólo ser consciente: "fui antinacionalista, anarcosindicalista, ocupa, rojo, puta y artista, en mi mente corriente no entraba la luz natural, ahora vengo aquí a buscar consciencia, y en mi laberinto artificial dejar una luz de dinamita". Cuando sigo aquí me refiero a las cancones, a la creacion artística como forma de vida. Es lo que hacemos los que nos reunimos aquí cada martes desde hace cinco años. Justo el martes 24 de Mayo es nuestro aniversario, el cual celebraremos con una maratón de la que ya os hablaré el martes que viene. Ahora sigo contando el MAL8 (249) que continuó con Javier Cuenca, quién nos regaló uno de los descartes de su próximo disco, Isla remota, en la que confiesa: "anoche en un sueño volviste a mí como si no te hubieras ido (...), ¡sabrás apreciar el mensaje de maúfrago que nunca llegó a tu isla remota? (...), tu nombre de nuevo en mi cuaderno de ratos perdidos (...), pasó el verano, volvió a llover. el barro se hizo camino". Como veis, el nivel poético de estos encuentros es grande, así como el musical, por no hablar del humano, que es igual de grande.

Además siempre conocemos a personas nuevas, a artistas que se dejan caer para mostrarnos su arte y para degustar el ajeno. En este MAL8 (249) conocimos a Paula Moon, que se presentó con una canción "de ciudades, soledad y amor" titulada Soledades, en la que sobre una música melancóloca lamenta: "hay silencio y ruido, almas sin hogar, yo ya no me encuentro en la gran ciudad, pero tú me encuentras en mi grabedad, suenen los relojes, hora de callar, mis gritos ahogados quieren explotar (...), tiraré hoy mis colores a tu puerta y me iré". Bienvenida sea esta interesante artista.

Y es que se dan mucho por aquí las personas interesantes y originales como Gabriel Vidanauta, que presentó su canción describiendo una situación en la que hay "dos tazas de café tomando seres humanos" y charlando sobre la vida: "¿la vida es encontrar el amor de tu vida?, ¡no! (...) ¿la vida es adiv al revés?, ¡no! (...), la vida estodo eso y más (...), bueno, tal vez es amor y el amor es un jardín, ¡no!, ¿el amor es un delirio?, ¡no!, ¿el amor es un jardín de lirios? (...), el amor y la vida sólo son palabritas", concluye esta canción que de forma divertida transmite la profunda idea de que ideas como "la vida" o "el amor" son indefinibles. Después de presentarse como nuevo participante, Mario Panadero volvió al MAL8 este pasado martes para cantarnos Para ti, una de las canciones que incluyó en el EP que ha grabado la pasada Semana Santa, la cual interpretó con soltura. Pablo Tri nos mostró Qué más, una nueva canción en la que descubrí que se le da muy bien el uso de expresiones fuera de contexto, provocando un potente cortocircuito poético: "¿Cada cuánto he de correr sobre tus alhambres, luego me toca trepar (...), nunca te me has dado bien (...), déjame estar (...), llevas demasiado tiempo aquí, dame ya mis llaves de mí". Sergio Sanz comenzó su intervención regalando "una manzana a una maestra, como hacen los niños". Le trajo una de sus bonitas ilustraciones a Marta Plumilla, en agradecimiento por la inspiración prestada para la canción que nos presentó en este MAL8 (249), en la que cuenta las andenzas de "Candela, Marina y Carmen" que "se van de juerga en juerga y (...) se pierden en el lereleléle (...), bailan con la peineta arremoliná". Una canción muy luminosa y fresca.


La sesión de este martes 26 de Abril de 2016 terminó con una actuación que simboliza parte del MAL8. Fue la intervención de Cheng Min un cantautor chino que de vez en cuando nos canta sus composiciones, las cuales disfrutamos a pesar de no entender la letra, porque lo más bonito de la escena es ver a alguien haciendo algo importante para él, que convierte inmediatamente en importante para todos los presentes. Las canciones tienen ese poder, esa magia de llevar mensajes a otros seres, que es lo que hacemos aquí los martes a las siete de la tarde. Puedes ver fotos de los participantes en nuetro twitter, @microabiertol8. Nos vemos en un rato.

lunes, 25 de abril de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (248). 19 /04/16

Vamos a tener que celebrar que llevamos casi cinco años viéndonos todos los martes para hacer algo que nos gusta mucho. En nuestros encuentros liberales y formales hemos descubierto que siempre somos distintos. Quizá por eso lo nuestro vaya tan en serio, porque nunca nos aburrimos. Nosotros somos los cantautores. Nos reunimos semanalmente para interpretar canciones que hemos compuesto. Incluso nos vemos días que no son martes. Llevamos cinco años componiendo juntos, aprendiendo unos de otros, haciendo un espectáculo atractivo y emocionante. Para celebrar esta celebración puede que debamos ponernos muy serios. Ya nos contaré, después de la Gala "Talleres pendientes" del lunes, la cual hemos de tomarnos como un reto dadas las fechas que son. Por cierto, esto es la crónica de eso que nos gusta mucho hacer. Durante dos horas celebramos un concierto de aproximadamente veinticuatro canciones. También participan poetas que dan una dimensión escénica a su trabajo literario. Somos gente maja y dedicada. Nos vemos en la sala Libertad Ocho, templo de la canción de autor, casi un conservatorio, para hacer lo que llamamos MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). El pasado martes 19 de Abril actuamos veinticinco artistas en lo que fue un concierto dinámico y de gran calidad que comenzó con una actuación con alma que marcó el espíritu de esta ¿vicentesimal cuadrgésimo octaba?, de esta 248ª edición . Sergio Sanz comenzó cantando "a la luna (...) tiendo mi alma de reflejos oscuros, a punto de morir...". Acompasado y pop, en pie tras el micrófono, tocando con mesura, cantaba "luna volumptuosa, oscura, efímera...". En esto escuchamos una voz que provenía del público. Antes de poder verla supe que se trataba de Atenea Carbajosa recitando versos que aún no todos llegábamos a entender, pero cuyo sonido resultaba misterioso. Según se acercaba al escenario se fusionaron sus voces cantando y recitando respectivamente hasta el final de la canción. Tras la ovación del numeroso público salió Vidi al escenario. Estaba flipando: "hace mucho que no vengo por aquí", dijo con risa de sorpresa. De hecho algunos no conocíamos la canción que nos cantó, Fotocopias, en la que suceden diferentes situaciones cómicas de oficina, "las quiero en mi mesa a última hora...". Vidi toca de una forma muy particular, canta muy bien y es ingenioso, pronto hará canciones más atrevidas en las que hable de sí. Lo mismo ya las está haciendo y no lo sabemos, porque hacía tiempo que no venía. Es que lo nuestro es así, siempre somos diferentes porque por un lado vamos evolucionando, y por otro lado no siempre somos las mismas personas. El público que acude cada martes puede ver un concierto totalmente distinto cada semana, además no somos muy dados a repetir canciones. Los que llevamos más de doscientas cuarenta ediciones participando, a veces repetimos canción. No es el caso de Osvaldo Lindner, sobre todo porque tiene un repertorio amplio. Nos canta canciones pertenecientes al folclore de la Argentina que dejó hace miles de martes. Esta vez nos hizo una nana de Los Fronterizos dedicada a los hijos de los pescadores del río Paraná. Estas tres primeras actuaciones constatan que se trata de un espectáculo muy variado, cuyo factor común es la entrega a la escena y a la creación. Hay que decir que la siguiente participante, la poeta Isabel San José, salió un poco atónita por las palabras del presentador, que es también el narrador, al abrir el concierto: "este es un micro abierto de cantautores en el que admitimos a poetas que den en escena la magia que buscamos los amantes de las canciones, bla,bla, bla...", palabras para asustar a los nuevos poetas que parecen surtir efecto. Isabel nos regaló la declamación casi de memoria de su primer poema, Olvídame tú, si puedes, en el que quizá irónicamente se disculpa, "perdona mis pensamientos si por ti pierden la calma...", para terminar admitiendo "no puedo olvidarte, no, olvídame tú si puedes". En los cuatro minutos que corresponden a cada artista, le dio tiempo a leernos otro poema, en este caso "en contra de la violencia de género", titulado ¿Para qué la creaste?, en el que cuestiona a un supuesto creador "si creaste a la mujer para ser amada (...), no dejes que sea ultrajada". Escribiendo, escribiendo, escribiendo terminas adquiriendo una línea de pensamiento cada vez más compleja, lo que propicia que los poetas tengan un punto de vista desde el que escribir. En esto que hacemos todos los martes deseamos conocer los mundos propios que ofrecen los artistas que conformamos este organismo dinámico del que han formado parte cientos cantautores.

Venimos por aquí cuando nos apetece, a veces somos asiduos durante un tiempo y luego regresamos esporádicamente, como Pablo Martín, cantautor de voz rotunda y jevi, propia de la música metal, con todos los elementos de ese género. Con la guitarra por debajo de la cintura y actitud decidida nos cantó su canción Mañana, "dedicada a toda esa gente que está sin trabajo y que lo está pasando mal", según dijo para presentarla. El sonido envolvente de Libertad Ocho ayudó a que sintiéramos el grito de los versos de esta canción protesta aunque consoladora: "que algo llegue y se lleve lo que hiere (...), todo se arreglará mañana, si no es mañana, pronto será". Amén. Por cierto, es tradición presentar el espectáculo diciendo "Oremos", porque buscar la letra de una canción dentro de uno mismo, escribirla y decirla a los cuatro vientos, no es otra cosa que orar. Y es que en el Templo de la Canción de Autor siempre están sucediendo cosas trascendentales. El pasado martes Nebreda nos contó una de ellas en un poema titulado Libertad Ocho en el cuenta cómo en una ocasión vio entre el público a alguien que se parecía mucho a alguien... "Hoy te vi, pero no eras tú (...) y volvía recordar cómo era tu mirada cuando mirabas (...), cuando te besaba yo en la frente (...), eso no hay poesía que lo sonría (...), igual eras tú y el que ha cambiado soy yo, tanto que no me reconocías". Esta empática pieza provocó una ovación simpática tras la cual salió a escena Janire para cantarnos una canción surgida en pleno insomnio: "Mamá se va a morir cuando se entere de lo que hace su niña", creo que comenzó diciendo la canción. A Janire hay que escuaharla, hay que verla, tiene algo sumamente atractivo actuando en el escenario de Libertad Ocho como si lo hiciera en un estadio; hace más grande el escenario mientras despliega su intimidad: "te gusta innovar en todo lo que haces, nadie te va a arruinar tus juegos guturales (...), me sabes especial, me piensas especial, me bailas especial, me pones especial (...)" Especial es la palabra adecuada para ella. Aunque eso se lo podríamos aplicar a todos los participantes de algún modo, pues todo intentamos sacar lo mejor y más original de nosotros mismos. Atenea Carbajosa está experimentando sin miedo la forma de poner en escena su poesía, y en su actuación de este martes se acompañó de Segrio Sanz para leernos unos poemas que pertenecerán a una serie titulada Altar. "Me despierta / todo lo que queda por hacer // y la nada acechando / donde el colibrí se rinde", comienza recitando, hasta que en un momento dado Sergio Sanz, en escena con ella, comenzó a hacer latidos de corazón hasta establecer con ella un diálogo poético ante la expectación de un público entregado al que le quedaba aún mucho por disfrutar.

Fernando Bárcena fue el siguiente artista en escena, nos cantó una canción que no habíamos escuchado, Naciste roto, en la que dulcemente explica: "Mira, naciste roto 8...9, si no entiendes lo que digo, lo intentamos de otra manera, nos vestimos de primavera y dibujamos en los cristales, olvidando lo que ha ocurrido, caminando por las ciudades (...)". Fernando Bárcena es un lugar donde estar agusto rodeado de su ternura, su sabiduría, su humildad acogedora. el siguiente fue el narrador, yo mismo, Andrés Sudón. Canté un poema de Andreas musicalizado para el espectáculo que presentamos hace dos semanas en Libertad Ocho. Se trata de primera portal de una serie de poemas-postales titulada Invierno: "(...) Acudiste a su encuentro en un derroche / de pasión por vivir el infinito / y en el vientre de aquel avión tu hijito / te miraba quiesciente, sin reproche", dice uno de los cuartetos de este soneto del que extraje una música ya existente, pues, según yo, los poetas escriben con una música que sólo ellos oyen y transforman en palabras. Los cantautores, como Camilo Crespo, el siguiente participante, puede que hagan lo contrario: cantarnos el mensaje que proviene de la música. Aunque esta vez está claro que no, porque la canción que nos trajo a este MAL8 (248) fue compuesta para el taller "Sin título", en el que teníamos que traer una letra sin música para que al azar la músicalizáramos en pleno escenario, improvisando armonía y melodía. Toda una experiencia. En ese momento no me quedé con nada de la canción, creo que fue un momento crítico de la coordinación y no pude atender a la actuación de Camilo; cuando hay treinta y tres personas apuntadas para actuar, llega un momento en el que la cosa se pone tensa. Fue el momento perfecto para que Andreas leyera su texto titulado Pánico, en el que refleja crudamente esa sensación que puede darse en diferentes situaciones. 

Nosotros no llegamos al pánico, pero nos da mucha pena que artistas que vienen a compartir sus bellas vísceras se queden sin actuar. Eso sí, los nuevos participantes siempre tiene prioridad. En este martes 18 de Abril conocimos a tres personas que nunca habían pasado por aquí. La primera fue Sarya que vino a recitarnos un "poema reivindicativo" en inglés que gustó mucho a los que dominan el idioma. A mí me gustó el carisma que mostró. La segunda participante fue Esmeralda, que compartió su pieza ¿Y si transformo la presión de mi pecho en mariposas?. El tercer nuevo participante fue Banboy, quien nos contó que solamente lleva dos años haciendo canciones y mostró su talento cantando Castillos en la arena.

Aquella noche, después del MAL8 (248) pudimos ver el concierto de Alberto Beltrán, un estupendo cantautor recién llegado a Madrid que sabe muy bien lo que hace. Nos cantó Esa es la cuestión, una "canción existencialista" en la que se clama con su poderosa voz: "Poder cruzar el puente que forman nuestros latidos, prepararnos para formar parte del infinito (...), puedo, puedo verlo, puedo, puedo serlo". He de decir que los que nos quedamos aquella noche disfrutamos de un conciertazo espontáneo, dinámico, taletosísimo. Y es que talento no falta por aquí, estamos rodeados de grandes artistas, como Javier Cuenca, autor exquisito con un mundo literario muy particular, así como una forma de tocar propia con la que el pasado martes nos transportó a La noche de Tánger: "La noche de Tánger como un laberinto de calles enredadas, se asoma el instinto por una ventana con cristal rajado, la chica del velo enciende un cigarro...". Si te dejar llevar sales de la canción con perfumes marroquíes. A continuación actuó el cantautor Pablo Tri con la canción que compuso para el taller "Otoño", ya más asentada, pues los días de taller las canciones suelen estar muy recientes. Muy bien cantada y tocada, muy bien escrita esta canción dedicada a su abuelo: "Arrugas de darse de sí, la carne de trapo, no tiene nada que decir, se enciende un cigarro (...), la memoria gris contempla el pasar de los años". Después la poeta Amely nos recitó su poema Adiós y perdón, que quiso recitar por lo acontecido recientemente en Ecuador: " Mi tiempo de fin llegará muy pronto, lo presiento y lo sé...".

El ambiente cambió por completo cuando salió a escena Marta Plumilla para cantarnos Chuparte un pie, divertidísima canción en la que enumera cosas que le gustan: "Canibalismo, drogas sistemáticas, arroz con bogavante frente al mar (...), enloquecer y disparar a malvadas ardillas, ir por Central Park enseñando mis tetillas; todo esto puede dar mucha adrenalina, pero a mí lo que me pone es chuparte un pie". Regresó la calma con Benja Bravo que nos cantó una de sus bonitas canciones en inglés y después acompañó diestramente con el contrabajo a Mr Mushroom, que también cantó en inglés. La verdad es que cada día me da más rabia no dominar ese idioma, pero tampoco entiendo muy bien cómo alguien puede escribir en un idioma en el que no piensa; me encantaría que me lo explicaran. Después llegó el turno de Vidanauta que trajo otra de sus canciones imposibles, esta vez titulada Cilántropo, un ser que cuando hay luna llena se convierte en Cilantro...: "Cada luna llena se mete en una olla para dar sabor a su propio alimento". siempre nos hace pasar un buen rato.


La poeta Beatriz nos leyó Porqué-de-texto, un poema dedicado, creo, a la menstruación. Le pedí que me lo mandara para explicárnoslo mejor, espero aún no me ha llegado, seguramente lo pondrá en comentarios para deleite de todos. La siguiente fue Kamala con su canción Pídemelo: "hoy es mi día de suerte mirando al cielo por ti, pídeme que te diga que sí, pídeme que te sea fiel (...), pídeme que baile para ti". Un gusto tenerla después de una justificada ausencia. La última actuación de la noche fue la de Cheng Min, que hizo algo que nos gusta mucho, cantar una de sus canciones en chino. Y esto es lo que hacemos los cantautores todos los martes en Libertad Ocho de siete a nueve de la tarde. Si alguna vez te pasas por aquí, verás algo completamente diferente, pero siempre con emoción, entrega y amor por el arte en general. Si tiene curiosidad por conocer las caras de los artistas de los que aquí se habla, podrás encontrarlas en nuestro Twitter @microabiertol8. Y no olvides que estamos a punto de celebrar nuestro quinto aniversario por todo lo alto.

Andrés Sudón

lunes, 18 de abril de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (247). 12 /04/16

Corre el año dos mil dieciséis a toda velocidad, de pronto estamos en Abril, terminando Abril, recordando Abril. Y de este Abril recordaremos, entre otras muchas cosas, aquella tarde de lluvia copiosa en la que estrenamos el nuevo equipo de sonido de Libertad Ocho. Ya es un regalo en sí mismo que cada martes podamos juntarnos en el MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho), pero este pasado martes 12 de Abril fue como si hubieran llegado Los Reyes Magos. Lo primero que vi al entrar fueron las cajas vacía apiladas en la puerta, en ellas impresa una famosa y prestigiosa marca de productos audiovisuales, después vi el viejo equipo desmontado, y al entrar en la sala los flamantes nuevos altavoces. Se me saltaban las lágrimas: dos monitores independientes, tres cajas estratégicamente distribuidas, esa mesa de mezclas, ese ecualizador... Se me saltan las lágrimas ahora mismo mientras lo recuerdo. Después de todo lo que nos hemos quejado por el sonido en este Templo de la Canción de Autor, ahora mismo tiene el mejor sonido de las pequeñas salas de Madrid, que es lo que le corresponde a un lugar de este prestigio. La cuestión es que el prestigio no paga las facturas, y este nuevo equipo, casi literalmente, lo han traído los Reyes Magos. El mes pasado se celebraron tres conciertos que recaudaron los fondos necesarios para que ahora tengamos el mejor sonido de Madrid. Desde aquí agradezco personalmente a Marwan, Fran Fernández, Alejandro Martínez, Marino, Rash, Funanbulista, María rozlén, Gastelo y Rebeca Jiménez su trabajo como Reyes Magos. Los participantes de MAL8 (247) tuvimos el honor de estrenarlo este pasado martes, yo mismo estuve aprendiendo a manejarlo durante la sesión, lo que impidió que le prestase a Fernando Bárcena, el primero de la noche, la atención que merece. Mientras me hacía con los mandos de la nueva maquinaria, el dejaba en el aire versos como estos, los primeros en salir de este nuevo equipo que estamos celebrando: "(...) Hay una luna escondida que se viene un poco abajo cuando te marchas deprisa, cuando te mueres despacio (...)". Espero que en comentarios nos cuente con más detalle cómo fue esta primera actuación. Y aún no había terminado de hacerme con los botones de la mesa cuando llegó el turno de Marta Plumilla, pero a pesar de estar concentrado en cuestiones técnicas, os puedo contar qué cantó, porque conozco Eso muy bien. Eso es el título de la canción que cantó, un tema mítico, una de las mejores canciones que yo he escuchado en mi vida: "¿Con que soñó Martin Luther King la noche antes de morir?, ¿cuántas canciones buscó Edith Piaf hasta encontrar Ne me quitte pas? (...) ¿cuántas cometas voló el Ché en playas desiertas en su niñez? (...), pero la incógnita que hoy más me duele es no saber hasta dónde me quieres? (...)". Estoy seguro de que le respondieron que hasta el infinito, pero esa duda quedó convertida en esta belleza que puedes escuachar aquí. Yo no la pude escuchar el pasado martes como me gusta escucharla, siempre diferente, porque estaba liado con el nuevo equipo... Al siguiente participante no le pude negar toda mi atención, ya que se trataba de mí mismo, Andrés Sudón. He de admitir que no me presté total atención, mientras cantaba estaba deseando ir a la cabina a bajar el volumen de los monitores. Canté El desierto de espejos, de la que ya he hablado en otras crónicas, una canción para aquellas personas que descubren la realidad de sus problemas y aún no saben cómo abandonar la confortable tristeza. Aquí la dejo. Por cierto, gracias a los que ponéis en comentarios vuestras canciones, pensamientos, etcétera en comentarios. El lector de estas crónicas puede conocer el punto de vista de los artistas de lo que aquí se habla.

Tras mi actuación salté como una gacela thompsom hasta la cabina de sonido mientras Alessandro Brando se disponía a hacer una brillante versión de un conocido tema de Bowie. ¡Cómo describir la energía con interpretó la canción? En la cabina bajé los monitores, puse el micro del pianista e intenté equilibrar los volúmenes del piano al natural con la voz. Me resultó imposible. Luego me di cuenta de lo que estaba sucediendo y salí estupefacto a la sala absorbido por la energía que Alessandro Brando nos ha estado negando últimamente. De pronto empecé a pensar que el equipo nuevo estaba provocando una especie de limpieza espiritual, pero la realidad es que Alessandro se desmelenó con integral elegancia, quizá como presagio de algo nuevo. Y quien está como nuevo es Osvaldo Lindner, a quien la semana pasada enviábamos un vídeo cariñoso porque estaba convaleciente. Ya en pie vino a agradecernos ese vídeo, iniciativa de Valentín, a decirnos que se encuentra como un roble y a cantarnos un clásico de su repertorio, Volver en guitarra, una composición de Roberto Galarza que, a ritmo de chamamé, Osvaldo interpretó con una una fuerza especial: "(...) que se transforme en árbol mi alma entera, (...) bajo mi sombra descansen mis paisanos, (...), y cuando troche mi madera un carpintero, que en vez de mueble me transforme en guitarra". En un momento le salió de la voz un armónico hermosísimo, el más hermoso que yo he escuchado nuca, al cantar la palabra "ti". Puede que ciertamente hubiera una energía especial en este MAL8 (247). Además, Camilo Crespo nos recordó que somos unos privilegiados los que asistimos a estas sesiones de MAL8 con Mainstream, una dinámica canción que interpretó con soltura y gracia. Os pego la letra para entendáis a qué me refiero:

MAINSTREAM (L.C.Crespo Aguirre, 2014.01)

Si eres listo no dejarás
De estar donde todos van
A dejarse ver que para eso está
La calle principal

Es agradable ser adulado
Tan bien reconocido y tal
Sentirse bien apreciado
Justamente correspondido y tal

“Mainstream”, “mainstream”…

Hermosa tarde de paseo
Caminito de ida y vuelta y tal
Y al llegar al final
Empezar de nuevo la rueda y tal

Las señoras que controlan
Lo que pasa en el pueblo
Se saludan murmurando
Ese no estaba en el entierro

“Mainstream”, “mainstream”…

El cabo de la benemérita
El alcalde contingente
El cura al estilo berlanga
El maestro que nunca aparece

Cada día va la recia manada
Sin salirse de la vereda
Compartiendo falsas vidas 
En pura clave posturera

“Mainstream”, “mainstream”…

"El que tiene padrino se casa"
"El que se mueve no sale en la foto"
"No salgas nunca de casa sin paraguas"
"Los hombres son buenos y tontos"

"Todos los políticos son iguales"
"El que venga detrás que arre"
"Que cada palo aguante su vela"
"Las mujeres son malas e inteligentes"

"Si no te lo llevas tú, lo hará otro"
"Si quieres ser feliz desconfía de todos"

“Mainstream”, “mainstream”…

Sinceramente, yo prefiero
Mi pequeño bar y mi micro abierto
Donde todos somos grandes, todos pequeños
Donde el "mainstream" se muere de aburrimiento…


"Como es un día lluvioso, os voy a cantar una canción de lluvia", dijo Javier Cuenca para presentar su canción Trenes. Con sus características armonías, Cuenca volvió a envolvernos en imágenes acogedoras: "Trenes bajo la lluvia en noches de esas, meciendo las palabras que guarda el azar, estaciones que esperan la gris madrugada cuando aguza la espada su ojo avizor". Atento a Javier, porque amenaza con deleitarnos sin medida con ese nuevo álbum en el que está trabajando. En la siguiente actuación Valentín Nueda se hizo acompañar por Juan Fernández Fernández para recitar sendos poemas de Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez, lo cual dio altura y rotundidad clásica a su intervención. Y la poderosa magia de lo nuevo volvió a escena con Sergio Sanz, al que vimos transformarse en escena cantando Soy un cretino con una nueva voz, un nuevo ritmo, una nueva actitud: "tengo la boca muy seca de contarte la misma historia a todas horas, tú nunca escuchas lo que digo (...)". Muy estructuradita la canción, my pop-rock-regae, usando novedosos registros de su voz. ¿Será verdad que el equipo de sonido nuevo nos estaba ayudando a transformarnos en lo que podemos ser? La cuestión es que la novedad estaba en el aire, y si esto pasó el primer día de equipo nuevo, ¿qué delicias nos depara el futuro?

Y para novedades las que nos traen casa semana los nuevos participantes. Este pasado martes conocimos a cuatro, la primera fue Beatriz Sancho, que antes de leernos Chacra Cuatro, comentó algunas de las actuaciones anteriores, constatando que estaba integrada en lo que estaba sucediendo. En su texto hace apología del verso libre para hablar también de otros asuntos. Le invito a que compara en comentarios su texto y sus impresiones en general. Las siguientes nuevas participantes se llaman Amely Dubauchelle e Isabel San José, poetas que vinieron a conocer el mítico escenario de Libertad ocho, ya que pronto estarán en él presentando sus publicaciones. Nos leyeron un poema cada una, titulados respectivamente Herida y Nostálgico momento. Un placer conocerlas. La última nueva participante es la cantautora Ana Cruz, una joven creadora que está aprendiendo y ya se ha sometido a los rigores del escenario de Libertad Ocho, donde titubeó un poco en algunas partes de su canción, Mi valiente Guerrero. Esperamos ver su evolución en próximas ediciones.

Y a veces la novedad consiste en regresar, por ejemplo, a la adolescencia, como propuso en este MAL8 (247) Juan Fernández Fernández con su Canción adolescente. "La edad no tiene que ver con la forma de ser...", dijo para presentar esta canción en la que admite debilidades propias de esa edad que nunca se sabe cuándo termina: "Estrellas con un brillo ceniciento, tristezas que cultiva el sufrimiento, dos pétalos gemelos contra mi (...), la decepción de saber que a tu cama no iré yo, no iré yo, no iré yo...". Esa última frase se repite durante tanto tiempo como adolescente te sientas. Yo aún no he parado de repetirla desde el martes... El siguiente en escena fue Antonio Espinosa, que nos cantó El que avisa no es traidor (esto es lo que hacía en los viejos tiempos cuando en las crónicas no sabía qué decir de una actuación; cuando en Enero volví a retomarlas lo hice con el propósito de contar con honestidad lo que yo vea en las sesiones, pero Antonio me ha pedido que no le meta "tanta caña" después de cantar El que avisa no es traidor, así que abandono la causa, insistiéndole por última vez que se prepare un poco más para subir a un escenario, realmente necesita trabajar mucho para tener el nivel básico, luego habría que pulir algunos detalles más; a partir de ahora solamente transmitiré en estas crónicas su progresos, ya que parece que se ha decidido a tomar clases con un buen profesor que le va a hacer sacar lo mejor de sí). Víctor Bueno nos cantó El blues de los malos regresos, del que admitió que "ni es un blues ni habla de malos regresos": "Para no ser un un fantoche en tu vida por arreglar con cinta aislante las heridas (...), no hallé más que esta canción (...), en ningún momento hable de boda, de esos contratos abusivos que me proponías (...)". Oír hablar de "contratos abusivos" a una persona tan parecida a un famoso líder de la nueva izquierda, es estremecedor. Más allá de sus parecidos, Víctor Bueno es un tipo encantador que está últimamente trabajando mucho con sus canciones. Así como Luis Fercán, un jovencísimo cantautor que promete belleza en su trabajo, pues la materia prima que nos enseña es brillante y hermosa. Si sigue preparándose con esa ilusión puede que nos de muchas alegrías. En este MAL8 (247) nos cantó una nueva canción en la que pasa del susurro al grito diciendo versos como estos: "Siempre fuimos cargados de flores, tan cargados de vida (...), y te veré tan cargada de flores, tan inmensa de vida con tu felicidad que brindaré mi copa ante el siguiente que no te haga llorar (...)". Espero verle por aquí habitualmente, es muy emocionante ver cómo crece un artista con ganas de ser grande.

Se acercaba el final de este MAL8 (247) en el que tanta ilusión nos arrancó el hecho de estrenar el flamante nuevo equipo de sonido de Libertad Ocho, cuando llegó el turno de nuestro querido Vidanauta que nos está presentando últimamente una serie de canciones muy especiales que creo que culminan con la que nos cantó en esta ocasión: "En la vidanave soy mi comandante (...), mañana cambiaré de dimensión, hoy soy un planeta redondo (...), bailo entre dimensiones buscando sin éxito un baño de luz (...), hoy soy el sueño de un niño volando a tu cabeza voladora (...)". En todas estas canciones que nos ha mostrado en este tiempo, suceden cosas imposibles, son un derroche de imaginación en todos los aspectos: letra, música, puesta en escena, etcétera. Supongo que en el futuro veremos esto convertido en un disco o un espectáculo. Quizá en próximas ediciones vuelva con los cantos intis de su mundo real, que a mí particularmente, me emocionan. Después actuó Billy Hob, que nos cantó una canción titulada Todo va a ir bien, en la que un niño anima a su madre, víctima de maltrato, diciéndole "que ya no habrá más dolores de cabeza ni golpes sobre la mesa a la hora de dormir". Y hacía tiempo que no nos visitaba Nadia Álvarez, que nos cantó de nuevo una de las canciones con las que nos sorprendió tanto en sus primeras veces en el MAL8, Gracias a ti: "tus manos siempre tan sucias de enterrar lo que no quieres traer, tus ojos siempre tan claros alumbrando lo que nadie ve". La penúltima actuación fue la de Adrian Luna, que nos cantó una canción aún sin título que "he terminado esta tarde", según confesó. qué ricas las canciones recién hechas, calentitas: "Tenía tantas cosas en mente, que no cabía nada más (...), seré la última piedra de los besos que esparcí por la carretera". 

Y la última actuación de la tarde fue la guinda perfecta a un día lleno de novedades: la canción Rosas en el mar  de Luis Eduardo Aute "cantada al estilo Queen" por Cheng Ming y coreada por toda la sala que ya estaba exhausta de emoción. Después de este MAL8 (247) tuvimos un evento muy especial, el primer recital de Libertad Ocho de nuestro querido poeta Andreas, al que acompañamos algunos de nosotros en el vibrante recorrido que que hicimos por su contundente mundo literario. Yo disfruté como un niño introduciéndome en ese mundo lleno de verdad y de intención literaria. entre algunas palabras rebuscadas y muchos versos de medida perfecta encontramos la realidad de una persona en la que hay "un niño abrazado al verso escrito". La verdad es que fue un gran día, una deliciosa velada, toda una maratón de emociones que no tenemos problema en repetir cada semana. Nos vemos el próximo martes con la expectación de saber de qué manera alcanzaremos el nirvana esta vez.


Andrés Sudón.

sábado, 9 de abril de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (246). 05 /04/16

El pasado martes 5 de Abril de 2016 diecinueve artistas participamos la edición nº 246 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). El cantautor Fernando Álvarez fue el primer participante de esta sesión marcada por la primavera recién nacida. Con un ritmo de estética american music, cantó una canción que yo nunca le había escuchado. En ella dice, como siempre suave pero contundentemente: "Sé que me voy a enredar en tu cremallera, sé que me puedo soltar (...), busco una lágrima sincera bajo la nocturnidad de la ciudad, tengo una luna nueva que violar para olvidar todo lo que me iba a pasar". Ay, la primavera, cuando inevitablemente se descongelan los anhelos de los poetas y se convierten en sangre o tinta. Sofía Gutiérrez vino a contarnos que ha regresado de Buenos Aires, donde ha estado un tiempo "para escribir, pensar, vivir...". No recitó dos poemas. Primero nos leyó Poseída en la salsa del infierno, título inspirado por un poema de Enrique Valle, en él Sofía nos habla desde BBAA: (...) los callejones se vuelven esqueléticos (...), sin tiempo para dormir (...), no son tan buenos estos aires". Después nos recitó de memoria Molécula de alambre, lo cual le permitió entrar en un leve trance que me atrapó y me impidió tomar notas. El siguiente poeta en voz alta fue el cantautor Juanlu Mora, que nos trajo una canción que tenía pendiente. Os cuento la historia de esta canción titulada El crupier: en una ocasión hicimos un taller experimental en el que había que llevar una letra de canción sin música metida en un sobre, introducirla en una caja y esperar a ser llamado a escena. Cada participante tenía luego que sacar al azar un sobre de la caja, poner la letra en el atril y cantarla improvisando su música. Un taller arriesgado que salió muy bien. Sólo hubo un problemilla. Juanlu llevó a este talle El crupier, pero le tocó por suerte al poeta José Miguel gonzález, que si bien es un poeta extraordinario, le improvisó una música efímera... De modo que la canción quedó pendiente de musicalizar. Finalmente el propio autor hizo de compositor y nos presentó el pasado martes en el MAL8 (246) esta canción: "Hagan juego, que la vida no es morir, mueran luego, que antes hay que disfrutar (...), imagínensé al crupier escapando del casino con una botella de vino del brazo de su exmujer (...)". 

Una vez este círculo quedó cerrado, salió a escena Camilo, más concentrado que nunca para cantarnos Soñemos, en la que con su particular técnica con la cejilla, que coloca en medio mástil, dejando cuerdas grabes al aire, hizo un elogio a quienes siguen soñando "verdades de barro y hambre" a pesar de las dificultades que encontramos: "(...) y aunque la tormenta nos hunda en las trincheras, desde allí seguiremos buscando la luz de las estrellas". Cómo ha cambiado el mensaje de los poetas en pocas semanas, hace poco estábamos elogiando a la melancolía, y ahora casi todos quisimos elogiar el optimismo (filosofía igual de gratuita que el pesimismo, pero mucho más agradable). Está claro que ha llegado la primavera al MAL8, están brotando nuevos frutos y nos arriesgamos a vivir novedosas aventuras, como va a hacer Andreas el próximo martes, que se presenta por primera ver en formato de larga duración. La semana que viene, después del MAL8 (247), podremos ver la puesta en escena de este poeta, que ha querido contar con algunos cantautores para que le acompañemos en el escenario de Libertad Ocho en un espectáculo que estamos deseando disfrutar. El pasado martes nos anunció esta gran noticia y nos leyó dos textos. El primero fue "un poema dedicado a un amiguete", en el que le recuerda: "(...) la vida son las notas fugaces de un acorde (...), tú sabes lo que digo, querido compañero". El segundo fue un micro relato titulado De camino al colegio. Qué ganas de ver lo que ha preparado Andreas para la noche del completo martes que viene. Y el próximo martes 19 de Abril de 2016, podremos ver también en el escenario de Libertad Ocho al siguiente participante de este MAL8 (246), el cantautor Alberto Beltrán, que nos cantó la canción con la que se está presentando en todas partes, ya que está recién llegado a la capital del reino. La canción se titula Ella, y ya todos conocemos su estribillo: "Y voy a la deriva en estos días, cuando más la necesito". En las cortas y contundentemente cantadas estrofas dice: "ella es la sencillez de sus cabellos, sus penetrante ojos negros...". Sin duda un ser hermoso que nos dará muchas alegrías.

En este punto conocimos las dos nuevas propuestas que se presentaron como nuevos participantes en el MAL8 (246). En primer lugar conocimos a Alberto, El duende del parque, que se presentó en este espacio cantando su canción Me vuelvo a quedar, una canción dedicada "a mi paraíso, un homenaje a Triana". Con evidentes aires flamencos tuvimos aquí por primera vez a este cantautor del que esperamos saber más en el futuro. Los segundos nuevos participantes tienen un nombre que en principio me resultó raro, Espejo Usorio. Ahora ese nombre ya es muy familiar para mí, porque en pocos días hemos conectado con ellos fuertemente. Recién llegados a Madrid, aparecieron en Libertad Ocho para mostrarnos su interesantísima propuesta: un rapsoda, un pianista y un guitarrista que mezclan música de Piazzolla y Paco de Lucía con poemas de Lorca y Borges. Impresionante la mezcla de Libertango con Ajedrez. Tras su imponente actuación nos quedamos con ganas de más, pero el azar hizo bien su trabajo y propició que les tocara en el sorteo final un regalo muy especial: esa noche no había concierto tras el MAL8, y Libertad Ocho nos dejó sortear la posibilidad de hacer un concierto al artista que le tocara en suerte. Esa noche pudimos escuchar gran parte del repertorio de este ambicioso proyecto, Espejo Usorio. La suerte también quiso que estuviera en la sala Rafael Alba, intrépido periodista que no dudó en publicar al día siguiente este artículo en el que cuenta en detalle la historia que acabo de esbozar. Un gusto haberles conocido, ahora hemos creado con ellos unos lazos que estrechan el Atlántico.

Después de conocer a los nuevos participantes, llegó el turno de Javier Cuenca, que nos recordó que "no ha empezado muy bien la semana para el mundo de la cultura", por los varios obituarios que se han dado en estos días. Nos cantó Llueve en París, una historia que comienza así: "Hola, ¿qué tal?, ¿no serás escritora por casualidad?, yo estoy buscando musas para una canción"; y termina de esta manera: "Al despertar, aunque seguía lloviendo en mi corazón, encontré algunos versos para una canción, pero no la escribí". Envolvente el mundo literario y musical de este gran cantautor que es Javier Cuenca. El siguiente participante fui yo mismo, Andrés Sudón. Canté Si entras en mis ojos, canción que abre mi disco "Consciencia". La presenté contando al público que el próximo 5 de Mayo voy a hacer en La Fídula un concierto de despedida de ese álbum con el propósito de recaudar fondos para mi nuevo disco secreto. Ese día es mi cumpleaños y habrá caramelos y merendola en general, además cantarán conmigo queridos artistas en cada canción. A todo el que venga le enviaremos por correo electrónico ese nuevo disco secreto. Como esto es una especie de crowfunding, hemos habilitado una "fila cero" para aquellos que quieran colaborar con el nuevo disco secreto aunque no puedan asistir. "Sí, tengo sangre para compartir, el día de mi suerte, no la quiero toda para mí, ¡ven!, en mi tela de araña podremos cohabitar, si entras en mis ojos verás con claridad tu oscuridad", dice la canción que canté en este MAL8 (246), así que con ella os invito a comprar la anticipada, para hacer posible ese nuevo disco del que tengo tantas ganas de hablar. Espero que me disculpéis todo este spam que acabo de soltar. Después de mí salió a escena Atenea Carbajosa, que, según me contó, no tenía previsto participar en esta edición. Sin embargo, la llamé a escena para recitar un grupo de tres poema titulado Dilema del errante. el primer poema que nos leyó (mucho más despacio y algo más sentido que en anteriores ediciones) se titula Sendas, y en él encontramos: " (...) Tiempo Distancia Ausencia / Espera Deseo Letargo / Soledad Tristeza Desespero (...)". El segundo es Sin retorno: (...) te perdiste / para encontrar que no querías / el camino de regreso". Y el tercero se titula Y temores: "(...) Si no funcionaba su firmeza / de montaña / si no alcanzaba su voluntad / paciente de agua retornada (...)". Me ha comentado que tiene un blog con los poemas completo, a ver si lo pone en comentarios.

Miguel de Paul, además de traernos un nuevo atril tras realizar una colecta la semana pasada, se animó a hacer una versión del recientemente desaparecido Manolo Tena, pero la inmediatez de la iniciativa le hizo quedarse un poco en blanco y al final no pudo ser. De todas formas, nuestro absoluto homenaje a este cantautor al que tanto hemos escuchado en una época muy buena para la música en nuestro país. Valentín Nueda nos recitó en esta primaveral tarde el viril poema Soleá del amor desprendío, el cual dedicó a Atenea, aprendiz de rapsoda. El joven Pablo Tri fue el siguiente en escena. Yo estaba un poco preocupado por haberle hablado con dureza en la crónica pasada, pero Tri es un valiente, un humilde, una gran persona que decidió cantarnos algo muy inti, "una canción hecha desde la cama", en la que habitan, entre otras cosas, una gatita que recientemente cayó desde el quinto y está convaleciente gozando con el poeta de la desidia: "Los gatos no saben volar (...), no tengo nada que contar, busco la voz y no hay manera (...), toda la ropa por el suelo, tanta basura por tirar, me acerco a ti y te huelo (...)". Después pudimos escuchar un hit inti, Incompleto de Juan Fernández Fernández, canción que está publicada en dos discos diferentes, los únicos de su discografía. En ella hace una especia de revisión del así estoy yo sin ti de Sabina (por cierto, Juan tiene una versión inversa de esta canción de Sabina que os gustaría mucho: "Me parezco al infierno sin su diablo, a un húmedo borrón en el cristal, al lápiz que no aprenderá a escribir, al rastro que no llega a ningún lado (...), así estoy yo sin ti". Después vino Marta Plumilla a cantarnos también uno de sus grandes éxitos, Qué me pasa, canción que coreamos muchos de los fans de esta cantautora que estábamos presenciando en MAL8 (246): "Le pregunté al Oráculo de Delfos qué me pasa, qué me pasa, y dijo: no te puedo responder, no te puedo responder". Gran canción que seguro escucharemos el día 18 de este mes en su concierto en Libertad Ocho. Y estamos de enhorabuena, porque no queda nada para que vea la luz el nuevo álbum de Las dos en punto, que vinieron a esta sesión a cantarnos California, compuesta por Rafel Alba, quién acompañó a la voz de Mila con la guitarra en esta historia de un trovador: "Tirado en la cuneta quedó el trovador (...), las horas pasan muertas aquí en Libertad (...), sueña con la dorada California y tiene ganas de volver, las ilusiones que ayer creyó muertas hoy han vuelto a florecer". Sí, hemos entrado en la primavera y también florecen los artistas.


Quien está bien florido en Gabriel Vidanauta, que cada semana nos trae una canción nueva, siempre contando una historia inverosímil pero sobre cogedora. En la que nos cantó/contó este martes, titulada Kintsugi, narra como una persona cae desde el infinito sobre la Torre Eiffel: "Menudo golpe me metí". Al protagonista de esta canción le pasan cosas terribles de todo tipo, hasta le viola un caballo, sin embargo para él lo peor fue lo siguiente: "Caí tan lejos de ti". Siempre nos hace pasar un buen rato con su virtuosismo imaginativo. La tarde terminó con la materialización de una cosa que imaginábamos en la crónica pasada, cuando comenté que la poesía podría ser complementada por otras artes, como la danza, por ejemplo. Sergio Sanz vino acompañado por la bailarina Deisy Mesías, que le acompañó con movimiento de danza contemporánea la canción La princesa y el león. Gran final para esta edición. espero que esta narración sea completada por los participantes y el público asistente, más abajo podréis leer sus comentarios, donde suelen poner la letra de la canción que cantaron, un vídeo, o un comentario sobre alguna actuación. Recordad que siempre en nuestro Twitter @microabiertol8, publicamos fotos de los participantes durante las actuaciones. Gracias a todos, nos vemos la semana que viene.

Andrés Sudón

lunes, 4 de abril de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (245). 29 /03/16

De los veintiún artistas que participaron el pasado martes 29 de Marzo de 2016 en la edición nº245 de MAL8 (Micro abierto Libertad Ocho), cinco son poetas. En realidad todos somos poetas, pero esos cinco de los que hablo no usan explícitamente la música para poner su pieza en escena. Tengo entendido que la música se usaba en un principio para ayudar a memorizar los textos de transmisión oral. Desde hace siglos ya podemos conservar la poesía y la música por escrito, pero en un principio, antes de la poesía, antes de la música instrumental, existió la canción como elemento proporcionado por las musas. El MAL8 es un micro abierto de canción de autor. Desde mi particular punto de vista, la canción de autor es lo que hace un poeta que, además de ser diserto creador literario, se maneja musicalmente y usa es destreza para expresarse con mayor precisión cuando (y esto me parece muy importante) da su visión personal del mundo. A la letra y la música se puede sumar la imagen, la danza, la performance... todo al servicio de la expresión humana, de la conexión entre personas, de la comunicación. ¿Que a dónde quiero llegar? Pues mi intención es hacer un merecido homenaje a los poetas del MAL8, que con apenas su voz hablada han conseguido emocionarnos en muchísimas ocasiones. ¿Por qué, si es un micro abierto de cantautores, hay poetas habitualmente en el elenco de cada martes? Si nos fijamos bien, veremos que no se trata de poetas cualquiera, sino de personas que a pesar de contar con menos recursos que los cantautores, se sienten agusto entre nosotros. El público del MAL8 sabe lo que quiere, por eso, si viene un mago o un cuentacuentos capaz de hacernos vibrar, se sentirá cómodo entre cantautores triatletas (compositores, letristas y cantantes). A día de hoy, esto sólo nos ha sucedido con ciertos poetas, nunca con cuentacuentos o magos. Los poetas y los cantautores tenemos mucho en común, algunos ejercemos las dos actividades, porque al final lo importante es salir a escena y proporcionar luz a la audiencia. Podríamos decir, entonces, que el MAL8 es un micro abierto de poetas en voz alta, de creadores que tienen el arrojo de salir a la palestra a repartir lo que las musas les han dado. En todo caso, esto es no es una norma, sino un análisis, pues aquí nadie dice a nadie lo que tiene que hacer, no es nuestro estilo decir a las personas "tú sí, tú no". Cada cual decide si desea participar de esta fiesta en la que cada martes una media de veinte poetas en voz alta muestran su arte en una reunión sin igual. Así que ¡gracias a los poetas que nos han mostrado qué es la música: aquello que nos proporcionan las musas para que lo entreguemos al mundo!

Y aquí y ahora voy a contar lo que sucedió en la última de nuestras reuniones, la celebrada el pasado martes 29 de Marzo de 2016, el MAL8 (245), edición en la que anunciamos cosas muy importantes de las no voy a hablar en esta crónica, para hacer público nuestro anuncio cuando estemos organizados. Lo que sí voy a anunciar es que el próximo lunes 25 de Abril haremos una gala especial para aquellos que tengan talleres pendientes y quieran sumarlos a su palmarés. Habrá un evento en Facebook donde aparecerá la lista de todos los talleres que hemos realizado hasta la actualidad. Quien no haya participado en cualquiera de ellos, puede apuntarse ya escribiendo a microabiertol8@gmail.com, indicando en el mail de qué taller quiere presentar su trabajo. Y, una vez dicho esto, os cuento que el primer participante del MAL8 (245) fue Benja Bravo, a quien vimos por primera vez tocar el piano de Libertad Ocho. Nos aseguró que está en medio de una crisis creativa, y nos demostró que tiene eso que engancha al público sí o sí. Benja canta en iglés y, a pesar de no entender apenas el texto de la canción, disfrué de su arte como el resto de los numerosos asistentes. En segundo lugar salió a escena Juan Fernández Fernández para sorprendernos con una canción que no conocíamos ni los más allegados, Raquel, en la que con un inti ritmo de bosa canta: (...) la incógnita más triste del problema, de tu mirada clara, de tu gesto después del gran silencio, se quedó en el cuarto oscuro donde ahora me acuesto con esa flor que no se deshojó...". Sería mejor que algunas canciones no existieran, ya que son producto de lo que no sucedió, sin embargo es hermoso escuchar: "(...)No soy disciplinado al olvidarte, tu letra ocupa tanto en mi papel...". Sí, para mí Juan es un poeta ante todo, con la ventaja de que hace poesía con la música, ya que la domina con la misma sapiencia que la literatura. Tengo que decir, además, que cada día canta más bonito. Otra cosa que me parece importante de un cantautor es que cante con su propia voz. Todos arrastramos influencias, se nos nota qué artistas nos han enseñado a cantar. Cuando un cantautor se aleja de los modos de sus maestros es que ha conseguido ser él mismo, ha llegado a exponerse sin esconderse tras una forma que le da seguridad. Es evidente que a Pablo Tri le ha enseñado a cantar Quique González. Este martes me di cuenta más que nunca, porque la canción que cantó, Diciembre, me gustó especialmete y me habría gustado no estar pensando que era una versión. Gran poeta Pablo Tri, capaz de crear imágenes profundas con lo más cotidiano: "Ya ves, sigo aquí, aún siento vergüenza al sonreír". Y otra cosa que hace mucho es jugar con la semántica de los verbos haciendo así su mensaje completamente comprensible: "Me follo en noches sin amor, me abrazo para dormir...". Aunque soy muy fan de su maestro, la voz de Pablo Tri tiene un timbre mucho más hermoso. Citando a Quique me disculpo: "Tenía que decírtelo". ¿Solución? Cantar mucho, mucho, mucho hasta alcanzar la libertad formal. 

Y ya que estamos en modo crítica constructiva, decirle a Camilo que no se confíe, que lleva una temporanda brillando, lo cual puede llevar a dejar de trabajar... Lo digo por la interpretación del pasado martes, un poco accidentada, lo que me hizo despistarme un poco de la canción. Aún así pillé al vuelo algún verso de este también poeta en voz alta: "(...) Cruzo días como calles sin luz (...)". La verdad es que no soy el más indicado para hacer críticas de actuaciones accidentadas... Cuando llegue mi turno, me tiraré la pertinente piedra. A Antonio Espinosa no voy a tirarle ninguna piedra, su actuación fue fiel a su modo habitual de tocar y cantar marcadamente desacompasados para dejar espacio al texto cantado con energía. Lo más importante es lo que quiere decir el poeta. Antonio Espinosa nos cantó La Mancha nos vio nacer, en la que orgullosamente homenajea las principales carácterísticas de su comunidad: "Castilla te dio tu nombre, La Mancha tu apellido (...), con sus molinos de viento, que grande mi tierra que es, por eso manchego me siento". Todos los provincianos que vivimos en Madrid comprendemos la razón para hacer una canción a tus raíces. El siguiente provinciano que salió a escena fuy yo mismo, Andrés Sudón, lo hice un poco desubicado, me costó encontrar la cara para cantar Otoño, la canción que descuajaringué. Anuncié que quería cantar de nuevo la canción del taller de la semana anterior, supuestamente para cantarla mejor que aquel día. El lunes pasado la canté en un concierto sin problemas, pero el martes no le pillé el compás, o yo qué sé, me perdí y ni la canté, ni la convertí en luz, ni nada. Vah. Me recomiendo un poco más de concentración, un poco de saber estar. Es preciso tomarse unos segundo antes de ser la canción. Como hizo Daniel, sin duda un poeta, un rapero pianista que canta bien, algo muy natural y actual que me gusta ver en el MAL8. A pesar de estar sentado al piano, terminó la canción mirando al público mientras cantaba: "Bien escondido estoy, nunca sabrás quién soy, se va a cansar mi paciencia, a por ti que voy, ¡buenas noches psicodelia!". 

He comenzado esta crónica hablando de los poetas y de la impotancia de la poesía en la canción de autor, porque me he dado cuenta de que pocas veces hablo de la música cuando narro las actuaciones, siempre pongo extractos de las letras de las canciones y poco más. Tras este dilema he decidido que la poesía es muy importante para mi punto de vista, y que también debo hablar más de la música. Después, un correo de Atenea Carbajosa (al que no he respondido aún), me ha abierto los ojos del todo. Espero no estar atentando contra su intimidad si transcribo una frase de ese correo (supongo que a estas alturas sabrá que trata con un loco): (...) según las reglas de la retórica clásica la sincronización del discurso al auditorio es una de las primeras cosas a tener en cuenta (...)". Claro que sí, eso es lo importante, lo demás son cuestiones técnicas. Ella fue la siguiente participante del MAL8 (245). Me escribió porque le pedí que me enviara el poema que recitó. Lo hice, sobre todo, para poder leerlo con calma y admirar sus misterios, porque es cierto que en escena son leídos a la velocidad del pregón. Yo, personalmente, tardo mucho en leer un poema, me quedo atrapado en una idea y tardo en pasar a la siguiente. Cuando los poemas son leídos por otros, necesito que el rapsoda me lo lea como si yo fuera un niño demasiado pequeño para poder entenderlo. El significado de las palabras del poeta está en los ojos, los gestos, el tono de voz y la forma de moverse del rapsoda. Los poetas en voz alta son aquellos que nos mastican previamente el poema para que podamos digerirlo sin dificultad. Me alegro de que Atenea haya decidido practicar sus dotes de rapsoda en MAL8, así podremos disfrutar de cómo va a prendiendo a ser el poema. De momento, aquí dejo el poema que nos leyó el pasado martes para que lo podamos masticar despacio (espero que estas francas palabras sirvan de contestación al susodicho correo del que he sacado el poema que pego a continuación):

Balada de la Princesa Layandrix, reina de la ira, caminante de planos, azote de mundos. 

Alzó su espada llena

de tantos gemidos muertos
de tantos amaneceres perdidos
de lunas superpuestas

Y con un grito temblado

arremetió
La seguían hordas infinitas

de sombras y de espectros
de ululantes bestias
de 
deformes deseos

Allí, al otro lado del espejo

estaba
allí en un bastión de luz
de calor de ternura arrebatada
estaba 
encerrado o preso o raptado

engañado

seguro, 
por un lance de la vida
vivo, inconsciente o maltratado
ciego

Allí estaba y no esperaba su 

rescate su negra persistencia
su valor ante el dolor y la muerte

Cayeron ángeles a su paso

un dios lloró desconsolado
y un mundo entero
anegó de sangre y silencio
sus  planicies.

Allí, bajo la luz rota 

de una torre quebrada
huía su amor interminable
por postreras sendas hacia
otros mundos sin descanso

Alzó de la espada los ojos 

llenos de tormento
Y con un gemido atravesado

lo siguió.

Otro poeta en voz alta, urbano, clásico, poliédrico, es Miguel de Paul, que nos anunció en este MAL8 (245) que está trabajando en un nuevo disco que llevará el título de una de sus canciones más emblemáticas, Viejo blues de los viejos tiempos. Esa fue la canción que nos cantó ese pasado martes como un augurio: "El viejo blues está de moda...". En la canción defiende que todo aquello que propició el blues, por ejemplo la esclavitud, aún sigue en boga, es decir, aún hay que seguir haciendo sonar el viejo blues. También espero encontrar en ese disco los diferentes registros de este ejmplar malocho. Otra de las razones para seguir haciendo sonar el viejo blues, son los movimientos migratorios, tanto los desesperados que vemos en las noticias a diario, como los que vemos en nuestras propias familas, "personas que hemos tenido que salir para buscarnos la vida y al final hemos querido volver". Así presentó Álex García su canción Dulce hogar, en la que cuenta en segunda persona: "Rutina camino al aeropuerto, su orgullo le empuja a seguir haciendo de este mundo un pañuelo y desterrar la idea de que este no es su sitio, dulce hogar, disfrazando la realidad". La poesía y la música de Álex García me siguen pareciendo muy normales, nada destacable, en general el pop está instalado en todos nosotros haciéndonos hacer una y otra vez lo mismo, sin embargo este martes le vi especialmente carismático en escena, logró que me quedara con estos versos que he transcrito. Yo tengo que confesar que soy un vago ilustrado, es decir, solamente presto atención cuando algo me atrapa completamente; si no es así busco la diversión en mis propios pensamientos. Hago lo posible por contar esto del modo más honesto posible, con la idea de que eso servirá para algo. Espero que así sea, queridos poetas en voz alta. 

Otro de los cinco poetas que participaron en este MAL8 (245) fue Lis Makub. Me pareció muy honesto por su parte que se apuntara al taller "Otoño" y se presentara allí diciéndome que no había logrado escribir nada que le mereciera la pena leer. Al poco tiempo me comunicó que ya tenía preparado su Otoño, poema que nos recitó visiblemente abrumada por las verdades que contiene. Por mucho que yo también ejerza de poeta, no me siento preparado para comentar los poemas que se leen en el MAL8, a no ser que me los tome como una canción o como una pieza performática capaz de crear un estado mental en el público. Me gustó ver leer a Lis con emoción contenida, y esperov er cómo va desatando esa contención hasta el bello impudor. El público inti quiere vivir una experiencia real como la que ofrece Lis Makub en Otoño:

OTOÑO - CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Olvido instantáneo, sereno, convenido, 
Cálido y colorido; 
Entre nosotros: familia. 
Un contrato no mostrado, un guión no reconocido 
Ese teatro que ¡se sube la falda!, 
Hipocresía casi obscena, casi mortal
Que comienza puntual
En cada giro de llave, en el regreso al... ¿hogar?
Guerra fría que vuelve a empezar.
Caída de hojas, silencio 
Mirada gélida a la que se llama cordial.
Saludo susurrante y pacifista, busco resquicios del verano
De recuerdos acordados o acordonados 
Mas las palabras, de pronto, son amenazas
Que atenazan
Mi garganta, de pronto en lugar de brotar
Ametrallan. 
Y mis hojas no resisten este viento, la tormenta 
Casi huyo, se desprenden; buscan paz, quizá un reducto...
Pero en el atardecer de otoño 
Sólo hay crujir de suelas que gritan socorro. 
Sin movimiento, sin camino. Inexorable avance hacia ese frío 
Que nos separa, que ampara 
Nuestro duelo. 
Él me observa. Disfraza de sonrisa la dentellada 
Confianza decepcionada 
Y responde la mentira, la tierra sacudida 
Toda máscara es inválida, apenas sostenida 
Ante esos ojos que me aterran y a la par recuerdan 
Padre e hija, manos abrazadas 
Un regazo para que una niña abarcase una guitarra.
Acordes antaño relucientes 
En el otoño presente disonantes,
Convalecientes.
"¿A qué esperas para cerrar la puerta?
¿Has salido así vestida?
Sentido del gusto ya no pido, pero 
¿Ni del ridículo?
Y vendrás con tus amigos escritores
Artistas, bohemios, apartados
Orgullosos defensores de sus despeinados
Ni con el "des" se les aplica la palabra "cerebrado". 
A pesar de lo que intentas, no ed tu mundo, 
Pero tampoco tienes cabida ya en el mío."
Ráfaga de aire y hojas muertas
Como atrezzo luminoso, como colorido parche 
Tanto como intrínseco el dolor 
Como rabioso el despertarse 
Ante una chimenea ya apagada, 
Ante unas raíces desmembradas, 
Ante una daga intencionada,
Ante una fútil, dolorosa, necesaria 
Crónica de una muerte anunciada.

Y de pronto el escenario comenzó a llenarse de paja que saltaba de las manos y de la voz de Alesandro Brando. Sentado al piano comenzó a hacer vibrar su voz lanzando paja en cada verso: "(...) Torbellinos de paja (...), ida y vuelta a la paja de nuevo (...), todo para intentar agarrar a la vida (...), para cubrir esas manchas de vida (...), y todo, y lo contrario de todo". Una canción emocionate, vibrante, que dejó el escenario lleno de espigas. Por suerte la siguiente participante fue Jimena Heredia, a la que ya nos habíamos comido hace unas semanas. Resucitada, subió al escenario, dio buena cuenta del heno que había sobre el escenario mientras murmuraba algo ilegible. No endí el título de la canción, ni la canción, ni si era una canción o simplemente una vaca muy parecida a Jimena. Igualmente nos la comimos. Ahora todos tenemos dentro de nosotros la canción de Alessandro, titulada El punto, el silencio y la nada. Tras toda esta paja mental, salió a escena la nueva participante de la noche, La gata zurda, que se presentó en este MAL8 (245) con una luminosa canción en la que propone: "Nada da más miedo que intentar escaparse volando (...), quién pretendes que agarre tu mano cuando la sombra te viene a escupir (...), ojalá venga un indio y te grite a la cada ¡despierta! y baila que baila que baila (...), llenarse las manos de plumas para volar y volar y volar...". Sea bienvenida a este club de poetas en voz alta. 

También hay poetas en voz baja. El martes nos visitó Fon, un cantautor que canta suave aunque intensamente sus canciones bellas, como Cuando Abril se va, dedicada a su hija Abril. "No hay primavera sin Abril" fue el título que equivocadamente dijo que tenía esta dulce canción en la que susurra: "Yo soy un viejo árbol en un invierno lleno de niebla, tú eres la primavera (...), cuando se va Abril todo enmudece, todo se detiene". Nosotros continuamos con Valentín Nueda, el Vampiro de Madrid, rapsoda que jerció también de poeta, porque comenzó su intervención, al igual que hicimos otros, recitando el poema que compuso para el taller de la semana pasada. Después nos deleitó con un poema de Rafael León, así te quiero, haciendo una nueva demostración de declamación clásica y contundente. El siguiente ente en escena fue Sergio Sanz, poeta en voz clara, que dedicó su canción a la pequeña Edurne, su hermana, cuyo nombre significa "nieve", "es la nieve que más calor me ha dado". Asegura que juntos son capaces de comer quilos y quilos de chocolate: "Se come todo el chocolate y el pan, sabe muy bien que hay detrás del jardín de la pared (...), se mueve locamente pero suave (...), ella tiene un bestido de chocolate amargo y mucho vuelo para cuando va a bailar, sus pies descalzos en la playa de la arena y de la miel". Sergio se acompaña con la guitarra de una forma natural, parece improvisar lo que toca, con el piano parace todo más concreto formalmente. En todo caso me gusta mucho escucharle. Así como a Alejandró, que irrumpió en escena diciendo: "Dicen que los poetas tienen musas, yo lo afirmo... Ayer me visitó a las cuatro de la mañana y me trajo una canción de amor y pasión". Y nos cantó Bella, a la que le pide: "No me hables como a un pecador (...), no digas que a mi historia sólo le falta la verdad (...) Bella, no digas que ya es tarde, tú que huíste del caos fingiendo tus certezas". Alejandro es uno de esos sabios de los que podemos aprender muchas cosas. Y las aprenderemos, porque cada vez se va alzando más su voz. 

Y hay quien está a punto de alzar la voz bien alto. El próximo martes 12 de abril podremos ver, en el horario de noche de Libertad Ocho, la puesta en escena de Andreas, el siguiente participante de este MAL8 (245), en el que nos leyó dos piezas, la primera muy breve, Eterno será tu canto, y la segunda más contundente, Llegar a viejo, cuyo texto voy a pegar a continuación, porque lo que denuncia me parece muy significativo, el problema social más grabe y olvidado: la tercera edad. Suscribo todo lo que dice, me parece terrible que las cosas sean de tal forma que no podamos cuidar de nuestros padres como ellos nos cuidaron de niños. Debe de dar mucha felicidad cuidar a tus seres queridos indefensos, sin embargo el sitema, tal y como es, nos obliga a dejarlos solos en manos de extraños profesinales. Nunca haré tal cosa, al menos mientras el sistema siga sin tragarme. Disculpen las digresiones, aquí dejo el poema de Andreas que tanto me ha llegado el pasado martes:

¿LLEGAR A VIEJO?

Viejos momificados con un vaso de agua en la mesa
mientras su joven cuidadora
coquetea con el camarero en la barra.
Viejos sentados en el parque, cada tarde, junto a su respirador.
Viejos convertidos en padres de sus nietos.
Viejos despreciados por enamorarse.
Viejos que pasean al perro por no aguantar las gilipolleces
de los hijos atrincherados en sus casas
desde hace más de cuarenta años.
Viejos en coma —que no sordos—
soportando ante su camastro cómo discuten por la herencia.
Viejos lúcidos entre ancianos dementes
que se marchitan
en preciosas residencias perdidas en el campo.
Viejos a los que se les pone a dieta, para que perduren…
Ni dulce, ni salado, ni tabaco, ni vino,
qué haríamos nosotros… (sin tu pensión).
Viejos que hacen cola cada noche en la parte trasera
de los supermercados.
Los viejos que hacen teorema de la conjetura del implacable paso del tiempo,
y es que el viejo ya sabe —y sufre— que la felicidad tan solo dura
lo que se tarda en deletrear la palabra f e l i c i d a d.
Viejos que confunden a su nuera con su madre.
Viejos que no encuentran a nadie que les escuche.
Viejos que no pueden hablar, y hablan por ellos
auténticos estúpidos.

Esta es la mierda de futuro que me espera…
Acabo de perder cualquier atisbo de esperanza:
no vale la pena llegar a viejo.
Hace un instante, apostado en esta misma ventana,
contemplaba a un anciano en su manso caminar
mientras balanceaba en su mano una botella de vino.
Se detuvo,
dio un trago largo
y alzó su semblante
hacia la faja de luz que se colaba entre las fachadas.

De pronto,
la histeria de un hombre que se hacía llamar hijo
retumbó en el remanso de paz
de nuestra calleja.
Arrancó la botella de la mano del anciano,
la estalló contra la isla de sus pies
y se lo llevó a empujones.
Cuántos insultos en tan poco tiempo.

¿Acaso no era posible
que aquel viejo —tras tomar otro trago de vino—
le hubiera contestado a ese soplapollas
que el dinero que le quedaba se lo iba a beber
y que las putas del barrio
rendirían buena cuenta de sus propinas?
¿Acaso no era posible
que el miserable del hijo
hubiera escapado calle arriba para contar a sus hermanas
el espectáculo indecente de su padre,
que se perdería calle abajo, botella en mano,
canturreando una canción de Gardel?
No,
no parece que fuera posible.
Los viejos no están precisamente de moda.

Apurando la cerveza,
en esta tarde de febrero que me sabe a primavera,
acabo de tomar la decisión inapelable
de que no llegaré a viejo.

Y, hablando de nuestros mayores, Marta Plumilla cantó Invierno, una canción dedidaca a su madre, que presentó con un hermoso y crudo monólogo en el que asegura refiriéndose a su madre: "El amor de mi vida ya estaba aquí cuando llegué, lo demás son historias, eso sí, basadas en hechos reales". Después en tercera persona nos muestra a una de esas madres fuertes y admirables: "nadie puede rebatile, tiene voz de presidenta". Marta Plumilla, poeta en voz de papel, icono del Inti, investigadora inconformista y arriesgada... podremos ver una de sus peculiares propuestas el lunes 18 de abril en Libertad Ocho. Y de pronto sale Diego Mattarucco de entre el público elogiando agilmente a la amistad "¡Vivan los amigos!". Hizo algo tan divertido que dejé de tomar notas para disfrutar de su función, en la que habló, recitó, cantó, toco el piano, corrió de arriba a bajo siempre aliterando airosamente. Es normal que su obra de teatro lleve tres meses en la cartelera de Nave Ocho. Estoy seguro de que su original propuesta tendrá muchísimo éxito. El MAL8 (245) terminó con Gabriel Vidanauta, que nos deleitó con una segunda parte de una canción anterior en la que salía un pegaso: "Un pibe cabalga en su pegaso (...), se ve que es un mago medio payaso (...), adelanta aun avión por la derecha (...)", y así va desarrollando la histora de este pibe que subido a su pegaso "intentaba decirle a la peña pequeña una pequeña verdad: que la magia es facil, y también inevitable, pero se vuelve dificil y chunga cuando niega tu poder". Y así terminó esta sesión en la que anunciamos algo muy importante de lo que hablaré claramente en próximas crónicas. De momento recordaros que el día 25 de Abril haremos esa gala de talleres pendientes de la que hablé al principio. Ya sabéis que podéis encontrar en nuestro twitter fotografías que publicamos durante la sesión. Gracias por todo.

Andrés Sudón