jueves, 18 de febrero de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad Ocho (239). 16/02/16

Está garantizado, si vienes cualquier martes a Libertad Ocho a las siete de la tarde, podrás ver gratuitamente un concierto de calidad, variado, con contenido, probablemente escucharás canciones completamente nuevas para ti, y descubrirás a artistas que quizá se conviertan en los autores de la banda sonora de tu vida. Si eres artista, tienes la oportunidad cada martes de participar en esta fiesta de las canciones, sabiendo que  los que asistimos asiduamente cuidamos con celo y mimo la calidad de lo que sucede en el escenario del "Templo de la "Canción de Autor". ¿Qué es la calidad? Para mí lo más importante de una acción artística es que sea cierta, es decir, necesito creérmelo, sentir que estoy asistiendo a la expresión pública de una realidad íntima. Para ello veo necesarias dos cosas: en primer lugar un mínimo de corrección técnica, porque me impresiona el virtuosismo, claro que sí, pero prefiero la emoción de sentirme identificado, o al menos entender lo que estoy presenciando; y en segundo lugar, veo necesario que haya un alto grado de originalidad, pues me aburren los lugares comunes. Hay quien dice que es imposible ser original, que ya está todo hecho, pero yo pienso justo lo contrario: que es imposible copiar algo, ya que cada individuo es único. Yo creo que lo que no nos gusta es ver a un artista y recordar a otro mientras lo escuchamos, y esto sólo puede suceder si cuando estás creando no estás poniendo de tu parte, sino intentando copiar. Tenemos mucho miedo a ser nosotros mismos, a decir lo que pensamos o, incluso, a pensar por nosotros mismos. Cuando digo que me ha gustado una u otra actuación de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho), es porque ha cumplido estos dos requisitos en cierta medida: corrección técnica básica y un alto grado de autenticidad. Cuento todo esto porque uno de los propósitos más importantes de estas crónicas es salvaguardar la calidad del espectáculo que ofrecemos cada jueves, en el que todos aprendemos de los demás y nos superamos a nosotros mismos, sin olvidar que nos reímos, que lloramos y que compartimos un amor común por las canciones aún siendo artistas muy diferentes. En la sesión de ayer martes 16 de Febrero de 2016 nos dimos cita veintidós artistas para hacer un delicioso espectáculo de casi dos horas de duración. Y hablando del tiempo, tengo que añadir que además de los dos requisitos antes dichos, me parece importantísimo ser formales con el horario. Si como ayer, seguimos comenzando pasadas las siete y cuarto, se seguirán quedando personas sin actuar. Entonces vamos a implantar una medida que nos va a aportar más tiempo para gozar de esto que hacemos: exceptuando casos especiales de personas que por razones de trabajo o familiares no pueden venir antes, solamente actuaremos aquellos que lleguemos antes de las siete, momento en el que pase lo que pase, comenzará el espectáculo a partir de ahora. Parece un poco duro, pero veréis cómo así lo gozamos todavía más. Vaya, perdonad por el discurso sobrio que acabo de parir aquí, es que esta semana no he tenido contacto con ninguna sustancia que me enajenare el espíritu. En la crónica de la semana pasada verás a qué me refiero. Pero estamos en esta semana, a punto de contar lo que sucedió ayer en el MAL8 (239), que comenzó con un gran cantautor que cumple con creces tales premisas de calidad, Javier Cuenca. Nos cantó una preciosa canción de la que no dijo título, en la que habla de propósitos de viejos tiempos con viejos amigos: "soñábamos con peces de colores nadando en blanco y negro, creímos que podíamos vivir del vicio de pintar (...) y ahora somos extraños en la tormenta de meteoritos, como extranjeros de nosotros mismos...". Parecía que se trataba de una canción de decepción ante la vida, pero concluye diciendo: "seguimos predicando en el desierto con el mismo fervor". Con su hermosa voz, sus intensas letras y su particular forma de tocar la guitarra, Javier Cuenca es una de las mejores formas de comenzar un MAL8. Continuamos con Osvaldo Lindner, que nos trajo una de las canciones más bonitas de su repertorio propio, Serenata para hermanarse en la voz. En ella propone lo que más le gusta hacer, cantar con otras personas "para recobrar la calma de cantar con quien yo quiero (...), abrazarnos con la voz al amigo mano a mano". Una pieza muy sencilla que dice exactamente lo que quiere expresar, algo que en realidad es muy grande. A ver si un día proponemos de nuevo un taller de dúos formados al azar usando el sistema del "amigo invisible". Mientras tanto seguimos con nuestras actuaciones individuales. Esta primera tanda de tres artistas terminó con Pablo Tri, que quiso experimentar en sus cuatro minutos cantando media versión y después esbozando unas estrofas de lo que será una nueva canción. Es evidente que nos chiflan los experimentos, lo malo fue que los cuatro minutos se convirtieron en seis (aunque no lo diga mucho, yo cronometro las actuaciones felinamente). Vamos, que no pasa nada por que una canción se extienda sobrepasando el límite de cuatro minutos que proponemos para que haya tiempo para todos, el problema es que eso pase con dos canciones, ya que sienta un precedente que puede causar que se nos vaya de las manos el control del tiempo. Eso sí, si se está en escena sólo cuatro minutos, se pueden cantar todas las canciones que se deseé. Miguel de Paul fue el primero de la siguiente ronda. Como Cuenca, también se decidió por hablar de los viejos tiempos, pero de otra manera: "Cae la lluvia en mi ciudad como si se pudiera en ella lavar (...), los niños [ya] no lloran y las madres ya no están, sólo quedan mujeres para pagar por besar". Todo ello acompañado por una guitarra ligera y una armónica melancólica. ¿Os apetece un cambio de párrafo para tomar un respiro?

Siempre he dicho que yo cuando voy a un micro abierto lo hago en primer lugar para tocar, para vivir esa experiencia de habitar ese día en tal o cual canción, llegar a un sitio para cantarla como merece, y vivir con el público asistente la experiencia que esa canción proponga. En segundo lugar me gusta escuchar a los demás, entrar en las canciones con puertas para mí, hablar de ellas después, etcétera. Por eso comprendo perfectamente a quien entra aquí buscando su nombre en primer lugar, yo haría lo mismo; después leería la crónica entera si fuera interesante. Entiendo que es mi responsabilidad, así que pido disculpas por ser pesado con el asunto de leer toda la crónica. Aquí venimos a vivir una experiencia personal, es normal que ahora Antonio Espinosa esté leyendo esto con el propósito de comprobar si ha mejorado según mi subjetivo criterio. Comprobará que sí ha mejorado después de leer algunas recomendaciones. La verdad es que podría decirle esto en persona, si lo cuento aquí no es porque los dos seamos tímidos, es porque me parece enriquecedor que vivamos esto todos juntos. Propongo que quienes sepan y quieran, den recomendaciones conmigo a las personas que vienen al MAL8 a aprender. La lectura de esos comentarios puede aportar mucho a nuevos cantautores. Yo, ahora mismo, sólo quiero decirle que ole sus cojones, que gracias por venir a compartir su trabajo, que siga viniendo y que lo va a lograr, porque ya lo he visto antes. Antonio Espinosa fue el segundo de esta ronda de tres, nos cantó Yo quisiera, en la que manifiesta: "Yo quisiera llegar a lograr todo aquello que no nos suele salir, y que con palabras no se puede decir, con la intensidad de una balada, con el desgarro de un rock (...), conseguir que mis canciones todas lleguen hasta ti como llegan todos los mensajes cuando tienen algo que decir". Claro que lo logrará, la declaración de intenciones es un gran paso, nosotros intentaremos ayudarle. Un ejercicio divertido: graba la guitarra de una canción en una grabadora y después canta por encima de lo que has grabado. Ya verás lo que descubres. Nosotros ayer redescubrimos a Lope Pedricador, todo un personaje que nos impactó cantando de camino al escenario hasta llegar al primer escalón, donde continuó a viva voz, ajeno al micro, acompañado por una guitarra casi de atrezzo. Se trata de un auténtico trovador que nos contaba la historia de cómo le retuvieron por delitos artísticos, y todo lo que sucedió en el calabozo. Fue un poco extraño, pero a mí me cayó bien y me gustaron sus extravagantes historias reales. Y la ronda terminó con otra historia extravagante y muy rica, de hecho daban ganas de comerse la canción de Sergio Sanz. En esta especie de copla hecha "en homenaje a La Mandrágora", canta versos tan apetecibles como "su falda era un mantel, era donde yo comía". Cuenta una enrevesada historia en la que están implicadas dos hermanas, y en la que "cuando no salía de tu casa en varios días, los colores de las notas musicales se podían comer". Ummm... Todo para concluir que "De todos los tacones que se clavan en mi tierno corazón, nunca suenan ni pisan ni duelen como tú". Muy rico. Después subió Valentín, el vampiro de Madrid, que acompañado por las sigloventescas notas que Sergio había dejado en el aire, nos recitó uno de los "Sonetos del amor oscuro" de Lorca, el titulado Soneto de la dulce queja, en el que efectivamente no aparece ninguna de las veinte palabras que prohibe nuestro próximo taller, "amor tabú". Bravo a Valentín por encontrar este ejemplo, y por la audacia de cambiar una palabra del poema original para que realmente coincidiera. Él mismo me lo confesó. Dejo aquí el poema para que comprobéis qué palabra tuvo que cambiar:

Tengo miedo a perder la maravilla 
de tus ojos de estatua y el acento 
que de noche me pone en la mejilla 
la solitaria rosa de tu aliento. 

Tengo pena de ser en esta orilla 
tronco sin ramas; y lo que más siento 
es no tener la flor, pulpa o arcilla, 
para el gusano de mi sufrimiento. 

Si tú eres el tesoro oculto mío, 
si eres mi cruz y mi dolor mojado, 
si soy el perro de tu señorío, 

no me dejes perder lo que he ganado 
y decora las aguas de tu río 
con hojas de mi otoño enajenado.

Qué bonito, ¿verdad? Estaba pensando que puede que alguien nos esté leyendo desde algún lugar remoto, deseando quizá ver las caras de los artistas. Es fácil, en nuestro twitter @microabiertol8 subimos fotos en directo durante la sesiones. Si buscas la fecha correcta en nuestro muro, puedes ver, por ejemplo la foto de Janire, la siguiente participante, que volvió para mostrarnos otra canción de su repertorio que en un principio se tituló Extraterrestre terrestre, pero que el tiempo ha convertido en Son lo peor. En ella describe personalidades y actitudes que "son lo peor", y "luego estás tú, ¡tú!, me invitas a explorar tu lado más carnal". Qué bien toca la guitarra, además tiene rollazo en el escenario, interpreta con soltura y expresividad, se nota su profesionalidad, además me gustan las canciones que le estoy escuchando por primera vez. Aunque lo que más nos gusta es estar escuchando canciones nuevas, a veces es muy interesante escuchar una canción por segunda vez, como hizo ayer María Barnuevo repitiendo su canción Antes de la guerra, de la que pude escuchar nuevos matices en los que no reparé la semana pasada. Después salí a cantar yo mismo, Andrés Sudón. A mí me cuesta un poco estar concentrado en la canción que voy a cantar en MAL8, ya que las labores de coordinación exigen mucha atención. Más difícil aún es estar concentrado para cantar una canción nueva sin la letra en el atril. La tenía con pinzas, pero me apetecía cantar Pintura, canción que compuse para una concierto que hice el pasado sábado en El Calvario con Vidanauta y Enrique Amigó. Los tres tenemos un proyecto experimental que está resultando muy bien. Una de las cosas que hacemos es un mini taller: llevamos cada uno una canción con el mismo título. En este caso compusimos Pintura. Yo me inspiré en es época de los dieciséis a los veinte años en los que no paraba de dibujar cosas extrañísimas en docenas de cuadernos. Cuando la tenga perfeccionada y asimilada la volveré a cantar, quizá este sábado a las ocho y media en La Fídula. Después de mí salió Pablo Bermejo, que siempre me pide que le saque después de alguno malo. De nuevo trajo para el sorteo final un cuaderno de su edad con la letra de la canción que iba a cantar en la primera página. Finalmente no cantó esa canción, sino un soneto de Juan Fernández Fernández que musicalizó hace tiempo con gran acierto, Soneto para curar la indecisión, en el que Pablo canta: "No cobije la sombra de una duda tus ganas de encontrarnos, si las tienes, recuerda que fui yo quien dijo ¿vienes?, que te estoy esperando (si eso ayuda)". Una bonita pieza. Por alusiones salió seguidamente a escena Juan Fernández Fernández. Nos regaló una canción que hizo hace mucho tiempo y nunca había cantado antes en un escenario: Los malos pensamientos, escrita "en las tardes que no hay bien que por bien venga ni ley que al llanto lo detenga", y en la que nos cuenta que "de noche me paseo por Madrid, recorro las manzanas que he mordido (...), la luz de los portales que encendí, y suelo entretenerme en la ventana con sombra de mujer que se desnuda". A mí me gusta mucho, yo creo que debería incorporarla su repertorio.

Aunque lo diga con la boca pequeña, hay espacio para los poetas en MAL8, sobre todo si usan el escenario con delicadeza, como hace Atenea Carbajosa, que ayer nos leyó "dos metamosfosis" que le invito a pegar en comentarios para que podamos disfrutarlas de nuevo. Tras ella llegó el turno de Fernando Bárcena que nos regaló en este MAL8 (239) su canción Para respirar la vida, en la que anuncia "voy a buscar un sendero que no tenga más salida que uno horizonte azulado para respirar la vida (...), voy a olvidar mi pasado aunque se muera de envidia (...), voy a enredarme en tu pelo y a mezclarme con tu sombra". Además de cumplir con creces los susodichos mínimos de calidad, nos gusta mucho la persona que es Bárcena, un placer para el alma tenerle cerca. así como a Alessandro Brando, al que, por cierto, veo un poco tenso. Ha pasado de despilfarrar copiosas disculpas antes de cantar, a comenzar su canción sin soltar prenda, tanto que últimamente no sé cómo se titulan las preciosas nuevas canciones que está estrenando en el MAL8. Yo deseo ver más la frescura que le conozco en persona, o que haga como dice la canción que nos cantó ayer: "por duras que sean las palabras, se hacen de fuego, (...), soy otro de nuevo (...), y sé quién soy, no tendré expectativas, (...) totalmente de acuerdo con mi corazón abierto". La siguiente en escena fue Marta Plumilla, que, acompañada por la sabia guitarra de Juan Fernández Fernández, cantó una de mis canciones favoritas de su repertorio, El señor que soy, que "es un libertino, conduce un Rolls Royce, desayuna vino...". En la canción habla, además del señor que es, de la niña, el otoño, la puta, el árbol... Me gusta mucho, y más sabiendo lo que está preparando con ella, ya veréis.

Alejandro, ese hombre que llegó hace meses a MAL8 con una gran timidez, un hilillo de voz, y que cantaba agazapado tras el atril, ese mismo hombre ahora es una de las actuaciones más aplaudidas y celebradas de cada sesión. Ya está consagrado. Nos cantó una canción que habla de "la teoría del caos" que comienza con una chica "haciéndose la manicura". Llegado el estribillo, el público del fondo contestó como un eco a los versos: "Me tumbaste bocarriba (bis), me comiste las entrañas (bis), me limaste los colmillos (bis), me volviste del revés (bis)". ¿Parecía imposible que Alejandro hiciera algo así? Sí. ¿Ha sido imposible? No. Tengo que jactarme de que yo ya vi todo este potencial escénico en este señor arrobado que conocí hace meses. Y aunque no sea tan evidente, Gabriel Vidanauta también ha tenido su proceso. A día de hoy es uno de los mejores cantautores que conozco, porque al escucharlo se activan mis perceptores para degustar su arte rico en forma y contenido. Nos cantó su canción Pintura, también estrenada el pasado sábado en El Calvario. Una canción que se desarrolla tras el encuentro con un bote de pintura en el pasillo "y yo soy en blanco y negro, un mono monocromo en evolución". Evolución que también notamos en Billi Hob, jovencísimo cantautor que aún anda en concreciones del amor, como le corresponde. Queda claro en su canción Fuimos más "que esa prisa por arrancarte las bragas y provocar un terremoto en tu cama (...), para mí lo fuimos todo, la luz de mi cueva, la cuerda que sujeta, las ganas de vivir en esta vida de mierda". Cada vez toca con más corrección técnica y su voz es realmente atractiva. El penúltimo de la tarde fue Jorge Tilki, que nos regaló una de sus canciones más atractivas, corazones solitarios, en la que cuenta historias de personas que escriben en la sección de contactos del periódico, "que nadie los escucha latir (...9, hoy leí en el diario que para vivir hay que morir de amor". Una de las actuaciones mas divertidas de Tilki en MAL8. La sesión terminó, como suele ser habitual, con la actuación del artista que después hizo un concierto en ese mismo escenario de Libertad Ocho, Aitor Flamingos, que, efectivamente cantó "un aparitivo del concierto" titulado Sara. Un broche estupendo para esta intensa sesión que las semana que viene comenzará a las 19h en punto y en la que cantarán aquellos que lleguen antes del comienzo, a no ser que tengan razones para llegar más tarde.


Y el que llega tarde ahora soy yo. La semana pasada olvidé incluir en la crónica a mi querido Camilo Crespo, que esta semana no pudo venir, pero que estuvo con nosotros de algún modo, ya quera su cumpleaños y nos estuvimos acordando de él. Nos se cumplen treinta años por segunda vez todos los días... ¡Felicidades, Camilo! Gracias por formar parte de esta familia liberal y casi apática que somos. En el fondo noto que todos nos queremos mucho. Y con esta extraordinaria felicitación terminamos la crónica del MAL8 (239) celebrada ayer martes 16 de Febrero de 2016, y que publicaré cuando hoy no, porque yo ahora me voy a la cama, porque de nuevo ha dejado de ser ayer. Hasta la semana que viene.

6 comentarios:

  1. Ja, ja. Vale. Me he tenido que leer toda la crónica para ver si yo aparecía (una presencia no presente). Todavía me estoy reponiendo de mi cumpleaños, del gran cariño que recibí por todos lados. No estuve en el micro pero lo seguí por twiter. Espero personarme de nuevo pronto. Por mi parte sigo pidiendo que incluyan aqui la letra (o la grabación) de esas canciones.
    Un abrazo y hasta pronto.

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  2. "Por dulces que sean las palabras se hacen de fuego... y seré quien soy... "
    :) gracias Andrés.

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  4. Os lo vuelvo a poner, que había una errata y no me dejaba corregirla sin más...

    Las dos metamorfosis que pide Andrés Udon, *^^*, para que las leáis cuando queráis...

    I
    Un rugido de hierro
    y larga oscuridad
    fundida
    nos acecha.

    Quiere devorarme
    venderme al dios
    de ningún lado
    hacerme vagar por
    los infiernos de la historia.

    Me agarro a él
    hasta quemarme
    Y suplico a ese dios de nada
    me libere en poema
    árbol
    o constelación inaccesible

    Pero no hay lugar, no
    al que no llegue la voz
    del cazador
    ni límite inalcanzable
    para ese viento
    que me sigue .

    II
    Se alzó de la noche
    tan llena de negro
    horizonte
    que ca(b)ían abismos
    en sus fauces.

    Se alzó
    y arrastraba consigo
    el barro la luna y la simiente
    prendida de los jirones
    de su piel
    que todo lo tragaba.

    Oh sierpe, sierpe,
    sangrienta hermana de la tierra
    que antes de tu caída fuiste
    halcón gavilán vencejo
    quebrado en cada sombra

    Sierpe espantada de sueños
    que buscas con ansia transformarte

    en pantera
    para aullar antes del alba:

    Así caiga la luna
    se rompan los umbrales
    y las maldiciones habiten
    las sendas de los nombres.

    O, si, si
    sierpe, sierpe,
    pantera que te alzas

    No queda lejos el vuelo
    la caída
    y la llama.

    Muchas gracias a todos por compartir conmigo la creación la palabra y la música. *^^*

    A

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  5. Estoy un poco "out", ya me disculparéis, y muy a mi pesar, estos últimos días, pero palabrita de "menino muito bem comportado"que me pondré las pilas. Me encantan estas crónicas, sintéticas y certeras, de Andrés. Ayer no pude ir, me quedé con las ganas, pero no me fue posible. A ver si consigo encontrar la inspiración para el próximo. Agradecido amigo(s).

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  6. Estoy un poco "out", ya me disculparéis, y muy a mi pesar, estos últimos días, pero palabrita de "menino muito bem comportado"que me pondré las pilas. Me encantan estas crónicas, sintéticas y certeras, de Andrés. Ayer no pude ir, me quedé con las ganas, pero no me fue posible. A ver si consigo encontrar la inspiración para el próximo. Agradecido amigo(s).

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