miércoles, 13 de enero de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad Ocho (234). 12/01/16.

Comenzamos el año con firmes propósitos. En 2016 MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho) cumple cinco años, y queremos celebrarlo como merecen todas las personas que lo hacen posible. Ayer, en el MAL8 (234) anunciamos algunos de esos firmes propósitos. El primero fue que regresen estas crónicas, porque aunque hemos dejado constancia de lo sucedido en los últimos tiempos en nuestro twitter, @microabiertol8, nos parece muy importante dejar para la historia las impresiones y sensaciones que nos produce cada sesión; no sólo las mías, también las que dejan en comentarios las personas que han asistido. Es importante contar que ayer vivimos una sesión muy intensa, yo diría perfecta: en dos horas exactas actuaron veinte artistas, haciendo vibrar el escenario de Libertad Ocho, que, por cierto, este 2016 cumple cuarenta años de su apertura. Son muchas celebraciones, por eso vamos a aprovechar las circunstancias para hacer algo que tenemos pendiente desde hace mucho tiempo: grabar un nuevo disco. En primavera haremos la convocatoria para participar en este nuevo álbum de MAL8. Ahora sólo puedo contar que contendrá canciones de cuatro talleres celebrados en el último año, y que se grabará en estudio, producido, con claqueta. Pues eso, en primavera haremos la convocatoria para participar y contaremos las condiciones y la manera de financiarlo. No puedo contar nada más de momento. Antes de pasar a narra lo sucedido ayer en el MAL8 (234), me gustaría recordaros que dentro de dos semanas celebraremos el primer taller del año, que consiste en componer una canción titulada "Verano" y estrenarla en el MAL8 (263) del próximo 26 de Enero. Aquí hay instrucciones más precisas. Para apuntarte escribe a microabiertol8@gmail.com

Ayer quedaron patentes las ganas que tenemos de salir a escena, de cantar y escuchar canciones originales y así mostrar y conocer nuevos mundos. La verdad es que es un tesoro poder escuchar cada martes a alrededor de veinte cantautores mostrar su trabajo. Muchas de esas canciones sólo podremos escucharlas los presentes. Es realmente un lujo. Ayer fueron exactamente veinte las personas que brillaron en el mítico escenario del Templo de la Canción de Autor. 

El primero de ellos fue Camilo Crespo, que cantó con maestría, compás y sentimiento su canción Hondo, en la que dice algo así como "en la mirada del otro descubrimos el tesoro del yo agazapado", ese yo que se pone de manifiesto, por ejemplo, cuando entramos en trance para componer una canción. A ver si este año, aprovechando el influjo de tanto fasto, nos sorprende con su primer disco...

Como veis, en esta crónica no hay fotos, pero, como en los viejos tiempos, podemos seguir disfrutando de las fotos de Marta Plumilla en nuestro twitter, @microabiertol8. Ahí podemos ver las fotos de los participantes del MAL8 (234) de ayer. 

El segundo de la tarde fue Alejandro, un un curioso personaje que llegó hace tiempo al MAL8 con la idea de encontrar a alguien que cantara sus canciones, ya que él se siente demasiado tímido y poco preparado para este escenario. Sin embargo, semana tras semana va forjándose bajo la atenta mirada de todos nosotros, que le deseamos lo mejor y admiramos su esfuerzo y valentía. Estoy seguro de que pronto serán habituales sus intervenciones sin incidentes. De hecho ya ha tenido un par de ellas. Ayer pudimos escuchar con claridad toda la letra de su canción, que es su mayor activo: unas buenas letras. Os seguiré contando.

En tercer lugar salió a escena Manu Clavijo, quien además de ser un excelente cantautor, un rifado violinista y un queridísimo ser humano, es un importante activista de la canción de autor en las redes sociales; en su perfil de Facebook puedes encontrar jugosas recomendaciones. Ayer nos cantó Quizá no dude un poema de Suso Sudón musicalizado recientemente por él.

A continuación escuchamos a Juan Barrio, un joven cantautor que esta semana nos sorprendió con tres poemas muy aplaudidos por un público que a estas alturas del MAL8 (234) ya estaba entregado. 

Le siguió Osvaldo Lindner que nos cantó una composición propia con música de Riqui Gary, una hermosa pieza dedicada a la música, a su poder de unir a las personas, en la que canta: "Ruiseñor de dulces trinos son las notas musicales, pequeños duendes en el aire...".

Seguidamente escuchamos a Chema González haciendo una versión de Quique González, Aunque tú no lo sepas, gracias a la cual pudimos atisbar su bella voz. Me gustaría mucho escuchar alguna de sus canciones la próxima vez que venga por aquí.

Hace relativamente poco tiempo que conocimos al siguiente participante, Pablo Tri, un joven cantautor que nos gusta mucho y nos cae muy bien. Rescaté en mi libreta algunos versos que me encantaron de su canción (hay que decir que en una canción es tan importante la letra como la música, así que la transcripción que hago a continuación no hace justicia a la belleza de escucharlos cantados): "Una vez más cambiamos el mundo en la barra de un bar (...), brindar por todas las cosas que no supe ser (...), beberse los mares no sacia esta sed.

Salió entonces a escena Valentín, el vampiro de Madrid, apodo que constata con su peculiar forma de ser. Lo primero que hizo fue no dejar títere con cabeza en cuatro frases, él tiene esa antigua tendencia a criticar duramente al prójimo, una forma quizá de intentar dar valor a lo que él mismo hace. Habitualmente viene por aquí para recitar a ilustres poetas, pues se presenta como rapsoda, no como creador. Ayer anunció que recitaría a Miguel Hernández. Durante el poema me pregunté ¿qué le pasa a Miguel, de qué época es ese poema?, ¿será de esa época oscura en la que se dedico a escribir subvencionado por la Iglesia? Cuando terminó el poema desveló que no era de Miguel Hernández, sino de él mismo. De ese modo confesó indirectamente que piensa que somos todos lerdos y que nos gustan los poemas cuando el autor tiene prestigio. La verdad es que el poema no está mal, pero la dureza con que entró a escena y su insulto colectivo al ilustrado público del MAL8, merece que cuente esto tal y como lo viví. Así son las crónicas 2.0.

Nos visitó de nuevo Cahiín Sélis, un curioso artista que no dejó a nadie indiferente con su canción y su puesta en escena. Medio bailando histriónicamente, terminó la canción pidiendo "lléveme a un pabellón psiquiátrico". Tras la tensión de la actuación anterior, fue un chorro de agua fresca la energía de este gran artista.

Después del torbellino, llegó el turno de Joel Reyes, que acompañado por su guitarra y el piano de Álex Larraga, cantó una hermosa canción en la que dice "el ser humano es tan extraño, sólo echa andar tras la deflagración (...) sólo cuando hay hambre despierta el cazador". 

Tenemos la suerte infinita de que cada martes venga a regalarnos su arte el poeta José Miguel González. Además esta semana trajo un nuevo poema lleno de referencias a otros poemas suyos que conocemos muy bien, ya que muchos han sido musicalizados por nosotros, creo que ya cerca de cincuenta de ellos tiene música de algún malocho. Transcribo el que recitó ayer, por si alguien se anima a ello:

El lugar es aquí
El lugar es aquí
y el tiempo es ahora.
Migajas de tiempo

en el cuarto de estar del universo.
Tu rodilla tan sublime
nunca ha pasado por Cambridge.
Me preguntas por los extraterrestres
Y tengo que contestarte en castellano.
Tu mirada me recuerda
a la primera mañana del mundo.
Las primeras luces del día
conspiraron en silencio
para alumbrar nuestra ración diaria
de amor y paraíso.
La luz de la contemplación
ardía intensamente
en este panorama
herido por la ira.
Nuestra madre se llama eternidad
y dios se llama tiempo,
bien pudiera ser martes
y los segundos ser agua
que fluye entre las manos
que nos han regalado
para aprender belleza
en un paisaje desolado.
Arrancan los motores de mí mismo
en un mar encrespado,
quiero escribir
pero me sale bruma.
Lo amable entre tus piernas
me recuerda aquella tarde en Londres,
tumbados en la yerba
del parque de Saint James,
perdidos en nuestros arrabales,
playas que cristalizan
en la limosna del instante.
Nosotros,
disfrazados de pronombres,
enfrascados en cruenta guerra civil,
tú y yo utilizando
el arma arrojadiza del lenguaje
mucho antes de que el mundo fuera hecho.
Prisioneros del vino,
dejábamos mensajes en botellas,
hijos del culto al ron,
hermanos del mezcal y sus alrededores,
añorando la ausencia de la absenta.
Se rebeló en nuestros adentros
la voz de la revelación:
tu rodilla tan sublime
nunca ha pasado por Cambridge.
Aprecié en toda su inocencia
el regreso del eterno retorno,
distinguí las voces de los ecos
y sentí, como nunca, un trallazo
de realidad ya vivida,
de haber estado allí
desnudo en cuerpo y alma.
Las primeras luces de la mañana
me fueron dadas cual fortaleza rendida
y el aire me contaba
sus fugaces secretos al oído.
Desde entonces
soy un dios cuando sueño.
Puedo que estemos a martes.

Memorable la actuación de Jorge Tilki, que presentó su canción diciendo "estos son mis deseos". De entre todos ellos, me quedé prendado de "Quiero hacerme viejo en la canción".

Una de las cosas que esperamos con más expectación en cada edición de MAL8, es conocer a los nuevos participantes, y en la de ayer flipamos sobremanera con los artistazos que conocimos. 

El primero de ellos fue Jómiv, que acompañado por los coros de Joel Reyes y el piano de Álex Larraga, interpretó un temazo que casi pone a bailar a toda la sala. Mucha fuerza y energía, mucha luz.

Y para luz la que irradió la siguiente nueva participante, Verónica Paz, quien con los pies clavados en la tierra, mirando al cielo, cantó, acompañada por la guitarra de Cahín Sélis, una canción titulada Mi Camisa, que parecía no sé si un mensaje de los dioses o un mensaje para los dioses. Fue el momento más intenso de la tarde, en concreto fue mi actuación favorita del MAL8 (243).

También conocimos en este MAL8 (234) a Iván Serrano, que vino desde Alicante para mostrarnos su carismática voz y su sencillo y sobrado talento. Esperamos verle más por aquí.

La última nueva participante fue Nadia Álvarez que nos dejó alucinados con su claridad. Nos habló de su nuevo disco, "Salto al vacío", y nos cantó una tremenda canción en la que dice cosas como : "tus manos siempre tan sucias de enterrar lo que no quieres traer (...), ahora va a cambiar el juego al que aposté". Estoy deseando escuchar más canciones suyas.

Con ella terminó la tanda de nuevos participantes y comenzó la recta final del MAL8 (234), que siguió con nuestro querido Diego Mattarucco, que vino a anunciarnos que por primera vez está programado en un teatro. Estoy seguro de que salió a escena con la idea de hacer otra cosa, pero sucedió que en ese momento le salió lo que le salió, conectando con el público de tal manera, que a los pocos segundos estábamos todos encandilados.

Antonio Pastor Gaitero fu el siguiente. Como suele hacer, comenzó recitando la letra de la canción que después hizo volar con su voz.

La penúltima actuación de la tarde fue la de Marta Plumilla, que nos cantó La perfección, una canción sobrecogedora que, para mi gusto, ayer alcanzó esa perfección de la que habla. Yo la vi compungida, aun paso del llanto, pero sin dejarse llevar por la emoción. Eso nos transmitió al público, que nos agarramos a nuestra silla para viajar en el alucinante mundo interior que nos ofrece en cada cosa que hace.

La sesión terminó con la actuación de Lucía Díaz, artista que después del MAL8 (234) hizo un concierto en ese mismo escenario de Linbertad Ocho.

Así, más o menos, fue la sesión de ayer, 12 de Enero de 2016. Me gustaría que dejarais vuestros comentarios para enriquecer esta escueta narración: ¿qué os gustó más? ¿Qué aprendisteis? ¿Qué sentisteis los que actuasteis en este MAL8 (234)? Gracias a todos por leer esto, por comentar, por regalar vuestro arte y vuestros oídos. Nos vemos el martes que viene en el MAL8 (235).


Andrés Sudón.

3 comentarios:

  1. Llegué tarde, pero qué energiaza que había... Muy muy disfrutable. Y en-hora-buena volvieron las crónicas Malocheras!!

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  2. Yo llegué temprano y parecía que no vendría nadie...pero al final hubo gente que no pudo participar (lo siento). Y fué uno de los micros más intensos que he vivido. quizá por haber participado el primero y estar relajado y disfrutando. Me encanta que los participantes sigan sorprendiéndome y enseñándome. Ese es el embrujo del micro abierto. ¡Ah! y felicidades por el quinto aniversario del micro y el cuadragésimo de Libertad8.

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  3. Como novato en un Micro abierto, sólo puedo decir que me quedé pasmado de tanto talento y voluntad por compartir canciones. Suscribo casi al cien por cien la crónica, pero me quedo sobre todo con la posibilidad (personal) de conocer a tanta gente capaz de hilvanar textos+acordes y establecer comunicación directa. Será el sitio???
    Espero repetir sin comportarme como si tocase en una boda gitana.
    Besos y abrazos, ya saben! son lazos.

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