sábado, 4 de octubre de 2014

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (167). 30/09/14. Taller "José Miguel González"



El pasado martes 30 de Septiembre celebramos el primer taller de esta Cuarta Temporada de MAL8 (Micro abierto Libertad Ocho). Puede que haya sido el taller más malocho de todos los que hemos celebrado hasta la fecha. En nuestro laboratorio hemos puesto música a veintitrés poemas de uno de nuestros poetas. ¿Uno de nuestros poetas? En este micro abierto de cantautores tenemos algunos poetas, y este, José Miguel González, es nuestro. Deseamos tenerle porque nos aporta algo, una libertad de la que carecemos en gran medida a la hora de hacer música. Quienes escribimos letras de canciones, estamos verdaderamente acotados por el compás regular y la rima eufónica propias de la música pop, que es lo que hacemos la mayoría. Sin embargo, los poetas no oponen esta resistencia al dictado de las musas. Intuitivamente o no, desentrañan la belleza con tanta naturalidad que a veces parece falta de elaboración. Los que hemos musicalizado los poemas de José miguel González, hemos observado que hay serias dificultades para encajar en nuestros formatos pop la libertad de este escritor comprometido solamente con el ritmo cambiante de su corazón (literalmente) y la rima libérrima de su alma (literariamente).

Aquí es donde tenemos la oportunidad de aprender algo. Es difícil, pero coherente, hacer, prácticamente, una melodía para cada verso, una armonía para cada estrofa, y olvidarnos del dogmático estribillo. Lo que yo he visto este martes en el MAL8 (167), “Taller José Miguel González”, ha sido el “ensayo y error” propio de un experimento. A veces fue duro escuchar cómo los cantautores intentaban embutir los versos en la música, y a veces fue bellísimo ver cómo los cantautores entraban en armonía con el poema, haciéndolo brillar, que es, creo, el objetivo de musicalizar un poema. Pero, ¿qué es musicalizar un poema? Puede parecer tan simple como ponerle música a las palabras, pero para mí es tan complejo como 1) sentir la música (en el sentido etimológico) del poema, ver a las musas revoloteando alrededor mientras lo lees, 2) identificarte con lo que sucede en el poema, es decir, que tus musas y las del poeta se encuentren y bailen juntas, y 3) cambiar la dictadura de las estructuras musicales que habitualmente nos condicionan, y ponernos al servicio de la extraña forma que tenga el poema.

Un taller de MAL8 siempre es una fiesta de las emociones, ya que presentamos canciones recién compuestas, calientes, ¡frescas!, y las cantamos muy cerca de la profundidad en la que fueron compuestas. También es una especie de examen en el que nos ponemos nerviosos y erramos, porque nuestra tarea es complicada; un cantautor toca la guitarra, canta, interpreta con su cara y su cuerpo, son muchas cosas las que tienen que salir bien. En todo caso es emocionante. El pasado martes había más tensión que nunca, mucha más expectación que en otros talleres. Estaba presente el autor de todas las canciones que hemos compuesto (habitualmente se le llama autor a quien hace la letra, y compositor a quien hace la música). La sala estaba a rebosar de personas que no habían venido nunca, personas que conocen y admiran la obra de José Miguel. Ates dije que él es nuestro, ahora puntualizo: en nuestra conversaciones me ha dicho que gracias a venir al MAL8 y a la gran aceptación que sitió por nuestra parte, se ha puesto a escribir más que nunca. De hecho, lo único que hay publicado de su obra son algunas colaboraciones en revistas. Ahora, gracias al taller, tenemos un blog con toda su poesía, en el que se seguirán publicando sus nuevos poemas. Por eso es nuestro, porque mientras él crecía, nos iba haciendo crecer a nosotros. El martes pasado celebramos la boda entre nosotros y mostramos a nuestros hijos (no a todos, porque están pendientes las piezas de Javier Cuenca y de David Armas, que por circunstancias no pudieron venir, y presentarán su trabajo en próximas ediciones).

Como es norma, comenzamos con la última persona que se apuntó y terminamos con la primera. Curiosamente, en este taller dedicado a un poeta, solamente podían participar cantautores, ya que hablamos de poner música a poemas. Pero nuestra amiga Marta González quería participar sí o sí en este taller, por lo que tiene de homenaje. Le puse todas las trabas posibles, pero insistió y valió la pena que fuera quien abriera la velada, recitando de memoria un poema muy adecuado para comenzar, titulado Escribir:

Escribir es indagar,
es juntar profundidad y altura,
buscar a tientas y a locas,
confundirse para siempre
con una expresión feliz.

Tratar de alcanzar a nado
la playa de tu atención.
Intuir que un solo verso
puede acoger un poema.

Encontrar la coherencia
en el aullido del lobo,
saber amar el silencio
que es un estrépito mudo,
saber volver al principio,
viéndolo todo por primera vez.



Permítaseme no opinar en esta crónica más que lo mínimo para narrar lo sucedido, lo que me gustaría es que cada participante cuente su experiencia, así el taller estará completo; si lo hacemos todos en comentarios (abajo del todo), tendremos un documento muy serio, es decir, muy divertido. Cuando llegue a la parte de mi actuación, contaré con detalle mi propia experiencia.

El segundo en escena fue Manu Clavijo, quien se decidió por musicalizar El amor es una mariposa recién salida del psiquiátrico. Con gran valentía salió sin el papel a cantar de memoria la canción, pero, como decía antes, son muchas cosas las que tienen que salir bien, así que al final tomó el papel para que la memoria no restara rendimiento al resto de su ser entero, con el cual cantó la primera canción de la tarde. Se nota que Manu tiene ya experiencia con la poesía salvaje.


El siguiente fue Caso Omiso, compañero de farra y bohemia de nuestro protagonista. Se decidió por elevar a canción el poema El esfuerzo inútil produce melancolía. Incorporó al poema lo que parecían improvisaciones, aunque nunca se sabe, porque Caso Omiso actúa siempre con una gran frescura, puede que estuviera todo pensado. Lo sabremos si se anima a contárnoslo en comentarios (insisto).


A continuación Víctor Argaña nos mostró su trabajo, una de las canciones más conseguidas de este taller, Lo pequeño es hermoso. Es muy evidente el esfuerzo y el cariño que le ha puesto.


Lucía Díaz fue la siguiente, con el poema Al nacer. Por cierto, este lunes 6 de Septiembre estará haciendo un concierto por primera vez en Libertad Ocho. Tratándose de una profesora de musicoterapia, puede que sea muy reconfortante ir a verla. Concierto recomendado.


Hay artistas como Cristina Berciano, que cuando se suben a escena te adentran en una dimensión paralela. Sentada al piano, con su alma azul, puso su música a Náufragos, después de acercarse a José Miguel y agradecerle en voz baja (aunque proyectándola por toda la sala) una letra tan bonita. Nos contó lo mucho que le llegaba el asunto del poema, lo cual explica la emoción con la que la cantó.


Acabo de conocerle, pero me encanta Edulibra, no solo por la calidad de su trabajo, también como persona. Es transparente, honesto, sincero, sin euforia. Me confesó (cuidado con lo que me confesáis) que se lo podría haber currado más, pero que le faltó tiempo e ilusión, me vino a decir que después de la experiencia le hubiera gustado poner más empeño. Aún así el poema fluyó entre sus acordes, a pesar de que el texto se cayera del atril y tuviera que improvisar durante un par de compases. La canción no paró en ningún momento, mientras alguien devolvía el papel a su sitio. Invito a Edulibra a que indague más en el poema y nos lo traiga de nuevo.


Javier Cuenca y David armas no fueron los únicos que no acudieron a la cita, también Diego Mattaruco faltó por estar inmerso en la grabación del disco que acompañará a su libro. Me mandó un archivo de audio con la canción para que lo pusiéramos, y así lo hicimos. No es lo mismo que escucharlo en directo, pero seguro que pronto podremos escuchar Amo tu nombre, libertad en carne y hueso.

El siguiente fui yo, Andrés Sudón, que como anuncié antes, voy a contar detalladamente mi experiencia musicalizando el poema Viajes. Como yo propongo estos talleres, podría pensarse que primero compongo la canción y después anuncio el taller. Pero eso sería aburrido, lo interesante es participar, y os aseguro que a veces lo he pasado mal para llegar a tiempo a algunos talleres. Yo mismo he creado el blog de poemas para este, y lo he hecho cual becario, sin leer los textos. Es más, el poema que yo he elegido tan siquiera está en el blog, se lo arrebaté de las manos a José Miguel hace dos semanas, cuando lo leyó en el MAL8 (165). Me gustó tanto que no pude evitarlo. Ese papel me ha acompañado desde entonces, esperando su momento para trabajar con él. Fue el viernes pasado, hace una semana, cuando en la soledad de mi noche de viernes, me decidí a comenzar. Lo primero que sentí fue una gran impotencia, ¡no había por dónde cogerlo! ¿Cómo es posible, si cuando lo escuché sentí toda esa musicalidad? Tras varias lecturas con la guitarra en mano, un tema musical nació y comencé a desarrollarlo. Cuando por fin pude cantar los primeros cuatro versos, grabé la idea para que no se disolviera en el aire. Dentro del poema me encontré en una Europa sigloventesca, donde arde el fulgor de los Beatles y flota la niebla de los castillos y catedrales medievales, así como el sabor de la carne de mujeres imposibles amadas por hombres monstruosos. Necesitaba una música que, como el poema, contuviera la inocencia de cuento y la sabiduría de manifiesto con las que José Miguel González escribió esta pieza maravillosa. Cuando sentí que la tenía, solamente quedaba encajar los versos en una melodía que cupiera en la estructura. Esto me levó muchas horas de lucha intensa. Desde el viernes por la noche hasta el martes antes del evento, estuve trabajando en ello. Mientras dormía también estaba trabajando en ello. Todo ese esfuerzo me dio un premio: de pronto se me reveló la verdad del poema, ya estaba viviendo en él, poco a poco las frases tenían sentido cuando salían de mi boca, estaba consiguiendo la armonía entre mis musas y las del autor. De algún modo me convertí en el narrador, ya no estaba cantando un poema ajeno. Renové entonces una reflexión que ya había tenido antes: musicalizar un poema es darle la dimensión que ya tiene, hacerla asequible para que cualquiera que la escuche sienta su magia, cosa que ya hace José Miguel cuando lee sus poemas. Lo había logrado, unas horas antes de tener que presentarla, ya estaba completo el trabajo. Ahora quedaba subirse al escenario y hacerla como me imaginaba. Estaba muy nervioso, porque no sólo tenía que cantar la canción que llevaba con pinzas, también tenía todas las labores propias de coordinar el MAL8, que son muchas. Admito que la interpretación no me quedó como me habría gustado, pero si logré lo más importante, lo único importante, a saber: transportarme a la realidad del poema y llevarme a los que escuchan conmigo. A día de hoy no se me va la canción de la cabeza, y tengo que cantarla todos los días, parece que me he metido tanto en el poema que no puedo salir. Y podría escribir toneladas de gigas sobre esto, pero paro aquí, no sin antes invitaros a que hagáis lo mismo en comentarios, y nos contéis a todos cómo ha sido vuestra experiencia.


Aunque yo mismo podría contar con detalle cómo fue la experiencia de mi hermana Marta Plumilla, a la que he escuchado trabajar en el poema Soy mientras yo trabajaba en el mío. Ella ya había musicalizado en otra ocasión un poema de José Miguel, pero quiso hacer otro, supongo que para vivir esta experiencia a la vez que el resto, o por puro vicio. La música que eligió para este poema es como de los años setenta, como de los Doors, algo lisérgico, psicodélico… No sé, una música que te envuelve como un mantra. Una vez todos dentro, salió su voz a cantarnos las mutaciones de José Miguel González.


Los siguientes en la lista fueron el dúo SilNé, Silvia y René, que trajeron una divertidísima canción con estribillo y casi con coreografía. Le pusieron música al poema Encuentro nubes, del cual comentaron que, curiosamente, “es el más visual” de todos. Un momento muy alegre propiciado por el trabajo bien hecho.


El caso de Ignacio Jovtis me llamó mucho la atención, porque parecía que había escrito la canción él mismo. Musicalizó Deseos, logrando esa cohesión de la que hablamos. La verdad es que es bellísimo lo que dice José Miguel, estoy convencido de que Nacho suscribe cada palabra, de hecho, lo ha demostrado con su música.


Tengo entendido que Juanlu Mora se puso a trabajar con los poemas y le salieron varias canciones. Finalmente se decidió por Para siempre, una canción preciosa. Parece que Juanlu tiene muy interiorizado el trabajo de musicalizar poemas. Me gustó muchísimo. Le doy la enhorabuena por su trabajo con la guitarra como compositor.


Enrique Sánchez es otro que controla al dedillo la técnica de musicalizar poemas, pues es uno de esos cantautores que aún tienen en cuenta las virtudes de la métrica. Probablemente se las tuvo que ver con el salvaje verso libre de José Miguel. Al final la canción When I am sixty four, quedó impoluta, como cualquiera de su repertorio. Estoy deseando que nos cuente algo en comentarios acerca de su trabajo con este poema.


Impresionante la actuación de Osvaldo Lindner, sabedor de que a José miguel González le encantan ciertos palos de la canción, deleitó al autor elevando su poema Nunca dejaré de escribir a las alturas a las que llega su voz. Gran momento.


Miguel de Paul dejó por un momento al bluesman, y sacó al trovador misterioso. Nos cantó Los mares del sur, una pieza épica en la que canta desde la profundidad, recita con acervo poético, y permite al poema navegar por su música, yendo hacia donde vaya. Una pena que no podamos estar escuchando ahora mismo las canciones. (Es curioso, pero mientras escribo estas letras, Miguel de Paul ha publicado esto en Facebook: <<Fue una experiencia, gracias a la cual, he podido apreciar la maestría de este poeta y su mundo interior; que sigue el arrullo del mar y del viento en las velas: en su alma de niño. La buena poesía , solo pueden hacerla las buenas personas. Tú eres un buen poeta y una buena persona. Un abrazo. El poema que musiqué ya siempre estará conmigo>>). Lo de “trovador misterioso”, lo decía porque el poema en cuestión no está en el blog ni en ninguna otra parte. Espero que en comentarios nos desvele el misterio.


Interesante la presentación que hizo Pablo Bermejo de su canción El tigre. Dijo algo así como que en el poema de José Miguel González no encontró ninguna música, sino que “se la puse yo”, tampoco encontró ninguna rima, ha tenido que hacer algunos arreglos para que todo marchara bien, pero “es un poema maravilloso”, aseguró claramente encandilado. Según yo, lo que hay que hacer es seguir la luz de ese candil. En esta ocasión se sumaron las luces de los dos creadores de la canción. Esta es una de las que más me gustaron.


También me gustó mucho el resultado obtenido por Javi Muelas, al que noté especialmente claro y expresivo. Con su habitual estilo de “Al Rollo Luche” (que, por cierto, tocan el 10 de Octubre en El Calvario), cantó Estanterías con gran templanza.
 
A Camilo Crespo le venía este taller al pelo, porque en otro taller reciente le tocó poner música a un poema de José Miguel. El taller consistía en subirse al escenario, sacar una letra al azar, y ponerle música en el momento. Nos gusta el riesgo. Ese mismo poema, La gula, fue el que formalizó para este taller. Lo tenía más fácil que el resto, ya que José Miguel escribió ese texto pensando en que fuera una canción. El resultado es excelente, un placer para los oídos del alma.


Otra de mis favoritas fue la de El Tío Antoño, al que veo cada vez más dedicado a la canción. Creo que nos tiene preparado un conciertazo para el lunes 13 de Octubre. Le puso música a Karavansaray, pensando que era “un hotel de lujo de Turquía”, aunque resultó ser otra cosa mucho más prosaica. De todas formas, la canción ha quedado redonda. Y me encanta cuando saca ese registro de voz tan cálido.


Así como dije antes de  Cristina Berciano, el siguiente participante, Antonio Pastor Gaitero, sabe subir al escenario y hacer vibrar al público. Nos metió en su bolsillo recitando la letra de la canción (no el poema, porque ya es una canción) El mar, antes de coger la guitarra para hacerla volar. Otro gran momento.


La última canción del taller José Miguel Gozález la interpretó el primero que se apuntó, Juan Antonio Ordóñez, que con La tortuga fue el más rápido en hacer el trabajo de este taller. Le agradecemos todos infinitamente que haya aguantado más de un mes para estrenar la canción. Seguro que no ha sido fácil. La canción quedó redonda. Espero que nos cuente los detalles.


Estoy muy satisfecho con este taller por muchas razones. Hemos sido veintidós los que participamos este martes, y aún quedan dos canciones, que yo sepa, por presentar, cosa que se hará en próximas ediciones. Me alegra que haya tanta gente con ganas de seguir aprendiendo siempre, y de la mejor manera posible, intentando superarnos a nosotros mismos mientras vemos hacerlo a los demás. Venimos a correr juntos una carrera en la que podemos ganar todos. También celebro el fenómeno José Miguel González, una persona que me ha dado la poesía de su edad con todo el espíritu que yo espero nunca perder. Cómo no desear que sea canción todo lo suyo que he escuchado y leído. Ahora deberíamos plantearnos el reto de hacer un disco con esto, ya hablaremos.

El próximo martes sabremos cuál y cuándo es el próximo taller. Gracias especiales a todos los participantes por el trabajo hecho con entrega y ocio. Gracias a Libertad Ocho por hacernos sentir seguros entre sus muros, que conservan la ahora creciente llama de la canción de autor que estamos avivando. Gracias a Marta Plumilla por las fotos. Y gracias a lectores que nos siguen por aquí desde cualquier parte del mundo.

Andrés Sudón

Andrés Sudón y José Miguel González



16 comentarios:

  1. Mi experiencia con esta canción es que tras varios intentos, pero siempre con la idea de un ritmo folk-blues, aparecieron los acordes casi todos de un tirón. Cierto es que aún la canción no está cerrada y que cuando lo esté la volveré a cantar; pero sí me pasó como a Andrés. De pronto, la letra fué tomando posesión de la canción, poniendo los acentos donde se debía y comprendí que este poema de nuestro querido poeta tiene varias lecturas, todas interesantes. Me he divertido mucho cantándola en casa y me ha encantado cantarla en directo y oir las palmas del inagotable Caso animándome a darle caña. Ha sido un honor y un goce.

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    1. Quiero añadir que me sorprendió ver como cada uno eligió los poemas que iban con su perfil. No es que los musicalizaran haciéndolos suyos; es que parecían que los hubieran escrito ellos. Fue una experiencia enriquecedora, como me suele pasar con todos los talleres. Mucha creatividad. Gracias a Jose Miguel y a todos por hacerla realidad.

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  2. Hemos cazado este comentario de Caso Omiso en Facebook, tal cual: <>.

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    1. "Fue, es, y sera, un autentico placer tomar parte en un taller/homenaje" a semejante tipo'. Un autentico poeta con sus luces con sus sombras, y todas esas cosas q se dicen tan tipicas tan tipicas tan tipicas. Confieso q el musicalice yo, lo inicie al comienzo dl verano. Pero deje el tema de lado, cmo a veces hago con muchas canciones. La verdad es q volvi a la melodia apenas" tres dias antes de la fecha. Ni que decir que me dio algun problema memorizar el texto. Es una bellisima poesia, que a mi me impresiono al leerlo. Pero en lugar de contar mi experiencia en el escenario voy a contar una anecdota con el susodicho poeta! Estabamos una noche jose miguel, una amiga y yo, tomando vino, gintonic, en fin lo de tantas veces. Aquella vez jose miguel.vivo intrepido", propuso un juego". Yo que a veces reacciono con un descaro q a mi mismo sorprende, me puse el primero a ello, a los diez minutos yegaba a nosotros un camarero q con mas o menos buenas maneras nos invitaba a salir del local por comportamiento indecente...lo que decia un verdadero poeta!! Caso omiso, que a su manera quiere mucho a Jose Miguel Gonzalez".

      (Caso Omiso).

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  3. Cuando me apunté al taller de José Miguel González presentía que no iba a ser tarea fácil musicalizar un poema de éste poeta. No sé si habría actuado con tanta ligereza en caso de ser un cantautor reconocido, con un nombre y prestigio que mantener. Pero, a pesar de mi escaso poder de convocatoria y del poco interés que genero en el público, me importa mucho creer en la canción que canto, en su autenticidad y en su calidad. Creo que así es la forma más honesta y precisa de conseguir empatizar con mi hipotético público. Mas, esto siempre me genera una gran lucha conmigo mismo de cara a mostrar o no una obra determinada. La composición requiere en mi caso de muchos ingredientes tales como inspiración, emoción, suerte y mucho trabajo pero, además, cuando después de todo esto la canción no me convence, no me emociona, la encuentro “peros”, la archivo sin más. Por el contrario, si la canción me gusta, me hace vibrar, que sé yo… como diría la Esteban: “por ella mato”.
    Presentarse a un taller requiere de un compromiso que a mí me lleva a un mar de dudas e inseguridades y, en este caso, acentuadas brutalmente por tener que adaptarme a un texto que no nació con la idea de ser canción. Supongo que es por eso que fui raudo en apuntarme y en ponerme manos a la obra. Toda esta prisa es por mi inseguridad y mi exigencia aunque, vuelvo a insistir, que siempre procuro tener en cuenta los puñeteros contratiempos.
    Hice unas cuantas intentonas y fue decepcionante. Me quejaba por la mi casa a mis chicas, y éstas, como suelen hacer en lo concerniente a la música, pasaron de mi todo lo que pudieron. Así acabamos mi guitarra, el poema de José Miguel y yo tirados en el suelo buscando el consuelo de Cleo (mi coneja Belier) y después de un ratito de achuchones e imaginando que “La tortuga” de José Miguel era mi Cleo, balbuceé el comienzo de lo que acabó siendo canción.

    “La Tortuga”, es un extraordinario poema de un poeta que no acaba de sorprenderme en cada ocasión que le veo subirse al escenario de Libertad 8 a recitar sus versos. Ha sido para mí un gran honor hilvanar sus palabras entre las cuerdas de mi vieja Alhambra del 81 y, aunque, si bien al principio me agobié y no disfruté, el resultado es una canción de esas que decía al principio y que, ahora me encanta y disfruto como un niño interpretándola.
    A mi entender, este texto en concreto, tiene una gran dosis de sabiduría desde una perspectiva sutilmente infantil, tal como si de un cuento se tratase y por ello, procuré trasladar ese aroma infantil y desenfadado a la melodía. Para ello, fue definitiva la compañía y complicidad con Cleo. Al menos así lo siento yo.
    Tuve que guardar esta canción muchos días y prescindir de ella en algún concierto en el que hubiera deseado mostrarla. Seguramente por ello y para desquitarme, la he pasado por mi pequeño laboratorio de grabación “Lo que quiero” y la he subido a SounCloud deseando compartirla con el que quiera.
    Gracias a José Miguel González (poeta), a Andrés Sudón (hacedor de estos talleres) y por supuesto Cleo (mi amorosa y pequeña musa)!!!
    https://soundcloud.com/juanantonioordo-ez/la-tortuga

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  4. Gran crónica de Andrés para una de las sesiones más emotivas por los motivos que el propio Andrés indica. Un taller implica el estreno de canciones inéditas, nerviosismo por ese estreno de cada uno de nosotros y en este caso, el merecido homenaje a uno de los asiduos del MAL8, José Miguel González.

    Cuando supe del taller, me pareció una idea redonda. ¿Cuándo antes se han musicalizado veintitrés poemas de un autor de una sentada? De Guiness ;)

    Por mi parte, ya había puesto música a uno de los sonetos de José Miguel hace tiempo (https://www.youtube.com/watch?v=gUVagfs_9_8) y lo fácil hubiera sido hacerla de nuevo sin más, pero esa no es la idea de un taller MAL8, así que me lancé a por otro.

    En una misma tarde-noche, con la guitarra salieron tres canciones para los poemas "Para siempre", "Escribir" y "Encuentro nubes". Bueno, más que tres canciones, salieron tres ideas para tres poemas, que luego hay que trabajarlos ;)

    Puestos a elegir, aposté por "Para siempre" y es la que reservé para el taller. De las otras dos, cantaré "Escribir" próximamente en alguna sesión de los martes y "Encuentro nubes" me la reservo, porque me encantó la versión que hizo Silné.

    "Para siempre" es un poema en el que me pasó exactamente lo que comentaba Andrés en su crónica. Tras encontrar la línea melódica apta para un poema que cuenta lo que cuenta, y tras varias sesiones de buscar alternativas para ir encajando los versos en la melodía, "las frases tenían sentido cuando salían de mi boca". No se puede expresar mejor la satisfacción personal ante el resultado de musicalizar un poema de otro autor.

    A nivel personal, el trabajo con la guitarra para esta canción me lo planteé como un reto. La guitarra es mi talón de Aquiles, pero pensé que el esfuerzo merecería la pena. Escribí una intro que luego "me pedía" volver a aparecer dentro de la canción. Luché contra eso, pero fue inútil. Allí estaba la intro, metiéndose en mitad del tema, separándolo en dos tramos, en consonancia con el contenido de los versos. Tengo la sensación de que este poema me ha hecho crecer en lo musical.

    Nada más...

    Doy las gracias a José Miguel por su poesía y por su amistad, por las tardes compartidas esperando el momento de salir al escenario, por las tardes y los versos venideros.

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  5. Comentario de José Miguel González:

    "Queridos compañeros, para mí ha sido un enorme placer el escuchar vuestras creaciones de la mano de mis poemas. Una ocasión irrepetible. Gracias a todos y a Andrés que inventó esta magnífica idea. Sé lo mucho que habéis trabajado (yo había escrito mis versos antes). Os mando un abrazo enorme. Ha sido un taller emocionante.

    José miguel González".

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  6. Comentario de Pablo Bermejo: " Yo también tengo mi experiencia, pero es larga y no tengo secretario que la mecanografíe así que ya os la iré contando. De momento os digo que estoy muy satisfecho de la canción y que la música encaja como un guante sin apenas cambiar nada del poema. En este caso una de las claves, curiosa, fue agrupar los versos en las estrofas adecuadas, independientemente de los signos de puntuación. A posteriori me he dado cuenta que esta música le debe mucho a Victor y Diego, a Manu Clavijo, a Pedro Chillón, a Juan Fernández Fernández y a Pablo Milanés. Esta vez no voy a pecar de modesto y diré que me ha salido una preciosa canción, al final igual las buenas lenguas tenían razón y el poema de José Miguel ya tenía la música dentro. Tenía ganas de poner música a este poema desde que lo escuché y el taller ha sido la ocasión perfecta. Besos y abrazos.

    Pablo Bermejo"

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  7. Este es el poema que recité y canté en el taller dedicado a José Miguel González. Fue una noche mágica e inolvidable gracias a su trabajo poético y al de todos los participantes.


    mim lam6 mim
    El mar, el mar y no pensar en nada,
    DO
    una frase que borra el pensamiento,
    MIº
    que resuelve lo rápido en lo lento,
    FA# SI7
    una imagen que inunda y anonada.

    mim lam6 mim
    Hasta mi playa el acertijo nada
    Do
    llenando de misterio el sentimiento,
    MIº
    citándose a escondidas con el viento
    FA# SI7
    para dejar la vida inaugurada.

    mim lam6 mim
    El mar, el mar…¿es de Manuel Machado?
    DO
    no tiene ya ese verso propietario,
    SI7 mim
    ahora es de nadie, pertenece a todos.

    DO
    El mar mi corazón tiene ganado,
    MIº
    las olas escribiendo su diario
    FA# SI7
    besan con su salitre mis recodos.

    mim lam6 mim
    El mar, el mar… y no pensar en nada

    José Miguel González

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  8. Me toca. Yo aprovecho para pedir disculpas por la broma del “Hotel”…. A la que José Miguel me respondió con una sonrisa “pues mira, ese viaje lo hacemos juntos”. Simplemente decir que soy fan suyo desde que lo conocí. Sus poemas ni sentencian ni son sentenciosos, ni juzgan…. ni son juiciosos ;), son un perfecto entramado de caminos que permiten a la mente del que los lee viajar, pintar y poner música... Y es así que esa tarde nos pudimos vestir un José Miguel de lujo y a todos nos quedo perfecto…. para mí, siempre en el horizonte, Karavansaray.

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  9. Escogí When I am sixty four

    http://poemasdejosemiguelgonzalez.blogspot.com.es/2014/08/when-i-am-sixty-four.html

    por la mención a los Beatles (soy un poco beatlemaníaco) y a su canción homónima

    http://www.goear.com/listen/a7614b9/when-im-64-the-beatles

    en la que McCartney pregunta a su pareja si dentro de muchos años, cuando sean viejos, seguirá queriéndolo, aunque sea solo para compartir tareas domésticas y vida familiar.

    José Miguel reivindica en su poema la pasión y el sexo más allá de la edad elegida por la canción.

    Al principio, mi idea era hacer un trasunto melódico de la canción original con el texto de José Miguel. Ya se sabe que el plagio es el estilo musical que más frecuento y en el que me siento más a gusto...

    Pero pronto me di cuenta de que la labor era penosa e ingrata por mi incapacidad para encajar los versos en algo parecido a la canción de los Beatles.

    Así que decidí hacer una música nueva (nueva, jajajajajaja...) que, al menos, tuviese un aire de jazz y de music-hall como la original.

    El poema tiene cuatro estrofas. Tuve que hacer tres melodías; solo la segunda y la tercera podían compartir las mismas notas, aunque tuve que encajar versos de distinta longitud.en la misma musiquilla, cosa que me costó un poquito bastante... :D

    Con todo, hacer la canción me llevó cuatro o cinco horas. En una tarde de domingo ya estaba hecha, cosa no habitual en mi forma de componer.

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  10. La primera o segunda vez que escuché a José Miguel recitar en el MAL8 me encantó con el poema "¡No me jodas!"

    http://poemasdejosemiguelgonzalez.blogspot.com.es/2014/08/no-me-jodas.html

    Como a Andrés y a Juanlu, me pareció que era un poema perfecto para calzar fácilmente en una canción que enriquecería y ensancharía mi repertorio.

    Y, animado, después de hacer "When I am sixty four", me he puesto manos a la obra. Sólo diré que no está siendo tan fácil como pensé calzar el poema. Se me rebela, pero cuando lo encorsete (musicalmente hablando) será en el MAL8 donde lo interprete

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  11. ^Pues Juanlu, tu "encuentro Nubes", nos gustaría mucho oírlo. Creo que mi canción se podría enmarcar dentro de "canción ligera", con permiso de Ángel de Andrés, ¿es ése el apellido o me estoy liando? No sé muy bien cómo me salió, así que supongo que emergió por sí sola. Pero ya la hemos incluído para nuestro repertorio. Espero que los versos del poema que dejé fuera no hayan mutilado mucho el texto, y que me perdone José Miguel tan salvaje mutilación en aras de hacer una canción un tanto comercialota.

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  12. Comentario de Miguel de Paul: "El poema de los mares del sur se lo oí, unos dias antes de que se eligiera el taller con sus poemas, y me gusto, me gusto, tanto que me propuse musicarlo y salío el taller. Miel sobre hojuelas.

    Es un poema, con mucho oficio y saber hacer, donde el verso libre le da una musicalidad calida,que creo haber aprovechado, mientras las va hilando los nombre de los personajes de mis lecturas de infancia y adolescencia, y por eso me retrotrae a esa epoca, ni mejor ni pero que otros, pero si más esperanzada de cuando con un simple palo, matabamos ballenas de arena, y en los barcos de papel en que descubriamos nuevos mundos, donde la aventura sería la rutina y el peligro la sal de la vida.

    Miguel de Paul".

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  13. Una bonita experiencia, eso ha sido para mí hacer esta versión con música de "Naúfragos", poema del querido José Miguel González. El texto me resultó tan visual que según me pasaban las imágenes por la mente, o que se yo por dónde, iba apareciendo la música, y entonces creo que el texto es como un guión poético de secuencias que se repiten una y otra vez, una y otra vez, el tiempo de los que intentan una vida digna, y en el camino encuentran un trato inhumano . Pensé, temí, antes de ponerme con ello que surgirían dificultades, indecisiones, búsquedas desorientadas, pero no, he tenido la fortuna de comenzar como sin querer, probando, y surgir la idea, tranquilamente, sin forzar nada, incluso creía que aún era algo intrascendente, que surgirían otras ideas, cuando al día siguiente volví a pasar el texto con la música decidí que sí, que era esto lo que tenía que sonar. Me he permitido la licencia de añadir un verso al final, un verso que aparece en la parte central del poema, un verso que contiene para mí un profundo significado no sólo estético, poético o humano; "Bajo la atenta mirada del firmamento".
    Saludos a todos los compañeros, Cristina Berciano.

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