miércoles, 14 de mayo de 2014

Crónica de Micro Abierto Libertad 8 (147). 13/05/14



Ayer, martes 13 de Mayo del 14, celebramos la edición nº 147 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho). Comenzamos la sesión con uno de los cantautores que más han hecho por esta iniciativa, Manu Clavijo, que sin mediar palabra se lanzó a cantar No me perdones más, canción incluida en su disco Un corazón de carne y hueso. Esta no fue la única vez que subió al escenario en la tarde de ayer.




Manu Clavijo dio paso a Miguel de Paul, que cantó una canción-regalo para Camilo Crespo. En la última gala que hicimos, los participantes regalamos para el sorteo cosas inmateriales. De Paul sorteó una canción y le tocó a Camilo. Y por fin ayer cantó Balada para un malocho, ante la gratitud de Camilo y la sorpresa de todos. Aqií dejo la letra de la acnción:

<<BALADA PARA UN MAL8

¿Sabes? Cuando el tiempo todo lo invade,
apetecen licores suaves
para mejorar ausencias
de alma y piel.

Cantas, apostando una esperanza
y te hierven en la garganta
las historias que me hablan
de hoy y ayer.

Pintas con colores de otros lugares
cielos de bares
los que tu sabes
y eres dichoso
convertido en un mal8.

Tienes la rutina hecha girones
por capricho de las pasiones
desde el viento me ha hospedado
alguna vez

Vuelas por encima de las prisiones
con tus canciones
quiebras cadenas con esos versos
que firma Camilo Crespo.

Buscas, por en medio de lo olvidado
poemarios que vas dictando
con una guitarra vieja
y un papel.

Cuelgas de las nubes
la extraña ciencia
que hay en tus manos donde se mezclan
lluvias y estrellas
con primaveras eternas>>




Por razones que iré desvelando, esta edición fue bastante atípica, a pesar de que siempre es diferente. La siguiente en escena fue Laura Castro con su poderosa voz, que nos cantó una canción vital que comienza diciendo: “…como se pasa un verano, se pasan cuarenta, y miro atrás y veo un patio de colegio y a una madre coraje luchando y sabiendo salir adelante…”. La canción termina “haciendo besos, haciendo versos, haciendo besos, haciendo versos con la vida”.




Después salió Camilo, aún sonrojado por el regalo de Miguel, y nos cantó una canción del año 82 titulada El armario, en la que cuenta la historia de una niña desde que se escondía en el armario hasta que es condenada a la rutina. Ya en esa época tenía destreza para hacer canciones sociales de buen gusto.




Ángel de Andrés salió a escena como un toro: “aquí está vuestro representante favorito de canción ligera”, dijo antes de cantar Triste canción de soledad, canción que nos arrancó unas palmas. La tarde se iba caldeando gracias a la Ángel de Andrés, realmente un digno representante del tipo de música que hace. A ver si nos canta esa canción que decidió no cantar en el último momento.




Osvaldo Linder nos cantó en esta edición un tango de Eladia Blazquez titulado A un semejante. Es la primera vez que nos canta una canción no de su autoría. Nos contó que cuando era más joven no practicaba el tango, que se veía como algo poluto para las nuevas generaciones de músicos en ese momento, y cómo con la edad ha sabido encontrar el gusto a sus raíces. Lo hizo muy bonito.




Pedro Makay nos trajo una de esas canciones que él hace, que parecen improvisadas, quizá en busca de la frescura. Se titula Periodiquero, y en ella muestra su profundo conocimiento de los ritmos latinos, mientras describe el ambiente que crea un vendedor de periódicos.




Olivia Tomé se sentó en el escalón del escenario de Libertad Ocho y se puso a contar ovejas, entre las cuales se colaban reflexiones y sentimientos, hasta hacer que perdiera la cuenta de las ovejas. Y así estuvo hasta que cantó el gallo, perfectamente simulado por Ma Fée.




Juan Antonio Ordóñez nos cantó una de sus últimas canciones (creo que es reciente, porque usó el atril, pero no estoy seguro), Ana, en la que canta “Ana es la canción, Ana es la letra, Ana es la guitarra, Ana es el poeta”. Muy bonita la poesía de este habitual malocho.




Javier Cuenca nos cantó Mas allá del bien y el mal, en la que habla de las cosas que no se aprenden en la escuela. La introdujo citando a Bruce Springteen, cuando dijo algo así como que  en una canción de tres minutos se puede aprender más que en todo el tiempo que pasas en la escuela. Está claro el poder de las canciones y toda la sabiduría, belleza y verdad que pueden concentrar y transmitir. Se agradece que nos lo recuerde un maestro como Javier Cuenca.




Una de las cosas que también hizo atípica esta edición fue la carencia de nuevos participantes, creo que es la primera vez en mucho tiempo que sucede esto. De modo que llegados al ecuador del MAL8 (147) seguimos con los participantes habituales. El siguiente fue José Miguel González, que hizo una intervención corta (siempre se me hace corta, pero esta vez más) en la que recitó solamente su poema compuesto para el taller Dios, en el que dice cosas maravillosas. Cómo no va a suceder lo que dijo antes de comenzar: “le caigo bien al universo”. En el poema dice que aunque sea “el todo poderoso”, “tiene envidia del diablo”. nos vuenta que ha vivido en muchos cuerpos”, “siempre buscando (…) con sílabas de saliva”.




Juanlu Mora se acordó de que el día anterior fue el quinto aniversario de la muerte de uno de los cantautores más impresionantes de este país, Antonio Vega. Por ello cantó, acompañado por el violín y los coros de Manu Clavijo, la canción que le hizo para nuestro taller titulado “Personaje”, en la que mezcla textos y armonías del Antonio con palabras y melodías suyas, para hacerle un bonito tributo.




También acompañado por Manu Clavijo, salió a escena Pablo Bermejo para cantarnos una de sus obras maestras, Gente rara, la cual hizo para el taller que celebramos con ese nombre. Es una deliciosa canción surrealista de amor, uno de sus momentos de gran inspiración, que tiene muchos. En los corrillos posteriores a la sesión se hablaba de esta canción, entre otras muchas cosas.




Antonio Pastor Gaitero introdujo con un poema dedicado a la luna, “cercana y amarilla”, su canción dedicada a un árbol, que “cuida de su raíz, no de sus ramas”. Siempre sabio y delicado este creador de joyas inmateriales.




Otra de las cosas que hizo que esta tarde fuera extraordinaria, fue que la persona que después hizo un concierto en el escenario de Libertad Ocho, salió a actuar en este momento y no al final de la sesión, como solemos hacer. Fue Harris, que tenía para esa noche preparado un espectáculo con poemas de Lorca musicalizados por él. Nos cantó un extracto de La casa de Bernarda Alba, acompañándose por un instrumento de cuyo nombre no puedo acordarme. Fue muy bonito.




Más o menos dos veces al año viene a visitarme desde Barcelona uno de mis mejores amigos, Óscar Rodríguez, una de las personas con quien más cosas he hecho. Siempre que viene aprovecha y hace de las suyas en el MAL8. Esta vez nos leyó un texto que se convirtió en una experiencia, Acrobacia en el tiempo (a ver si me sale), el cual pego a continuación para vuestro deleite, aunque lo ideal es escucharlo el pasado martes en directo:



<<Todo comienza con esta sencilla premisa:

hoy estoy aquí, de pie, en Madrid,

leyéndoos esto, y ayer estaba allá, en Salamanca, sentado,

escribiéndolo.

Y en realidad es mentira.

En realidad hoy estoy aquí, sentado, en Salamanca,

escribiendo, y mañana estaré allí, en Madrid, leyéndolo.



Y, no sé, después de pensar eso de esa manera me he sentido

en ese estado de fascinación delante de algunas ideas que directamente son absurdas,

si no ridículas, y se me ha revelado una paradoja,

y me he dicho: ¿cómo es posible

activar esta conexión entre el ayer de la escritura y el hoy de la lectura?

Por fortuna, rápidamente me ha sacado de ese estado

la respuesta a la pregunta: es tan posible, que se da a menudo y se llama

teatro.



 Buf, menos mal, ayer pensé que lo acababa de inventar.

Qué ridículo estaría haciendo ahora.



Pero no era eso.



Seguía sintiendo algo en la idea que me generaba conflicto.

Estaba en ese punto de la contemplación de los dibujos de Escher en que la evidencia

de la posibilidad era tan frágil como contundente. Si es que eso significa algo.

Entonces decidí que tenía que ver por dónde rompía esta idea.

Tenía que saber, mientras escribía, ayer, mientras escribo,

con qué se iban a encontrar estas palabras hoy, aquí.

Por eso el Óscar narrador que veis delante de vosotros en este instante

soy en realidad el Óscar escritor de ayer, que me asomo

a tomarle el pulso al ambiente y a ver

si puedo miraros las caras.



Quién dice que no se puede viajar en el tiempo…



Yo ya estuve aquí, donde estoy ahora, ayer mismo… desde allá.

Estuve y estoy aquí.



Hablo como el periodista de prensa que definitivamente se hubiese vuelto loco,

que por la fuerza de la costumbre lo narrara todo

en un pasado escrito hacia el futuro,

se situara constantemente en la cabeza de un lector que leería, siempre mañana,

lo que acababa de ocurrir. El periodista de prensa

que definitivamente se hubiese vuelto loco sería un triste adelantado,

viviría el presente en el mañana y nunca llegaría a narrarlo, todo

es pasado cuando lo cuenta.



Frente a estas nuevas rutas que siguen las palabras,

en esta acrobacia,

como un nuevo reto, me invade una punzante ansiedad,

el presente dura tan poco…

esta ansiedad es la avaricia del presente,

de ser ayer y hoy, al mismo tiempo, todo el tiempo,

y que al día siguiente pueda seguir siéndolo,

el presente dura tan poco…

vuestro hoy es mi mañana

y además mi ayer es también mi hoy… y…

no tengo verbos para expresarme.

Qué angustia de desconjugación.



Para empeorar más la cosa, tras esta inesperada deriva de la acrobacia,

se da la circunstancia de que hoy,

en el preciso instante en que estoy pronunciando estas palabras,

sólo tengo la sensación de que está ocurriendo la repetición.

Puedo decir hoy, aquí, que es la primera vez,

que nadie nunca escuchó estas palabras,

pero ayer ya sabía que sí.



¿Acabó ayer mi idea cuando puse el punto final?

Está claro que no, acabaron las palabras escritas.

Tenían, hoy, una misión,

que está siendo conjugada.



¿Acaba esto aquí?



Esta acrobacia es una pregunta que cuando se formule

sabrá la respuesta.



No sé si despedirme con el yo de hoy, que para el yo de ayer es el yo de mañana, o con el yo de ayer, otro yo del hoy>>.




“Querido Jack, el mundo es muy grande y yo muy pequeña”, dijo Marta Plumilla para introducir su canción Como. En la ella habla de ser “como esas mujeres que valen la pena”, ya he hablado de ella en la crónica del taller “Como”, cuando la estrenó. No sé lo que dije en ese momento, pero seguro que ya pensaba por entonces que es curioso que ella diga eso, siendo uno de los seres que más vale la pena en este raro mundo. Aún estamos emocionados por el concierto de presentación de su nuevo disco, ofrecido junto a La Casa el jueves pasado en Libertad Ocho.




Y como pasa todos treces de mayo, ayer era el cumpleaños de mi amiga Andrea Mazas, poeta donde las haya. En este señalado día su madre la llamó para felicitarla, y le recordó que cuando ella tenía su edad, Andrea ya contaba con ocho años, que dicho en tercera persona parece fácil de explicar. A su madre le dedicó el primer poema, Cosecha continua. Al igual que hizo con el primero, recitó de memoria un segundo poema, aún sin título, que comienza dando “gracias a la costumbre de estar viva…”. Felicito a Andrea por su cumpleaños y por su gran talento para todo lo que hace.




El talento atrae al talento, quizá por eso se pasó este martes por aquí el cantautor Antonio de Pinto, saliendo de su rincón, donde crea y canta canciones magistrales, para cantarnos una de ellas, que habla precisamente de la carencia de canciones en un momento dado: “Las notas abandonan mi rincón, Las melodías odian mi rincón”, dice, aunque siempre vuelvan, porque “hay un mundo por pisar bajo un cielo de canciones”. Ojalá venga más habitualmete a pisar el cielo de canciones del escenario del MAL8.




Precisamente en En mi rincón, estudio de grabación de Antonio de Pinto, hemos grabado el primer disco con las canciones que componemos en los talleres de MAL8, eso sí, en riguroso directo, para respetar el espíritu de las sesiones de micro abierto. En esta página puedesadquirirlo hasta finales de Junio de 2014, después será muy difícil de conseguir. Se harán todas las copias que se soliciten durante este periodo.



Después de Antonio salí yo, Andrés Sudón, pensando que era la última actuación. Después de cantar mi canción Cómo, casi doy paso al sorteo que hacemos todos los martes con regalos ofrecidos por los participantes, como discos o libros, entre otras muchas cosas. Menos mal que Oropéndola se aventó valientemente a decirme que aún quedaba ella por actuar…




Celebro que lo hiciera, se me había traspapelado en la lista. El primer poema que nos leyó se titula Entomología, tras el cual nos leyó “cinco versos escritos con amor”, para cerrar su actuación con Sonetos preñados de verdad, el cual “escribí con tristeza”, según nos confesó.




Y con ella terminó la edición nº 147 de MAL8, una edición, como he contado, bastante diferente a las anteriores. Es señal de que entramos en esa nueva etapa de la que hablamos últimamente. Enseguida pondré las fotos que Marta Plumilla hace cada semana, mientras os dejo este reportajefotográfico de la sesión, hecho por El Pepis. Nos vemos la próxima semana a las siete en punto en Libertad Ocho, a las seis y media si quieres apuntarte para participar. Recuerdo a los lectores que esta crónica puede que vaya completándose ahí abajo, en “comentarios”, con lo que quieran añadir participantes y público, cosas como letras de la canción que cantaron, videos de las actuaciones de esta misma tarde, comentarios sobre los participantes, etcétera. Gracias a todos ellos.



Andrés Sudón


8 comentarios:

  1. Primero la letra de Miguel de Paul que reconozco que me ha vuelto a emocionar al leerla despacio. Porque creo que me ha calado y porque creo que no le falta ni le sobra una coma. No se lo que oipinaréis vosotros, pero yo me descubro.
    BALADA PARA UN MAL8

    ¿Sabes? Cuando el tiempo todo lo invade,
    apetecen licores suaves
    para mejorar ausencias
    de alma y piel.

    Cantas, apostando una esperanza
    y te hierven en la garganta
    las historias que me hablan
    de hoy y ayer.

    Pintas con colores de otros lugares
    cielos de bares
    los que tu sabes
    y eres dichoso
    convertido en un mal8.

    Tienes la rutina hecha girones
    por capricho de las pasiones
    desde el viento me ha hospedado
    alguna vez

    Vuelas por encima de las prisiones
    con tus canciones
    quiebras cadenas con esos versos
    que firma Camilo Crespo.

    Buscas, por en medio de lo olvidado
    poemarios que vas dictando
    con una guitarra vieja
    y un papel.

    Cuelgas de las nubes
    la extraña ciencia
    que hay en tus manos donde se mezclan
    lluvias y estrellas
    con primaveras eternas.

    (Miguel de Paul, 2014)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fé de erratas: donde dice "desde el viento", debe decir "donde el viento me ha hospedado".

      Eliminar
  2. Y mi comentario sobre este micro. Por supuesto que es un gustazo para uno que no va a conciertos ir descubriendo las canciones de mis compañeros poco a poco. Además se me hizo corto. No solo por Jose Miguel. Quizá también porque faltó algun/a malochx. Como siempre hubo cosas que me encantaron. Creo que fué de nivel alto, aunque tranquilo, supongo que por el puente.
    Quería añadir que Miguel de Paul para mí es un bluesman español, con letras directas, sencillas y a la vez profundas. Ahora entiendo los comentarios sobre su concierto, al que no pude asistir...como siempre. Os dejo el enlace a mi canción (letra y mp3). Un abrazo a todos. http://kamilohayquecrecer.blogspot.com.es/2006/11/el-armario-1982.html

    ResponderEliminar
  3. Hola MAL 8´S, a los más viejos del lugar les sonará aquel programa llamado "La Gran Ocasión", precursor (está todo inventado) de Operación Triunfo. El presentador Miguel de los Santos (qué gran profesional), decía aquello de.."y ahora en la modalidad de canción ligera...". Bueno, pues así me siento yo cuando salgo al escenario MAL 8. Y es que Andrés ha logrado crear un espacio versátil y libre donde entra la canción profunda, social, la poesía, el ensayo, el pensamiento, el piano, la guitarra, el violín...y mis canciones. Qué suerte poder participar de ello!. Un abrazo a todos, nos vemos pronto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre que escucho la expresión "Canción ligera" también evoca mi mente aquellos concursos de la tele. Yo recuerdo que el que veía de pequeñín era "Gente joven".

      Eliminar
  4. Gracias por la crónica, Andrés.

    Dejo por aquí el texto de mi canción a Antonio Vega y un enlace en el que también aparece el maestro Clavijo.

    SOMBRAS EN COLOR

    A Antonio Vega,

    por la imaginación

    Él vio sombras en color.
    Del cielo fue compañero.
    Astrónomo, aventurero
    y romántico señor.
    Por comprender el dolor
    sintió su fragilidad
    y escuchó en la oscuridad
    relojes amenazantes.
    De una lucha de gigantes
    enfermó de realidad.

    Quiso alas para volar
    —la música es un placer—.
    Quiso el mundo conocer
    y, entre las líneas del mar,
    llegó a dejarse llevar
    en su postrer parpadeo.
    De sol, espiga y deseo,
    las manos en su canción
    aún sostienen la emoción
    del sitio de su recreo.

    VIDEO: http://youtu.be/1GCavl25hlM

    ResponderEliminar
  5. Hola a todos. Completo un poquito más esta crónica. la canción que hice no es nueva aunque la he rescatado muy recientemente para el repertorio. Se me ocurrió cantarla recientemente en uno de los últimos conciertos y desde entonces no he podido dejar de cantarla. Os paso un link por si alguien quisiera escucharla.
    http://youtu.be/MJMCKV31exQ

    ResponderEliminar